7/1/16

¡Haga ramping en Alcorcón!

Es el nuevo deporte que el ayuntamiento de Alcorcón está promocionando. En efecto, por si quienes acostumbramos a andar por las aceras no tuviéramos suficientes obstáculos con terrazas de veladores, cacas y meadas perrunas, coches mal estacionados, ciclistas de acera..., nuestro ayuntamiento, siempre a la última en la promoción del deporte, supongo que en lucha contra la droga, lo hace con uno nuevo —que, ya de paso, se une a la increíble proliferación metastásica deportiva, una de cuyas últimas aportaciones creo que ha sido el perrotón—, que podríamos denominar salvamento de rampas o, quizás para mayor éxito del nombre, dicho en guiri, ramping.
            El invento consiste en que los locales que así lo deseen —bancos, tiendas, clínicas animales, panaderías…— construyen una rampa de acceso al suyo para facilitar —¡qué considerados y qué socialmente correctos!— el acceso a su interior con silla de ruedas, cochecitos de niños y carritos de la compra. El problema es que la instalación la hacen —se supone que con el consentimiento del ayuntamiento, y si no es así, a éste se la están colando doblada— en la acera. Es decir que en vez de eliminar escalones o construir la rampa dentro del local, naturalmente comiendo terreno a éste, lo hacen en el espacio público que es la acera, lo que representa un obstáculo —otro más— para el peatón, que se ve obligado a estar atento a las rampas que pueda encontrarse en su camino para sortearlas. Lo malo de este nuevo deporte, y de la preocupación del ayuntamiento porque todo dios se mantenga fitness, y que no se caiga en otros vicios, es que no es voluntario, como lo puedan ser los otros, sino que obligan al caminante a practicarlo, lo quiera o no.

P. S. Esta mañana me comentaba un vecino, lo que me ha dado pie para este desahogo, que ha estado a punto de darse una toña con una de esas dichosas rampitas de reciente construcción.

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