11/5/12

"Hacer de la excepción la regla"

Es el título del artículo que publicaba el pasado miércoles 9 de mayo Eneko Astigarraga en su blog Bicicletas, ciudades, viajes... Sí, otra vez lo traigo aquí, pero es que muy bueno el blog. En esta ocasión me limito a entresacar algunas de las frases del artículo. Quien quiera leerlo completo no tiene más que pinchar aquí. El tipo en negrita corresponde al autor.

«La idea de presentar lo excepcional como normal responde muchas veces a la intención de querer cambiar las cosas, algo que puede resultar justificable e incluso loable cuando la finalidad de dicha estrategia busca la mejora de una situación o la exhibición de la incongruencia de una realidad con el objetivo de denunciar una discriminación, un agravio o una impunidad flagrante. Ahora bien, cuando lo único que se persigue maximizando una excepcionalidad es tratar de justificar una vejación, aunque trate de argumentarse con una vejación anterior, la práctica se convierte en una perversión vil y deleznable.

Dicho de otra manera, tratar de justificar una denigración con otra anterior no sólo no la exime sino que la agrava doblemente porque, de manera intencionada, da carta de naturaleza a la primera para tratar de dejar impune las sucesivas.

[...]

Es lo que intentan hacer muchos pretendidos defensores de la bicicleta cuando, para justificar la agresión a los peatones, alegan una presunta agresión anterior sufrida a manos de los automovilistas. Argumentar que la gravedad de los hechos provocados por unos no es comparable con la de los otros sólo es una argucia para presentar la realidad distorsionada por un enfoque interesado: demostrar que la carretera es mortal y la acera es el refugio natural e inevitable. [...] Poner ejemplos extremos, con niños y ancianos que quieren andar en bici en la jungla urbana y no se atreven, ignorando simultaneamente los problemas que se les causa a los mismos destinatarios cuando quieren caminar o jugar en zonas peatonales y se ven invadidos por ciclistas, convierte el asunto en un ejercicio de puro cinismo.

[...]

Es por esto por lo que algunos nos ponemos tan pesados cuando denunciamos las prácticas de aquellos que para defender a los ciclistas de las presuntas agresiones de los automovilistas justifican la invasión de aceras y con ella la agresión a los peatones. Es, además, porque nos hemos creído aquello de que la ciudad es para disfrutarla y no para circular [...]. Lo repetiremos las veces que haga falta.
»

Fin de las citas.

Yo también lo repetiré las veces que haga falta:

¡Bicicletas por las aceras, NO!

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