18/12/06

Cartas enviadas a El País no publicadas

POR RAZONES QUE, TAL VEZ, SE PUEDAN DEDUCIR DE SU LECTURA

[enviada el 16/05/2007]
EL DISCURSO DE VITORIA

“Exijo al PP el apoyo al Gobierno en la lucha contraterrorista”. ¿Exige? ¿Cómo? Hay otros verbos (‘pedir’, ‘reclamar’, ‘demandar’, ‘instar a’, ‘requerir’...) más adecuados, porque ‘exigir’ implica que se tienen medios para obtener lo exigido (por ejemplo, el Estado exigiendo el pago de los impuestos). ¿Dispone el Gobierno de aquellos? ¿Cuáles son? Pero, mucho me temo que el empleo de ‘exigir’ viene por una especie de moda (moda de hace varios años, si es que se puede decir así. De hecho, hoy ya nadie parece reclamar, pedir, etc.: todo el mundo exige) junto con, de cara a la galería, un gusto por resultar más mitinero, a la vez que hace parecer al que lo emplea más duro con el adversario, que es de lo que se trata, pues para eso estamos en campaña. O, quizás, también, de lo que se trate, con tan enfática exigencia, es de ocultar las pocas posibilidades de conseguir semejante apoyo, al mismo tiempo que, si no lo obtuviera, derivar la responsabilidad hacia quien lo niegue.
Por otra parte, ya va siendo hora de que el Presidente se plantee el apoyo del PP para el a veces llamado “llamado proceso de paz” (no hay repetición, y sic por la cursiva y las comillas) como necesario o sólo conveniente: Si lo considera necesario y no lo obtiene por mucho que se lo “exija”, tendrá que renunciar al proceso mismo. Y si conveniente, aunque no imprescindible, tendrá que decir que va a seguir con el proceso con o sin el PP, que es lo que, hasta ahora, no ha dicho.
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[enviada el 11/01/2007]
PACTO DE SILENCIO

Ya sabemos, sin necesidad de que periódicos, bustos parlantes de la tv o prohombres del Gobierno y de su oposición con cara compungida nos lo aclaren cada dos por tres, que en el bombazo del aeropuerto “el único culpable es la ETA”. Pero que la banda sea la culpable no excluye, necesariamente, un fallo policial que hubiera permitido que una camioneta, tras el secuestro de su conductor, cargada con decenas o cientos de kilos de explosivos recorriera, tranquilamente, cientos de kilómetros, o que el desalojo del aparcamiento —tras, al parecer, varios avisos de bomba— no se hiciera con la debida diligencia.
Esto es lo que no sabemos y habría que saber: porque si hubo un fallo humanamente evitable, alguien tendrá que responder por ello. Pero nadie, que yo sepa, ni medios, ni políticos de la derecha o de la izquierda ha pedido que esto se aclare, en una especie de pacto implícito de silencio. Bueno, sí, a algo parecido a aquello creo que se refirió el llamado “líder de la oposición” (¡Señor, qué jerga la de la prensa!), aunque con la boca pequeña: lo suficientemente pequeña como para incordiar al Gobierno y, al mismo tiempo, evitar que la policía, que también vota, se cabree con su partido.
Y si no hubo ningún fallo policial evitable, sí, en cambio, hubo uno de información que llevó al Presidente (sin necesidad ninguna, por otra parte), unas horas antes del atentado, a proclamar que “dentro de un año estaremos mejor”. Habrá que convenir que estaba mal informado (pero entonces, ¿por quien y por qué?), porque si no, la otra posibilidad es que habló, de forma irresponsable, a humo de pajas.
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[enviada el 16/12/2006]
APROVECHANDO QUE EL TÁMESIS PASA POR MADRID

El asunto del ataque a los trenes, más conocido como el 11-M, está traido por los pelos en el minieditorial de hoy de la sección Mirador titulado Lady Di. O bien al redactor se le quedaba corto el artículo y lo ha completado metiendo la pieza final, o bien el diario ha querido, otra vez, en un ejercicio que resulta ya tan pesado como el de otro diario de la competencia, haciendo en esta ocasión pasar al Támesis (o al Sena, según se mire) por Madrid, contrarrestar la teoría-bazofia sobre la conspiración que vienen defendiendo desde hace meses el diario en cuestión y, aunque cada vez menos, el PP, que, por cierto, ha ido poco a poco poniéndole sordina al asunto. Pero si es esto último, podían haberlo titulado de otra manera. Por ejemplo: Aprovechando que el Támesis etc.: habría resultado más acorde con el contenido.
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[enviada el 15/12/2006]
CON LAPSUS O SIN EL

Según el editorial Irán y el Holocuasto (EL PAÍS, 13/12/06) “Sería irresponsable [...] ignorar que [...] el primer ministro israelí [...] haya cometido el lapsus de confirmar por vez primera lo que todo el mundo sabe: que su país está en posesión de un arsenal nuclear.” Si el algo de galimatías que la frase citada tiene me ha permitido entender bien, deduzco que, según su diario, sería irresponsable no darse por enterados de que el primer ministro israelí ha declarado que Israel tiene armamento nuclear.
Pero ¿por qué es tan grave la confirmación de “lo que todo el mundo sabe”? No se me alcanza en qué puede variar la política de ningún país respecto a Israel porque su primer ministro haya reconocido (con lapsus o sin el, intencionadamente o no ¿qué más da, digo yo, a los efectos de lo que ha declarado?) lo que ya era un secreto a voces. ¿Por qué es distinta la situación ahora que se sabe lo que ya se sabía? Otra cosa es que al señor Olmert sus palabras le creen problemas domésticos, bien dentro de su propio partido o con otros. Allá él.
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[enviada el 13/12/2006]
ISRAEL Y EL HOLOCAUSTO

Yo, sin pertenecer al “puñado de judíos ortodoxos” al que alude el editorial de hoy (13/12/06) de su periódico, Irán y el Holocuasto, considero que el Estado de Israel (que tiene el mismo derecho a existir que pueda tener cualquier otro) o, mejor dicho, el Gobierno israelí utiliza el holocausto (de cuya existencia no tengo la menor duda) “como un comodín de impunidad para los excesos”, subrayado mío, que dicho gobierno comete.
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[enviada el 02/11/2005]
LA LÓGICA DE LOS TIEMPOS

En el diario del 1 de noviembre leo, destacado en primera página: “El Príncipe aventura que la ‘lógica de los tiempos’ hará reinar a su hija Leonor”. Yo, en cambio, espero que doña Leonor no llegue a convertirse en reina. Y no, evidentemente, porque tenga nada en contra de la recién nacida, sino porque, precisamente en función de esa “lógica de los tiempos” (está claro, por otra parte, el esfuerzo de don Felipe para eludir el término ‘principio de igualdad’, que contradice la institución monárquica por muy constitucional que sea), la jefatura del Estado deje de ser privilegio hereditario de una familia y pase a ser electiva. Por la “lógica de los tiempos”.
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[enviada el 16/05/2003]
¿EL METRO VUELA?

El pasado 16 de abril ―hace un mes― escribí una carta al departamento de Reclamaciones del Metro (C/ Cavanilles, 58), quejándome del estrépito de las pantallas publicitarias que están instalando en los andenes.
Pues bien, hoy es la fecha en que no he recibido no ya una justificación (no puede serlo la de obtener suculentos ingresos por una publicidad tan agresiva a costa de nuestro oídos) o explicación, sino ni siquiera acuse de recibo de mi carta. O sea que, para atender reclamaciones, "Metro de Madrid [NO] vuela”.
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[enviada el 14/04/2003]
EL SILENCIO DE LA CORONA

En el artículo El silencio de la Corona (EL PAÍS, 09/04/03), Gregorio Peces-Barba expone, si no he entendido mal, respecto al silencio del Rey en el asunto de la llamada “guerra” de Irak, la tesis que se podría resumir así: el Rey, cuando habla de actos del Gobierno, sólo puede hacerlo en concordancia con éste, y si en una crisis tan grave como esta no ha hablado es porque está en desacuerdo con el Gobierno, y, por tanto, no ha tenido más remedio que guardar “un ruidoso” silencio. Hasta aquí la tesis de G. P.-B.
Pero a mí se me ocurren otras posibilidades:
a) Que si el Rey está de acuerdo con el Gobierno, es decir a favor del bombardeo de Irak, no lo haya querido manifestar dada la impopularidad del conflicto, con la inmensa mayoría de la población en contra.
b) También podría haber ocurrido, siguiendo en el supuesto de que el Rey estuviera a favor de la guerra, que haya sido el propio Aznar quien le hubiera sugerido, o incluso impuesto, el silencio, ya que si, por una parte, al hablar hubiera tenido el apoyo del Rey a su política, también correría el riesgo de que se interpretase tal apoyo como una necesidad y, por tanto, como disminución de la legitimidad del Gobierno.
Así pues, me parece claro que del “silencio de la Corona” no se deduce, como pretende Peces-Barba, que el Rey esté en contra de la guerra. Ni a favor. Por cierto: ¡no a la guerra!

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