21/8/09

¡Me cago en el amo del perro!

Hace unos días iba yo andando por la calle de las Flores (perdón: Avenida. El Ayuntamiento no parece tener muy claro el criterio) por un tramo en el que hay chalets o duplex o algo así, cuando de repente desde el otro lado de la valla de uno de esos, un perrazo se abalanzó a ladrido limpio, lo que me arreó un susto de muerte.
        No vamos a discutir el derecho a defender la propiedad privada con un perro que pueda, no ya parar a quienes ilegalmente entren en la propiedad, sino incluso disuadir a quienes tuvieran intención de hacerlo. Pero el problema es cómo distingue el animal (me refiero al perro) a aquellos de quienes simplemente pasan o pasean por la calle. Desde aquel día, cada vez que paso por esa calle lo hago por la otra acera. No es justo.

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