13/3/15

Iglesia pobre, iglesia rica

Han conmemorado los medios el segundo, creo, aniversario de la ocupación de la silla de San Pedro —"el trono", ha dicho una locutriz— por el papa Francisco (¿I?).
(¡Pobres medios! En cuanto se les agotan los videos del yutube, los comadreos de los próceres y las noticias proporcionadas por la policía, ya no saben qué dar.)
Y han recordado una frase que, por lo visto, da una idea de la gran renovación que para la iglesia quiere Bergoglio: "Me gustaría una iglesia pobre para los pobres". Se deduce que no es la que hay, puesto que le gustaría que la hubiera. Pero entonces, uno se pregunta: ¿Cómo es la que hay? ¿Una iglesia rica para los pobres? ¿Una pobre para los ricos? O, finalmente, ¿una rica para los ricos? Por otra parte, lo de la "iglesia pobre para los pobres" es un brindis al sol. Mucho me temo que tendría que elegir —ya eligieron, probablemente hace siglos— entre una iglesia "rica" —con medios económicos, medios de comunicación, ayuda estatal, intromisión en la enseñanza, intromisión en las leyes, etc.— que traiciona el evangelio y una "pobre" —sin todo lo anterior, predicando el evangelio a palo seco—, abocada a desaparecer.

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