6/6/09

Aviso electoral (y 2)

Si se pudiera votar en negro...

Les oigo a ustedes rezongar o, en el bar, mientras mojo el cruasán en el café, aguanto el chaparrón de las verborreas teletertularias (cuyo estruendo ha llegado, según se contaba aquí el otro día, hasta Rágulon), o leo, medio de reojo, aficionados a la plumilla como parecen ser algunos de ustedes, cómo han emborronado unos folios con finos análisis políticos, cada vez más a medida que se acerca "la gran fiesta de la democracia", como diría el hortera periodista de turno, para la Asamblea de la Supranación.
      Los gruñidos, deduzco que se deben a que están ustedes hechos un lío al no saber por quien votar, porque se les antoja que todos vienen a ofrecer más o menos lo mismo, y que este "lo mismo", sospechan también, al mismo tiempo es 'nada', es decir, lo de siempre.
      (Porque seguro que les suena: 'paz', 'puestos-de-trabajo', 'más-seguridad', 'puestos-de-trabajo, 'coches-para-todos, 'derecho-al-aborto', 'derecho-al-parto', 'hipotecas-para-todos', 'derrota-del-terrorismo', 'contral-maltrato', otros pocos más 'puestos-de-trabajo'... Y no me negarán que no han oído: apostar por: "el futuro", "la convivencia", "la tolerancia", "los valores humanos", "la regeneración democrática", "la cultura", "la unidad", "la diversidad", "la unidiversidad"... ¿Que esto último no...? Pues piénselo porque en realidad se lleva mucho).
      Hombre, yo no creo que sea para tanto, pues, a pesar de todo, la oferta es amplia: tenemos izquierdas, derechas, centros, transversales; los últimos, según creo, ¡por primera vez en estas pistas!
      A ver si lo que les pasa es que no creen (¿?) en el "Sistema", como que no les acaba de llenar, a pesar de los años, y, ya les veo venir, les están dando ganas de votar en blanco para que así, "con la fuerza de su voto", como diría el andoba al que me refería al comienzo, demostrarles a todos esos corruptos que bla bla bla... Quizás no fuera mala la posibilidad, sólo que, me temo, es una manera de participar y, por tanto, de confirmar el tinglado. "¡Ah, ya está!, ¿y no votar?", descubren otros. Pues... también es un acto positivo: un 'nohacer' que se hace 'hacer'.
      "¡Pero bueno!", me saltaría alguno si pudiera desde el otro lado de la pantallita, "¡¿y entonces, qué diablos hacemos?!". ¡¿Y a mí qué me cuentan?! ¿Es que no se percatan de que tiren por donde tiren están (estamos) pillados? A mí como si el Gran Día se van ustedes a la playa. Que lo pasen bien.

                  
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