10/6/12

Cuanto antes, mejor

Me preguntaba ayer un amigo si vería mañana —por hoy domingo— el partido. Sin que hiciera falta que me aclarara quién jugaba —al menos no la hacía que me dijera que uno de los dos contendientes era la selección nacional— ni para qué título, tan omnipresente es la noticia sin que pueda uno sustraerse a ella, me sorprendió que, sabiendo que detesto los deportes en general y el fútbol en particular (y más aún si cabe si de fútbol nacional —o séase, nacionalismo deportivo— se trata), me hiciera tal pregunta. Al contestarle, obviamente, que no, me dijo, algo en broma supongo, que qué clase de español era al que le daba igual lo que hiciera "la roja", que le llaman. No supe qué contestarle y después pensé que le podía haber dicho que pertenecía a una clase de españoles a quienes les daba lo mismo lo que hiciera la tal, clase a la que ignoro, evidentemente, cuántos miembros formamos parte de ella.
       Pero luego he pensado también que de haberle contestado aquello, es decir que me daba igual lo que hiciera la susodicha, no habría dicho verdad, porque no es exactamente que me dé igual sino que deseo —deseo que se repite en cada campeonato de naciones— que quede eliminada cuanto antes para así verme libre de la tabarra del ambiente todo alrededor del campeonato, con sus banderitas —con escudo o toro— en los balcones y a la puerta de los bares, los berridos televisivos y callejeros, etc. Así es que sí: por Dios que eliminen a la selección nacional cuanto antes. ¡Qué descanso!

P. S. Obsérvense los esfuerzos que hago en el comentario a fin de no referirme a la selección patria por su apodo cariñoso. Me debo de parecer a Rajoy —¡y bien que lo siento!— cuando en su conferencia de prensa de esta mañana —propagandística: ¿pero qué palabra de este hombre y de sus conmilitones no lo es? Conferencia que, por otra parte, no es que yo haya visto ni oído sino que se da uno de narices con los resúmenes en las páginas de interné— evitó referirse al dichoso "rescate" hablando de "lo de ayer".

Otro post scriptum. Me acabo de enterar de que han empatado. ¡Qué silencio!, ¡qué paz! en mi calle y, seguramente, en todo Alcorcón. Empezamos bien.

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