5/3/10

Devota de Frascuelo

¿Tu amor a los alamares
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?


(A. Machado, en Campos de Castilla)

No me falla, siempre a la vanguardia, siempre puedo contar con ella, con la Presidente del virreinato madrileño, digo. No se si será devota de María, que ni falta que le hará a Ella, a María, quiero decir. Pero sí en cambio, seguro que es devota de Frascuelo, y se ha descolgado con declarar las corridas de toros bien de interés cultural. (La cosa esta de los "bienes culturales" —con el tufillo a patrimonio, ¿patrimonio nacional?— ya en sí misma se las trae).
       No se sabe, o yo no se ni me he molestado en averiguar, por qué le ha dado por ahí, pero viendo cómo se las gasta la señora no creo que sea por nada ajeno al hecho de que en otro estatículo, gobernado por adversarios políticos —¿enemigos?—, quieren prohibir la "fiesta", pero sobre todo porque, proba-blemente, ha hecho un cálculo electoral y turístico y ha visto un caladero seguro de votos y turistas.
       De todas formas hay que reconocer que es mejor lo de "bien cultural" que lo de "fiesta nacional"... bueno, no se.

P. S. A propósito de toros y patrimonios nacionales. ¿Alguien recuerda cuando un ministro felón quiso retirar hace unos años de las carreteras el toro del anuncio de un coñac? ¡La que montaron los patriotas! ¡Vamos, ni con Gibraltarspañol han llegado nunca a semejantes cotas de patriotismo!

4/3/10

En los cuernos de la luna

(número VII de la serie Diálogos)

(Diálogo —breve, interrumpido accidentalmente— entre toro y torero)

Animal (entiéndase 'toro'). ¡Muuuu!

Torero. No te quejes, toro, de tu suerte que para eso te has pegado la gran vida en la dehesa.

A. Vamos a ver, capullo, ¿justificarías tu el circo de gladiadores por la vida que llevaban, cuidados al máximo por sus guardianes?

T. En todo caso, tu sacrificio no será en vano: servirá para conservar la especie: si no fuera por eso ya habría desaparecido y tú ni siquiera habrías nacido.

A. Lo de la "especie" ¡¡¡me la bufa!!!, y nunca mejor dicho, —intelectual leído y escribido como pareces para hacer tanta filosofía sobre mi muerte— y tiene un cierto tufillo fascistoide. ¿¡Y a mí qué me importa, leidillo, si quien voy a morir soy yo!? Además, la situación a la que aludes es absurda: si 'yo' no hubiera nacido, no sería yo.

T. Pero es que los que quieren...

A. Que nada, hombre, que ya se me están hinchando las pelotas... Te voy a dar yo una especie de cornada...

T. ¡¡¡No, quieto, nooo...!!!

A. ¡Jua jua jua!... digo... ¡muuuu!

                  
Otros diálogos
(I), (II), (III), (IV), (V), (VI), (VIII), (IX), (X), (XI), (XII)

Artículos relacionados:

«'Verdad palmaria'»

Devota de Frascuelo

De la guillotina, los toros, la libertad y la cultura

La tauromaquia según Mairena

1/3/10

De dioses y víctimas

Las hostias son víctimas ofrecidas a Dios en sacrificio (diccionario). ¿No son acaso 'Automóvil' o 'Progreso', entre otros, nuevos dioses? ¿Son, pues, las víctimas de la carretera las hostias ofrecidas al dios Automóvil, al dios Progreso? ¿Son víctimas expiatorias que estos dioses modernos reclaman?
       Es más: ¿Hay dioses sin víctimas? ¿Qué actitud adoptar ante los dioses demandantes de sacrificios (¿redundancia?)? ¿No sería lo más digno —lo "más elevado para el espíritu", dicho a lo Hamlet—, como el otro, el "non serviam"?
       Hay un episodio bíblico, desconcertante, al menos a mí me lo parece, a propósito de lo anterior. Me refiero a aquel en en que Abraham, cumpliendo órdenes de Dios, se dispone a sacrificar a su hijo Isaac, para, momentos antes de ejecutar el mandato, Dios, por medio de la voz de un ángel, detener a Abraham, ordenándole lo contrario: que no mate a su hijo. (Gén, 22, 1-12).
       Ya se que el mandato divino, según el propio texto dice, es para probar a Abraham en su obediencia, pero ¿qué necesidad tenía Yavé, el Omnisapiente, de probar lo que no podía sino saber? Pero hay que tener en cuenta que, precisamente, el autor de los libros sagrados está inspirado por Dios; podríamos decir: es Dios quien mueve la mano del autor, con lo que bien podría ocurrir que lo hiciera en Su interés.
       Si esto fuera así, cabría otra interpretación del episodio: sería una estratagema de Dios para engañar(nos) haciéndonos creer que Él no reclama sacrificios humanos. Porque, ¿hubo, quizás, una conversación entre Dios y Abraham anterior a la orden del sacrificio —el libro no nos dice nada— en la que Abraham Le reprochara la identidad que había entre Él y los demás dioses de la época, quienes reclamaban holocaustos humanos? Y para eso, para mostrarle que Él no era como los demás, le impide el sacrificio.
       Y, sin embargo, quizás otra cosa no, pero si la historia humana se distingue por algo es por el chorreo de sangre y vidas, en nombre de diferentes advocaciones de Dios: la Patria, por ejemplo. O el Dinero, dios dominante actual.

28/2/10

Añadido a mi artículo anterior

He llamado al obispo Camino "pastor", pero creo que es un error porque al ser obispo auxiliar no tiene jurisdicción ni grey a la que cuidar.

27/2/10

El jesuita, el Rey y las ruedas de molino

Preguntado por audaces periodistas sobre la posibilidad de excomulgar al Rey por sancionar y promulgar la llamada "ley del aborto", el secretario y portavoz de los obispos españoles dijo, si no entendí mal, que no era comparable con el caso de los diputados porque mientras estos tienen la posibilidad de votar 'sí' o 'no', la acción del Rey, por el contrario, "es única".
       Esto sólo puedo entenderlo en el sentido de que el Rey, según el monseñor, sólo tiene en su mano la acción de firmar, algo que en rigor es así puesto que 'no-firmar', en sí misma, no es una acción propiamente dicha. Pero esto, por otra parte, es un sofisma porque el que el Rey al actuar sólo lo pueda hacer en un sentido —firmando la ley, y sancionándola y promulgándola por tanto— no significa que no pueda eludir la acción: bastaría con que renunciara a la jefatura del Estado.
       No obstante el sofisma del obispo portavoz, no creo haber oído a ninguno de los susodichos periodistas presentes en la rueda de prensa que le hiciera ver al epíscopo que estaba tratando de hacer comulgar con ruedas de molino, y nunca mejor dicho.
       Me parece evidente, por otra parte, la imagen que el portavoz episcopal quiere hacer llegar: por un lado los diputados, con dos botones ante ellos: el del 'sí' y el del 'no', y por otro lado, Su Majestad el Rey (como algo untuosamente —suele ser propio de obispos— y con repetición innecesaria —sería suficiente con "Su Majestad" o "El Rey"— dice el pastor eclesiástico), quien tendría ante sí un solo botón: el de la firma.
       ¿No habría sido mejor argumento el de que sancionar y promulgar una ley no es apoyarla, sino ordenar que se publique lo que YA es ley? ¿Por qué el prelado no lo emplea? Probablemente porque no las tiene todas consigo. Así pues, ante la duda de si sancionar una ley es apoyarla o no, con consecuencias diferentes en cada caso a efectos de las excomuniones eclesiales, opta por el galimatías-sofisma de la "acción única". Muy jesuítico.

P. S. Por otro lado, la campaña de rezos para que Dios ilumine al Rey a la hora de decidir (¿?) es hipócrita porque lo que pretende es que lo ilumine en un sentido determinado: en el de no firmar. A su vez, esta pretensión de que el Rey no firme (¡pero tendría que renunciar a su cargo, insisto!) para que así la ley no entre en vigor es necia a más no poder: no hace falta ser ningún eminente jurista para darse cuenta de que alguien tendría que asumir la función.


Artículo del que subscribe relacionado con este asunto:

Tinieblas

17/2/10

La dictadura del espectadorado

En dos entradas anteriores he dado cuenta de la falta de respuesta de la defensora del espectador de TVE ante una queja mía sobre la costumbre de la cadena de cortar una película apenas si empiezan a aparecer los títulos finales de crédito, incluso cuando estos se solapan con las últimas imágenes de la película: nada, sin piedad: cortan y en paz.
       Pues bien, tras insistir, ayer recibí respuesta en imeil —al que me ha faltado tiempo para responder—, asegurándome la defensora que no le constan correos míos anteriores al último, al que ella responde, y la respuesta es admirable, motivo por el que la comento.
       No voy a comentarla párrafo a párrafo, respuesta que, por otra parte, es de la defensora o de lo que a ella a su vez le han contestado —quien sea: un director, programadores, etc.—. Al final la copio íntegra para quien tenga paciencia de leerla. Comento, pues, algunos párrafos, que pongo en cursiva. (Obsérvese la jerga, que tampoco tiene desperdicio).

«Los títulos de crédito de los largometrajes son segmentos de muy larga duración (desde cinco minutos hasta incluso diez) sin contenido específico que, en el fluir de la programación [subrayado mío] de una cadena de televisión suponen una interrupción brusca de la misma [¡de la misma!, es decir, de la programación]»

       Los títulos de crédito no llegan muchas veces a cinco minutos, pero es que aunque así fuera, el problema es que no aparecen, no ya durante cinco minutos sino ni tan siquiera durante cinco segundos. ¿"Sin contenido específico"? "¡Gensanta!", que diría el Forges. Imagínese usted, improbable lector de este blog, por ejemplo, en la película Hannah y sus hermanas: empiezan los títulos en blanco sobre un fondo negro y con un excelente fondo musical, mientras se nos informa de que: Mia Farrow interpreta a Hannah; Max Von Sydow a Frederick; Dianna Wiest a Holly, etc. ¿Esto no es "contenido específico"? ¿"Interrupción brusca en el fluir de la programación"? ¡Pero qué barbaridad! Nada, nada: dejémoslo, no vayamos a provocar un trombo en la programación.

«la mayoría de los espectadores de televisión [...] agradecen poder continuar viendo su programación de televisión sin tener que esperar períodos “muertos” de 10 minutos al finalizar un producto»

       No se cómo habrán averiguado el gusto de la mayoría. ¿Han recibido tal vez un aluvión de reclamaciones —para que se supriman los títulos finales— de espectadores ansiosos por pasar a ver el siguiente "producto"? ¿Han hecho una encuesta? ¿O es lo que los programadores presuponen como gusto de la mayoría? Y aunque éste así fuera: ¿No sería un gusto averiado y que no habría por tanto por qué respetar? ¿Qué pasa con las minorías que aprecien la película hasta el último título y hasta la última nota musical? ¿No estaría, en todo caso, ese supuesto gusto mayoritario inducido por la propia práctica de la televisión? ¿No podrían aprovechar las mayorías esos "periodos muertos" (¡!), si tan insoportables les resultan, para hacer un pis antes de pasar a ver el siguiente "producto"? ¿Cómo es que esa mayoría, que probablemente quiera tener musiquita hasta en el confesionario —¿la hay ya?—, no aguanta unos minutos de música al final de una película? ¿No es bochornoso ya sólo el hecho de que se refieran al tiempo de los títulos finales como "periodos muertos"?
       Pero, volviendo a ese supuesto libre gusto de la mayoría: ya metidos en harina podrían también suprimirse no sólo los títulos finales sino los del comienzo: ¡directamente al grano! Porque al fin y al cabo, ¿le importa a la mayoría el nombre de los actores ni, mucho menos, el del director, por ejemplo? ¿Pues entonces para qué sacarlos?: se cortan y en paz. Incluso hasta se podría cortar alguna que otra secuencia de por enmedio siempre que no dañe "la obra narrativa". (Esto de "la obra narrativa" son palabras de la defensora). Ya le he advertido a doña Elena Sánchez Caballero que lo de este último párrafo mío no se lo cuente a los programadores, no vaya a ser que se lo tomen en serio y empeoremos más aun las cosas.
       Pues bien, como puede verse, lo que manda es el gusto de la mayoría, supuestamente libre y autónomo y sin determinación ni inducción ninguna. Es lo que podríamos llamar, por tanto, la dictadura del espectadorado, y perdón por el palabro, salvando, naturalmente, todas las distancias que hagan falta con relación a la histórica frase a la que alude. De esa manera, la vanguardia de tal espectadorado son... los programadores, quienes se constituyen en la guía del proletariado... digo del espectadorado, al mismo tiempo que ejecutores de sus mandatos... digo de sus gustos. Esto es la revolución... digo ¡esto es la leche!

P. S. Obsérvese la diferencia entre las cadenas comerciales de televisión y la televisión pública (¿?). Consiste en que las mismas barrabasadas con las películas, aquellas las hacen financiadas con publicidad, y la TVE las hace con los impuestos.

***


Transcripción del imeil de la defensora (las cursivas y comillas son suyas).

«Estimado Sr. García:

Muchas gracias por dirigirse a la defensora interesándose por la emisión de los títulos de crédito de los largometrajes. He remitido su escrito, junto a otros que he recibido en el mismo sentido, al Director de Antena para que conozca su opinión y sea, debidamente tenida en consideración. Asimismo, le he pedido que explicara el criterio por el que actualmente se omiten los títulos de crédito y esta es la respuesta que he recibido:

"Los títulos de crédito de los largometrajes son segmentos de muy larga duración (desde cinco minutos hasta incluso diez) sin contenido específico que, en el fluir de la programación de una cadena de televisión suponen una interrupción brusca de la misma". En su escrito, José Antonio Antón me dice que TVE se rige por el interés de la mayoría de los espectadores de televisión que "agradecen poder continuar viendo su programación de televisión sin tener que esperar períodos “muertos” de 10 minutos al finalizar un producto".

Estas decisiones corresponde tomarlas a los responsables de Programación y a la defensora respetarlas, pero tenga por seguro que recogeré su queja en el próximo informe trimestral para el Consejo de Administración, al tiempo que me propongo abrir una reflexión [¡!] en la Dirección de TVE sobre la pertinencia de mantener los títulos de crédito cuando su omisión pueda dañar la obra narrativa.

Le agradezco el interés que muestra en la calidad de las emisiones de TVE y aprovecho para enviarle un cordial saludo,

Elena Sánchez Caballero

P.D.- Respecto a que no haya tenido Usted respuesta, lamento decirle que no consta en nuestro archivo ningún correo suyo anterior. Quizá lo hizo desde otra dirección de correo electrónico.»

[Pues no: los envié todos desde la misma dirección y acusaron recibo de todos ellos].

15/2/10

TVE y su amor al cine

Han estado durante varios siglos anunciando la dichosa gala de entrega de premios Goya (que no ví: no tengo el cuerpo para semejantes ladrillos), se supone que como prueba de su amor por el cine. Pero este amor no le impide a la cadena oficial (y a todas, pero es que esta la pagamos con los impuestos) seguir cortando, inmisericorde, los títulos de crédito al final de la película porque no deben de haberse enterado de que hasta el rabo todo es toro.
       La última vez que lo perpetraron —que yo haya visto— fue con la película Luz de domingo —en un programa dedicado al cine español—, con las últimas imágenes apareciendo al mismo tiempo que los créditos. No es que la película sea precisamente para tirar cohetes, pero esa no es la cuestión. La cuestión es que semejante infame práctica es una falta de respeto al espectador.
       Y para mayor tomadura de pelo, la cadena tiene una defensora del espectador a la que ya me he quejado sin que se haya dignado contestar.
       Lo que no comprendo, por otra parte, es cómo los directores de las películas o distribuidores o quien sea no se quejan por la mutilación. ¿O es que si se quejan no les echan sus películas ni mutiladas siquiera? A ver si va a ser eso.

Harto de El País (IV)

Acabo de enviar al diario la carta que transcribo, carta que, como todas las mías, quedará sin publicar, con el tramposo argumento, que en ocasiones me han dado, de "exceso de originales y falta de espacio". La carta en cuestión:

«Al ver en la página 24 el título de una carta al director (La bicicleta en la ciudad), pico y la leo, creyendo que habla de lo que el título anuncia, pero no tiene absolutamente nada que ver con bicicletas, ni en la ciudad ni en ningún sitio, sino con no se qué historias sobre el aburrimiento juvenil. ¿Podrían tener más cuidado a la hora de titular, por favor? Porque uno no está por perder el tiempo leyendo el periódico entero a ver si coincide el texto con los titulares, sino que lo que suelo hacer es (los sólo dos días a la semana que compro el diario) leer algunos titulares, procurando obviar la apabullante publicidad y saltándome de una tacada algunas páginas, como las deportivas, y pasar a leer el texto que, según el titular, crea que me interese, interés que, por otra parte, no suele pasar de las primeras líneas, tal es el aburrimiento mortal de la prensa».

29/1/10

«Verdad palmaria»

Revista de prensa

Transcribo sin comentarios, el artículo de hoy de Juan J. Millás en El País.

«Los toros, pueden gustar o no gustar, claro, cada uno es cada uno. Pero sería estimulante que los aficionados a esa expresión cultural hicieran una crítica del gusto. En otros ámbitos admitimos sin problemas que disfrutamos con pasatiempos detestables y nos aburrimos con distracciones admirables. ¿Qué hay de malo en aceptar los aspectos oscuros o mal considerados de nuestras inclinaciones? El maltrato a los animales está mal visto (ya era hora), incluso hay leyes que lo persiguen, aunque estableciendo salvedades. Nada que objetar a las salvedades, la vida es así, no lo he inventado yo, etcétera. También la tortura está prohibida, a menos que la ejerzas en Guantánamo, con gente cuya piel es más oscura que la tuya. Y el terrorismo se persigue de manera implacable, excepto cuando se trata de bombardear Irak. Anomalías culturales, qué le vamos a hacer, lo que no quita para darse cuenta de que el terrorismo es terrorismo incluso si lo practico yo.
       Parece evidente que al toro de lidia se le maltrata. ¿Que a usted le gusta? Nos parece muy bien, no lo vamos a censurar. Pero hombre, hombre, reconozca que las banderillas, las puyas, el estoque y demás instrumentos quirúrgicos hacen daño (además de humillar). En el acto de arrojar una cabra viva desde un campanario hay belleza, no vamos a negarlo. A mí al menos me sobrecoge esa lucha titánica entre el cuerpo del animal y la fuerza de la gravedad (de la que siempre sale vencedora, por cierto, la última), por no mencionar la precisión matemática del movimiento uniformemente acelerado, que se cumple con todas y cada una de las cabras, no importa su condición. Todo eso está muy bien y si a uno le gusta le gusta. Pero hay tortura, hay maltrato, hay vilipendio. ¿Por qué a los taurinos, muchos de ellos intelectuales de pro, les cuesta tanto admitir esta verdad palmaria?»

28/1/10

Titular sucio

El titular principal de hoy en la primera de El País es de antología... de lo que no se debe hacer en periodismo. Dice: "Rajoy suspende un año al vicealcalde de Madrid para calmar a Aguirre". La cursiva —que en realidad sobra: tan burda es la trampa— es mía.
       Como lo de "para calmar a Aguirre" no va entrecomillado en el titular se supone que es una opinión, cosecha propia, del diario. Pero hasta el estudiante más torpe de primer curso de periodismo sabe que no se debe mezclar información con opinión, y mucho menos en un titular, y menos aún si es el titular del día del periódico. Como el responsable del desaguisado no creo que sea ningún estudiante precisamente, la única explicación que me cabe es que se trata de un anzuelo para pescar lectores, al mismo tiempo que jorobar un poco al partido en entredicho. Lo cual, a su vez, es un síntoma del futuro de ventas —¡y consiguiente caída de publicidad!: ahí les duele— que el periódico se teme. (Me imagino al director corriendo por los pasillos de Miguel Yuste y gritando desalado al tiempo que agita un ejemplar: "¡Caemos, caemos!"). Para más inri, el titular debe de formar parte de la edición nacional porque remite la información a las páginas interiores sin que aparezca en el suplemento de 'Madrid'. Cuestión nacional, vaya.
       Yo, cuya compra del periódico la he reducido de diaria a dos días a la semana, me considero un buen lector de periódicos, dicho sea con el debido pitorreo, en el sentido de que leo los titulares, y en estos, también ese hipotético estudiante lo sabe, debe contenerse la información o, al menos, no ser contradictoria con el texto de la noticia. Así es que, con estos criterios, da igual lo que pueda decirse en la letra pequeña, que ni me he leído ni, como decía el otro, pienso volver a leer.
       Y conste, aunque no tengo por qué explicarlo, que me importan un pito los nombrados en el titular, así como los demás periódicos, El País... y hasta, si se me apura, el país.

23/1/10

Diálogo por la paz

(número VI de la serie Diálogos)

    —A ver, chicos... y chicas.
    —[¡Uy!, menos mal que ha sido políticamente correcto y ha añadido "chicas", que si no la que le podía haber caído].
    —[Sí, le ha debido de saltar alguna alarma antes de terminar la frase].
    —Bueno, Jaimito y Yoli: ¿se puede saber qué cuchicheáis que os hace tanta gracia?
    —No, nada, profe, era una cuestión sexual.
    —Sigamos. Os iba a decir que quiero que hagáis un trabajo, una redacción, pero no a la vieja usanza sino de lo más moderno, con el ordenador.
    —[Vaya, ya le ha encontrado una utilidad al trasto].
    —Tenéis que abrir un blog cada uno y escribir un post...
    —[¡Cómo maneja la jerga, el tío!].
    —sobre la Paz.
    —[¡Qué tema tan original!]. Perdón, don Mauricio: ¿y en qué servidor (¿se dice así?) lo abrimos?
    —Un buen sitio sería el diario ¿Qué de qué?
    —Pero, profe, si hacemos eso (aquí cada uno con su opinión sobre el asunto: ¿cuántos opinadores somos?) vamos a copar la portada de los blogs con los nuestros.
    —Bien, no importa, Jaimito, porque cada uno tiene derecho a eXpresarse; ¿o no crees tú en la libertad de eXpresión y todo eso?
    —[Joer, Yola, y a este tío lo ha conocido mi abuelo de falangista de pura cepa]. Claro, claro, don Mauricio..., pero ¿no irá contra las normas del diario?
    —No lo creo porque me ha parecido que tiene grandes tragaderas.
    —¿Y en qué lengua?
    —Eso ya... en la que mejor os desenvolváis, que ya sabéis que a mí no me duelen prendas...
    —[¿Qué te decía del falangista, Yolita?].
    —Pero, eso sí: un solo post por barba, en la lengua que queráis, porque escribir un post y luego hacer otro del mismo traducido... pues parecería ya mucha cara ¿no? Tampoco os recomiendo que dupliquéis los artículos, como hace en su blog un cura de almas de Alcorcón, a quien le aparecen por partida doble en la portada de 'Madrid', chupando sitio, claro.
    —De acuerdo, señor profesor, nos abstendremos de semejantes chapuzas. ¿Y tendremos que escribir las consabidas memeces sobre el asunto o podremos hablar mal de la Paz?
    —¡¡¡Pero bueno, Jaimito!!!, ¿cómo se te ocurre que vas a hablar mal de lo que todo el mundo sabe que es bueno? ¿Se te ocurriría a ti hablar mal de Dios, por poner otro ejemplo?
    —Pues usted perdone, pero me ha ido a poner un ejemplo muy malo porque precisamente hablando el otro día con el abuelo Avelino, me decía, y sobre eso centramos la discusión, que una cosa es que Dios exista y otra que sea bueno, y que lo que pasa es que de la existencia se suele deducir la bondad, como si una cosa implicara la otra, y que...
    —¡Basta! ¡Demonios de chico! Diga lo que diga Avelino...
    —¡Chiiist... señor profesor!: menos confianzas, que parece usted un candidato en campaña electoral o un concejal de Ayuntamiento. Para usted: "tu abuelo" o "don Avelino".
    —Bien, Jaimito, como quieras. Pero el caso es que tenéis que hacer el susodicho trabajo; de momento... porque en las próximas semanas os iré proponiendo otros...
    —[¡Su padre, Yoli! Resulta que ahí no termina la cosa: nos amenaza para otras semanas].
    —Ya vale de cuchicheos.
    —¿Y no podemos pasar de este cáliz, profe?
    —Poder podéis, pero bajaríais nota.
    —[No se haga mi voluntad sino la tuya].
                  
Otros diálogos
(I), (II), (III), (IV), (V), (VII), (VIII), (IX), (X), (XI), (XII)

19/1/10

La defensora del espectador de TVE no contesta

No obstante el creciente aborrecimiento de la televisión he seguido con la costumbre de grabar películas. Grabadas consigo dos cosas: verlas cuando se me tercie y saltarme la publicidad.
         En lo que se refiere a la TVE en concreto, como se sabe y se han encargado de propalar, se han suprimido los anuncios... (bueno, casi todos, porque ahora se dedican a anunciar los productos de la casa), a costa de una mayor financiación por medio de los impuestos. Yo, que detesto la publicidad, prefería ésta a que se sostengan los productos televisivos con el dinero de todos, por mucho que se les llene la boca con lo de la "televisión pública": ésta produce las mismas chorradas que las privadas, así es que quien esté dispuesto a sentarse ante la televisión que trague publicidad.
         Pero en realidad, a donde quería ir a parar es a que a pesar de la supresión de la publicidad, en sentido estricto, la TVE sigue con la aberrante práctica de suprimir los títulos de crédito al final de la película. En efecto, cuando está usted tan tranquilo oyendo la última música e identificando a los actores de cada personaje... ¡zas!, el encargado de la cosa corta por lo sano (¡así se le quedara pegada la manita al botón!). Una práctica, además de infame, absurda porque la película dura lo que dura y el final también es película.
         Y aquí es donde aparece la defensora del espectador o, mejor dicho, no aparece, porque después de quejarme a la cadena de la práctica que considero un atropello (lo hice con ocasión de una película que cortaron del modo dicho en un programa dedicado al cine, para más inri), y sin que me contestaran, me dirigí a la defensora, quien tampoco me contestó. ¿Marca de la casa?

P. S. El corte de los títulos no se produce sólo cuando estos se despliegan con música, sino incluso cuando lo hacen sobre las últimas imágenes. Hace falta ser tarugos.

28/12/09

Harto de 'El País' (III)

En la primera página del cuadernillo de 'Madrid' de hoy sale una fotografía de un hombre con un perro. En el título de la foto: El héroe de la Navidad. Veamos cual es el héroe si el hombre o el perro. Pues... ninguno de los dos: leyendo el pié de foto me entero de que lo que ocurrió fue que el hombre, mientras paseaba a su perra, se encontró en un portal un niño recién nacido abandonado, y avisó a los servicios de emergencia.
En eso consistió la heroicidad. Al final del texto de la noticia, el, según el diario, héroe declara: "Pero si yo no he hecho nada". Pues eso. Y yo ya no se si es papanatismo del periódico o que hay que rellenar páginas a toda costa para que haya soporte de la publicidad.

P. D. Digo yo que no será una inocentada (¿?), sobre todo en un periódico tan conspicuo que hace muchos años montó un pollo, con editorial incluido, porque, un día como hoy, le colaron una inocentada, creo que el gabinete de prensa del Ayuntamiento de Madrid. Así es que no: lo dicen en serio.

12/12/09

Harto de El País (II)

No se si habrá alguna forma de parar esta locura de publicidad y despilfarro de papel, pero no cabe la menor duda de que comprar el periódico como el de hoy, con 112 págs.

(sin contar lo que he depositado directamente en el primer contenedor de papel que me encuentro al salir de la tienda: bolsa de papel, que me regalan para guardar no se qué, encartada en el periódico; suplemento de 'viajes', es decir de turismo, con publicidad encubierta a cascaporro; y cuadernillo publicitario de una caja de ahorros),

es contribuir a esa locura. A partir del próximo sábado se acabó comprar el periódico ese día. Por tanto, los tres días semanales a los que lo había reducido se quedan en dos.

5/12/09

Diálogo

[V]

  —Mira, Yónatan, ahí tenemos al Avelino, al sol, con su "torpe aliño indumentario". ¡Y sin dar ni un palo al agua, el tío!
  —¿Y de qué vivirá?
  —¿No lo agració la lotería? ¿O fue alguna herencia?
  —Vamos a saludarlo, Tránsito. Y no sé si ocultarle de dónde venimos.
  —Difícil va a ser con estas pancartas, aunque enrolladas. […] ¡Pero qué bien vives, Avelino!... ¡qué envidia, sin trabajar!
  —Pues, María del Tránsito, no te creas que todo el que tiene posibles es capaz de vivir sin trabajar: requiere cierta pericia y despreocupación.
  —¿Despreocupación?
  —Me olvidaba de que a vosotros no os han enseñado religión en la escuela. Me refería a: "Aprended de los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan ni hilan".
  —Evangélico y lírico estás, Avelino.
  —Hay gente que podría vivir a la bartola y sin embargo sudan y se afanan como si cavasen para aumentar su patrimonio y sentirse poderosos, que no me diréis que no son ganas. Y no tendríais más que mirar alrededor y observar, en banqueros, por ejemplo, podridos de dinero, y siguen. O, más modestamente, quienes se pasan la vida echando pestes del trabajo y soñando por un futuro de jubilación, y cuando llega el momento... pues que no se pueden pasar sin trabajar, y hasta se mueren.
  —Vamos, que tú, como decía aquél: "con poco dinero que me sobre tengo suficiente", y desde que te tocó la lotería…
  —¡Ja! Que me queréis tirar de la lengua… bueno, no importa: no fue la lotería, a la que no echo nunca; más bien unas rentas de mi tía Avelina, que en el cielo esté, y por quien me pusieron la gracia que llevo. Y bien, pero ¿qué os traéis entre manos? Veo que venís cargados con esos cartelones…
  —Sí, de una gran manifestación venimos, de hacer de "pancarteros", como dijo aquel bellaco, compinche de los monseñores de la guerra que llevaron la paz a la más o menos Mesopotamia, y…
  —Bueno, Yon, no te enciendas y hablemos, si te parece, de esta mesopotamia, que tampoco faltará tela que cortar. Porque no me iréis a decir que estáis otra vez con el "No a la guerra".
  —¡Quia!: aquello ya se acabó.
  —Claro, pero como todas las guerras son la misma...
   —Pero ¿es que no te has enterado? Que nos quieren restringir el internet, coartando nuestra libertad de copiar musiquitas y peliculitas…
  —¡Y hasta coartando nuestra libertad de expresión!: ¡que esto parece la China, por lo menos!
  —¡O Cuba!, en donde persiguen a los plumillas de la red desafectos al régimen.
    —Entiendo. Y vosotros creéis que a este régimen le hacen falta procedimientos como censuras y cierres de prensa o similares para conjurar amenazas contra él.
  —Pues a ver si no: es el poder que quiere impedir…
  —Sí, sólo que, Yon, Tránsito, cada época o lugar practica sus propios métodos, y no creo que aquí y ahora les hagan falta los usos de esos sitios que habéis mencionado, ni, desde luego, los que se usaban por aquí en la época del dictadorzuelo.
  —Pues entonces ¿cuáles?
  —Ya lo teníais que haber advertido: el método que pudiéramos llamar de Herodes.
  —O sea…
 —O sea (pelín lentos os veo) que cualquier novedad, información, que pudiera resultar amenazante pasa desapercibida, como una noticia cualquiera, entre una catarata (¡jamás ha habido tanto!) de informaciones, opiniones, etc. O, si recordáis el cuento de Poe, vosotros que sois muy leídos, la mejor forma de esconder la carta robada es entre otras muchas cartas.
  —Pero te olvidas de algo: también se denuncia al gobierno, y se le da mucha caña, y se denuncian corruptelas.
  —No sólo se denuncia eso que dices, sino que, prácticamente, no se hace otra cosa. Pero en cuanto a la corrupción ilegal, me permito aconsejaros un blog (uno más en el montón de los que contribuyen a la barahúnda opinativa), que alguna vez he tenido la curiosidad de leer, titulado BLOG de ALCORCÓN, en la cadena del Qué!, y en el que se trata el tema de corruptelas legales/ilegales.
  —Entonces ¿qué?, Avelino, ¿nos aconsejas que nos quedemos parados mientras el gobierno quiere dejarse las manos libres para a su antojo…
  —Y con ayuda de jueces y leguleyos, no lo olvides, Yon.
  —...y con esas ayudas como dice Transi?
  —Yo no os aconsejo que os quedéis parados ni que marchéis ni lo contrario: lo que os digo es que para el intento de degüello de la vaca sagrada de la libertad de prensa no hacen falta ni guardias ni jueces; hay procedimientos muchos más sutiles y eficaces que los del mero secuestro de webs o blogs o foros o como diantres queráis decir.

                  
Otros diálogos
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2/12/09

Mordaza

Anti-noticias (2)

Algunos partidos han dicho que en el asunto del secuestro de tres en Mauritania, van a apoyar al gobierno, hasta el punto de que, por lo visto, de su boca no va a salir ni una palabra de censura.
      No lo entiendo. Una cosa es que si tienen que criticar no lo hagan en público, para no perjudicar la investigación y el rescate, y otra que renuncien a la crítica.
     ¿Por qué si un partido piensa que el Gobierno lo está haciendo mal tiene que abstenerse de decírselo, pudiendo hacerlo con todas las cautelas que sean necesarias?
     ¿No será que no conciben ni se les pasa por la cabeza la crítica en privado o en petit comité, sin micrófonos —cuantos más, mejor—, porque no les reporta ningún beneficio político de votos?
      No es que me importen un pito las declaraciones o silencios ni del gobierno ni de su oposición, lo que pasa es que no me fío y pienso, malpensado que es uno, que en ambos casos, cuando hablan —¡y qué verborrea, Dios! ¡Si parecen tertulianos!— y cuando callan, tratan de sacar beneficio. Hombre, cuando guardan silencio tenemos la ventaja de que hay menos ruido.

1/12/09

Mucho trabajo

Anti-noticias (1)

A ver: por qué tarda tanto el T. C. en pronunciarse sobre la constitución de una de las españitas o hijuela de la santa madre constitución. Hay que descartar que:
1. Los miembros del tribunal están presionados y no sosiegan.
2. Tienen mucho trabajo.
3. No están capacitados para tan sesudos análisis.

     Descartados estos supuestos (el 1 y el 3 porque… hombre ¿no pensará usted que…? La duda ofende ¿no? Y el 2 porque su capacidad de trabajo es enorme, como todo el mundo sabe), la única explicación que se me ocurre es que el asunto está tan obscuro, la ley tan poco clara y la situación es de las que tan admisible puede ser 'X' como su contrario, que los prohombres del tribunal están hechos un lío.
      Pero si la situación es ésta, es decir, de las de si sale con barba san Antón etc., quiere decirse que cualquiera que sea la decisión que tomen será necesariamente y por definición mala, ya que podría haber sido perfectamente otra.

30/11/09

Escándalo al cuadrado

En relación al caso del joven de Tenerife linchado por los medios parece que estos han entonado el mea culpa. Pero sólo lo parece, porque lo que han hecho, aparte de hablar de linchamiento social, encubriendo o desliendo su específica responsabilidad en el genérico "social", es que la disculpa se debe a que el joven al final no ha resultado ser culpable sino que ha quedado libre sin cargos. Es decir, que si hubiera sido culpable de lo que los medios y los bellacos gritones a las puertas del juzgado lo acusaban, tal linchamiento se habría dado por bien empleado: "puesto que era culpable", habrían pensado, "¿qué importa que le hayamos dado leña al mono?".
   ¿De dónde me saco que la disculpa se debe a lo que imagino? ¿Me paso de malpensado? No: lo saco de que ha habido otros muchos casos en que el acusado, y acosado, ha resultado culpable y no sólo no ha habido disculpa ninguna sino que, tras la sentencia, se ha seguido dando caña.
   Con lo cual el supuesto mea culpa de los medios no sólo es falso sino infame al añadir al primer escándalo del linchamiento este otro de "hemos hecho mal al vapulearlo puesto que era inocente".

Harto de El País

Estoy hasta donde resulta feo señalar de la publicidad en el diario. Creo que hoy han batido record: un cuadernillo, encartado, glamoroso, a todo color, de 56 páginas, junto a un folleto para enseñarme cómo ganar más dinero. Y encima, a 1,20 euros.
          Ya hace tiempo que vengo comprando el diario sólo cuatro días a la semana (el tocho del domingo lo dejé de comprar hace varios años, sin excepciones), pero lo de hoy me ha puesto por las nubes, por lo que he decido reducir esos cuatro días a tres. Y ya veremos.
          A ver si con un poco de suerte cunde el ejemplo y se van al garete con tanto shopping y soplapolloting. Amén.

29/11/09

La jauría

Han echado estos días por la televisión (no hace falta averiguar por qué emisora: ¿no son todas la misma?) imágenes de la entrada de un joven a la comisaría —cuartelillo o juzgado, no me he enterado muy bien—, acusado de la muerte de una niñita. A la puerta, un grupo de iracundos vecinos increpando al detenido y pidiendo su cabeza. Los más moderados, "el cumplimiento íntegro de las penas": hay que ver lo que les enseña la tele.
(Me pregunto cómo se comunican entre los elementos de semejante tropa. Probablemente con mensajitos de portátil).
   La escena no es nueva y se viene produciendo ya desde hace algunos años con cualquier detenido al que tal tribunal considere culpable, tribunal constituido a golpe de lo que la policía y su mejor correveidile y portavoz —la prensa, y no digamos las televisiones, encargada de difundir los comunicados y filtraciones de aquella— y los prohombres —y promujeres, ¡cómo no!— del poder llaman "alarma social", un concepto tan exitoso como guarro.
   En el caso concreto al que aludo, el acusado, por lo visto, ha quedado en libertad sin cargos. Pero esto es indiferente para las bascas que me produce siempre ver a estos grupos gritones de 'buena gente', cualquiera que sea o resulte ser la calidad o culpabilidad o no del acusado.
   Y es que, por si no tuviéramos suficiente con policías y jueces, salen estos justicieros, amparados por los medios de comunicación (tampoco hace falta aclarar, porque todos son el mismo), a impartir justicia antes del juicio, y aun después en tertulias de opinantes sobre las sentencias judiciales, bajo el dogma de la libertad de expresión. O en plena calle, en la que está de moda que el periodista, micrófono en mano, se lo incruste —casi literalmente— en la boca a quien se le tercie, y saquen en el telediario cualquier parida que el hombre de la calle haya podido soltar.
   Otra muestra más de cómo los medios son transmisores de las ideas del poder. ¡Qué asco de vocingleros!

28/11/09

El País y la ecología

La edición de hoy de El País consta de unas 140 páginas, suplementos incluidos, con tres folletos publicitarios encartados. Y digo "de unas" porque el suplemento dedicado a "viajes", es decir a turismo, junto con los tres folletos, lo he depositado amorosamente en el primer contenedor de papel que me he encontrado, con lo cual no puedo saber con exactitud cuántas páginas traía. Imagínese usted la cantidad de publicidad encubierta que puede traer este tipo de suplementos.
          Estos tochazos que meten fue una de las razones por las que dejé de comprar el periódico —cualquiera— algunos días, como los domingos, harto ya de llevar a casa kilos de papel, y, de paso, es mi aportación particular a la ecología, práctica que me permito aconsejar. ¿Que quizás usted, de "oración" diaria, va a tener mono de prensa y se va a creer que se está perdiendo algo? Probablemente, pero se le pasará.
(Y, hablando de publicidad encubierta, hoy publican a toda página un anuncio de la edición de un libro —por una editorial de la casa— cuyo autor fue entrevistado, casualmente, el pasado sábado para las páginas del periódico).
          Lo curioso es que al diario, este derroche de papel no le debe de resultar contradictorio con el hecho de, alguna que otra vez, sacar artículos —editoriales incluidos— o reportajes en plan ecologista. Conste, por otra parte, que este varapalo que intento dar al periódico en cuestión no creo que haga falta mucha imaginación para hacerlo extensible a los demás.

Añadido a 'La prensa y la publicidad'

La edición de hoy del mismo diario consta de unas 140 páginas, suplementos incluidos, con tres folletos publicitarios encartados. Y digo "de unas" porque el suplemento dedicado a "viajes", es decir a turismo, junto con los tres folletos, lo he depositado amorosamente donde correspondía antes de llegar a casa, con lo cual no puedo saber con exactitud cuántas páginas traía. Imagínese usted la cantidad de publicidad encubierta que puede traer este tipo de suplementos.
   Estos tochazos que meten fue una de las razones por las que dejé de comprar el periódico —cualquiera— algunos días, como los domingos, harto ya de llevar a casa kilos de papel, y, de paso, es mi aportación particular a la ecología, práctica que me permito aconsejar. ¿Que quizás usted, de "oración" diaria, va a tener mono de prensa y se va a creer que se está perdiendo algo? Probablemente, pero se le pasará.
(Y, hablando de publicidad encubierta, hoy publican a toda página un anuncio de la edición de un libro —por una editorial de la casa— cuyo autor fue entrevistado, casualmente, el pasado sábado para las páginas del periódico).
    Lo curioso es que al diario, este derroche de papel no le debe de resultar contradictorio con el hecho de, alguna que otra vez, sacar artículos —editoriales incluidos— o reportajes ecologistas. Conste, por otra parte, que este varapalo al periódico en cues-tión no creo que haga falta mucha imaginación para hacerlo extensible a los demás.

27/11/09

La prensa y la publicidad

Ayer jueves, en la edición de El País del día hice el siguiente cálculo aproximado: de un total de 72 páginas, incluidas las del suplemento de 'Madrid', 24 eran de publicidad, incluidos los anuncios por palabras y en estos, los de prostitución. No recuerdo si traía algún panfleto publicitario encartado, y si así fue lo deposité directamente en el primer contenedor de papel que encontrara, como suelo hacer.
    La proporción dicha la tomo como normal o de lo más habitual, por corresponder a un jueves, porque recuerdo, de cuando hace unos poquitos años compraba el periódico el viernes, que este día era un auténtico tocho, aunque nada comparado con el del domingo, día de la semana que hace más años aún que no compro periódico alguno, y tan ricamente, por cierto.
    Pero, siguiendo con mi cálculo, quiere decirse que por cada dos páginas de información propiamente dicha había una de publicidad (sin contar la publicidad encubierta: de hacerlo, probablemente las 24 págs. serían 30). O sea, cada dos informaciones, u opiniones, tanto da, sostenían un anuncio. O, lo que es lo mismo, para incrustar un anuncio se necesitan, y se fabrican por tanto —"se producen", como dicen los locutores—, dos noticias (catástrofes, escándalos, matanzas, secuestros, rescates, suicidios, malostratos, condenas de malostratos, declaraciones idiotas, contradeclaraciones no menos idiotas; grupos de vecinos vociferantes y justicieros ante los juzgados para reclamar todo el peso de la ley, y aún más si hiciera falta, sobre el reo; sentencias judiciales, opiniones sobre sentencias judiciales, cartas al director, reivindicaciones, manifestaciones, asesinatos terroristas, manifestaciones para gritar que no se está de acuerdo con los asesinatos terroristas, crónica del partido del siglo, comadreos, última novedad cultural o editorial, crítica sobre la última novedad cultural o editorial...).
    A donde quiero llegar es a que la información seria está al servicio de la información publicitaria —y ésta, claro, al servicio del dinero—, que es de donde la prensa obtiene los beneficios, y como ejemplo extremo está la llamada "prensa gratuita", este diario, por ejemplo, que nos acoge, [comentario publicado por primera vez en un blog del Qué!] que nos sirve de soporte para que pongamos nuestras cositas en letra de imprenta, a cambio de servirle de soporte para la publicidad.
    Otra cosa que me parece que queda bien clara es la perfecta imbricación entre prensa y dinero o, dicho más a la antigua, entre prensa y capitalismo. Hoy sería imposible que éste funcionara sin aquella. De ahí que resulte absurdo esperar de los medios nada realmente nuevo y amenazante para el "Sistema". De ahí también que la prensa resulte la metáfora e imagen perfecta del "Sistema".
    A propósito de amenazas para el "Sistema", ayer hubo cierto escándalo, otro más de los que tanto gustan, pero esta vez con los propios diarios como "protagonistas", como dirían también los locutores, o con algunos de ellos. Me refiero a que ha habido gente, jornalistas y opinadores profesionales mayormente, que han montado en cólera porque, por lo visto, una docena de periódicos publicaron el mismo editorial, en apoyo, parece, de la constitución de una de las españas o españitas: que si vendidos al poder, que si hasta ahí podíamos llegar con la libertad de prensa, etc.
(Supongo que hoy, la escandalera se habrá reflejado en la prensa escrita —además, ¿cómo no?, de en la impúdica verborrea de arradios y televisiones— pongamos a tres páginas por periódico dedicadas a tan transcendental asunto, que, si mis cálculos son correctos, habrán proporcionado una y media de publicidad).
    La prensa no es que se venda al poder, sino que es el poder o lo sustenta, aquí y en las chimbambas, pero sobre todo aquí —quiero decir en "occidente" o "primer mundo", donde padece hipertrofia—, donde es una de las mejores armas del poder. Y quien piense que los medios están para luchar contra él ya se puede ir bajando del guindo.

26/11/09

Breve

[VI]

Probablemente, el miedo a resultar discriminatorio está llevando el habla a extremos ridículos. Oído hoy en la tv: "Si una persona se queda embarazada…". No "si una mujer se queda embarazada…", no vaya alguien a imaginar, pensarán los tarugos que así hablan, que las mujeres no son personas. A este paso, desaparecerá 'mujer' del vocabulario y habrá que referirse siempre a ellas como 'persona'.

24/11/09

¿Dónde está el enano?

Son frecuentes las veces en que en mi habitual viaje nocturno a las islasecológicas, sobre las que ya escribí, para tirar la basura, me encuentro con alguna bolsa atascada en la boca del contenedor. No son bolsas de un tamaño tal que no quepan. Al contrario, porque lo que hago es que con la propia bolsa empujo la atascada o, todo lo más, la empujo con el pie y hago bascular ligeramente la tapa del contenedor, con lo que la bolsa acaba cayendo por su propio peso.
      Dejar un contenedor atascado equivale muchas veces a dejarlo inservible porque hay gente que, al encontrarlo de esa manera, se limita a dejar su bolsa fuera, lo cual acaba formando un montículo de basura, aparte de que puede producir malos olores y manchar el suelo, contribuyendo así, por cierto, con el Ayuntamiento en la falta de limpieza de las zonas de contenedores, muchas de las cuales son auténticos basurales.
      No creo que el incivismo o la falta de consideración a los demás ni la torpeza sean los únicos motivos por los que haya gente que no sea capaz de introducir las bolsas como es debido. Creo que hay otro, consistente en que estamos tan acostumbrados a los automatismos (puertas que abren y cierran solas o cierran con un ligero empujón, por ejemplo) que a veces esperamos estos en cualquier situación.
      No sé qué pensará quien al depositar la basura vea que la bolsa no cae, pero quizás piense que el enano encargado de tirar de aquella no está disponible en ese momento o le toca su día semanal de descanso. O quizás que hay una turbina que absorbe la bolsa, pero que está averiada. Y es que, como decía el otro, "hay gente pa tó".

P. D. Espero no haber molestado a nadie con mi alusión a los enanos, porque tengo entendido que prefieren que se les llame "personas de corta estatura", y como ahora hay que cogérsela con papel de fumar...

Diálogo

[IV]

   —Te oigo mal, Lolo: quitémonos de aquí, de debajo del panel informativo-publicitario, mientras llega el convoy.
  —Sí, Mely, porque, no conformes con que haya publicidad e información (es decir, 'nada') por doquier, el metro tuvo hace años la malhadada idea de colocarnos la "aplastante realidad" sobre la cabeza o frente a las narices en forma de estruendosas pantallas: así no hay manera de poder hablar o dedicarse uno a pensar en su prima.
  —Mientras te esperaba han estado dando noticiazos acerca de una cosa que llaman "economía sostenible" o "soportable", no se bien, que, por lo visto, se propone hacer el Ejecutivo.
  —¿Qué "ejecutivo"? ¿De qué empresa?
  —No estás al tanto de la jerga, Manu: me refiero al gobierno.
  —¡Ah, sí! Algo he oído. Y no le veo la gracia al invento (suponiendo que alguno de los de los mandamases o aspirantes pudiera tenerla). Porque tanto si es soportable como insoportable (se deduce que ésta es la que ha habido hasta ahora: ¿desde cuando? Y ¿cómo es que se ha soportado o la hemos soportado?), en todo caso, de tragar 'economía' se trata. Curioso eufemismo, por cierto, para lo que toda la vida se ha llamado 'capitalismo'.
  —Quizás de lo que se trate es de un capitalismo moderado o con freno, como si dijéramos, sin los salvajes efectos padecidos hasta ahora.
  —Quizás, Amelita. Pero de lo que no cabe duda, y esto es lo que cuenta, es de que de esa supuesta alternativa que el baranda del gobierno va a exponer a sus colegas, lo que prevalecerá será la 'economía' (por seguir usando el término), es decir, el reinado del dinero.
  —Lo que dices me recuerda un comentario de ayer del transcriptor de estos diálogos en su blog del Qué!, en el que peroraba sobre que en los negocios y chanchullos ejecutados con todas las de la ley se usaba la corrupción como coartada. Con sofisma o falso silogismo, algo así como: «'A' es inaceptable por ilegal; 'B' es legal, luego 'B' es aceptable». Pero, ¿tú crees que son tan inteligentes como para perpetrar semejante truco lógico?
  —Al menos, listos para olerse que el truco puede funcionar, entre otras razones porque se usa mucho y, ¡Dios!, con resultados.
  —Nos esperan, Lolo, queramos o no, en los próximos meses tremendas discusiones en los medios (con tertulias, editoriales, blogs, videos, mítines, contramítines, etc.) sobre la "economía sostenible", de las que saldrá sana y salva la 'economía'.
  —Eso me temo, Mely… Ahí viene nuestro tren.
                  
Otros diálogos
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23/11/09

La corrupción necesaria

Se oye ("se escucha", dirían ahora) doquier clamar contra la 'corrupción', incluso un prócer de la oposición al gobierno, en una vuelta más de tuerca, se adelanta y, rindiendo de paso el culto idiota al número redondito, propone un decálogo de 50 medidas regeneracionistas y propagandísticas —ni una más ni una menos— para atajarla, con la esperanza, seguramente, de que otros partidos las rechacen, para poder criticar que las hayan rechazado.
    Pero no se de qué se quejan: si además de listos, que a veces parecen demostrar ser, fueran 'inteligentes', en el buen sentido de la palabra, se darían cuenta de que la corrupción (ilegal) es necesaria para que se mantenga la otra, la más importante, la que hace que el dinero se mueva, la corrupción legal. ¿Que esto es una contradicción en los términos? ¡Que se lo ha creído usted!: ésta es la que resulta, aunque sólo sea por contraste, amparada y legitimada por la c. i. Lo que pasa es que tiene que ser limitada, de forma que no se vaya a exagerar y se cargue el "Sistema". ¡Moderación, regeneración y orden, señores!
    Los encargados por el propio "Sistema" de poner límites a la c. i., los que cumplen la función de que el engrase no se exceda, son —con las mejores intenciones, faltaría más—, en primer lugar, los medios de comunicación, cumpliendo con su sagrado deber de controlar al poder (¡imagínese!: los medios, que son poder, controlándolo: la zorra al cuidado del gallinero), es decir de hacer que siga funcionando. En segundo lugar, policías y jueces cuando tienen éxito. En tercero, los propios prohombres de la política, con sus críticas o navajazos a los adversarios. Y en cuarto, ahora, propuestas esperpénticas como la del susodicho líder. Todo queda en casa.
     Una cierta corrupción, pues, es necesaria… para el capital, para los manejos legales del dinero: la que el "Sistema" permita, y limite a través de los citados mandatarios.
     ¿Quiere usted una lista de las corrupciones que el dinero perpetra con todas las de la ley? Yo empiezo esa lista con un par de casos y usted si quiere la continúa, que, aunque sea usted un caso perdido de lector de prensa o teleespectador y los árboles no le dejen ver el bosque, seguro que se le ocurren muchos más:

1) construcción de millones de casas que no sirven más que para quedarse vacías y llenarse los bolsillos los constructores y la banca que, con sus hipotecazas de duración hasta que el hipotecado la palme, arruinan a los incautos compradores; hipotecazas concedidas con el dinero de su vecino, quien tal vez por ser menos manirroto que usted —que no sabe usted ahorrar, hombre— o más hormiguita ahorrativa, ha llenado las cajas del banco.
2) construcción por los ayuntamientos de agujeros y túneles para enterrar los coches cuya compra a su vez ha sido subvencionada por el gobierno ante el chantaje —legal— de los vendedores de que si no hay subvención no hay ventas, y si no hay de éstas se pierden no se cuantos puestos de trabajo, y si se pierden estos, ¿quién le va a votar a usted?
     Todo en orden. ¿O no?

20/11/09

Diálogo

[IV]

  —(Pero, ¿qué hará el Pipo tan temprano a las puertas del dispensario? A ver si puedo seguir sin que me aperciba, que, como se dedica al dolce far niente, enseguida pega la hebra).
  —¡Chiissss…! ¡Mary Rosas!... Perdona las maneras, pero te escapabas. ¿A dónde vas tan expresa? Pero, ¿qué digo? A trabajar, seguro: ¿a que sí?
  —Pues claro. No todos vamos a hacer como tú, o a no-hacer, mejor dicho, a vivir de subvenciones del gobierno o de las rentas.
  —Oye, para una oportunidad que aprovecho de sacarle el jugo al estado… y, no te creas, que mi trabajo me cuesta. Y, además, yo soy una prueba de que no hace falta trabajar tanto, sobre todo ahora con los adelantos que hay: tú, que eres tan leída y hasta escribida, ¿no leíste, en la escuela, a donde os veía acudir a mi hermana Rosa Mary y a ti, en vuestros años de esplendor, que estabais para…?
  —¡Pipoo…!
  —¿… no leíste en la Biblia que el trabajo es una maldición?
  —¡Buah!, con las antiguallas que me sales. Al contrario, ahora es cuando hace falta trabajar más, con la cantidad de paro que hay, y porque esos "adelantos", como tú dices, habrá que mantenerlos y cambiarlos por obsoletos cada dos por tres. Y, también, hay que sacar adelante a España…
  —Pues no diquelo: en habiendo tanto paro, lo lógico sería trabajar todos menos para que hubiera para todos.
  —Pero entonces, el sistema…
  —¡Ondia, Rosas! ¿No te habrás empleada de economista al servicio de la Causa?
  —No se de qué causa me hablas, chaval. Y no se dice 'empleada' sino 'empleado'. Pero siii, me he empleado, y ¿qué pasa? ¿algún problema con eso? Cada uno trabaja en lo que puede, ¿no? Pero bien, a lo que iba: ¿se puede saber qué haces por aquí, a horas tan intempestivas para tí, que no son ni las ocho?
  —Vaya, sarcasmos, ¿eh, Rositas? Que si no fuera por lo buena que te conservas…
  —¡Eh, para y al grano! No intentes camelarme. ¿Me explicas o no?
  —Bien, te explico: estoy esperando a ver si abren y me meten un chute…
  —¡¡¡¿Pero no lo habías dejado?!!!
   —¡Malpensada! Me refería a un chute… de virus, a la vacuna. ¿O es que no has oído que hay que…?
   —¡Ajá! Que te han convencido; a tus pocos años, y bohemio como presumes ser. Te han metido el yuyu en el cuerpo. Pero, tú, en todo caso, ¿perteneces a algún grupo de riesgo?
  —Ni de riesgo ni de nada, pero es que hay que prevenir.
  —Ya veo, ya. ¡Quién te ha visto y quién te ve! Porque el que a tu edad andes ya previniendo la gripe me recuerda a mi abuela que es más vieja que el Matusalén, y sabido es que cuanto más viejos, más cerca sentimos el aliento de la pelona.
  —¡Desprevenida que eres! O te lo aparentas.
  —Es lo mismo.
  —¿Tú nunca te has vacunado?
   —Una vez, contra la gripe, cuando los expertos no se dedicaban a ponerle sobrenombres alfabéticos, y agarré un trancazo de mil pares.
  —Bien, sigue con tus descuidos, Rosy: en otras cosas supongo que serás más precavida ¿no?
  —No empieces otra vez, Pipo. Anda, que creo que ya viene a abrir el sanitario. Consérvate sano.
   —Y tú buena.
                  
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18/11/09

Diálogo

[III]

  —Yola, ¿no es Avelino ese que baja por la costanilla?
  —El mismo. A ver si entra y quiere tomar algo.
  —¿Se habrá hecho diariero?: parece que viene con una brazada de periódicos.
  —No creo. Lo que pasa es que los irá a utilizar para algo.
  —Hola, Avelino. Le comentaba a la Yoli que si te dedicarías ahora, con la crisis, a la reventa de periódicos.
  —Hola, pareja…
  —Me parece notar cierta chufla…
  —Que no, hombre, no te amosques: al fin y al cabo hay millones como vosotros, conque por algo será.
  —Claro, y mal de muchos…
  —¡Y dale tú también, Yolanda…! Y lo de la reventa, Jose, lo decías por el fajo. No, es que les he encontrado una utilidad a los diarios y he aprovechado al entrar y salir del metro para hacer acopio de gratuitos, que les llaman, y algunos más que he recogido de los asientos del vagón: los necesito para pintar la casa.
  —Y qué, ¿alguna novedad?
  —Pues no, porque lo de la pintura no…
  —Creo que Yola se refería a alguna novedad en los periódicos.
  —¡Ah! Pero en los periódicos no hay novedades, lo que hay son noticias, que no es lo mismo y, en cierto modo, son todo lo contrario, en cuanto que la posible amenaza de algo nuevo queda desactivada por el registro como noticia.
  —Muy solemne estás hoy, Avelino… ¿Y eso que me parece entrever en uno de los ejemplares…? Algo del fin del mundo creo atisbar que dice.
  —¡¿Esto?! Sí, es la nueva paparrucha que se han inventado para entretenimiento de masas, que, como la memez del año 2000 ya les rebasó, han tenido que adelantar el hito y se han sacado lo del 2012, fecha en la que, por lo visto, se terminará el mundo, sin que se sepa qué es 'el mundo': ¿es 'todo'? Y si así es, ¿lo que acabe con todo se acabará también o se salvará del acabamiento? Pero estas minucias a los inventores y propaladores no les arredran, y hasta se puede ver el anuncio de una peliculaza (con catástrofes y efectos especiales a mogollón, seguro) que, al parecer, trata del asunto.
  —Como tampoco, Avelino, Jose, les arredra a los mercachifles, horoscoperos y plu-millas el que esos números (nombres) de año lo son con arreglo a un determinado calendario, el que por aquí se usa, pero que si se mide con otro, más bien les descuadra el negocio.
  —Sí, ya se ve que nada nuevo… ¿Quieres tomar otra?
  —No, gracias, que, como os he dicho, tengo tarea. Lo primero que haré será cubrir el suelo con papeles... Hasta más ver, chicos.
  —Genio y figura…, el Avelino.
                  
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16/11/09

La fórmula

En una fotografía del Qué! sale un coche de esos que corren mucho. Al volante, pilotando, un prócer de la política, que usa modales untuosos. A su lado, una prócer de lo mismo, que usa bolsos suntuosos. Detrás, encaramados en el asiento, dos "pilotos" de coches que corren muchísimo y un empresario o mercachifle de la cosa. Los cinco, saludando con la manita.
   Difícil sería encontrar una foto-alegoría mejor: el poder, el capital y los coches de carreras, aunque se podría haber mejorado si los pilotos vistieran de cartelón publicitario, como suelen. Repelús.

14/11/09

Tinieblas

Ha dicho la iglesia, o al menos la congregación de obispos españoles, que quien apoye, vote o promueva la ley del aborto comete pecado mortal y está excomulgado. Está claro que votar la ley es apoyarla.
     No tan claro lo de que lo sea el promoverla, porque se puede promover más o menos: no es una cuestión de sí o no. Incluso se podría dar, ¿por qué no?, el caso de un diputado que la promoviera y luego votara en contra. Con lo cual, esta ambigüedad de quién pueda cometer pecado (¡"público" han dicho para más inri!) me suena a ganas de la iglesia de meter miedo a la grey católica con su milenario obscurantismo.
    También me parece claro que apoya una ley quien la sanciona y promulga, función que, según la Constitución, corresponde al Rey. De modo que se lo van a poner difícil. Supongo que más difícil que cuando sancionó y promulgó la aún vigente LEY ORGANICA 9/1985, DE 5 DE JULIO, porque entonces no me parece recordar que los obispos condenaran a las tinieblas a quienes la apoyaran. ¿O sí, pero no les hicieron mucho caso?
     Tampoco parece que en otros asuntos a la santa madre le hagan mucho real caso: he leído hace un rato que una princesa —católica, of course— se divorcia. ¡Qué disgusto en la familia!


Otro artículo mío relacionado con este asunto:

El jesuita, el Rey y las ruedas de molino

Nota añadida el 28/02/10. Dudo ahora mucho de que sancionar o promulgar una ley sea apoyarla. Más bien tiendo a pensar que es un mero "publíquese (lo que ya es ley)".

13/11/09

"Pues que paga el vulgo, es justo…"

Son curiosos los criterios o parámetros que utiliza muchas veces el periodismo, principal rama, junto con la publicitaria y la opinadora, de la industria de la información, en particular el deportivo, esa especie de periodismo en su más pura esencia
(producción de información en cantidades industriales, hasta la náusea, como ocurrió hace unas semanas con motivo de la charlotada olímpica, y, hace pocos días, con la caída del Muro),

como se ha hecho ahora al destacarse la derrota de un equipo de fútbol de campanillas y gran capital por el Alcorcón, modesto y de inferior categoría, al destacarse, decía, como "humillación".
    Y uno, que no entiende de fútbol —pero es que no estoy hablando de fútbol—, y al que le importa un pito toda competición deportiva, se pregunta por qué es una humillación y no un mero resultado de la competición y una mera victoria: ¿se da por supuesto que el de superior categoría tiene que ganar siempre al de inferior? ¿entonces, según esa regla, para qué coños juegan? ¿o es que a la masa de forofos le encanta la historia de que el pez chico se coma al grande, y, los Medios, cumpliendo con su sagrado deber, faltaría más, se la proporcionan a la vez que, los mismos Medios, se nutren, obtienen pábulo, del gusto de la masa? ¿O será, quizás, que a ésta lo que le importa es la victoria más que el juego en sí?

"...hablar en necio al vulgo para darle gusto".

10/11/09

La caída

Nos hemos tragado estos días, queriendo o no, la información sobre la conmemoración (con espectáculo de luz y sonido, al gusto actual) de la caída, o derribo, del Muro. "Queriendo o no" porque la información es un virus que lo invade todo y que, por muchas precauciones que uno tome, puede resultar infectado donde menos se lo espere; un virus, ¡dónde va a parar!, mucho más mortífero que el de la gripe, por ejemplo.
    Que fuera caída o derribo o caída por derribo es una cuestión bizantina y que no merece mucho la pena considerar, aunque los Medios —¡todos!, como si lo viera— adjudican a algunos próceres un papel histórico —¡cómo les gusta!— y el mérito de la caída.
    Lo que sí parece claro, independientemente del papel instrumental de los prohombres, es que el tal muro se vino abajo cuando dejó de importar para el desarrollo del dinero su función principal que no era otra que la de representar la ficción, tan falsa como poderosa, de que había dos regímenes: ya se sabe el "capitalista" y el "comunista", sin perjuicio de lo que, insultantemente, dio en llamarse Tercer Mundo.
    Falso, como digo, porque Régimen no hay más que uno, que es el del dinero, dominante en todas partes, aunque con consecuencias distintas en según qué sitios: así, por aquí, una de las consecuencias más directas es la de la explotación laboral con su concomitante angustia del paro. Y así, en las periferias del desarrollo, las hambrunas y condena a la miseria de la inmensa mayoría de la gente.
    De modo que, concluida la función de sostener que había dos regímenes, dualidad en la que a su vez se sostenía el régimen único del dinero, complementada con la amenaza exterior del otro mundo, el dichoso muro resultaba inútil, amén, a su vez, de un estorbo para el desarrollo del capital.
    Pues bien, no obstante, siendo esto así, o a mí me lo parece, los próceres y próceras de muchos estados, con el vocerío de los medios, se han dedicado a celebrar el evento como "la fiesta de la libertad".

7/11/09

Oremos

Ha aparecido estos días una catarata de opiniones de los especialistas en todo sobre el secuestro de un barco: que si leña al mono que es de goma; que si a pagar y a callar; que si suelten a los dos que la autoridad ha detenido; que si el Es-ta-do-de-De-re-cho bla bla bla... En fin, cada uno con su opinión, como está mandado. Y ya se sabe que la media obtenida de la suma de la verdad de cada cual da... ¡la verdad!
    Pero sin haber atendido lo que se dice muy en serio a tanta cháchara, ayer sin embargo me llamó la atención la opinión de un maestro... de religión. El caso es que el hombre proponía algo que a nadie se le había ocurrido para solucionar el asunto: rezar. Eso sí, lo propone como medida complementaria. Nada más natural, pues si "Dios anda entre pucheros" —la santa de Ávila dixit— ¿no va a andar también entre barcos?
    Y entonces, ¿cómo es que a ningún tertuliano de plantilla o amateur se le ha ocurrido sugerir un arma tan poderosa, como creo que llama el buen hombre a la oración?
    Y para abrir boca y animar en el oremus hay, según nos cuenta el teacher, un tal don Valentín, a quien no tengo el gusto de conocer, el cual, por lo visto, ya se puso ayer a rezar en misa.
    Con el Aliado que invoca el especialista religioso no me extraña que pretenda como "solución menos mala, la que logre sacar con vida a nuestros marineros, preservar nuestro estado de derecho, reforzar la imagen internacional de España, prestigiar a nuestra armada, a nuestros políticos y a nuestro sistema judicial". ¡Virgen santa! ¡Ahí es nada! Pero eso no sería una solución propiamente dicha, sería un milagro en sentido estricto.
    El Invocado, por otra parte, es un experto en la manipulación marina: ya en una ocasión hizo que las aguas del mar Rojo, que había abierto para que pasaran los israelitas, se cerraran sobre sus perseguidores. Me pregunto si no podría volver a hacer alguna maniobra semejante contra los piratas. Oremos.

Breve

[V]

El suplemento literario de un periódico de hoy saca un artículo bajo el título de Libros para entender la crisis. 20 libros nada menos, 6.218 págs. Y luego dicen que se lee poco. Arduo de entender, por otra parte, debe de ser el asunto para necesitar tal volumen de papel y tinta. El título que más me ha llamado la atención es ¿Y después de la crisis, qué...? Pero, coño, ¿es que no se sabe ya lo que vendrá cuando pase la crisis?: pues lo de siempre.

6/11/09

7 preguntas y 2 respuestas sobre la crisis

¿¿...??

1.  ¿Sigue ahí?
2.  ¿Corren aún ríos de tinta?
3. ¿Caen todavía cataratas de opiniones de los opinadores sobre sus causas y remedios?
4. ¿Sigue apareciéndose como una enfermedad del «Sistema» a la que próceres y próceras de la economía y de la política pondrán remedio?
5.  ¿Lo pasa usted bien con las tertulias y sesudas opiniones sobre el asunto?
6.  ¿Tienen algo que ver los medios (prensas, teles, arradios y otras zarandajas) con la crisis?
7. ¿Y los sindicatos?

RR.

8. Los «medios», que para eso están, son los encargados de colaborar con el Conglomerado —del que forman parte como vocero de sus ideas— en difundir la crisis como una recaída —un bache, un fallo, una bajada de tensión— del Sistema, que, una vez superada, ¡ale hop!, a tirar de nuevo, con más bríos y más publicidad si cabe, pero con el mismo chanchullo: producir para consumir, consumir para que la producción siga para que se pueda seguir consumiendo.
9.  Los sindicatos, reclamando medidas para que se anime el consumo (de coches, por ejemplo). O que se construyan más casas (inútiles).

5/11/09

Explicación de una sigla provisional

El conchabamiento, cada vez más claro —u obscuro, según se mire—, la fusión, con-fusión, entre el capital y el poder político, o, si se prefiere, entre el poder económico y el poder estatal, no creo que necesite de muchos ejemplos que lo ilustren.
    Hoy mismo leo un titular que dice que la Banca ganará este año 6.000 millones de euros gracias a las ayudas del estado. Una cifra, por otra parte, absurda por enorme, e inabarcable para las entendederas comunes.
    Otro ejemplo —este en realidad es un clásico—: las ayudas a las fábricas de coches para que la venta no decaiga y se puedan mantener los puestos-de-trabajo y patatín y patatán.
    Y otro: las administraciones en todos sus niveles, desde el Estado al Ayuntamiento del pueblo más pequeño, pasando por los estatículos autonómicos, se meten a constructores de, por regla general, cosas que muevan cuanto más dinero mejor y, ¡¿cómo no?!, creen (¡verbo divino!) puestos-de-trabajo. No se si Dios andará entre pucheros, como decía santa Teresa, pero parece que anda entre obras.
    Hace poco hemos tenido el último ejemplo con motivo de la candidatura de Madrid a la Necedad Olímpica —que, por cierto, mueve mucho dinero—: ¡cómo prohombres del capital y de la política —y de los medios de información y del deporte— se relamían ante la perspectiva.
    En fin, este conglomerado entre lo que clásicamente ha sido capital por un lado y poder político por otro, me pareció que tenía que recibir un nombre, y no se me ocurrió otro —espantoso, lo reconozco, por eso es provisional— que el de CONCAYPO (Conglomerado de capital y poder), que usé en otro apunte. También podría significar Conchabamiento de capital y poder. Ustedes perdonen.

4/11/09

Correos buzonea

"Bien", dirá alguno,"pues vaya cosa: ¿¡qué tendrá eso de especial!? Es como si me dijera usted que los pescadores pescan o la Renfe vende viajes en tren".
       Pero el caso es que al salir esta tarde de casa me he encontrado con el buzón atascado de propaganda —todo publicidad excepto una carta—, publicidad que según he salido a la calle ha ido a parar directamente al contenedor de papel.
        Entre toda la mierda publicitaria había un tocho tal que así de gordo de unos hiperalmacenes que obstruía la boca del buzón, y, lo más curioso, y es a lo que voy, tres o cuatro folletos de Correos (¿iguales?: los deben de echar a puñados para que cunda), ofreciendo no se qué maravillas para invertir el dinero.
        Los buzones de correos, hasta hace años, eran para depositar el correo, pero desde que empezó la peste del buzoneo sirven casi para todo menos para eso. Yo supongo que, precisamente, a quienes más puede molestar —aparte de a los vecinos, al menos a mí me revienta— el que llenen los buzones con papelajos es a un servicio que consiste en depositar las cartas, con lo cual creo que son los más indicados para abstenerse de la práctica del buzoneo.
        ¿Por qué no meterán (Correos incluido, y el Ayuntamiento, que también a veces tiene la mala costumbre) la publicidad donde quepa, que no es precisamente en los buzones?

3/11/09

El público y el empresario

Es un tema que tenía en cartera. No veo el anunciado hasta la náusea programa de la Te uVe en el que el público (pero, "¿Quién es el público y dónde se encuentra?", que decía el otro) pregunta a prohombres, de las finanzas o de la política, que para el caso da igual.
          Pero aunque no lo veo, como el machaqueo tras cada edición es continuo con los resúmenes que la propia cadena, en autobombo, se encarga de hacer, el otro día oí decir a uno de los primeros que los empresarios lo que quieren es crear puestos de trabajo.
          Falso: el fin inmanente y trascendente de los empresarios es el de obtener los máximos beneficios posibles, tanto si para ello tienen que crear —¡oh verbo teologal!— puestos de trabajo como si tienen que destruirlos. Estos, como fin, les importan un bledo. Les importan, claro, como medio —el menor número de trabajadores posibles, según sus sesudos cálculos— para conseguir el susodicho fin.
          Pero lo curioso es que el público, cuando oyó la declaración del prócer, no estalló en los más sonoros de los abucheos y pateos que se hubieran podido oír en un estudio de televisión. No lo comprendo.

2/11/09

Breve

[IV]

A partir de la viñeta de hoy de El Roto: "EL SISTEMA ES INSOSTENIBLE PERO ETERNO" (las mayúsculas son suyas), mis notas:

1. El "Sistema" —o "sistema", no se cómo lo escribiría él—: eufemismo por lo que toda la vida se ha llamado el Estado.

2. El insostenible estado actual de cosas —denominado sumariamente "crisis" por el CONCAYPO: conglomerado de capital y poder— sostiene al Estado de siempre.

3. Cuando la "crisis pase" —expresión muy querida por el Conglomerado— seguiremos en el Sistema.

4. Seguiremos, por ejemplo, sometidos al dinero, ese abstracto cuyo dominio, sin embargo, muchos toman por una sociedad ¡"materialista"!

5. O seguiremos produciendo a toda máquina trastos y cosas sin más utilidad que la del sostenimiento del dinero y de los puestos de trabajo.

1/11/09

Otro poema del día

                  «Y cuando llegue el día del último vïaje,
                  y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
                  me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
                  casi desnudo, como los hijos de la mar.»

                      (Última estrofa de Retrato, de A. Machado)

Melancolía

                                    EL VIAJE DEFINITIVO

              «Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando,
              y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
              y con su pozo blanco.

              Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
              y tocarán, como esta tarde están tocando,
              las campanas del campanario.

              Se morirán aquellos que me amaron;
              y el pueblo se hará nuevo cada año;
              y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
              mi espíritu errará, nostáljico…

              Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
              verde, sin pozo blanco,
              sin cielo azul y plácido…
              Y se quedarán los pájaros cantando.»

              (Juan Ramón Jiménez, El viaje definitivo)

29/10/09

Verdad/falsedad

Parejas famosas (2)

Estos son los antónimos que forman pareja y no, como se deduciría del uso y abuso de 'mentira', tomándolo por sinónimo de 'falsedad', los de verdad/mentira.
      No es lo mismo 'falsedad' que 'mentira'. El concepto de 'mentira' requiere más notas, como creo que se dice en lógica, que el de 'falsedad'. O, como también tengo entendido que se dice en gramática, de la pareja que a su vez constituirían los términos 'falsedad' y 'mentira', este último sería el término "marcado", que significa que reúne todas las notas del primero... y alguna más. Es decir, 'falsedad' es un concepto más extenso que 'mentira'.
      En efecto, para que algo falso se pueda considerar mentira, además de falso tiene que saberse falso por quien lo enuncia y, lo más importante, quien dijera la falsedad tendría que tener la obligación de decir la verdad para que esa falsedad se pudiera considerar una mentira. Así pues, si toda mentira implica falsedad, no toda falsedad implica mentira.
      Y es que ya estoy hasta donde está feo señalar de oír o leer a cada rato espetar a alguien que ha "mentido" cuando, en realidad, lo que puede haber hecho sería faltar a la verdad, que no es necesariamente lo mismo.

                  
Otras Parejas famosas
(1-1), (1-2), (1-3), (3), (4), (5)

26/10/09

Sobre la ELA

Ayer domingo por la noche di por casualidad con un programa en la televisión (TVE2), de esas veces que se queda uno mirando sin percatarse muy bien al principio de lo que está viendo, en el que se estaba pasando un reportaje sobre un enfermo de Ela (esclerosis lateral amiotrófica). Del reportaje me di cuenta enseguida que estaba bien hecho y que podía ser interesante. Además se da la triste circunstancia de que hoy, 26 de octubre, se cumplen 15 años de la muerte de un familiar mío muy muy cercano, cercanísimo, a consecuencia de esta enfermedad. Y como recuerdo y homenaje a ese familiar mío escribo este comentario.
      La ELA es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central que causa la parálisis progresiva de los músculos de movimiento voluntario: brazos, piernas, lengua... De hecho, los primeros síntomas que se manifestaron en mi familiar fue la dificultad para hablar, que empezó con una mala pronunciación de algunas palabras y terminó con, prácticamente, ser ininteligible cualquier cosa que dijera.
      Los enfermos de Ela suelen vivir, según me contó la neuróloga, aunque hay casos excepcionales, un máximo de cinco, seis años. Mi familiar vivió, desde que se le manifestaron los primeros síntomas, algo más de dos años.
     Es una enfermedad hoy por hoy incurable, aunque, al parecer, hay alguna esperanza basada en la investigación con células troncales. Cuando a mi familiar se le declaró la enfermedad no había apenas ayudas ni personales ni económicas como parece ser que está empezando a haber ahora: era una enfermedad casi completamente desconocida. Yo, de hecho, lo único que encontré en aquella época fue una asociación, Adela —Asociación de Esclorisis Lateral Amiotrófica—, de la que me hice socio y a la que sigo perteneciendo aunque sólo sea para pagar la cuota anual y con esa pequeña aportación contribuir a la asistencia de los enfermos.
      Al tiempo que animo en la lucha a los posibles enfermos y sus familiares que puedan estar leyendo esto, quede aquí este comentario para, aunque en una mínima parte, difundir el conocimiento de la enfermedad, que hará que a su vez la investigación se centre más en ella y, como consecuencia, en un futuro, esperemos que no muy lejano, traiga la curación.

      P. D. El enfermo sobre el que trataba el reportaje (Raúl, quien, por cierto, creo que vive en Alcorcón) tiene un blog.