28/12/14

"Baaanderas al vientooo..."

A un aficionado a las banderas debe de ponérsele —el patriotismo— a la máxima tensión cuando con el viento las vea ondear, tremolar, agitarse, allá en lo alto del mástil. En cambio, el verlas caídas, pegadas al palo, como un paño de cocina colgando de su gancho, le debe de poner la moral —patriota— a la altura de la peana.
          Debe de ser por eso por lo que nuestro ínclito alcalde se dijo, según cuenta mi corresponsal en Rágulon, H. M., que eso no podía ser, que las banderas tenían que ondear sin parar las 24 horas, como abren las farmacias, para lo que va a proponer en el próximo pleno concejil —con aprobación segura dada la mayoría democrática y aplastante de su grupo y las luces de la oposición— la dotación necesaria presupuestaria para la instalación de sopladores-ventiladores a la altura de cada bandera, de una potencia en proporción al tamaño de ésta. Ítem más: se propondrá una dotación complementaria para repintar las banderas —como un don Guido qualunque— en mal estado. En esto que un concejal conmilitón le sopló: "Alcalde, las banderas no se pintan: en todo caso se lavan. Y, además, nos estamos quedando sin pintura de tanto pintar bancos, bolardos, piedras, muretes, medianas y tapar pintadas". "Por pintura, no te preocupes: yo te aseguro que habrá toda la que haga falta". "Ya, ¡oh Ínclito!, pero es que ese dinero lo podríamos dedicar...". "¡Concejal, estás hablando como los socialistas... o lo que sean! ¡Estoy legitimado para hacer lo que me parezca por la mayoría aplast..., digo absoluta, que los ciudadanos me dieron!". "ZZZ...".
          Aquí, en los dulces sueños del concejal —o pesadilla— dejamos la noticia... o la supuesta noticia, porque es muy probable que a mi corresponsal, dado que en Rágulon no hay calendarios, se la han debido de colar en el día de la fecha. Aunque, por otra parte, quizás no, quizás sea verdadera teniendo en cuenta el ultraalcalde del que se trata.

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