4/12/13

Que no, ciclistas de acera: no cuela

Esta mañana, en una caminata, un ciclista de acera me ha rebasado cuando cruzaba por el paso de cebra en la av. del Pinar esquina con Inspector J. A. Bueno. Me he fijado en el recorrido que llevaba el andóbal y antes de llegar yo a la mitad de la distancia entre Inspector J. A. B. y la bocacalle siguiente, Parque Cabañeros —en el plano figura con el nombre antiguo de General Varela—, llegaba el invasor de aceras a la av. de Leganés. Allí giró a la derecha —seguía por la acera, naturalmente—, y lo perdí de vista. ¡Ojalá haya pisado una chucha de perro y se haya pegado un guarrazo con un buen susto! Sin lesiones, por favor.

Pues bien, teniendo en cuenta los siguientes datos:


a) mi velocidad de marcha rápida es de 5 km/h
b) esa mitad de la distancia, medida sobre un plano, es de 55 m
c) la distancia desde Inspector hasta la av. de Leganés es de 225 m,


un sencillo cálculo nos da que la velocidad del ciclista sería de más de cuatro veces la mía, o séase de más de 20 km/h.

Pero sea lo que se quiera de estos cálculos, la velocidad de una bicicleta tiene que ser como poco de 8 a 10 km/h, lo mínimo para mantener el equilibrio, unas 2 veces la velocidad de peatón, y eso a paso más bien rápido, a paso de caminata, porque si es a paso de paseo o de una persona que no quiere o no puede andar más rápido, esa velocidad de 8 a 10 km/h puede suponer hasta el cuádruple. Por tanto, déjense de tratar de vendernos la bici los ciclistas de acera diciendo que van a velocidad moderada o a paso de peatón y que controlan: es una falacia; son ganas de defender lo indefendible.

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