20/3/12

Falaz conmemoración

Se celebra con gran fanfarria el segundo centenario —¡ah, los números tan redonditos, la fe en ellos!— de la constitución del 1812, y el inefable Rajoy aprovecha para hacer campaña, que para eso está en Andalucía, justificando sus reformas aludiendo al liberalismo de entonces. Este hombre va a terminar superando a Aznar en lo que a falta de escrúpulos complejos se refiere, y mire usted que el otro puso alto el listón. Y es que hace falta desfachatez para sugerir el liberalismo de los sedicentes liberales de ahora con los de aquellos años. Más bien, si hubiera que identificar a la derecha actual con alguien, sería con quienes gritaban aquello de "¡Vivan las caenas!", porque cadenas significa aherrojar a los pies del Capital —¿de los "emprendedores"?— los derechos de los trabajadores con la reforma laboral neoliberal o séase con el abaratamiento y facilitación del despido y el planchado de los derechos laborales.
       Por otra parte, en las celebraciones, cuya mayor parte de los celebrantes, incluido el propio monarca, quien parece que lo único que lee son los discursos que le escriben y no sé si algún prospecto de medicinas, no habrá leído la constitución que tanto alaban, no se le ha ocurrido al Rey, paralelamente a como Rajoy ha hecho, que he mencionado antes, reclamarse heredero del nefasto Fernando VII: alguien le habrá advertido que ni se le ocurriera hacerlo.

P. S. Últimamente, cada vez que se juntan unos cuantos alrededor del Rey le dedican un "aplauso cerrado", no sé en razón de qué, tal vez en desagravio —¿?— por lo del yerno, pero que parece más propio de súbditos —condición que se supone que aquella constitución pretendía abolir— que de ciudadanos.

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