16/5/12

Cuando una puerta se cierra...

Abandonada definitivamente la lectura de la novela del nobel estoy leyendo El mundo según Garp, de John Irving. Curiosamente encuentro, una vez más, el mismo error del que daba cuenta en mi comentario del 7 de mayo, 'El Día de...', referente al dogma católico de la inmaculada. En la pág. 33 de mi edición se lee: "Para ella [Jenny] era la situación ideal: una madre sola con un bebé recién nacido [... Sin más intervención por parte del padre que la estrictamente necesaria para engendrar]. Una joven madre con su hijo, con toda una vida por delante para los dos, sólo ellos dos. Un bebé sin ataduras, pensaba Jenny Fields. Casi una concepción inmaculada". Cursiva mía.
       Por otra parte, la novela de Irving, en las algo más de cien páginas que llevo leídas, me parece excelente, como me pareció otra suya leída, Una mujer difícil, con personajes al mismo tiempo que inverosímiles reales y con párrafos tan poderosos como éste (págs. 93-94): "En un corredor que parecía no estar al alcance del campo de fuerzas centrales de las múltiples energías del gimnasio, Jenny se quedó inmóvil y prestó atención. En algún lugar próximo había una sala de levantamiento de pesas; oyó [¡gracias, traductora, por no traducir 'escuchó'!] el vapuleo del hierro y los terribles tirones de hernias progresivas: la perspectiva que tiene una enfermera [Jenny lo es] de semejante esfuerzo. A Jenny le parecía que, en realidad, todo el edificio gemía y empujaba, como si todos y cada uno de los alumnos sufriera de estreñimiento y buscara alivio en el horrendo gimnasio". Que usted la lea bien.

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