9/1/15

Crímenes de Fe

En un tono parecido a mi entrada del 13/12/14 —titulada Se veía venir— mandé ayer un comentario a otro blog, a propósito de los 12 asesinatos en la revista Charlie Hebdo, que transcribo literalmente. (No enlazo ese blog porque su titular no se ha dignado contestar a mi comentario):

«No sé si "blasfemar es un derecho" [el autor de ese blog afirma que lo es] ni si las caricaturas del hebdomadario están amparadas por el derecho de expresión, pero es que da igual, todo eso es irrelevante, porque los ataques son absolutamente injustificables, independientemente de la calidad de las víctimas y de lo que hubieran hecho. Ponerse a discutir sobre si los periodistas tenían derecho o no a expresarse de la forma en que lo hicieron es entrar en el juego de los asesinos».

Nuestro ínclito presidente lo ha dejado claro al referirse a los muertos como "personas que no habían hecho nada". ¡A veeer... no es como si lo hubieran hecho! Me parece que el prócer, conscientemente, ha omitido añadir a "personas que no habían hecho nada" el calificativo 'malo', no fuera a pensarse —debió de pensar él, aunque no se si le supongo demasiado sutil— que condenaba el ataque, no por sí mismo, sino porque los periodistas habían hecho algo bueno o, al menos, habían ejercido el derecho de libertad de prensa. Libertad de prensa que muchos de los que la defienden ahora dudo que lo hayan hecho con la misma energía en otras ocasiones semejantes. En el caso del susodicho es una burla que se declare adalid de la libertad de expresión.

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