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24/12/12

Crónicas de un pueblo (18)

Volvía yo esta mañana con la compra del pan —cuatro veces más de la compra normal, "no nos vaya a faltar esta noche", me habían advertido en casa—, en una bolsa de papel, sin asas, aguantada con una mano por la base y con el otro extremo muy cerca de la cara, de forma que podía percibir el estupendo olor del pan recién hecho, tan recién hecho que estaba muy caliente. Al llegar a unas islas ecológicas —¡maldito sea su nombre!— el agradable olor se ha visto superado por el hedor que desprende este tipo de instalaciones. Y eso por la mañana y en invierno.
          Claro que, muy probablemente, el ya crónico y nauseabundo olor estaría aumentado, si eso es posible, por el hecho de que ayer, por ser domingo —como parece que ocurre los domingos y festivos—, no recogieron los contenedores de basura.
          Hacía algunos años que no escribía una crónica de este estilo, pero es que la situación no ha cambiado: da igual quien gobierne en el ayuntamiento.
                  
Otras Crónicas de un pueblo
(23/06/07), (09/06/08)

6/7/12

Otras causas justas

El blog de Upyd de Alcorcón publicaba ayer jueves 5 un ar-tículo con el título de Siempre con la causa justa —petulante, porque ya será menos, ¿no?— firmado por la presidente del partido doña Rosa Díez. Envié a dicho blog el siguiente comentario, que publicaron y que transcribo.

«"Todo lo que venimos diciendo desde que nacimos [...]". Cuando leí el comienzo del post —fotografía de la prócer inevitable— pensé que cómo era posible que doña Rosa (aunque para ello empleara el plural mayestático) recordara lo que venía diciendo desde su nacimiento, ¡qué susto!... hasta que caí en la cuenta de que se refería al nacimiento de la organización que preside o de la que es secretaria general, no sé. Resulta chocante, por otra parte, que doña Rosa escriba una entrada sobre un asunto de interés nacional en un blog local. Pero debe de ser que no lo ha escrito para este blog sino que lo habrá escrito o discurseado en otro sitio, y los administradores del blog se han olvidado de dejar constancia de ello. O que estos, sacando palabras de aquí o allá, se lo atribuyen a ella.

Es probable que la querella presentada por la organización sea una causa justa. Pero yo, a nivel local, les voy a proponer una causa que quizás, aunque más pequeña, más local, sea también justa, justísima. Me refiero al cese en la recogida diaria de basuras —contenedores naranja— que se ha producido de un tiempo a esta parte, pasando a ser, según he deducido por observación directa de la batería de contenedores que hay enfrente de mi casa, como de tres veces —máximo, cuatro— a la semana. Un empeoramiento en el servicio —básico— inadmisible, pero del que no se ha hecho eco ni se le ha oído —al menos yo— la más mínima palabra a ningún partido, tengan o no concejal en el ayuntamiento. No sé este silencio si se debe a que los partidos no están interesados en el asunto o a que ni siquiera se han enterado de ello, que no les ha llegado el olor, y nunca mejor dicho. Dudo sobre cual de las dos posibilidades sería la peor.

P. S. También hay otra cosa chocante —bueno, hay más, pero en fin no alargaré este comentario— en el supuesto artículo de doña Rosa. Y es cuando habla de "enfrentarse a los poderosos". Fíjense no más: un partido político hablando de "enfrentarse a los poderosos". ¡¿Pero acaso el objetivo de un partido, y de Upyd por tanto, no es precisamente la conquista del poder?! ¡Como si Upyd no aspirara a ser poderoso... o poderosa, que nunca estoy seguro del género!»

Fin de la trascripción.

5/7/12

La recogida de contenedores, a peor (2ª parte)

Otro factor que disminuye la frecuencia de la recogida de basuras, además de la inadmisible —que sin embargo se admite, mansamente, sin protestar siquiera— reducción en el número de días en que se recogen, asunto del que escribí en mi entrada anterior, es el siguiente —que he observado directamente, simplemente mirando por la ventana, en más de una ocasión—:
Llega el camión de recogida. Se bajan los dos operarios y uno de ellos, no el conductor del camión, que a su vez es el que maneja la grúa, sino el otro, mete, literalmente, la cabeza por la boca de los contenedores y, es evidente, en función de la cantidad de basura que vea decide si el contenedor se vacía o no.
No sé si esta práctica será una picaresca de quienes recogen los contenedores o —más bien me inclino a pensarlo así— son las instrucciones que tienen para hacer la recogida más rápida y, como consecuencia, de una forma o de otra, a la larga, reducir plantilla. Esta triquiñuela, lógicamente, da lugar a que un contenedor —si es que, en el mejor de los supuestos que expuse en la anterior entrada, se recogen un día sí y otro no— pueda estar sin recoger hasta cuatro días, que se dice pronto. En efecto, si, pongamos por caso, la recogida se hace un lunes y no se hace la siguiente hasta el miércoles, pero este día, como consecuencia de la perita decisión del operario, según la basura que vea, tampoco se recoge el contenedor —o contenedores—, quedará sin recoger hasta el viernes. ¡Desde el lunes! Lo dicho, cuatro días.

3/7/12

La recogida de contenedores, a peor

Me venía dando el barrunto desde hace tiempo de que la recogida de basuras —"restos orgánicos", que le dicen— había dejado de ser diaria para hacerse con una frecuencia de... La verdad es que no he conseguido averiguarlo tras haberme dedicado durante unos días a observar la llegada de los camiones a los contenedores de enfrente de casa. Lo que he podido averiguar ha sido lo siguiente, en la semana del 26 de junio al 2 de julio:

- martes: recogen
- miércoles: NO recogen
- jueves: recogen
- viernes: NO recogen
- sábado: recogen
- domingo: NO recogen
- lunes: NO recogen

Es decir que recogieron martes, jueves y sábado. No puedo asegurar que sea la frecuencia de recogida, entre otras razones porque puedo haber cometido algún error al anotarlas o habérseme pasado alguna de ellas, aunque, por otra parte, esta última posibilidad es pequeña ya que siempre que salía de casa pedía a un familiar que estuviera atento.
          Sea lo que sea del rigor de mis anotaciones lo que sí me parece claro es que la recogida de la basura ha dejado de hacerse a diario para hacerse tres veces por semana, o cuatro como máximo. No obstante, para asegurarme y manejar datos ciertos, se me ocurrió escribir a la Esmasa, a su web, para preguntar eso: cuál era la frecuencia actual de la recogida de contenedores de basura y, para que no se pasaran de listos y me contestaran sobre lo que no les preguntaba, les aclaraba que la pregunta era sobre los contenedores de color naranja.
          Pregunté por primera vez el pasado jueves 28 y al no contestarme volví a preguntar ayer lunes. No he obtenido respuesta, cosa nada inhabitual tratándose del ayuntamiento de Alcorcón —incluso con el actual alcalde, o puede que aun más con él, quien poco menos que era en campaña electoral el campeón de la comunicación con los ciudadanos y bla, bla, bla— o de una de sus empresas hijuelas, que para el caso es lo mismo. El que la Esmasa no me haya contestado a una pregunta que no admite equívocos y a la que se puede dar una respuesta clara, sin ambigüedades, me confirma en la idea de que, efectivamente, la recogida ha dejado de ser diaria y, como he dicho antes, deja de hacerse varios días a la semana. El por qué no me han contestado me parece claro: porque es una reducción de un servicio básico que la quieren llevar a cabo a la chita callando y colárnosla sin que nos enteremos o, al menos, poniendo sordina a las posibles protestas. Tan es así que los partidos políticos, bien con representación en el ayuntamiento o bien sin ella, no se han debido de enterar, deben de estar en Babia. Y es muy lamentable que así esté ocurriendo, porque la disminución de un servicio como el de recogida de las islas ecológicas —que ya de por sí, aun con la recogida diaria pero con la falta de limpieza, entre otros motivos, apestan en cuanto llegan los primeros días de algún calor— debería haber dado lugar a montar un pollo de no te menees, a una auténtica rebelión popular. Es un asunto muy serio y si el ayuntamiento no tiene dinero para mantener la hasta ahora recogida diaria que lo saque de otro sitio
(por ejemplo de reducir el empleo de unas maquinuchas para recoger unas cuantas hojas de los bordillos de la calzada que, además, arman un bochinche insoportable; o que dediquen a ello la última subida del ibi; o que cesen en ese absurdo empeño de quitar las pintadas —taparlas, más bien—; o que se dejen de cuidados del césped: que si retirada de hojas, que si corte de la hierba; o, en fin, que pinten el dinero, porque para un servicio tan básico, piedra de toque del ayuntamiento, tiene que haberlo, y si el alcalde no es capaz de que lo haya demuestra que es un perfecto inútil),
pero que la recogida sea diaria: ya bastantes malos olores —aparte, muy probablemente, de problemas sanitarios— hay que soportar para que encima reduzcan la frecuencia de la recogida.