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6/5/16

La supernada… publicitaria

Se muestra hoy muy enfadado el editorialista de El País —hoy no hay editorial contra Venezuela— por la pretensión de algunos —que, en todo caso, representarán una minoría muy minoritaria— de abaratar la campaña electoral, incluso de suprimirla. Por lo visto, esto no es democrático. Supongo que el diario no desconocerá que las campañas electorales son, esencialmente, propaganda, pero más en la que se nos viene encima teniendo en cuenta que los electores ya fuimos informados sobre programas (¿?) y caretos electorales hace seis meses. ¿Por qué no está de acuerdo el diario con que no hubiera campaña, aparte del socorrido argumento de lo no democrático? Me parece que respiran por la herida, que no es otra que la de perder ingresos por publicidad, ellos, el periódico, y sus numerosos terminales. ¡Ah, la publicidad, el verdadero negocio de los medios!

P. S. El título de este comentario me lo ha sugerido el de un excelente libro que leí hace muchísimos años: La supernada (Lamberto Pignotti), sobre "poder y miseria de la retórica publicitaria". Por cierto, no se moleste en buscarlo en librerías: está descatalogado.

28/4/16

Campaña más barata

"El PSOE propone a todos los partidos que abaraten un 30% sus campañas". Es un titular de hoy. La propuesta revela un secreto a voces: que las campañas electorales —fervorosos mítines, cartelones, pasquines, radios, tv…— no son informativas, o lo son en una mínima parte, sino que son casi pura publicidad: cuanta mayor o mejor sea ésta, más posibilidades de votos. Si realmente fueran informativas, con la intención de hacer llegar al público las propuestas, compromisos y calidad de cada partido no se les ocurriría gastar menos —ni más—, gastarían lo que hiciera falta. ¿Algún partido se cree aquello —incluidos los progresistas— de que "el buen paño en el arca se vende"? Por otra parte, puestos a limitar la propaganda —perdón: los gastos electorales— lo podían hacer en el sentido del coste absoluto, no de % menos: que cada partido gaste x como máximo, lo que daría más igualdad de oportunidades a todos los partidos, los económicamente poderosos, con apoyos económicos, y los que no. Pero ya verá usted cómo por ahí no pasan, tan austeros y demócratas como se pretenden.

18/4/16

No dejes que te verifiquen

Esta mañana llaman al telefonillo del portal de casa. Al contestar, me dice una moza que si soy fulano de tal (con nombre y apellidos completitos). Cuando le digo que sí, puesto yo ya en prevengan, como decían en la mili, me dice que viene de mi (su) compañía suministradora de no sé qué, si de gas o de luz no recuerdo, a "verificar" mi tarifa. Le digo que aquí no tiene nada que verificar, y cuelgo el telefonillo. Insiste la menda en la llamada y le digo que no moleste y cuelgo de nuevo, pero ella vuelve a pitar —de modo que parece que se le hubiera quedado el dedo pegado al botón— por tercera vez y yo a decirle que no moleste, esta vez a gritos. Ya no insistió. Si lo llega a hacer, ya estaba dispuesto a mandarla a la mierda.
         Acerté en mi actuación. Poco después hablé con un vecino y me dijo que él había abierto —la puerta de su vivienda— y de lo que se trataba era de que se cambiara de compañía suministradora, algo que yo ya me temía, que venían a venderme algo. Y es que el truco consiste en personalizar la visita diciendo tu nombre y apellidos, pero sobre todo en emplear una palabra abracadabra como 'verificar', que a la vez que oculta las verdaderas intenciones del acosador o acosadora sugiere que aquello es algo oficial y quizás obligatorio. Aviso a mis incontables lectores: no piquéis, es sano no hacerlo.

6/1/16

Contra la publicidad

Parto de la base de que las visitas a domicilio y las llamadas por teléfono de los comerciales son publicitarias y que, de una u otra manera, intentan venderme algo que no he solicitado. Mi táctica defensiva ante estas situaciones es la siguiente: si son llamadas desde el telefonillo del portal —"venimos a traer un comunicado a los vecinos"—, cuelgo sin más explicaciones; si han conseguido llegar hasta mi puerta, porque siempre puede haber algún vecino que les haya abierto el portal, les digo, sin abrir, que no me interesa, sin que haya más explicaciones por mi parte, así se estén hablando al otro lado de la puerta durante minutos; si son llamadas telefónicas, el cuelgue es inmediato, ni siquiera con un "no me interesa", no me duran ni cinco segundos. Creo que es la única manera que tenemos de defendernos de la alienante publicidad, valga el pleonasmo. Pienso que cuando quiera comprar algo o cambiar algún tipo de servicio, ya seré yo quien me interese por la manera de hacerlo.

P. S. Una vez, que debía yo de estar con la guardia baja o que tenía gases en el estómago o que acababa de oír a Rajoy o a Montoro o a Soraya o a… en la tele o que vaya usted a saber, abrí la puerta a un comando. Tras unos minutos de discurso por su parte diciéndome lo que me iba a ahorrar, ya no sabía yo cómo darle puerta —nunca mejor dicho— y le dije que no me interesaba, ante lo cual él, haciéndose el sorprendido: "¡¿Cómo, caballero? [Ahora caballerean mucho] ¿No le interesa pagar menos?!". "Pues no", le respondí. "Me encanta pagar de más", respuesta que como, evidentemente, no la tienen en el manual, como no esperan semejante reacción de la víctima, lo desconcertó y se largó murmurando.

¡NO A LA PUBLICIDAD!

3/1/16

Mi muro (XIII)

9/2/15

La prensa, vendida a la banca

No recuerdo si hace una semana o dos, creo que un miércoles, al pasar por un quiosco de prensa me fijé en la portada de El País —y luego en la de los otros diarios de información general—: en todos ellos, un anuncio publicitario a toda página, por debajo de la cabecera, de una entidad bancaria. O sea: literalmente, la prensa vendida a la banca. Ya no saben qué hacer para meternos publicidad.

2/1/15

Al revés

Titular de prensa: "Dimite un directivo de la televisión andaluza tras el fallo de las campanadas". ¿"Fallo"? ¿Qué fallo? ¡Un premio es lo que le tenían que haber dado a los responsables por el sabotaje contra la superstición del año nuevo! ¡Para una vez que por la televisión sale algo útil! Lo único que enturbia un poco el acierto es que la emisión de las campanadas se interrumpió para dar publicidad, y hasta es probable que alguien haya cobrado por ello. No, hombre, puestos a hacer las cosas se hacen bien: se hubiera cortado la emisión sin más, en negro la pantallita o, en todo caso, con un aviso, más o menos: Andaluces, interrumpimos la emisión en un intento de cargarnos la superstición del calendario, que ya va siendo hora.

25/12/14

Harto de El País (X)

El jueves 18/12/14, tocho publicitario a todo color del tamaño del periódico, de unas 60 págs. —no lo se con seguridad porque lo tiré directamente al contenedor de papel—, dedicado a algo así como el bienestar. De los dos jueves al mes que compraba el diario, se acabó comprarlo en ninguno.
El lunes 22 se repite la operación, esta vez dedicada a ¡¡¡shopping!!!

17/12/14

"Una modesta proposición"... de ley

(número XII de la serie Diálogos)

Me llama mi primo, al que, al principio, durante unos segundos, tomé por un agente comercial, o séase publicitario, o séase un palizas, por lo que estuve a punto de colgar sin más como suelo hacer en casos semejantes.

    —Primo, estoy recogiendo firmas...
    —[con tono impaciente] ¿Para?
    —No te mosquees, hombre: para presentarlas en el congreso como proposición de ley, eso que llaman iniciativa popular, y se necesitan, como mínimo, tengo entendido, 500.000, así es que me faltan sólo 499.999. Ya sabes que nuestra constitución permite participar al pueblo en la elaboración de leyes y...
    —¡Alfonsooo!...
    —Mi propuesta es que se establezca un calendario en el que los meses no tengan el 13, el día 13. Seguro que todo funcionaría mejor sin ese aciago número.
    —Y también así los meses serían más cortos... y viviríamos más años... y...
    —No te cachondees, primo, que esto es muy serio. La propuesta incluye que los meses de 30 días acabaran el 31, los de 31, el 32, los de...
    —Ya, ya. Entendido. Pues te auguro un gran éxito en el empeño, así es que no hacía falta que hubieras dicho con ironía que te faltan "sólo" 499.999 firmantes. El éxito lo tienes asegurado en la misma medida —que es enorme— en que supersticiones, supercherías y sandeces de todo pelaje dominan. Ahora, en esta época, salen a relucir todos los años las innumerables majaderías que se cuentan en la lotería. También he oído cosas como que en algunos edificios de la Nueva York no hay planta 13. O que algunas compañías aéreas no tienen fila 13 en los asientos de sus aviones.
    —Bien, veo que no voy a poder contar con tu firma, que era para lo que te llamaba.
    —Te diré, parafraseando a aquél, que no creo en el calendario verdadero como para creer en otros.
    —Dí que sí, viejo: genio y figura.
                  
Otros diálogos
(I), (II), (III), (IV), (V), (VI), (VII), (VIII), (IX), (X), (XI)

8/1/14

Explotación infantil

Mencionaba de pasada en mi comentario del 11/12/13 cómo los niños son objeto de la publicidad —"carne de publicidad"—. Lo decía en el sentido de que son ellos —por persona interpuesta, los padres paganos— los consumidores de los productos anun-ciados. Quizás haya sido la balumba de anuncios de estas fechas la que me ha llevado a ver otro aspecto de la cuestión. En cierto modo el inverso o complementario: el modo en el que los niños son instrumento de la publicidad, herramienta para hacerla, "protagonistas", en jerga periodística, actores de los anuncios, bien, a su vez, de anuncios de productos, chorradas, inutilidades, para la propia infancia o para los adultos.
          Se establece así una doble explotación infantil: como consumidores y como trabajadores, algo que a su vez no es sino un adelanto, muy probablemente, de su vida adulta. Lo llamativo es que ni el defensor del menor ni partidos ni sindicatos han reclamado nunca, que yo sepa.

12/12/13

A veces me cuesta entender los titulares

Me ha pasado hoy con el del pie de una foto de El País. Reza: «Rajoy [con perdón] utiliza el trasvase para enviar un mensaje a Cataluña». Supongo que se refiere al famoso trasvase Tajo-Segura. (Yo es que la letra pequeña de las noticias como que no la frecuento). De la lectura de dicho titular me surjen algunas dudas.

1) Cómo es que el Ínclito utiliza un trasvase para enviar un mensaje. ¿Por qué no manda un correo?
2) Cómo ha hecho el envío. ¿En una botella?
3) En todo caso, por qué utiliza un trasvase que no pasa por Cataluña. ¿Hay alguna hijuela que pase por allí?

¡Bah! A lo mejor luego vuelvo y leo el pie de foto. De momento me voy directamente a las viñetas de El Roto y del Forges y a las Cartas al director, secciones que con alguna cosilla más son de las pocas que se salvan del periódico. Lo que no se salva, desde luego, es el tocho publicitario de hoy de 48 págs. a todo color, del tamaño del periódico, encartado, que le llaman, aunque quizás fuera más propio decir emboscado. Por si no estuvieran claras las intenciones, al engendro publicitario lo llaman Shopping.

11/12/13

No dejéis que los niños...

Oído en la tv: con el buen tiempo en el puente echan las campanas al vuelo porque, por lo visto, repunta el consumo y los hoteleros y comerciantes están contentos. Y sacan a gente en la playita tomando el solecito y una cervecita. Y tras una habitual hilera de noticias sangrientas, banales y deportivas dan esta: una iniciativa consistente en el intercambio de juguetes entre niños "para que se acostumbren a consumir menos". ¿En qué quedamos?: ¿Se consume para mantener la cadena consumo... producción... consumo..., o se intenta sustraer a los niños —futuros consumidores, aunque, en realidad, es un decir lo de "futuros": ya lo son. Ya son objetivo y carne de publicidad— de incorporarse a ella?
¡Feliz Navidad!

13/11/13

Impostura

Que un periódico (o séase un negocio de venta de publicidad con el pretexto de las noticias) publique un editorial abogando por el "consumo racional", como hizo El País el pasado domingo, es un sarcasmo, teniendo en cuenta que el consumidor es un producto de la publicidad, que lo que hace ésta es crear necesidades, hacer que el ciudadano necesite lo que no necesita; funciones de la publicidad que no tienen que ver precisamente con el consumo racional sino todo lo contrario.
          Pero el sarcasmo del periódico se ve agravado por el hecho de que el pasado jueves 7 se sacó de la manga un tocho publicitario —ellos lo llaman revista— de casi 200 páginas, que amenazan con regalarlo todos los primeros jueves de mes. El engendro se subtitula —ya no lo tengo: lo tiré al día siguiente al contenedor de papel— algo como Hombres y estilo.
          No pienso contribuir al despilfarro de papel y a la venta de publicidad, por lo que, de los dos días a la semana —lunes y jueves— que compraba el diario, prescindiré también de hacerlo el primer jueves de cada mes... Eso, si no dejo de comprarlo todos los jueves, que es lo más probable. A ver si con un poco de suerte cunde el ejemplo.

¡NO A LA PUBLICIDAD!

3/12/12

Harto de El País (IX)

Nueva proeza publicitaria hoy de El País. En un cuaderno encartado, a todo color, del tamaño del periódico, éste nos atiza 56 páginas de publicidad, ¡tantas páginas como el diario propiamente dicho!Vergonzoso.

7/11/12

Antipublicidad


Revista de prensa

Hablar de la genialidad de El Roto ya parece redundante, por lo que me limito a copiar la viñeta de hoy en El País.

6/11/12

Harto de El País (VIII)

Ayer envié al diario la carta que transcribo, carta que, como todas las mías, no publican ni incluyen en la edición digital. Antiguamente daban el tramposo argumento del "exceso de originales y falta de espacio". La carta:

«Hace años que me limito a comprar su diario sólo dos días a la semana, de lunes a jueves, nunca, en todo caso, ni viernes —por los kilos de papel— ni sábados —por lo mismo y por el precio, a cambio de una ridícula revistilla publicitaria— ni domingos, por todo lo anterior. Últimamente se encontraba de vez en cuando uno con la bofetada de la publicidad en la segunda página o en la última. Pero hoy se han superado: la segunda y tercera, un cartelón publicitario. Sigan ustedes así y esos dos días de compra semanal se quedarán reducidos a uno, y este uno porque necesito el papel para colocar alguna hoja en el suelo de la cocina cuando freímos, pero aún así ya veremos porque se pueden buscar otras formas de evitar los salpicones en el suelo. Y ahora van ustedes y publican esta carta. ¿A que sí?».

23/1/12

A vueltas con la publicidad

Estaba yo ayer domingo a media mañana en el bar en cuya televisión pasaban un partido de fútbol, al que nadie parecía hacer mucho caso porque no debía de tratarse del habitual partido semanal del siglo; sería sólo que, ¡¿cómo no!?, habiendo fútbol el del bar no puede por menos que ponerlo para no defraudar a la parroquia. Es algo que no puede faltar en el bar: fútbol u otro deporte. (Además, claro es, de las máquinas tragaperras).
       El caso es que, entre sorbo y sorbo de café, levantaba la vista hacia el aparato y con frecuencia me encontraba con una especie de ráfaga publicitaria, un letrero que, rápidamente, recorría la pantalla de izquierda a derecha con la palabra 'liga' seguida del nombre de un banco, que debe de ser el que patrocina el campeonato o algo así. En otras ocasiones, la imagen subía unos centímetros y en el espacio libre insertaban un anuncio de alguna inversión dineraria, creí ver.
       A mí, que detesto el deporte en general y el fútbol por tanto, y que no voy a estar atento a un partido en la televisión, me tiene sin cuidado tal forma de publicidad, tan agresiva, si es que alguna no lo es: allá quienes lo vean si están dispuestos a soportar este tipo de cosas. Pero es que estamos llegando a unos extremos de escándalo en lo que a la publicidad se refiere: ya no saben qué inventar para hacérnosla tragar y este procedimiento que acabo de contar es de lo más novedoso, al menos para mí, aunque estoy seguro de que habrá más con tal de ampliar el espacio publicitario, la apabullante publicidad.


¡NO A LA PUBLICIDAD!

12/12/09

Harto de El País (II)

No se si habrá alguna forma de parar esta locura de publicidad y despilfarro de papel, pero no cabe la menor duda de que comprar el periódico como el de hoy, con 112 págs.

(sin contar lo que he depositado directamente en el primer contenedor de papel que me encuentro al salir de la tienda: bolsa de papel, que me regalan para guardar no se qué, encartada en el periódico; suplemento de 'viajes', es decir de turismo, con publicidad encubierta a cascaporro; y cuadernillo publicitario de una caja de ahorros),

es contribuir a esa locura. A partir del próximo sábado se acabó comprar el periódico ese día. Por tanto, los tres días semanales a los que lo había reducido se quedan en dos.

30/11/09

Harto de El País

Estoy hasta donde resulta feo señalar de la publicidad en el diario. Creo que hoy han batido record: un cuadernillo, encartado, glamoroso, a todo color, de 56 páginas, junto a un folleto para enseñarme cómo ganar más dinero. Y encima, a 1,20 euros.
          Ya hace tiempo que vengo comprando el diario sólo cuatro días a la semana (el tocho del domingo lo dejé de comprar hace varios años, sin excepciones), pero lo de hoy me ha puesto por las nubes, por lo que he decido reducir esos cuatro días a tres. Y ya veremos.
          A ver si con un poco de suerte cunde el ejemplo y se van al garete con tanto shopping y soplapolloting. Amén.

28/11/09

El País y la ecología

La edición de hoy de El País consta de unas 140 páginas, suplementos incluidos, con tres folletos publicitarios encartados. Y digo "de unas" porque el suplemento dedicado a "viajes", es decir a turismo, junto con los tres folletos, lo he depositado amorosamente en el primer contenedor de papel que me he encontrado, con lo cual no puedo saber con exactitud cuántas páginas traía. Imagínese usted la cantidad de publicidad encubierta que puede traer este tipo de suplementos.
          Estos tochazos que meten fue una de las razones por las que dejé de comprar el periódico —cualquiera— algunos días, como los domingos, harto ya de llevar a casa kilos de papel, y, de paso, es mi aportación particular a la ecología, práctica que me permito aconsejar. ¿Que quizás usted, de "oración" diaria, va a tener mono de prensa y se va a creer que se está perdiendo algo? Probablemente, pero se le pasará.
(Y, hablando de publicidad encubierta, hoy publican a toda página un anuncio de la edición de un libro —por una editorial de la casa— cuyo autor fue entrevistado, casualmente, el pasado sábado para las páginas del periódico).
          Lo curioso es que al diario, este derroche de papel no le debe de resultar contradictorio con el hecho de, alguna que otra vez, sacar artículos —editoriales incluidos— o reportajes en plan ecologista. Conste, por otra parte, que este varapalo que intento dar al periódico en cuestión no creo que haga falta mucha imaginación para hacerlo extensible a los demás.