8/12/13

Empecinarse


La foto la publicó ayer El País y corresponde a la calle Preciados de Madrid el pasado viernes 6, tarde. Yo pasé por esa calle el martes 3 —no por gusto sino por compromiso: si puedo evitar pasar por el centro de Madrid en estas fechas, incluso en otras, lo evito—, ya de anochecida, y no había semejante aglomeración, pero tampoco estaba la calle como para correr ni mucho menos. El caso es que, yendo yo dirección Sol-Callao, a paso de procesión como era inevitable, vi venir una bicicleta —imposible que fuera a una velocidad más de la necesaria para mantener el equilibrio— justo frente a mí. En unos segundos nos vimos enfrentados, sin ningún otro peatón por medio, y durante unos segundos también dudé si apartarme o pararme hasta que la menda ciclista echara pie a tierra y nos cruzáramos. Opté, como pude, por lo primero para no liarla. La cuestión es: hace falta ser idiota para empeñarse en circular en bici entre esa aglomeración. Es más, es muy probable que en el bochinche del viernes que recoge la foto no faltara algún ciclista guay de acera, teniendo en cuenta que la plaga va en aumento.

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