23/1/13

Paraguas

En días de lluvia forman parte del paisaje urbano. Paraguas que han perdido la batalla contra el viento y el agua: desvarillados, desarticulados, desvencijados, maltrechos... los pobres, con varillas atravesando la tela. Sus dueños los han depositado en una papelera, de la que sobresalen como flores y ramas secas de un florero; los han tirado en el suelo; los han dejado junto a un contenedor o en el alcorque de un árbol. Ya no se reparan. No existe, que yo sepa, el oficio de paragüero. Lo recuerdo de mi pueblo cuando voceaban: "el paragüerooo lañadooor: se arreglan paaaraguas y caaacharros de barrooo y de pooor...celana".
          Pero ¿por qué esta abundancia de paraguas deshechos? Sólo se me ocurre como un síntoma o señal de tiempos chapuceros: la mala calidad de las cosas, las compradas en los chinos, las obtenidas como regalo (¿?) y cebo al acudir a una charleta para que intenten venderte una enciclopedia, cosas de usar y tirar, la basurización actual de las cosas.

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