6/1/16

Contra la publicidad

Parto de la base de que las visitas a domicilio y las llamadas por teléfono de los comerciales son publicitarias y que, de una u otra manera, intentan venderme algo que no he solicitado. Mi táctica defensiva ante estas situaciones es la siguiente: si son llamadas desde el telefonillo del portal —"venimos a traer un comunicado a los vecinos"—, cuelgo sin más explicaciones; si han conseguido llegar hasta mi puerta, porque siempre puede haber algún vecino que les haya abierto el portal, les digo, sin abrir, que no me interesa, sin que haya más explicaciones por mi parte, así se estén hablando al otro lado de la puerta durante minutos; si son llamadas telefónicas, el cuelgue es inmediato, ni siquiera con un "no me interesa", no me duran ni cinco segundos. Creo que es la única manera que tenemos de defendernos de la alienante publicidad, valga el pleonasmo. Pienso que cuando quiera comprar algo o cambiar algún tipo de servicio, ya seré yo quien me interese por la manera de hacerlo.

P. S. Una vez, que debía yo de estar con la guardia baja o que tenía gases en el estómago o que acababa de oír a Rajoy o a Montoro o a Soraya o a… en la tele o que vaya usted a saber, abrí la puerta a un comando. Tras unos minutos de discurso por su parte diciéndome lo que me iba a ahorrar, ya no sabía yo cómo darle puerta —nunca mejor dicho— y le dije que no me interesaba, ante lo cual él, haciéndose el sorprendido: "¡¿Cómo, caballero? [Ahora caballerean mucho] ¿No le interesa pagar menos?!". "Pues no", le respondí. "Me encanta pagar de más", respuesta que como, evidentemente, no la tienen en el manual, como no esperan semejante reacción de la víctima, lo desconcertó y se largó murmurando.

¡NO A LA PUBLICIDAD!

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