4/12/12

Fruta del tiempo

Ya sé que la Biblia ("ese cajón de sastre de la sabiduría semítica", Mairena dixit) puede servir igual para un roto que para un descosido (algunos la utilizan incluso para justificar —intentar justificar— hasta crímenes de Estado), pero precisamente por eso a uno le pueden gustar unos episodios más que otros. A mí, en estos tiempos de adviento, me place el siguiente:

No disputará ni gritará
ni su voz se oirá en las plazas.
No romperá la caña cascada
ni apagará la mecha que se extingue.
Expondrá fielmente el derecho,
sin cansarse ni desmayar,
hasta que establezca la ley en la tierra.


                                      (Isaías 42, 2-4)

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