26/12/12

Me cago en los ciclistas de acera

Eran las 9:57 cuando iba —con 'b'— andando por la avenida de Leganés, dirección Leganés, acera de la derecha, tramo entre la calle del Yunque y la de las Herramientas, y un ciclista me ha rebasado desde atrás, no precisamente a paso de peatón (¿?), sobresaltándome. Le he gritado que ¡por la acera, no! Pero claro, el problema en estos casos es que como te dejan atrás no puedes decírselo a la cara —como tampoco a los conductores de autos cuando te hacen una pirula— ni identificarlos. Se aprovechan del anonimato. Se deben de creer, debe de ser su autojustificación, que ellos controlan la bici por la acera y que no pasa nada. Pero, en el mejor de los casos, lo que no controlan ni pueden controlar es que el peatón, que va caminando por el espacio que le corresponde en exclusiva, o séase la acera, se sobresalte. Esto es lo mínimo que puede ocurrir. De modo que, ciclistas de acera: os podías meter la bici por donde yo dijera.
        Si he dado arriba tantos detalles del sitio y de la hora es por si al capullo en cuestión se le ocurriera leer esto.
        A ver, a ver... ¿lo habré dicho ya antes? ¡Ah, sí!: por lo menos mil veces, pero una más:

¡Bicicletas por las aceras, NO!

24/12/12

Crónicas de un pueblo (18)

Volvía yo esta mañana con la compra del pan —cuatro veces más de la compra normal, "no nos vaya a faltar esta noche", me habían advertido en casa—, en una bolsa de papel, sin asas, aguantada con una mano por la base y con el otro extremo muy cerca de la cara, de forma que podía percibir el estupendo olor del pan recién hecho, tan recién hecho que estaba muy caliente. Al llegar a unas islas ecológicas —¡maldito sea su nombre!— el agradable olor se ha visto superado por el hedor que desprende este tipo de instalaciones. Y eso por la mañana y en invierno.
          Claro que, muy probablemente, el ya crónico y nauseabundo olor estaría aumentado, si eso es posible, por el hecho de que ayer, por ser domingo —como parece que ocurre los domingos y festivos—, no recogieron los contenedores de basura.
          Hacía algunos años que no escribía una crónica de este estilo, pero es que la situación no ha cambiado: da igual quien gobierne en el ayuntamiento.
                  
Otras Crónicas de un pueblo
(23/06/07), (09/06/08)

19/12/12

¡Recuperemos la acera!

PEATÓN, EN EL CARRIL BICI CIRCULA
POR TU IZQUIERDA

Es un consejo de la (A)ABANO

(Apócrifa) Asociación Bicicletas por las Aceras, No


Una cosa es que los peatones intentemos recuperar, circulando por los dichosos carriles, el espacio que el ayuntamiento nos birló y otra, que no cuidemos de que un fanático nos atropelle. Conviene no perder las bicis de vista.

17/12/12

Añadido a 'El alcalde de Alcorcón se encasquilla'

No sé cómo esa pequeñez, chuchería, tontá, como dirían en Consuegra, sonsada del alcalde, que yo a mi vez comentaba, habrá podido llegar a mi corresponsal en Rágulon, H. M., pero el caso es que este me escribe advirtiéndome de que lo que yo daba por bueno en mi comentario respecto a que el alcalde utilizaría en sentido figurado lo de que a alguno le gustaría estar en la URSS, quizás no sea tal el sentido sino que, ni más ni menos, el alcalde no sabe que la URSS desapareció hace como dos decenios tras un proceso de derrumbe que dio lugar a nume-rosas repúblicas. Quizás, añade H. M., la "desinformación" (sic: es muy mirado mi corresponsal con el vocabulario, aun a riesgo a veces de imprecisión) llegue a esos extremos.
          Yo he de contestar a M. cuando tenga tiempo y lo haré, más o menos, en el sentido de que no me parece que se trate de desinformación, que por mucha que pueda ser ésta, el alcalde ya debía de andar por los 20 cuando la descomposición de la URSS. ¡Naaahhh!... ¡No creo que don David sea tan desinformado!

14/12/12

El alcalde de Alcorcón se encasquilla

En una entrada del blog El Cascallazo escribe don David un brioso —como él— comentario —me lo imagino, para escribirlo, quitándose la chaqueta, probablemente azul, y remangándose la camisa y lo que haga falta— en defensa del autor —o autora o autores, que vaya usted a saber— del blog, quien, si he entendido bien, que puede que no porque la entrada en cuestión está muy mal escrita, ha sido amenazado mediante un imeil.
          Dice el alcalde, haciendo gala de la falta de sentido del ridículo que le caracteriza y cuya presencia, dicho sea de paso, como alcalde en Alcorcón no era imprescindible para que las cosas sigan mal en la ciudad, que "no estamos en la URSS, aunque a algunos les gustaría". Hombre, estar en la URSS tras, más o menos, 21 años de su desaparición como tal, es imposible, por más que a alguien le pudiera gustar, que tengo dudas. Pero en fin, hay gente pa'tó, que dijo el otro. Así es que es de suponer que el señor Pérez diga lo de la URSS en sentido figurado, aunque no por decirlo en ese sentido oculta la obsesión que al parecer tiene con lo comunista (¿?) y, probablemente, con tener por estalinista a quien quiera que le lleve la contraria.
          Lo que quizás no sea en sentido figurado es la inclinación que parece tener por lo nacional-católico. Y no tiene que ser en sentido figurado ni retrotaerse a la dictadura para percatarse de que la ideología nacional-católica es la que domina, o al menos aparece de vez en cuando, en los actos de gobierno, que, por cierto, es de su partido. Véanse si no medidas como —y seguro que me olvido de muchas—: recurso al constitucional contra los matrimonios entre homosexuales —recurso que, por cierto, se han tenido que comer con patatas, sin haberse atrevido a derogar la ley, por temor, no obstante, a perder parte de sus votantes—; recurso al mismo contra la ley de despenalización del aborto; supresión, obedientes a la iglesia, de una asignatura que no debía de hacerle mucha gracia a aquella; implantación de la enseñanza religiosa, prácticamente obligatoria; discriminación por sexos en las aulas —no estoy seguro de que esto se haya llevado a efecto, pero, en todo caso, estarán en ello; mantenimiento de subvenciones millonarias a la iglesia; ministros —más de uno y una— meapilas: alguna, creo que ha llegado a encomendarse a la virgen para solucionar el problema del paro. En fin, ya me canso de enumerar muestras de la susodicha ideología del actual gobierno nacional, ideología no precisamente ajena a don David. Y no precisamente, tampoco, en sentido figurado.

13/12/12

De los libros

[III]

De un libro que estoy leyendo (Cámara oscura, Gabriel Insausti) copio un párrafo —págs. 42-43—. Lo narrado ocurrió siendo ministro del Interior, si no me equivoco, el actual presidente del gobierno, gobierno que últimamente ha indultado a policías torturadores. Pero nos engañaríamos concluyendo que esto ocurría sólo con este sujeto, porque no sería justo: ha debido de ocurrir antes, durante y seguirá ocurriendo con uno de los colectivos que mayor corporativismo muestra, para desgracia de quien caiga en sus manos, como es el de la policía. El párrafo en cuestión —algo largo, pero creo que lo merece—:

«[…] he dado un respingo cuando me ha llamado mi hermano F. para darme la noticia: han detenido a mis primos A. e I. por presunta pertenencia a banda armada. La policía ha irrumpido de madrugada en la casa, los han detenido de cara a la pared en calzoncillos durante toda la noche y luego se los han llevado a Madrid [se supone que desde Pamplona].
          Al cabo de veinticuatro horas han dejado libre y sin cargos al mayor, I., que se ha encontrado solo, en la puñetera calle, sin un duro y a quinientos kilómetros de casa, después de haber aguantado las consabidas sesiones de tortura física y mental: bolsas de plástico en la cabeza hasta que el detenido empieza a axfisiarse, amenaza de amputarle las manos si las mueve por las molestias que le ocasionan las esposas, etc.
          Claro que los secuaces de los Enemigos de Todo lo Ajeno [una manera algo ridícula de referirse a la Eta, pero en fin...] exageran sistemáticamente las torturas cada vez que son detenidos, cuando no las falsean directamente. Pero mucho me temo que en esta ocasión no hay tal: sin cámaras ni micrófonos delante, y estando su madre en la conversación, me parece que el relato de I. ha tendido más bien a la narración escueta, sin regodearse en las descrip-ciones, que la hipérbole de la propagandaza antipolicial».


Fin de la transcripción. Yo me creo las dos cosas: que hay "propagandaza antipolicial" por parte de la banda y también torturas a detenidos.

10/12/12

Adverbio y posesivo

Parejas famosas (3)

Una moda, que ya está dejando de serlo porque viene de hace tiempo, asuela el lenguaje, pero esta vez no contra el vocabulario ni la ortografía o la puntuación, sino, más grave, contra la sintaxis. Consiste en unir un adverbio de lugar (pongamos 'detrás') con un posesivo ('mío', por ejemplo), construyendo el disparate lingüístico: *detrás mío (o: *detrás tuyo, *detrás tuya [¡¡¡], *delante nuestro, etc.).
        Supongo que, una vez perpetrado el error, debieron de adoptarlo, como suele ocurrir, locutores, próceres y otras gentes normalmente de mal... hablar.
        Y así se ha debido de difundir por televisiones y prensas hasta haber alcanzado al común de los hablantes. De cómo empezó el equívoco, me parece fácil de deducir: probablemente, habiendo oído decir que 'de mí' = 'mío' (sí, pero cuando 'de mí' —preposición y pronombre personal— indica posesión: "¿de quien es esto?", "es mío [de mí]"), pues ya está: "delante de mí" = "*delante mío". Según esta regla también podrían decir *mi delante.
                  
Otras Parejas famosas
(1-1), (1-2), (1-3), (2), (4), (5)

5/12/12

Fruta del tiempo

Donde Georges Brassens, en La mauvaise réputation, decía —dice— "Le jour du Quatorze Juillet", o séase lo que la Francia moderna fecha como nacimiento, aplicado a España bien podría referirse a la fiesta de mañana, la de la Constitución. He aquí la famosa canción:

               Au village, sans prétention,
               j'ai mauvaise reputation:
               qu' je m' démèn' ou qu' je reste coi,
               je pass' pour un je-ne-se-sais-quoi.

               Je ne fait pourtant de tort à personne
               en suivant mon ch'min de petit bonhomme.
               Mais les brav's gens n'aiment pas que
               l'on suiv' une autre route qu'eux.
               Non, les brav's gens n'aiment pas que
               l'on suiv' une autre route qu' eux.

               Tout le monde médit de moi.
               Sauf les muets —ça va de soi.

               Le jour du Quatorze Juillet
               je reste dans mon lit douillet:
               la musique qui march' au pas,
               cela ne me regarde pas.

               Je ne fais pourtant de tort à personne
               en n'écoutant pas le clairon qui sonne.
               Mais les brav's gens n'aiment pas que
               l'on suiv' une autre route qu'eux.
               Non, les brav's gens n'aiment pas que
               l'on suiv' une autre route qu' eux.

               Tout le monde me montr' au doigt.
               Sauf les manchots —ça va de soi.

               Quand j' crois' un voleur malchanceux
               poursuivi par un cul-terreux,
               j' lanc' la patte et —pourquoi le tair'—
               le cul-terreux se r'trouv' par terr'.

               Je ne fait pourtant de tort à personne
               en laissant courir les voleurs de pommes.
               Mais les brav's gens n'aiment pas que
               l'on suiv' une autre route qu'eux.
               Non, les brav's gens n'aiment pas que
               l'on suiv' une autre route qu' eux.

               Tout le monde se rue sur moi.
               Sauf les culs-d'-jatt' —ça va de soi.

               Pas besoin d'être Jérémie
               pour d'viner l' sort qui m' est promis:
               s' ils trouv'nt une cord' à leur goût,
               ils me la passeront au cou.

               Je ne fait pourtant de tort à personne
               en suivant les ch'mins qui n' mèn'nt pas à Rome.
               Mais les brav's gens n'aiment pas que
               l'on suiv' une autre route qu'eux.
               Non, les brav's gens n'aiment pas que
               l'on suiv' une autre route qu' eux.

               Tout l' mond' viendra me voir pendu.
               Sauf les aveugl's —bien entendu.

A continuación mi traducción personal, puramente literal, hecha con mis muy limitados y lejanos conocimientos del francés y con la ayuda imprescindible del diccionario. Mi traducción, como no he podido hacer de otra manera, no se atiene ni a rima ni ritmo originales. En realidad, a rima ninguna: si alguna hubiera sería resultado de la casualidad. Pero, eso sí, me lo he pasado bien copiando el original y traduciendo.

                      En el pueblo, sin pretensión,
                      tengo mala reputación:
                      aunque me mueva o quieto me esté,
                      paso por un yo-no-sé-qué.

                      Yo no hago sin embargo daño a nadie
                      siguiendo mi camino de pequeño buen hombre.
                      Pero las buenas gentes no quieren que
                      se siga otro camino sino es el suyo.
                      No, las buenas gentes no quieren que
                      se siga otro camino sino es el suyo.

                      Todo el mundo murmura de mí.
                      Salvo los mudos —claro está.

                      La fiesta del Catorce de Julio
                      me quedo en mi mullida cama:
                      la música de desfile,
                      eso no me interesa

                      Yo no hago sin embargo daño a nadie
                      por no escuchar la trompeta que suena.
                      Pero las buenas gentes no quieren que
                      se siga otro camino sino es el suyo.
                      No, las buenas gentes no quieren que
                      se siga otro camino sino es el suyo.

                      Todo el mundo me señala con el dedo.
                      Salvo los mancos —claro está.

                      Si me cruzo con un desventurado ladrón
                      perseguido por un culo-tierra,
                      yo meto el pie y —por qué no decirlo—
                      el culo-tierra cae por tierra.

                      Yo no hago sin embargo daño a nadie
                      dejando correr a los robaperas.
                      Pero las buenas gentes no quieren que
                      se siga otro camino sino es el suyo.
                      No, las buenas gentes no quieren que
                      se siga otro camino sino es el suyo.

                      Todo el mundo se lanza sobre mí.
                      Salvo los culos-de-taza —claro está.

                      No hace falta ser un profeta
                      para adivinar la suerte que me espera:
                      si encuentran una cuerda a su gusto,
                      me la pondrán al cuello.

                      Yo no hago sin embargo daño a nadie
                      siguiendo caminos que no llevan a Roma.
                      Pero las buenas gentes no quieren que
                      se siga otro camino sino es el suyo.
                      No, las buenas gentes no quieren que
                      se siga otro camino sino es el suyo.
                      Todo el mundo vendrá a verme ahorcado.
                      Salvo los ciegos —bien entendido.

4/12/12

Fruta del tiempo

Ya sé que la Biblia ("ese cajón de sastre de la sabiduría semítica", Mairena dixit) puede servir igual para un roto que para un descosido (algunos la utilizan incluso para justificar —intentar justificar— hasta crímenes de Estado), pero precisamente por eso a uno le pueden gustar unos episodios más que otros. A mí, en estos tiempos de adviento, me place el siguiente:

No disputará ni gritará
ni su voz se oirá en las plazas.
No romperá la caña cascada
ni apagará la mecha que se extingue.
Expondrá fielmente el derecho,
sin cansarse ni desmayar,
hasta que establezca la ley en la tierra.


                                      (Isaías 42, 2-4)

3/12/12

Harto de El País (IX)

Nueva proeza publicitaria hoy de El País. En un cuaderno encartado, a todo color, del tamaño del periódico, éste nos atiza 56 páginas de publicidad, ¡tantas páginas como el diario propiamente dicho!Vergonzoso.

Noticias del señor Ford (el de los coches)

En una crónica desde Londres para El País afirma la periodista que «La multinacional norteamericana lleva años rebanándose el seso [cursiva mía] para lanzar al mercado motores más ecológicos y poder colgarse la etiqueta de 'marca verde'». Bueno, aparte de lo que pretenda el señor Ford o sus compinches-herederos con la ecología como pretexto/negocio
(al parecer, la compañía, tras más de 100 años dedicada a poner el planeta perdido de coches, y quizás previendo que el imperio toca a su fin o al menos al fin de su esplendor —bueno, vale: más allá del 2050, que es el nuevo futuro: ¿o es el 3000?—, entre otras razones porque ya va quedando poco sitio, tiene negocios en el transporte público)
lo que me ha hecho soltar la carcajada es la expresión que he subrayado arriba: "rebanándose el seso". Cabe la posibilidad de que la cronista escribiera rebañándose —sí, con una cuchara— y algún corrector automático —con problemas con el carácter 'ñ'— lo cambiara por lo que aparece finalmente escrito. En todo caso, a lo que alude la ignara cronista —quien ha debido de oír campanas sin saber dónde— es a "devanándose los sesos". Y menos mal que no ha escrito 'sexo' en vez de 'seso' porque si así lo hubiera hecho se podría uno haber imaginado a los ejecutivos de la Ford no ya rebanándoselo sino haciéndoselo rodajas. Yo les proporcionaría la cuchilla.

29/11/12

Nadie va a la playa

No es porque no estemos en temporada, pues a lo que me refiero es a que desde hace años, ni en verano ni en ninguna otra estación, ni en vacaciones ni en puentes, nadie —bueno, casi nadie— va a la playa, sino que, en todo caso, a donde se va es a la playita. En efecto, sin saber de dónde surgió la moda (aunque muy probablemente de los medios de comunicación, como todas las malas costumbres —je je—), a mucha gente le ha dado por hablar en diminutivo. Y así se hacen un viajecito y se van a la playita y se dan un bañito y toman el solecito y una cervecita —¡pero no una cocacolita!— e incluso un cafelito. Y se ven una peliculita. Hay quien no lee un libro sino un librito, aunque no un periodiquito. ¡Bastaaa!
          Toda la vida, como no podía ser de otra manera, se han utilizado diminutivos, forman parte del lenguaje, pero lo que está pasando de unos años para acá es estomagante, empachoso. Así lo llevaba uno notando desde hace tiempo, con el temor de si sería una manía mía, por lo que al ver ayer en El País la genial viñeta del Forges me llevé una alegría en el sentido de que no es una manía personal puesto que hay otros, como estupendos dibujantes, que también lo han advertido. ¡Uf, menos mal: no era una paranoia! Es la estupidez de algunas modas en el habla.

28/11/12

El ayuntamiento de Alcorcón, de piñón fijo

Hace tres semanas envié al ayuntamiento una sugerencia en imeil a una oficina que se inventaron, a la par que se han cargado la institución del defensor del ciudadano, que se llama algo como oficina de sugerencias y reclamaciones. El imeil era:

«Esta mañana [8 de nov.] sobre las 10 he pasado por la calle Doñana y había un operario del ayuntamiento con la típica sopladora de hojas a fin de hacer montones con ellas para recogerlas. Hasta aquí, normal. —Vamos si lo de "normal" tiene que incluir aceptar y aguantarse con el estruendo de esas máquinas—. Lo característico de hoy era que llovía a cántaros con lo que las hojas, pegadas al suelo, supongo que al operario, provisto de su propio paraguas, agarrando éste con una mano y con la otra la sopladora, le estaría costando lo suyo hacer el trabajo, al mismo tiempo que levantaba, más que las hojas, verdaderas cortinas de agua. Lo he comentado en una tienda cercana y el dependiente ha apostillado algo como que: menos mal que no están regando, porque a veces lo hacen.
Y esta es mi sugerencia: ¿No podrían suspender este tipo de trabajos cuando el tiempo así lo aconseje?
Saludos».

La escena era para haber hecho una foto. Pues bien, hoy por la mañana después de como hora y media fuera de casa he vuelto y me he encontrado en la calle con el mismo panorama que al salir: una barredora de hojas pasando por los bordillos de la calzada, siempre y cuando los coches, estacionados debida o indebidamente, no le impidieran acercarse.
(más bien aspiradora... o quizás sería mejor decir aspiradora/esparcidora, en todo caso lo que meten esos artilugios es un ruido del demonio, lo cual a su vez confirma algo que he dicho en otras ocasiones: que el ayuntamiento es una de las fuentes principales de ruido).
Debía de hacer un viento de unos 30 km/h por lo que era digno de ver cómo a medida que la máquina aspiraba una mínima parte de las hojas, automáticamente el escaso espacio liberado quedaba de nuevo cubierto. Esta labor de recogida de las hojas, no ya sólo cuando hace viento fuerte como hoy sino con el viento en calma, me parece estúpida e inútil y podría hacerse de forma más espaciada, sobre todo si la recogida es de los bordillos, como he visto tantas veces, quizás casi a diario por mi calle, o del césped, que no se sabe muy bien qué mal causan las hojas en él... ¡Ah sí!: A lo mejor lo que pasa es que les estorban a los perros y a sus amos cuando entran a cagar en él. (Cuando entran a cagar los perros).

En fin, parece que esto tiene difícil remedio porque debe de haber una programación de tareas que parece ser que la rutina y la burocracia municipal es incapaz de cambiar.

P. S. Estas actuaciones a piñón fijo no son cosa del ayuntamiento actual: ya se daban con el anterior. De modo que nadie se haga ilusiones. La inercia municipal les agarrota a todos.

Otro P. S. Mientras escribía este post ha pasado al menos tres veces la máquina por delante de mis ventanas —ha llegado un momento en que he dejado de prestar atención—, por los mismos bordillos. ¡Acojonante!

26/11/12

Contra la violencia de número

Al enterarme de la convocatoria, dentro de la categoría que podríamos llamar Eldíade, del día contra la violencia machista me ha dado por pensar que, ya puestos a hacer DÍAS-DE, quizás habría que convocar uno que se denominara Día contra la violencia de número, a ver si sirviera para algo como que la violencia de la policía, muy probablemente ilegal en ocasiones, contra los más variados manifestantes dejara de quedar impune como debe de ocurrir a pesar de imágenes obvias —de ahí el intento de prohibir tomar imágenes de la policía en las manifestaciones—.
        Tras el consabido anuncio de alguna autoridad policial de abrir un expediente —si el escándalo de una actuación de los números, que se decía antiguamente, fuera difícil de contrarrestar— para "aclarar lo sucedido", ese expediente termina archivado sin más y seguido, como consecuencia, de impunidad. Impunidad favorecida por esa especie de plus de valor de la palabra de un policía respecto a la palabra de un ciudadano del común y por el corporativismo, siendo éste uno de los obstáculos más difíciles de remover: ni a empujones cuando de la policía se trata.
        Se podría incluso hablar de una especie de violencia coactiva —¿virtual, que dirían hoy?, ¿psicológica?, ¿preventiva?—, puesta ya de manifiesto, sin llegar a la violencia física, sin haber entrado en faena, con la exhibición de agentes armados hasta los dientes, con sus botazas, escopetas, vergajos, cascos y égidas. ¿A que ya sólo con eso acojonan?
        De modo que sí: contra las violencias de género... y número.

23/11/12

Breve

[VII]

Voy por la calle, y en lo que suele ser escena cotidiana, que aceptamos con absoluta mansedumbre, me encuentro con un conductor tocando el claxon a troche y moche. Lo típico: un colega, en doble fila, le había tapado la salida. Me quedo mirando y digo: "¡Lástima de multaza!". El pitador: "Sí, es lo menos que se merece". Yo, mientras señalo al otro y reanudo la marcha: "¡Ah, sí: ese también!".

21/11/12

Sofismas del presidente

Nos cuenta el jefe del gobierno (español), sacando pecho, presumiendo,
(en el afán que caracteriza a su partido por intentar dañar al Psoe, venga o no a cuento y aprovechando la más mínima oportunidad),
que el suyo ha sido el primero en hacer algo para parar desahucios —el primero "que ha tenido la sensibilidad", ha dicho el tío—. Aunque eso sea verdad formalmente no por eso deja de ser un sofisma, porque es una pena que esa sensibilidad se le haya despertado estando ya en el gobierno y no lo hicera antes, estando en la oposición, con lo que habría podido hacer propuestas al gobierno de entonces o haber incluido la posible solución en su programa electoral: habría quizás ahorrado muchos sufrimientos a tantas víctimas de desahucios; desahucios que no creo que empezaran ayer precisamente.
(pero es que aunque hubieran empezado ayer, cosa que es claramente falsa, entonces el sofisma consistiría en sacar pecho como si otros hubieran tenido oportunidad de haber puesto remedio y no lo hubieran hecho),
Lo que pasa es que hasta que no ha habido unos suicidios por acá y unas protestas por allá el problema no ha saltado a los medios, y ya se sabe que hay problemas que hasta que no salen en la televisión no existen, y de estos, de los que existen televisamente, algunos tienen posibilidades de considerarse tales problemas por parte de los mandamases. Así es que en el caso de los desahucios, tanto al gobierno como a su oposición, el asunto les ha pillado a contrapié y ha sido entonces, con la escandalera consiguiente en los medios —uniéndose a ella los jueces, a quienes, por cierto, no sé quien les ha dado vela en el entierro de las leyes injustas—, cuando se les ha despertado la sensibilidad. Oportunismo se llama esta figura, lo cual no quita para que uno se alegre por aquellas potenciales víctimas de la banca que se puedan ver beneficiadas.
          Por si fuera poco presumir de medidas, el JEFE ha agregado que está seguro de que serán eficaces —menos mal que el menda no ha empleado la expresión con la que en cierta ocasión se cubrió de gloria al asegurar: "tengo la firme convicción moral...", porque ya se sabe lo que hay que hacer con las convicciones morales de este señor, sobre todo si son firmes—. Eficaces ¿para quién? Para las "familias vulnerables". Pero ¿cuáles son éstas? Pues las que el decreto de las dichas medidas define como tales al establecer los criterios que tienen que cumplir. Son unos maestros de la falacia, del engaño, de las medias verdades.

19/11/12

Nuevo diseño urbano

PASO DE BICICEBRA

que el dibujo es una chapucilla, pero es que lo he hecho con retazos de aquí y de allá y mi técnica es bastante rudimentaria, no da para más. (Quizás lo mejore con nueva edición). Pero algo habrá que intentar en contra de la circulación de bicicletas por las aceras; algo en la guerra de peatones contra la circulación de bicis por las aceras: una guerra declarada por los ciclistas con la colaboración del populismo, la vulgaridad y el papanatismo municipales... No hay por qué añadir "del ayuntamiento de Alcorcón" porque, me temo, éste es tan populista como cualquier otro ayuntamiento.

15/11/12

Trapiello sobre la huelga

Revista de prensa

De todo lo que he leído sobre la huelga —aunque tampoco es que haya sido mucho— lo más razonable me ha parecido el comentario de ayer de Andrés Trapiello, en su blog, titulado Servicios mínimos (y más de última hora).

«EN este almanaque uno no es asalariado ni siquiera de sí mismo, puesto que se lo da gratis a sí y gratis es también para los que pasan por él, de modo que difícilmente podría hacer huelga de nada. Ahora, nadie le impedirá a uno ponerse del lado de los que hoy van a ella. Hay razones sobradas. Los patronos, banqueros, gubernamentales, pequeños comerciantes, esqui-roles, desengañados, desencantados y escépticos dirán que con estas huelgas no se consigue nada más que empeorar nuestra situación. ¿Más? ¿No se han detenido los desahucios? ¿Se les ocurrió hacerlo en primera instancia a los bancos, a los gobernantes, a los políticos?
Aquí no puede uno hacer huelga, pues, pero nadie tampoco podrá impedir que aproveche los servicios mínimos para animar a hacerla a quienes puedan secundarla.

(Añadido a las 18:02. Si es verdad que el Pp ha cuantificado el coste de la jornada en 4.000 millones "que podrían destinarse al gasto social" o que el equivalente de las pérdidas equivale "al 80% de los desahucios", no están diciendo, como alguien ha podido suponer, llamándose a engaño, que ese dinero podría salir de las pérdidas de los patronos, sino de los salarios. En otras palabras: le están diciendo a la clase trabajadora que los problemas sociales se arreglarían si la gente trabajara gratis y entregara sus salarios para esas mejoras. Si no es así, el Pp y los patronos deberían ser más claros y decir: "No vayan a la huelga, trabajen, y nuestras ganancias de un día, las que dejaríamos de percibir si hicieran huelga, las entregaremos íntegras para evitar desahucios o para destinarlas a gastos sociales).

[...]

(Añadido a las 20:06. Ningún día ha estado uno más activo en este almanaque. Será la huelga).

(Añadido a las 20:06. El hecho de que los manifestantes hayan calibrado en un millón el número de asistentes a la manifes-tación de Madrid, no le da derecho al Gobierno a decir que eran... ¡treinta mil! Eso es, sencillamente, una desvergüenza. Saben de su mentira no sólo los que han estado allí. Basta ver las imágenes de la televisión, de su televisión)
».

Fin de la trascripción.

13/11/12

A un burro

Bien, ya vale de entretenerse con las mamarrachadas de un político municipal o de sus lacayos. El título de esta entrada no tiene nada que ver con el munícipe de las dos entradas mías anteriores. Ahora sigo con mi homenaje particular a Agustín García Calvo, asunto mucho más placentero. En esta ocasión, volviendo a la lírica, ahora de modalidad más bien asnal, con la introducción al libro A la muerte de un burro, animal que debe —así en tiempo presente porque me resisto a usar el pasado— de representar como una especie de tótem para Agustín y no, como se verá, una mascota al uso. Dicha introducción —con número 0— precede a las once endechas que cantan al burro muerto. Le siguen las endechas nums. 1 y 11.

«y viva con el mío tu recuerdo»

0

Quiero cantar la muerte de un burro. A ver, y ¿qué pasa?:
¿qué es ese frunce de cejas, o compasivo meneo
del coco, o risillas ahí por detrás? Quiero hacer que resuene
"Lo han matado", y que estas ardientes lágrimas pocas
se hagan tinta de imprenta, hasta, si es preciso, de rollo
de ordenador, por si puede una vez servir para algo
tanta informática ganga de Dios, y que suene a millones
"Era bueno, y por eso me lo han matado. No era
mío, ni suyo tampoco, y por eso era bueno, y por eso
ha tenido la Realidad que matármelo". ¿A alguien
le amosca o mosquea oír esto? Acaso usted me confunde
con esas mamás o maridos de su gatita o perrazo,
que los someten al Régimen del Dinero y les compran
potitos en lata; o quizá quiera aún recordarme que ésos
resultan ser los más propios para estofar, si les mandan,
judíos en horno o dejar que les pasen por la pantalla
rosario de críos secándose de hambre al pie de las rutas
turísticas de África. Bueno pues mire: si a estas alturas
no distingue usted el amor que le venden de algo
que quede de amor sin nombre ni ley latiendo por bajo
de la Realidad, pues váyase usted con Dios y a lo suyo,
y observe cómo me vibra el dedo medio por entre
el índice y anular. Yo canto un burro y la muerte
en él y por él, y a la vez que me nubla el alma esta sombra
de burro que me ha dejado detrás, a la vez una ira
me hace clamar que no ha muerto, que lo han matado, y
                                                                               [que ha sido
quien mata el amor. Y el que no pueda oír, que se compre
                                                                                    [su gusto
de literatura y se tape con el papel las orejas.



1

                      Tus orejas largas peludas
                      cuántas veces habré sobado,
                      según te traía unas gruesas
                      cáscaras de melón acaso,
                      que tú las ronchabas goloso
                      con aquel ruido fresco y franco
                      de tus dientes y tus quijadas,
                      que me sonaba al más preclaro
                      silabeo de poesía
                      que jamás hubiera sonado;
                      con que a la par, agradecido,
                      te espantaba de los párpados
                      las moscas, por puro juego,
                      porque tú no hacías ni caso
                      de las moscas que por gozarte
                      se arracimaban al reclamo
                      de tus zumos y tus sudores,
                      y fieles que te eran tanto
                      que seguro que sin ellas
                      ni sabrías que era verano;
                      y entonces la mano alzaba
                      a tu testuz (tan grande y alto
                      que eras tú, que para alcanzarla
                      tenía que estirar el brazo),
                      y rascaba entre las orejas
                      enhiestas, y quizá al paso
                      una de ellas te la doblaba
                      para adelante, con cuidado
                      de que no te me incomodaras
                      (con lo poco que de arrumacos
                      y de mimos eras amigo,
                      y aun arisco de cuando en cuando),
                      mientras te susurraba algunos
                      despropósitos articulados;
                      que yo no sé si tú oías
                      con tus largas orejas algo,
                      ni puedo yo oír los sones
                      que tú oyeras ni adivinarlos;
                      pero es que se me había hecho
                      tan cierto, al correr los años,
                      que la sola virtud del mundo
                      es oír y que, si algún sabio
                      se quisiera alabar, tan sólo
                      OYÓ pondría en su epitafio,
                      que por eso tal vez había
                      tomado tal cariño, asno,
                      a tus largas orejas grises,
                      al respingo empingorotado
                      de sus ternillas, a los pelos
                      enroscándose entrecanos
                      por dentro, y por de fuera al roce
                      de los breves pelillos ásperos;
                      y no me cansaba, burro,
                      si me dejabas, rato y rato
                      de palpártelas y halagártelas,
                      por más que sabía, claro,
                      que me iba a poner los dedos
                      inudridos del negro rastro
                      de tus sudores y del polvo
                      con el sudor apegotado
                      y que luego, por miramientos,
                      tendría que ir a los lavabos
                      y a jabón y grifo tendría
                      que lavarme de tí las manos.
                      Y ahora me las miro, y nada
                      en el cuenco veo ni palpo
                      de tus orejas ni tu lomo
                      ni tus ijares ni tu rabo
                      ni tu masa, ni un pelufillo
                      entre las uñas olvidado;
                      y me las huelo, y no me queda
                      nada de tu olor ni resabios
                      de tus sudores y tus mugres,
                      de tu aroma bravío y manso,
                      ni nada más que esta sombra
                      de burro muerto entre las manos.


11

                 Al burro muerto, la cebada al rabo.
                 Así dice la gente; y se diría
                 que, quien sea, lo dijo, al fin y al cabo,

                 por ti, burro, por ti, para que un día
                 pudiera quien leyera mi diserto
                 sermón y quejumbrosa letanía

                 volverlo en contra mía y, no sin cierto
                 retintín, por hallar escapatoria
                 de la razón, decirme "Al burro muerto..."

                 Y también es verdad: toda la gloria
                 con que mis versos puedan coronarte
                 no hará un asno carnal de tu memoria,

                 no hará latir tu corazón el arte
                 de los números varios de mi juego,
                 ni podrá la razón resucitarte:

                 cebada al rabo todo. Pero ¿y luego?:
                 se creerán que yo, en cambio, de esta hecha
                 sí que meto caudal para el talego,

                 que nombre y fama me dará tu endecha,
                 hasta el Gran Premio Interastral, si cabe,
                 y que en vida tu muerte me aprovecha.

                 Quien se eche tales cuentas ¡qué mal sabe
                 las leyes del mercado de los ruidos!:
                 que no puede pasarme nada grave,

                 porque se premia lo que a los oídos
                 de nadie va a hacer mal, ni nada bueno,
                 y tan sólo se venden los vendidos.

                 No hay miedo, pues, de que me quede lleno
                 con tu falta, borrico, o que me pague
                 el mundo por cantarte a ti este treno.

                 Claro que puede que, cuando se apague
                 la barahunda al fin del noticiero
                 cultural, haya alguno que naufrague

                 en estos versos y, al sentir el fiero
                 rejo en el corazón, tal vez murmure
                 "Pero esto es algo: algo verdadero",

                 y entonces ya mi fama cunda y dure,
                 nos comente en sus cátedras la Alma
                 Mater y algún congreso que inaugure

                 para estudiarnos, asno, en cuerpo y alma.
                 Sólo que no estaré; ni, cuando al cabo
                 vengan a hacerme entrega de la palma,

                 manos tendré, ni sentiré que el nabo
                 se me endereza oyendo su alabanza;
                 o sea que —ya ves— cebada al rabo.

                 Y ni eso:¡si era todo chanza!
                 No me mires con esos ojos, burro:
                 ¡como si yo tuviera ni esperanza

                 ni fe en el tiempo! Yo jamás me aburro,
                 lo cual prueba que ya ni sé a qué suena
                 lo de 'mañana'; siento que me escurro

                 a un mar sin fin, y al par en su serena
                 hondura yo, yo mismo, me diluyo;
                 así que ya tú ves, en esta vena,

                 qué puedo yo saber de cuál ni cúyo
                 va a ser el mundo que a mi muerte siga
                 y que mío no sea ya ni tuyo:

                 no creo en que haya un mundo que prosiga
                 sin mí, pero, por no creer, ni creo
                 que no haya nada. Así que no se diga

                 que, por desdén del póstumo trofeo,
                 también al vago limbo a ti te arrastro
                 y te devano con mi devaneo.

                 cuando siento tan vivo aquí este rastro
                 de tu piel y sudor y tal me brilla
                 tu ojo de azabache como el astro

                 de la tarde al morir; y, si me humilla
                 tu muerte, no me roba, no, la alhaja
                 de haber gozado de tu maravilla.

                 Pues ya ves: te he bordado la mortaja;
                 y, mientras yo por el sinfín me pierdo,
                 ten esta embuesta de dorada paja,

                 y viva con el mío tu recuerdo.

11/11/12

Así se las gasta el alcalde de Alcorcón (2)

Ayer sábado 10 de noviembre envié al blog del alcalde —al post que cito en mi entrada anterior— el siguiente comentario (literal):

«Hay un blog muy interesante que habla sobre estos temas con unos comentarios muy atinados:

http://gran-superficie.blogspot.com/

Saludos».

Como cualquiera puede ver, el texto, si es que se le puede llamar así, de puro neutro resulta inocuo, no dice nada. El supuesto blog al que remitía me lo inventé, no existe. Lo hice para poner a prueba al alcalde —o al lacayo que le administre el blog—, a ver cómo actuaba, para comprobar si, en el momento en que viera el remitente, se lo cepillaba, como así ha sido.
          O séase que el ínclito demócrata, el campeón de la par-ti-ci-pa-ción-ciu-da-da-na y bla-bla-bla ha picado, ha demostrado que tiene una lista negra, tiene miedo a leer cosas que no le gusten. Si no fuera así, el demócrata de pro habría dejado mi comentario, incluso en el caso de que hubiera tratado de enlazar el falso blog: ¿qué problema habría en dejar mi comentario sin borrar? Este sujeto, fuera de los plenos en los que maneja a su antojo el turno de palabra —he visto algunos videos—, tiene más miedo que falta de escrúpulos, digo... de complejos, y eso que ésta es inmensa. ¡Que le zurzan!

9/11/12

Así se las gasta el alcalde de Alcorcón

En los últimos días he enviado cuatro comentarios al blog del alcalde, concretamente a una entrada suya que tituló, tan torpemente como son sus escritos, El ocio juvenil, un asunto vital, comentarios que han sido borrados tantas veces como los he reenviado, que han debido de ser ¡más de quince! Los copio literalmente a continuación, y de ellos y del hecho de haberlos borrado —don David o algún lacayo suyo, pero el careto es de él— se deducirá el talante democrático del señor Pérez, alcalde que padecemos en Alcorcón. He aquí los dichos comentarios:


[05/11/12 19:37]

Yo añadiría otras cuatro edificantes "alternativas" para que sean diez:

Una. Practicar el botellón legal, acudiendo a las terrazas de veladores, siempre que los jóvenes tengan trabajo —nada improbable con el crecimiento disparado del empleo: gracias, señor Presidente— y posibles para gastarlos.
Dos. Acudir al Creaa. Se aconseja esperar a que lo terminen.
Tres. Ir a jugar, y a lo que el invento ofrezca, al Eurovegas. Eso sí: a los mayores de 18 años o a la edad que el gobierno fije mediante oportunista —digo oportuno— cambio de ley —que para eso tienen mayoría aplastante, digo absoluta— para la mayoría de edad. Y
Cuatro. El rezo del santo rosario.

De nada, señor Alcalde o a quien se encargue de este blog: mi colaboración es gratis.

***
[07/11/12 12:15]

¡Cómo son estos jóvenes! ¿Verdá usted?, quien quiera que sea "usted": sea el alcalde o algún propio, amanuense, guardia pretoriano, secretario, asesor o negro suyo. ¡Qué manera la de usted —quien quiera... etc.— de cargar la responsabilidad en "la elección del tipo de ocio" —la jerga es de usted—, que, por lo visto, tiene hasta patrones, "modelos". ¿No se ha enterado usted —quien quiera... etc.— de que puede haber habido responsabilidades no sólo políticas y administrativas sino también penales en la tragedia? ¿Con qué derecho se permite usted —quien quiera... etc.— soltar la moralina de su artículo? ¿En calidad de qué? ¿Como alcalde de Alcorcón... si es que es usted el alcalde? ¿Como promotor político de un negocio tan ejemplar como el Eurovegas? ¿No tenía usted —quien quiera... etc.— otro enfoque para el asunto que el de la moralina obviando el que pueda haber responsabilidades? ¿Como es que le dejan a usted tiempo para escribir estas cosas las —supongo que numerosas— obligaciones de alcalde, diputado, presidente de municipios, presidente local de su partido... y tal vez algún cargo que me olvide?
Le saludo a usted... quien quiera que sea "usted". Adiós.

***
[07/11/12 22:19]

En referencia a la queja de Unknown [me refería al pseudónimo de, me parece que firmaba, Javier Delgado, quien se quejaba de que le habían borrado sus comentarios] digo que yo advertí en un momento en que entré en este blog que había nueve comentarios y a la vez siguiente, seis. Lo cual evidenciaba que habían borrado tres. No recuerdo de quién eran los borrados. Lo que sí recuerdo es que no leí ninguno que pudiera ser ofensivo. ¿Entonces? Pues la única explicación que se me ocurre es que don David, o quien le escriba el blog, tiene miedo... ¿dialéctico?, poca correa. De hecho, don David, desde que es alcalde, no contesta a comentarios. Hay otro caso semejante por ahí: uno que siendo un ciudadano del común era muy activo en su blog, sobre todo dándole caña a Cascallana —su razón de ser y su bête noire al mismo tiempo—, hasta que, nombrado director general de Nosequé por don David, dejó de contestar a comentarios en su blog, incluso usa seudónimo. ¡Ay, los neoliberales!

***
[08/11/12 13:20]

Que no, Unknown: ¿cómo puedes pensar en censura? ¿cómo puedes pensar que la personificación de la democracia, la democracia hecha alcalde va a censurar lo que no le gusta? ¡Nahhh! ¡Nada de eso!: es que los comentarios se caen. Los míos —3, uno de ellos hacía referencia a tí— ya se han caído dos veces.

Fin de la trascripción.

Apéndice añadido el lunes 12 de noviembre a las 11:02

[Es el último comentario enviado el pasado viernes 9 a las 17:46 al blog de Pérez]


«He conseguido que mis comentarios permanecieran publicados durante horas, días, superando la incompetencia del alcalde para evitar que se cayeran o burlando el celo vigilante —¿exceso de celo?— de algún sirviente pretoriano. Es de suponer que sea esto último porque es inimaginable que el alcalde de una gran ciudad como Alcorcón —por muy escaso que sea su sentido del ridículo, y bien escaso que lo es— se pase horas pendiente de su blog para borrar mis comentarios. De modo que se acabó el jueguecito. Pero como uno también tiene su blog —http://blog-de-alcorcon.blogspot.com/—, he copiado en él los comentarios caídos en éste, con el título de Así se las gasta el alcalde de Alcorcón. Se lo recomiendo a usted, alcalde, o al mucama que le esté prestando el servicio en el blog. (¡Mire usted que si se tratara del director general de Nosequé, nombrado por don David en reconocimiento de sus méritos!). Yo por mi parte voy a procurar difundir todo lo que pueda la caída de los comentarios para mostrar el talante democrático del alcalde que padecemos en Alcorcón.
¡Adiooosss!»

7/11/12

Antipublicidad


Revista de prensa

Hablar de la genialidad de El Roto ya parece redundante, por lo que me limito a copiar la viñeta de hoy en El País.

6/11/12

Harto de El País (VIII)

Ayer envié al diario la carta que transcribo, carta que, como todas las mías, no publican ni incluyen en la edición digital. Antiguamente daban el tramposo argumento del "exceso de originales y falta de espacio". La carta:

«Hace años que me limito a comprar su diario sólo dos días a la semana, de lunes a jueves, nunca, en todo caso, ni viernes —por los kilos de papel— ni sábados —por lo mismo y por el precio, a cambio de una ridícula revistilla publicitaria— ni domingos, por todo lo anterior. Últimamente se encontraba de vez en cuando uno con la bofetada de la publicidad en la segunda página o en la última. Pero hoy se han superado: la segunda y tercera, un cartelón publicitario. Sigan ustedes así y esos dos días de compra semanal se quedarán reducidos a uno, y este uno porque necesito el papel para colocar alguna hoja en el suelo de la cocina cuando freímos, pero aún así ya veremos porque se pueden buscar otras formas de evitar los salpicones en el suelo. Y ahora van ustedes y publican esta carta. ¿A que sí?».

5/11/12

Agustín. In memoriam (2)

                                                                      Y aunque su vida murió,
                                                                                             nos dejó harto consuelo
                                                                                             su memoria
.
                                                                                                          Jorge Manrique

Si en la entrada anterior copiaba dos muestras del García Calvo lírico, ahora lo hago con otras dos del que pudiéramos llamar más político. El soneto, que va en primer lugar, debió de correr —anónimo entonces— allá por muy finales de los 50 o muy principios de los 60, cuando el ministro del Comercio de la época —untuoso y meapilas, de la Obra— implantó un llamado Plan de Desarrollo —de la economía nacional, ¿de qué si no?—.

                                Oh Ministro del Hambre y la Bambolla,
                                que quieres poner música a la dieta,
                                ya podría estreñírsete la jeta
                                o caérsete ya la sacra polla.

                                Mientras ni pan contigo ni cebolla
                                se puede aquí catar, tú la puñeta
                                nos haces por detrás con tu trompeta
                                que el Plan de Desarrollo desarrolla.

                                Vete a Bonn de una vez con tu jeringa;
                                chúpales a los boches bien la minga;
                                exporta a todo tren cabrón hispano.

                                Y si aquí hay que comerse hasta el Quijote
                                y espicharlas por Dios, ¡hostias, hermano!,
                                sea sin cachondeo ni estrambote.

La "diatriba", como la llama el propio Agustín, es, como he dicho, de hace más de 50 años, pero se me antoja que sigue vigente, ¡vaya que si sigue!

***

Y del libro Canciones y soliloquios [1982],

111

                                Cuando veas al hombre de banca
                                dinámico y grave
                                que en la ranura de su coche
                                introduce la llave,
                                mientras habla con un cliente
                                importante,
                                y con mano segura
                                agarra el volante,
                                verás, si te fijas, en el cristal
                                la cara del que sabe.

                                En la escuela, al salir de recreo
                                al patio empujándose,
                                si ves a uno que lo llaman
                                el Capacobardes
                                que le escupe en la oreja al tonto
                                de la clase
                                y se planta aguardando
                                que el otro se arranque,
                                helados de vidrio verás allí
                                los ojos del que sabe.

                                O si ves por la turbia ventana
                                de frente a su amante
                                a la querida que, ya seca,
                                se aferra al cadáver
                                de su amor, y a cuchillo dice
                                «Como escapes,
                                te lo juro, aquí mismo
                                me siego el gaznate»,
                                grabado verás en la blanca piel
                                el signo del que sabe.

                                En la foto del jefe de estado
                                que fija el instante
                                en que él, sentado ante un decreto
                                de muerte de alguien,
                                en penoso deber la pluma
                                de oro blande,
                                cuando firme la firma
                                de un trazo la trace,
                                trazada en su frente la puedes ver
                                la marca del que sabe.

                                O si no, en el neón del espejo
                                del bar de 'My darling'
                                si ves al chulo que a su rubia
                                le dice, fumándole
                                de nariz, «Que nanay, nenita,
                                que tu padre,
                                y cuidao con el rímel,
                                que no se te empaste»,
                                posada en sus párpados la verás
                                la fuerza del que sabe.

                                Y si asomas, en fin, al estudio
                                de altos cristales
                                donde el cerebro de la empresa
                                dibuja los planes
                                de la ruta futura, y corre
                                recto el lápiz
                                y a derecho y a regla
                                los borra los árboles,
                                guiada verás de la pura ley
                                la mano del que sabe.

                                Todos tienen su idea: son ellos
                                los reyes del aire.
                                Y si tú ves que, cuando a todos
                                los cierre en la cárcel
                                de los versos y que la música
                                ya se apague,
                                yo me quedo a las nubes
                                mirando distante,
                                recuérdame y dime «La veo ahí
                                la cara del que sabe».