12/6/13

¡Qué guay que soy: en bici por la acera voy!

(Escrito ayer, 11/06/13). Voy andando por la acera y, por mi izquierda, de frente, vienen dos hombres, a la par. Cuando nos cruzamos, por el poco espacio entre ellos y yo me rebasa desde atrás una capulla ciclista de acera, con mi consiguiente sobresalto. Para los que venían de frente a mí, y por tanto frente a la ciclista gilipollas, no les ha supuesto ningún sobresalto —supongo—, aunque incordio seguro que sí, porque la han debido de ver llegar. Pero es que la muy idiota ni siquiera ha tenido el detalle de dar tiempo a que los otros dos y yo nos cruzáramos para que así le quedara sitio para pasar. No, la muy estúpida —por cierto: ¡no se qué se protege con el casco que llevaba como no sea un exiguo cerebro!— ha tenido que pasar entre los tres. Episodios como estos y de consecuencias mucho más graves es lo que nos espera con la cabronada de la Degeté, de hecho ya en vigor, de permitir el tránsito de los biciguays por las aceras.

P. S. Espero que la inefable Degeté no se apropie del título de este comentario y lo adopte como lema para animar a los ciclistas invasores.

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