6/11/10

El candidato de la Presidente

En el diario digital Gente (edición Alcorcón) aparece una entrevista con el recién designado, por el poderoso dedo de la Presidente de la Comunidad de Madrid, candidato a la alcaldía de Alcorcón, David Pérez García. El tono general de la entrevista es de los que no tienen desperdicio: desde el oscilante tuteo al usted (¡a veces incluso en la misma pregunta!: «En tu presentación de [¿se?] habló de su "vinculación"... », cursivas mías) por parte de las entrevistadoras hasta algunas cosas hilarantes por parte del entrevistado, quien prácticamente se proclama vencedor, sin elecciones ni nada, sin bajarse del autobús, como dirían en jerga futbolera, pasando por declaraciones que podría hacer cualquier candidato de cualquier partido de cualquier ciudad, como: 'responsabilidad', 'cercanía', 'diálogo', 'ilusión', 'austeridad' y otros mil topicazos de manual al uso. Pero vayamos por partes... o por preguntas.

El candidato habla de una ciudad de 200.000 habitantes. Mal empieza, porque Alcorcón tiene en torno a los 170.000. (Al 1 de enero de 2009, 167.967)

La "vinculación" con Alcorcón, según él, consiste en que, al ser diputado en la Asamblea de Madrid es representante de los madrileños y, por tanto, de los vecinos de Alcorcón, silogismo ridículo donde los haya. Pero más ridículo aun —hilarante— es que aporte como vínculo con Alcorcón el haber vivido hasta los 25 años (no dice si desde que nació) en Campamento, «que está muy cerca de Alcorcón». Por esta regla de tres, al tener ahora 37 ó 38 años, querría decir que lleva más de 12 alejado de esta ciudad.

«El Creaa, que ha costado una millonada...». Pero ¿cuánto? ¿Cómo de grande es la millonada? ¡Ah, eso no lo dice! Probablemente porque no lo sepa, y juega con ventaja hablando de "millonada". Ventajismo se llama esa figura.

Se plantea el candidato si era necesario «destruir una biblioteca sin preguntar a los vecinos de la zona». Se refiere, claro, a la biblioteca Joaquín Vilumbrales, en el centro del parque de Los Castillos (supongo, ¿o es mucho suponer?, que sabe la biblioteca de la que se trata, y no habla porque le hayan contado algo de una biblioteca destruida en la obra del centro cultural), cuya demolición ha sido una de las mayores barrabasadas cometidas en la construcción del dichoso Creaa. Yo diría que el derribo de la biblioteca era innecesario, independientemente de lo que hubieran dicho los vecinos. Quiere decirse que aunque se hubiera preguntado a los vecinos y hubieran estado a favor de la demolición habría sido igualmente un desastre. Así es que no es una cuestión, como el candidato parece creer, de lo que opinaran los vecinos. Y es que se le vuelven los dedos huéspedes y está muy pendiente de colocar a cada paso lo de escuchar a los vecinos, venga o no a cuento. «Son las muestras», añade, «de que alguien ha perdido el contacto con la gente, y yo quiero recuperarlo». ¡Fantástico!, ¡si él hubiera sido alcalde, habría preguntado a la gente qué le parecía la demolición de la biblioteca!

Las audaces entrevistadoras le preguntan, a bocajarro, si «somos sucios», y el candidato, que hace más de 12 años que no vive en Alcorcón... digo en Campamento, contesta sin titubear —con mucho énfasis— que «para nada». No parece darse cuenta de que el que el Ayuntamiento sea responsable de la limpieza, que sin duda lo es, no excluye el que haya vecinos guarros.

Más adelante, la entrevistadora, «para saber si es verdad» (¡literal, oiga!) lo que, según ella, «El alcalde dice» sobre «que [el candidato] habla desde la ignorancia» decide someterlo a una especie de reactivos, en forma de preguntas, acerca de la composición del pleno y de «quienes son los portavoces de los partidos con representación». Sólo hay tres partidos en el pleno. Sin embargo, aunque «ayer mismo» el candidato, según él mismo dice, contestó a la portavoz del Psoe, no recuerda su nombre. En cuanto a la composición del pleno, el candidato responde: «Eso lo hemos estado viendo hace un momento», que no se sabe qué quiere decir exactamente, pero que revela que no conoce dicha composición. De haberla conocido, le habrían bastado unos segundos para contestar, porque son habas contadas.

Podría seguir sacándole punta a la entrevista, pero la verdad es que, aunque a veces resulte tronchante, también es fatigoso.

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