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3/10/15

Más besugadas ciclistas

Estaba yo esta mañana parado en una acera, cerca de una esquina, cuando veo a tres c . c. a. —recuérdese: capullos ciclistas de acera— dar la vuelta a aquella. No sé cual habrá sido la cara que he puesto, si de terror o de echar fuego por los ojos, porque uno de ellos, jovencillo, me ha dicho algo así como que: "te has quedado contento, ¿eh?", así, con tuteo incluido. No le he contestado porque, evidentemente, iba de provocación, pero me he quedado pensando que el muy imbécil, ya desde corta edad imita a los c. c. a. en su insolencia y en creerse cargados de razón por lo guays que son. Para más inri, el incidente ha tenido lugar a la puerta de un supermercado: nada extraño que hubieran atropellado a alguien al salir de él.

23/6/15

Revista de prensa

De El País del 21/06/15, el artículo de Carlos Boyero titulado Ciclistas:

«Aseguran que andar por las aceras, aunque la contaminación seque la garganta, activa la circulación de la sangre y también es higiénico para el espíritu. Lo que no nos cuentan los médicos y las autoridades que velan por la seguridad en las calles es que pasear se ha convertido en algo peligroso para la integridad física. No ya porque choquen en plan tanqueta contigo los infinitos viandantes que van mirando una pantalla que al parecer contiene todas las esencias y los misterios del universo, sino porque te atropellen esos ciclistas con gesto ecologista y convencidos de que son lo más guay o los motoristas que tienen alergia a la calzada y prefieren rugir por las aceras asustando viejas. Y juro que jamás he visto a ningún policía municipal colocándoles una multa o disuadiéndoles suave o contundentemente de la impune caza al transeúnte.

Y, por supuesto, defiendo el derecho de los que aspiran a ser clónicos de Eddy Merckx, o aguerridos militantes contra la contaminación, o simplemente porque les resulta la forma más grata de desplazarse o de hacer ejercicio, a que dispongan de carriles para su uso exclusivo, pero también que los peatones les soltemos una hostia sin consecuencias penales a los que nos pueden atropellar porque les resulta cómodo o lo dictan sus genitales. Y veo que el nuevo alcalde de Valencia se desplaza en bicicleta, como ha hecho siempre. Admito que la imagen es pintoresca, pero sería deseable que le entrullaran si no respeta las normas y pedalea por las aceras en plan alcalde y con los guardaespaldas corriendo detrás.

Qué enternecedora la imagen de Carmena y Colau viajando en metro. Lo que no entiendo es qué hacían los fotógrafos y las cámaras filmando su forma cotidiana de viajar. Solo les faltaba llevar en su regazo a un bebé negro o danzar con los inmigrantes. Lo dice alguien que se alegra de su victoria, pero que siempre ha odiado eso que definen como hacer política y asesoría de imagen.»

18/3/15

Otro más contra las bicicletas por las aceras

Revista de prensa

Copio una breve carta publicada hoy en El País, con la que compruebo que quizás no esté uno tan aislado en la lucha contra esa práctica, aberrante y consentida por las enrolladitas autoridades, de la circulación por las aceras.

«Alicia Sánchez Sanz expresa su deseo en una carta al director [aquí], que con motivo de la ampliación de las estaciones Bici-Mad, que las bicicletas no tomen las aceras. Por desgracia, hay muchas zonas de Madrid en donde las bicicletas ya las han tomado. ¡Y cualquiera les recrimina o les dice algo! Se revuelven contra ti como unos energúmenos y te llaman de todo. Y lo peor es que están convencidos de que por ir en bicicleta —no importa por donde— son unos ciudadanos modélicos, que a diferencia de otros no contaminan, y que además tienen todo el derecho del mundo a ir por donde quieran. Yo, que soy un peatón empedernido —no tengo coche ni carné—, lo sé por propia experiencia.—
José Antonio Pozo Maqueda. Madrid.»

3/1/15

Más besugadas ciclistas

1. Volvía yo, creo que el 31 de diciembre, —por una especie de camino (Monte de Esparteros)— de una caminata, andando a paso rápido en paralelo a una valla o alambrada que separa el camino de una carretera —no estoy seguro de si la M 406—. A mi derecha, hasta la valla, no más de ½ metro, y a mi izquierda un espacio de —calculado sobre el plano— más de 15 metros, sin nadie que viniera de frente, al menos de cerca. Pues en estas condiciones, de repente dos ciclistos
Si se puede hablar de 'modistos' también se podrá hacerlo de 'ciclistos' y, mejor aún, por otros motivos, de 'ciclistos'
me adelantan, pero no por los más de 15 metros que tenían para hacerlo a mi izquierda sino por el ½ metro libre, es un decir, a mi derecha, entre mi cuerpo serrano y la valla, con el riesgo de golpearme. Besugadas como éstas te las puedes encontrar con los ciclistos en cualquier momento, algo que no me preocuparía si no las hicieran en aceras (¿para cuándo la autoridad competente —otro decir— les va a hacer bajar de ellas?) ni en zonas peatonales. Y es que la tal autoridad en vez de adornarse tanto con la promoción de bicis y otras ecologías debería enseñar a quienes pretenden usarlas a hacerlo como es debido —por supuesto, nunca por las aceras—, porque gran parte de los que van en bici no tienen ni repajolera idea.

2. Hoy. Por la av. de Lisboa, muy cerca de la de Los Castillos, veo venir a un ciclista por la acera justo frente a mí, pero no me aparto porque no me da la gana, además tiene espacio para sortearme, como, por otra parte hacen tantas veces los capullos ciclistas de acera. Al llegar a mi altura, el tipo se para y me interpela: "¿Quiere que me caiga de la bici, señor?". Yo no es eso lo que quiero, sino que me deje paso, que sea él quien ceda, pero me limito a contestarle que por "la acera no se puede ir con la bicicleta".
"...coches, bla bla bla...", dice el menda. Y yo: "¡Por la acera, no!". "bla bla bla" . "¡¡¡Por la acera, no!!!". "...". O sea que, no es sólo que el tiparraco circule por la acera sino que es el peatón el que le tiene que dejar paso.

3. También hoy, una hora más tarde. Av. de La Libertad pares esq. a Inspector J. A. Bueno impares. Por el paso de peatones con semáforo me cruzo con un ciclisto al que había visto venir por la acera. Se da la circunstancia de que, paralelo a la acera, a unos pocos metros, está el tan anhelado carril bici, expedito. Pues este c. c. a. tenía que ir por la acera.

8/12/13

Empecinarse


La foto la publicó ayer El País y corresponde a la calle Preciados de Madrid el pasado viernes 6, tarde. Yo pasé por esa calle el martes 3 —no por gusto sino por compromiso: si puedo evitar pasar por el centro de Madrid en estas fechas, incluso en otras, lo evito—, ya de anochecida, y no había semejante aglomeración, pero tampoco estaba la calle como para correr ni mucho menos. El caso es que, yendo yo dirección Sol-Callao, a paso de procesión como era inevitable, vi venir una bicicleta —imposible que fuera a una velocidad más de la necesaria para mantener el equilibrio— justo frente a mí. En unos segundos nos vimos enfrentados, sin ningún otro peatón por medio, y durante unos segundos también dudé si apartarme o pararme hasta que la menda ciclista echara pie a tierra y nos cruzáramos. Opté, como pude, por lo primero para no liarla. La cuestión es: hace falta ser idiota para empeñarse en circular en bici entre esa aglomeración. Es más, es muy probable que en el bochinche del viernes que recoge la foto no faltara algún ciclista guay de acera, teniendo en cuenta que la plaga va en aumento.

4/12/13

Que no, ciclistas de acera: no cuela

Esta mañana, en una caminata, un ciclista de acera me ha rebasado cuando cruzaba por el paso de cebra en la av. del Pinar esquina con Inspector J. A. Bueno. Me he fijado en el recorrido que llevaba el andóbal y antes de llegar yo a la mitad de la distancia entre Inspector J. A. B. y la bocacalle siguiente, Parque Cabañeros —en el plano figura con el nombre antiguo de General Varela—, llegaba el invasor de aceras a la av. de Leganés. Allí giró a la derecha —seguía por la acera, naturalmente—, y lo perdí de vista. ¡Ojalá haya pisado una chucha de perro y se haya pegado un guarrazo con un buen susto! Sin lesiones, por favor.

Pues bien, teniendo en cuenta los siguientes datos:


a) mi velocidad de marcha rápida es de 5 km/h
b) esa mitad de la distancia, medida sobre un plano, es de 55 m
c) la distancia desde Inspector hasta la av. de Leganés es de 225 m,


un sencillo cálculo nos da que la velocidad del ciclista sería de más de cuatro veces la mía, o séase de más de 20 km/h.

Pero sea lo que se quiera de estos cálculos, la velocidad de una bicicleta tiene que ser como poco de 8 a 10 km/h, lo mínimo para mantener el equilibrio, unas 2 veces la velocidad de peatón, y eso a paso más bien rápido, a paso de caminata, porque si es a paso de paseo o de una persona que no quiere o no puede andar más rápido, esa velocidad de 8 a 10 km/h puede suponer hasta el cuádruple. Por tanto, déjense de tratar de vendernos la bici los ciclistas de acera diciendo que van a velocidad moderada o a paso de peatón y que controlan: es una falacia; son ganas de defender lo indefendible.

14/11/13

Dos besugos en bici

Iba yo esta mañana —9:40— por la av. de Leganés, dirección este-oeste, por el tramo entre c. del Yunque y c. Hormigoneras, cuando he visto venir a una pareja de una y uno en bicicleta por la misma acera, por el tramo de c. del Mazo y Hormigoneras. "A ver qué hacen esos cuando lleguen a la rotonda", me he dicho. Pues bien, han cruzado la c. Hormigoneras por el paso de cebra, a lomos de la bici, y se han dispuesto a cruzar al otro lado de la av. de Leganés por el paso de cebra, y, sin bajarse de la bici, han intentado el cruce. Imposible que el coche que llegaba a su altura por su izquierda los viera, como sí, sin embargo, podría haber visto a un peatón que estuviera al borde del paso para iniciar la misma maniobra. Al no cederles el coche el paso (como deben de pensar —cual genuinos ciclistas de acera que serán— que tenía que haber hecho el conductor), han empezado a hacer aspavientos de protesta, y no se si alguna protesta verbal. El caso es que yo ya he rebasado el lugar del incidente sin que haya podido ver cómo terminaba el asunto, aunque sí me ha parecido que la ciclista y el ciclisto conseguían cruzar sin apearse del burro, digo de la bici, escurriéndose como besugos entre dos coches parados en el cruce por la incorporación a la rotonda.
          Pero vamos a ver, capullos: 1º Por la acera no se circula en bici. Pero, 2º, aunque se circule, que no se puede, que no se debe, que la acera es territorio exclusivo de peatones, lo que no se puede tampoco es irrumpir en un paso de cebra pretendiendo que los coches te van a ver como ven a un peatón esperando para cruzar. Y es que, estos capullos ciclistas de acera se sienten cargados de razón, porque no echan humo como los coches: ¡se creen peatones en bici! Cicleatones les llaman algunos.

5/7/13

Los plastas ciclistas de acera

Revista de prensa

Sobre una viñeta de Forges de hoy en El País.

19/6/13

Por la banqueta, no

Copio del blog Bicicletas, ciudades, viajes… la siguiente imagen que, junto con otra, el autor, Eneko Astigarraga, a su vez ha copiado de un blog ciclista mejicano: bicionudos.


Pues eso: Bicicletas por las "banquetas", no.

P. S. Por cierto, no está mal. Y además circula por el lado derecho de la acera, como tiene que ser, no como la que viene de frente.

12/6/13

¡Qué guay que soy: en bici por la acera voy!

(Escrito ayer, 11/06/13). Voy andando por la acera y, por mi izquierda, de frente, vienen dos hombres, a la par. Cuando nos cruzamos, por el poco espacio entre ellos y yo me rebasa desde atrás una capulla ciclista de acera, con mi consiguiente sobresalto. Para los que venían de frente a mí, y por tanto frente a la ciclista gilipollas, no les ha supuesto ningún sobresalto —supongo—, aunque incordio seguro que sí, porque la han debido de ver llegar. Pero es que la muy idiota ni siquiera ha tenido el detalle de dar tiempo a que los otros dos y yo nos cruzáramos para que así le quedara sitio para pasar. No, la muy estúpida —por cierto: ¡no se qué se protege con el casco que llevaba como no sea un exiguo cerebro!— ha tenido que pasar entre los tres. Episodios como estos y de consecuencias mucho más graves es lo que nos espera con la cabronada de la Degeté, de hecho ya en vigor, de permitir el tránsito de los biciguays por las aceras.

P. S. Espero que la inefable Degeté no se apropie del título de este comentario y lo adopte como lema para animar a los ciclistas invasores.