31/8/09

¡Din, don! ¡La Iberdrola llama!

Hace unos días, por la tarde, llamaron al telefonillo, y, como se oye mal, lo único que entendí fue una palabra: "iberdrola". Como no me pareció que vinieran a esas horas a leer los contadores y no acabé de entender lo que me decían, decidí no abrir. Pero, como ya me temía, al rato llamaron al timbre de casa, seguido de un toc toc en la puerta, al tiempo que repetían, en una especie de abracadabra exigente: "¡iberdrola!", a modo de salvoconducto con el que, pensarán, se les van a abrir todas las puertas.
             Ya ha ocurrido otra vez al menos que han venido a vendernos no sé qué moto de la eléctrica, por lo que no contesté, oyendo a los pocos segundos cómo llamaban en las otras viviendas del mismo rellano. Unos auténticos plastas, vaya.
              Los amos de la compañía deben de andar, o de sentirse, mal —supongo que porque los beneficios no habrán engordado en el último ejercicio o habrán engordado menos, y ya se sabe cómo piensa el Gran Capital: este año he ganado menos que el anterior, así es que he perdido—, para ir puerta por puerta erre que erre.
              Por otra parte, he oído comentar a algunos vecinos que con frecuencia han advertido que la luz del cuarto de contadores estaba encendida, hasta que se lo han dicho al presidente de la comunidad y ha abierto para apagarla. Es decir que, probablemente, y al ser un sitio al que sólo entran habitualmente los lectores de contadores, son estos quienes se dejan la luz encendida. ¿Será capaz la Gran Eléctrica de hacer esto para que gastemos más luz? Parece ridículo pero...

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