14/9/09

La botella y el botellón (2)

Parejas famosas (1)

Las terrazas de veladores, de cuya legalidad no se puede dudar (está regulada la actividad por una ordenanza municipal que establece los requisitos para ejercerla, concede una licencia y cobra unas tasas), tienen, sin embargo, un cierto déficit de legitimidad. Esta escasa, o al menos dudosa, legitimidad se manifiesta:

1. No me parece legítimo (es decir, que me parece que no tendría que ser legal) un horario de cierre (viernes y sábados) de la 1,30 horas, obligando con ese horario a los vecinos que quieran descansar antes.
2. El número de mesas que autoriza el Ayuntamiento está, prácticamente, en razón directa con el ancho de la acera, como si la capacidad de aguante de quienes sufren las terrazas tuviera también que ser proporcional al ancho de la acera. Y
3. Ocurre que los términos de la licencia no se cumplen: no se cumplen horarios; ni límite máximo de mesas autorizadas en la licencia, que, además, no se exhibe, como está mandado, en la inmensa mayoría de los casos; muchísimo menos se respetan los límites de ubicación de las mesas, agrupándolas, o segregando sillas del conjunto de mesa más cuatro sillas, según le da la gana al establecimiento; no cumplen con la obligación de limpiar la zona de terraza, convirtiendo ésta en una cochambre.

             La legitimidad que les falta a las terrazas la obtienen de la práctica del botellón (si es que les hiciera falta, porque ahí está el Ayuntamiento para consentir —y por tanto, legitimar— las infracciones antedichas —y alguna más): es como si el dichoso botellón, con su ilegalidad, suciedad y ruido les proporcionara el modelo —o, mejor dicho, anti-modelo— de lo que no son. ("Yo no soy como ese publicano...").
            Por otra parte, y complementariamente, los botelloneros obtienen también una justificación —por si no tuvieran suficiente con el sagrado derecho a divertirse— en el (anti) modelo de los adultos, esos seres adocenados que pagan un pastón por tomarse una cerveza. "No, nosotros nos divertimos de verdad, aunque convirtamos la zona en un muladar y en una algarabía insoportable", deben de pensar.
              Así funciona una famosa pareja de los tiempos: botella / botellón.

                  
Otras Parejas famosas
(1-1), (1-3), (2), (3), (4), (5)

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