28/11/12

El ayuntamiento de Alcorcón, de piñón fijo

Hace tres semanas envié al ayuntamiento una sugerencia en imeil a una oficina que se inventaron, a la par que se han cargado la institución del defensor del ciudadano, que se llama algo como oficina de sugerencias y reclamaciones. El imeil era:

«Esta mañana [8 de nov.] sobre las 10 he pasado por la calle Doñana y había un operario del ayuntamiento con la típica sopladora de hojas a fin de hacer montones con ellas para recogerlas. Hasta aquí, normal. —Vamos si lo de "normal" tiene que incluir aceptar y aguantarse con el estruendo de esas máquinas—. Lo característico de hoy era que llovía a cántaros con lo que las hojas, pegadas al suelo, supongo que al operario, provisto de su propio paraguas, agarrando éste con una mano y con la otra la sopladora, le estaría costando lo suyo hacer el trabajo, al mismo tiempo que levantaba, más que las hojas, verdaderas cortinas de agua. Lo he comentado en una tienda cercana y el dependiente ha apostillado algo como que: menos mal que no están regando, porque a veces lo hacen.
Y esta es mi sugerencia: ¿No podrían suspender este tipo de trabajos cuando el tiempo así lo aconseje?
Saludos».

La escena era para haber hecho una foto. Pues bien, hoy por la mañana después de como hora y media fuera de casa he vuelto y me he encontrado en la calle con el mismo panorama que al salir: una barredora de hojas pasando por los bordillos de la calzada, siempre y cuando los coches, estacionados debida o indebidamente, no le impidieran acercarse.
(más bien aspiradora... o quizás sería mejor decir aspiradora/esparcidora, en todo caso lo que meten esos artilugios es un ruido del demonio, lo cual a su vez confirma algo que he dicho en otras ocasiones: que el ayuntamiento es una de las fuentes principales de ruido).
Debía de hacer un viento de unos 30 km/h por lo que era digno de ver cómo a medida que la máquina aspiraba una mínima parte de las hojas, automáticamente el escaso espacio liberado quedaba de nuevo cubierto. Esta labor de recogida de las hojas, no ya sólo cuando hace viento fuerte como hoy sino con el viento en calma, me parece estúpida e inútil y podría hacerse de forma más espaciada, sobre todo si la recogida es de los bordillos, como he visto tantas veces, quizás casi a diario por mi calle, o del césped, que no se sabe muy bien qué mal causan las hojas en él... ¡Ah sí!: A lo mejor lo que pasa es que les estorban a los perros y a sus amos cuando entran a cagar en él. (Cuando entran a cagar los perros).

En fin, parece que esto tiene difícil remedio porque debe de haber una programación de tareas que parece ser que la rutina y la burocracia municipal es incapaz de cambiar.

P. S. Estas actuaciones a piñón fijo no son cosa del ayuntamiento actual: ya se daban con el anterior. De modo que nadie se haga ilusiones. La inercia municipal les agarrota a todos.

Otro P. S. Mientras escribía este post ha pasado al menos tres veces la máquina por delante de mis ventanas —ha llegado un momento en que he dejado de prestar atención—, por los mismos bordillos. ¡Acojonante!

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