15/12/13

¡Adiós, Mr. Adelson!

Qué condiciones tan leoninas debe de haber impuesto Mr. Adelson para que hasta a un gobierno tan sin escrúpulos como el del Pp le haya resultado imposible aceptarlas. Condiciones que, supongo, no responderían sólo a la codicia que debe de dominar al tipo —debe de estar podrido de dinero, que parece que se le sale por las orejas—, sino también a la no precisamente excesiva confianza del ricachón en la economía española. Para evitar esta última sospecha la vicepresidente española —con su mueca sonrisa— salió a decir, en uno de esos retruécanos que tanto practica, que las inversiones extranjeras estaban acudiendo.

Por cierto: ¿qué habrá sido de la obsequiosa sonrisa?

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