14/6/11

Terrazas de veladores: el Psoe le deja hecho el trabajo sucio al Pp

Veamos en qué consisten estos trabajos sucios que el hasta ahora gobierno del Psoe de Alcorcón le ha dejado hechos al nuevo gobierno del Pp.

1. En el 2011, el Ayuntamiento, con el acuerdo del partido único opositor (Pp), aumentó las tasas por terrazas, un aumento, por otra parte, cuyos nuevos importes por mesa los bares habrían amortizado con los 10 ó 15 primeros clientes de la temporada que la ocuparan. Saldrían a algo más de 15 € por barba, lo cual, teniendo en cuenta los estacazos que suelen pegar en las terrazas —en muchas ocasiones, en verano, instaladas en aceras que echan fuego y bebidas que están calientes a los 5 segundos de servidas—, no me parece que tenga que consumir mucho cada uno. Pero es que, además, la subida de tasas los bares la repercutirían en los precios... sin menoscabo de la clientela, la cual, lo más habitual es que consista en personas que pagan lo que les pidan por una cerveza sólo por sentarse en una terraza, y hasta sospecho que cuanto más les pidan más satisfechos se quedan.
Pues bien, apenas habían entrado en vigor los nuevos precios, el Ayuntamiento los bajó, por unanimidad también, como los había subido, sólo que en esta ocasión, y según se vanaglorió el entonces candidato por el Upyd al Ayuntamiento, a iniciativa de este partido que no tenía entonces ningún concejal. ¡Qué monstruos los transversales!

2. Esta temporada se está viendo claramente cómo han aumentado las terrazas: bares que hasta ahora no las habían instalado lo han hecho este año por primera vez, y otros muchos que en años anteriores lo habían hecho han aumentado el número de mesas, supongo que sin muchas exigencias y rigor por parte del hasta ahora Ayuntamiento del Psoe —con una concejal de la IU en el gobierno—: "¿usted cuántas mesas quiere?"; "n, señor concejal"; "pues, venga, pase por ventanilla, pague las tasas que le señalen y ponga sus mesas"; "pero... ¡ejem!, señor concejal, ¿ni una más?"; "hoombreee... no vamos a ser tan estrictos: y, además, buen hostelero, ¿quien se va a enterar?, los vecinos no, desde luego, porque la licencia no se va exponer". El honrado hostelero hace lo que le han dicho y el concejal se queda murmurando: "y si algún vecino piensa de que se está infringiendo la ordenanza, que llame a la policía —¡que no vamos a inspeccionar de oficio!—, que levantará acta y se estudiará el caso... o no".

3. El año pasado se veía alguna que otra licencia expuesta —"visible desde el exterior", como establece la ordenanza—, bien es verdad que sin ajustarse la misma a los requisitos de la ordenanza, pero algo era. Este año, ni una: manga ancha, "así evitamos [concejal de antes] reclamaciones por parte de los sufridores vecinos, y si alguno tiene algo que decir que llame a la policía que nosotros no vamos etc. De paso, quizás así consigamos que el ciudadano interiorice la función policial".

4. Por último, aunque no es nada difícil que las cosas puedan empeorar con el nuevo y liberal gobierno, los bares de copas, que hasta ahora yo tenía entendido que eran incompatibles con las terrazas de veladores, esta temporada están instalando terrazas.

Y todo esto ¿para qué? Pues creo que para, cediendo al lobby hostelero, en nombre de la cultura de las terrazas, o séase del ruido y del botellón legal, arañar un puñado de votos en las últimas elecciones, puñado de votos que, en todo caso, no les sirvieron para evitar la apabullante victoria del Pp. ¿Y qué harán los nuevos? Yo creo que aprovecharse del desmadre de las terrazas sin atreverse a poner a los hosteleros en su sitio —¡y atentar contra su libertad!— y obligar a respetar los derechos de los vecinos, derechos tales como la tranquilidad en sus casas o el libre acceso a ellas sin tener que escurrirse, como un lenguado, entre las filas de mesas.

7/6/11

¡Ciclistas del 15-M, reivindicad!

Ayer entraron en un supermecado unos cuantos jóvenes pertenecientes (¿?), según creo que se declararon, al 15-M, quienes, cargados ellos de razón y tras cargar los carros de la compra —y nunca peor dicho lo de 'compra'— con los artículos que llevaban apuntados en listas, pretendían largarse sin pagar hasta que la autoridad competente se lo impidió, sin que al parecer tuviera mayores consecuencias la pueril travesura. Parece ser que el asunto iba de el reparto de los bienes necesarios, que están mal repartidos, dijeron.
            Pero a lo que yo en realidad voy, dado que esta absurda iconoclastia me tiene sin cuidado, es a una propuesta que entendí por la televisión que habían hecho los revolucionarios de Sol en una asamblea (¡!), consistente en reclamar mejor transporte público —algo con lo que estoy de acuerdo: ¿pero alguien podría no estarlo?— y más carriles bici. Y por esto sí que no paso. Los carriles bici, aparte de 'quitar', en sentido estricto, espacio a los peatones en las aceras, y además de la merma del espacio con infames intersecciones entre aceras y carriles, lo que está haciendo es aumentar la circulación de bicicletas... por las aceras, como ya estamos empezando a padecer en Alcorcón.
            Lo que yo les sugeriría a los indignados —los "indignados" con sus cosas, "indignados" por moda, porque yo también estoy empezando a indignarme con cosas como que a los peatones se nos esté echando de las aceras—, ya que son tan revolucionarios, es que reivindicaran la circulación de bicicletas por la calzada como su espacio natural y que obligaran a la autoridad competente a que facilitara esa circulación. Así es que venga, reivindicad la circulación de bicicletas por la calzada, y dejadnos en paz a los peatones, y ya de paso a lo mejor hasta conseguíais disminuir la circulación de coches. De momento, como no me fío nada de que hagáis lo que propongo ni estoy dispuesto a pasarme por la Puerta del Sol para unirme a asamblea ninguna, proclamo:


¡Bicicletas por las aceras, NO!

4/6/11

Campaña contra la circulación de bicis por las aceras

No soy un entusiasta ni mucho menos de las campañas de firmas contra o a favor de algo, de esas de los abajofirmantes, pero en esta ocasión he decidido hacer una excepción y he firmado en una en contra de la circulación de bicicletas por las aceras.

El nubarrón que amenaza con venírsenos encima a los peatones con la circulación por las aceras, no ya sólo por los carriles o aceras bici, que nuestro Ayuntamiento para no ser menos y entrar en el rollito, ha tenido a bien construir, sino por la amenaza de la Dirección de Tráfico de permitir la circulación por las aceras de un determinado ancho.

En la práctica, todo esto da un poco igual porque los ciclistas circulan por donde les pete, haya o no carril y cualquiera que sea el ancho de la acera. Pero, por si sirviera de algo, y aun sin estar de acuerdo punto por punto con el texto de la firma, lo he firmado, y animo a quienes quieren que las aceras sean de uso exclusivo de peatones; a quienes quieren que la acera sea territorio sagrado para los viandantes, sin trampas y sin ahora te corto un trozo de acera y mañana te solapo y te cruzo un carril bici, les animo a que lo firmen. Gracias. Copio el texto:

«Considerando que en los últimos años se han construido para los ciclistas cientos de kilómetros de carriles bici, muy a menudo en detrimento de zonas por las que podíamos caminar tranquilamente;

Teniendo en cuenta que, según declaraciones del Director General de Tráfico, los accidentes mortales que sufren los ciclistas son solo del orden de una docena al año en el contexto urbano, de modo que su victimismo no parece en absoluto justificado;

Teniendo en cuenta que, por el contrario, según se desprende de estudios realizados sobre el tema en el Reino Unido, si se considera el riesgo de muerte o traumatismo grave en caso de colisión, las bicicletas son como mínimo la mitad de peligrosas que los coches para los peatones;

Observando que las autoridades no quieren reconocer ese peligro porque las bicicletas se han convertido en un símbolo intocable de conciencia ecológica y buen rollito;

Conociendo la mayoría de nosotros a parientes o amigos que han sufrido traumatismos graves por chocar con ciclistas, y sospechando a partir de ahí que se nos está ocultando la magnitud del problema;

Resaltando la incomodidad que supone la obligación de acostumbrarse a ir por la acera mirando continuamente para atrás y dejando cierto espacio de seguridad al doblar las esquinas sin visibilidad por si apareciera una bicicleta a toda velocidad;

Estimando que los tres metros mínimos de acera que se quiere imponer como límite a los ciclistas para usar las aceras son una miseria, toda vez que, si restamos el metro de seguridad previsto para ellos junto a la fachada (que, por cierto, los peatones también respetamos instintivamente para no chocar con las personas que salen de los portales y con los vehículos que abandonan los garajes sin detenerse siquiera), y si descontamos también el espacio que ocupan en el otro extremo árboles, motos, publicidad y otros obstáculos, el resultado es un carril virtual de apenas un metro por el que los peatones deberemos caminar soportando timbres de ciclistas impacientes;

Habiendo constatado por otra parte que el problema no radica en los metros de acera, pues numerosos ciclistas tienen la mala costumbre de pasar rozándonos como una exhalación aunque la acera tenga diez metros y esté despejada,

Los PEATONES abajo firmantes exigimos:

1) Que se renuncie a permitir que los ciclistas transiten por las aceras de más de tres metros.

2) Que se haga cumplir la ley y se impongan multas elevadas a los ciclistas que usen las aceras.

3) Que, si la idea de permitirles usar las aceras de más de tres metros prospera, el Director General de Tráfico rinda cuentas y asuma públicamente su responsabilidad por las víctimas adicionales que habremos de lamentar».

27/5/11

¿155?

La Banca, en su proceso de destrucción de empleo, hace mucho que, como se sabe, implantó la tecnología de los cajeros. Utilice nuestros cajeros, es su lema; aunque deberían añadir: si tiene usted suerte y funcionan. ¿Cuántos puestos de trabajo se habrán destruido? ¿Alguien me podrá echar esas cuentas? ¿Y para qué? Pues está bien claro: para engorde de la cuenta de resultados de las empresas bancarias.
En ese proceso de disminución paulatina de plantilla y uso de los cajeros se sacaron hace unos pocos años la norma de que para cantidades menores de 600 euros había que utilizar el cajero. Entonces, si uno quiere sacar 155 euros de su cuenta —¡qué cifra tan ingeniosa!— se tiene que ir a un cajero, pero estos no dispensan billetes de 5, sólo de 20 y de 50. ¿Cómo, pues, se van a sacar 155 euros, según pretenden los indignados?

26/5/11

«Humo y movilidad»

El post del mismo título lo he copiado del blog firmado por Eneko Astigarraga, titulado Bicicletas,ciudades, viajes... Agradezco al autor el permiso de copia. El post original incluye dos vídeos y dos fotografías, una de ellas espectacular, que no he sido capaz de incluirlos en mi copia, con lo cual quien quiera verlos tendrá que acudir al blog de E. A.

«Hoy se me juntan varias informaciones que relacionan el humo y la movilidad.

Es conocida por reiterada la noticia de la aportación decisiva y creciente del transporte por carretera a las emisiones de gases de efecto invernadero, entre otras partículas nocivas para la salud y el medio ambiente. Leo en el Manual para una economía sostenible que acaba de publicar Roberto Bermejo, profesor de Economía Sostenible de la UPV-EHU, que después de detectar un cambio de paradigma hacia una menor movilidad, más lenta y cercana, la solución que propone pasa por fomentar la reducción del uso del coche de baja ocupación y la potenciación del tren, el tranvía y el autobús. Resulta paradójico que otra vez la sostenibilidad no analice datos como que el transporte de personas resulta decisivo, sobre todo porque la mayoría de los viajes son urbanos y cubren distancias inferiores a 5 kilómetros, perfectamente asumibles andando o en bicicleta, y menosprecie la aportación que estos modos pueden hacer por mejorar el sistema. No es nada nuevo. De hecho, la bicicleta sólo se menciona de manera muy lateral y no se incluye en las estadísticas ni en los repartos modales.


El perverso juego de la movilidad

En este juego de la movilidad y el humo, justo un año después de la explosión volcánica islandesa que tuvo en jaque a toda la hipermovilidad aérea europea, otro volcán ha vuelto a amenazar el alocado espacio aéreo a su alrededor. Este video da una buena muestra de este efecto: [véase].

Justo el mismo país que ha provocado otro volcán, esta vez político, con una onda expansiva mucho más profunda, pero esta vez sin tanto humo.

Mientras todo el mundo se llena la boca de movilidad sostenible, de planes y de medidas presuntamente disuasorias, la necesidad de moverse para todo y cuanto más mejor no sólo no se ataja, sino que se sigue alimentando. Es terrible ver esas playas de aparcamientos abarrotados, esos accesos colapsados, esas autopistas y scalextrics urbanos congestionados tratando de ingerir todo ese tráfico inútilmente. Resulta tristemente cómico ver a esas muchedumbres confluir en los mismos puntos, a las mismas horas, un día tras otro, un viaje tras otro, autojustificándose y buscando culpables entre los demás. Es aterrador cómo todos esos impávidos viajeros a bordo de sus automóviles siguen siendo víctimas de unos intereses creados. [Véase foto].

Todos manejan fórmulas prometedoras, novedosas, cuyos neologismos todos nos acostumbramos a pronunciar y repetir de manera mecánica. Profusión, tráfico inducido, aparcamientos disuasorios, intermodalidad, gestión de la demanda de movilidad, financiación cruzada, tasas de congestión, VAO (vehículos de alta ocupación), ZAR (zonas de acceso restringido), ZEL (zona de estacionamiento limitado), OTA (ordenación del tráfico y del aparcamiento)... parece un juego, un complicado juego, un juego perverso. Perverso porque no trata de atajar las causas del problema sino de combatir sus consecuencias, porque muchas veces trata más de tranquilizar el subconsciente colectivo, la conciencia común de que algo estamos haciendo, para que esto no sea irremediable, para mantener un peligroso equilibrio al borde del abismo, para sostenernos, para sostener este sistema, este paradigma.

Esto también es humo y también es contaminante y nocivo para la salud.


Más humo en la calle

Hoy he sabido que en una encuesta masiva realizada al respecto de la conveniencia de la Ley Anti-tabaco, más del 80% de las personas entrevistadas consideran que la medida ha resultado positiva y creen que es conveniente mantenerla. De hecho, en Nueva York han subido un peldaño en esta escalada anti-tabaquismo y, después de bares, restaurantes y espacios cerrados, ahora no van a permitir fumar tampoco en plazas, parques y playas y ya sólo se va a poder fumar en aceras y aparcamientos. [Puede verse foto].

Curiosa coincidencia. Otra vez el humo relacionándose con la movilidad. Aunque resulta sorprendente que todavía nadie se haya percatado del peligro que entraña para la salud fumar mientras se conduce, y no sólo por la inhalación de gases.

Me temo que el juego consiste en desplegar cortinas de humo, una tras de otra, de manera que no podamos tener una perspectiva clara de la realidad.

Por suerte toda esta polución va a afectar menos a los ciclistas que a los conductores de automóviles, o por lo menos eso dice el estudio publicado en Environmental Health News la semana pasada. Lo que no es tan claro es que toda la contaminación informativa no les vaya a afectar como al resto de los mortales. Espero que, además del resto de virtudes conocidas, la bicicleta nos aporte algo de clarividencia.

A modo de demostración, esta "limpiada" de Biciacción con mensaje: [Puede verse vídeo]».


Fin de la transcripción.

24/5/11

Pedrojotismo local

En un untuoso comentario al blog de David Pérez —el candidato de la Presidente ganador en Alcorcón, que no, aún, alcalde electo, como se empeñan algunos en decir, ignorando que no es el electorado el que elige al alcalde sino los concejales reunidos en pleno— un comentarista dice, literalmente —¡atención sobre todo a su último nodejesnunca!—:

«Olé, Alcalde, olé.
No dejes nunca de ser tan humilde.
No dejes nunca de estar tar cerca de la gente.
No dejes nunca de creer en la participación ciudadana real.
No dejes nunca gestionar de forma austera [de gestionar: ¿o le está pidiendo don Pedro a don David que no permita gestionar con austeridad?].
No dejes nunca que la soberbia te pueda convertir en un Cascallana.
No dejes nunca de decir siempre la verdad.
No dejes nunca de faltar a tu palabra. [¡Ah, lo que hace el subconsciente! ¡Por Dios!: ¿le está pidiendo don P. a don D. que siga faltando a su palabra?]
Serás un grandísimo Alcalde de Alcorcón. Gente como tú hace falta en política ya que, por desgracia, es dificil encontrar alguien así en el noble arte de la politica».

¡Joder!, pues estamos apañados: Digo, en el supuesto de que quisiéramos encontrar a alguien más "así", tan virtuoso, y nos resultara difícil hacerlo. Hombre, don Pedro, no sea usted tan negativo: al menos se podrá contar entre virtuosos semejantes, no ya a todos los componentes de la candidatura peperiana, pero sí tal vez a los concejales elegidos del Pp.

Si no fuera por lo baboso, resultaría hilarante, para no dejar nunca de reír, y seguiríamos con las risas que ya anuncié en otros comentarios, pero ahora, no por cuenta del ganador sino de sus mandatarios.

23/5/11

Felicidades

Enhorabuena al candidato de la Presidente por su aplastante victoria. Ahora, ya puede presentar su programa.

20/5/11

El cuento de Esperanza Aguirre

Cuentan que nuestra Presidente madrileña corre últimamente desalada —como cuando se piró de Bombay en calcetines o algo así— por los pasillos de la originaria Casa de Correos, después siniestra Dirección General de Seguridad de los grises y hoy sede del gobierno de la comunidad de Madrid, gritando ante las protestas que le llegan de los indignados de la Puerta del Sol, reclamantes de democracia "real": "¡¡¡Que se vayan a Ferraz!!!" "¡¡¡Que se vayan a Ferraz!!!" "¡¡¡Que me los quiten de delante de mis ventanas!!!".

Cuentan también que la aguerrida y dicharachera dama incluso ha telefoneado a Rubacalba, quien, como ella sabe muy bien, es el autor de la nueva conspiración —¡¿qué digo de la nueva!?: de todas las que en el mundo ha habido y habrá: si lo sabrá ella, conspiranoica experta en conspiraciones rubalcabianas—, ha telefoneado, decía, para quejarse. Ante la queja, y como en el antiguo chiste sobre Gibraltar, el ministro le ha preguntado: "¿Quieres, Esperanza, que te mande más policías?". Y ella, sin complejos: "No, Alfredo, lo que quiero es que me mandes menos indignados".

14/5/11

«Guía carrilbicista para la campaña electoral»

Este post lo he copiado, con el mismo título, del blog firmado por Txarli, El carril-bici es el opio del pueblo ciclista. Gracias al autor por su permiso para esta copia.

«Estimado candidato: como usted sin duda sabe, los temas de movilidá y sostenibilidá están adquiriendo una importancia creciente entre los votantes, y por tanto también deben tenerla para usted en su esfuerzo a ganar las inminentes elecciones, en cuya campaña nos encontramos. Los temas de movilidá y sostenibilidá constituyen un campo relativamente nuevo e inexplorado, están plagados de clichés e ideas preconcebidas entre los votantes y requiere un tratamiento cuidadoso en sus intervenciones públicas. Para orientarle en esta área y facilitarle esta tarea, el Partido ha preparado un conjunto de recomendaciones que esperamos le sean informativas y útiles.

Carril-decálogo electoral

1. Supere sus escrúpulos morales (si los tiene) y su sensación de ridículo.

Si usted está en el poder y no es completamente estúpido, usted no podrá evitar darse cuenta de que, con toda probabilidad, gran parte de los carriles-bici que ha construido usted durante su mandato, y que ahora en la campaña electoral está intentando rentabilizar políticamente, son sencillamente mierda impresentable y peligrosa para la que no existía ni necesidad ni demanda social. En ese caso, es posible que usted tenga reparos éticos, o simplemente sienta una muy comprensible vergüenza, ante la idea de beneficiarse políticamente de semejante basura; usted debe liberarse de esas reticencias tan perjudiciales para su rendimiento político, y para ello hay algunos puntos que usted puede recordar:
● Es físicamente imposible hacer bien los carriles-bici, así que usted no es responsable de que salgan mal: usted lo ha hecho lo mejor que ha podido; y, desde luego, nadie habría podido hacerlos mejor. En definitiva, usted no tiene la culpa de que el “carril-bici” sea un concepto absurdo y peligroso producto de una ideología delirante que ha convertido los problemas de sostenibilidad y movilidad urbana en una farsa. Al fin y al cabo, la política es un servicio público, y si los electores a los que usted sirve están locos, pues su deber es atender a su locura.
● Aunque usted sepa que los carriles-bici que ha hecho son mierda, el público a quien usted se dirige no lo sabe: por un lado, la mayor parte del público seguramente ni siquiera ha prestado atención al carril-bici, no tiene intención de utilizarlo, y simplemente quiere oir hablar de sus “logros”, incluso aunque no le importen; por otro lado, el público que sí lo ha visto cree que esa mierda que usted ha hecho es “lo normal”, lo que se hace en Uropa, una señal de progreso, algo de lo que se puede estar orgulloso. En consecuencia, cualquier idiotez que usted diga alabando los carriles-bici encontrará siempre un aplauso en alguna parte del público.
● Aunque no existiese necesidad o demanda social para los carriles-bici, la gente no lo sabe: la gente cree que “otros” quieren el carril-bici; así que basta que usted diga que la construcción de la carril-mierda obedece a una demanda social para que en la opinión pública de su clientela política esa demanda ficticia se convierta en real: sus propias declaraciones como político crean la demanda ¿qué más poder puede pedir usted?
Si usted está en la Oposición y no es completamente estúpido, usted no podrá evitar darse cuenta de que, aunque los carriles-bici que ha construido el Ayuntamiento reinante son mierda impresentable y peligrosa para la que no existía ni necesidad ni demanda social, en realidad el Ayuntamiento los ha construido para beneficiarse políticamente de una dinámica política y social delirante, y usted no habría actuado de forma distinta. En ese caso, es posible que usted tenga reparos éticos, o simplemente sienta una muy comprensible vergüenza, ante la idea de subirse al carro para beneficiarse políticamente de semejante delirio colectivo; usted debe liberarse de esas reticencias tan perjudiciales para su rendimiento político, y para ello hay algunos puntos que usted puede recordar:
● Es físicamente imposible hacer bien los carriles-bici, y usted difícilmente podría hacerlos peor que el Ayuntamiento reinante, así que todo se reduce a quien es el que los hace, aunque sea mal. En definitiva, usted no tiene la culpa de que el “carril-bici” sea un concepto absurdo y peligroso producto de una ideología delirante que ha convertido los problemas de sosteni-bilidad y movilidad urbana en una farsa. Al fin y al cabo, la política es un servicio público, y si los electores a los que usted sirve están locos, pues su deber es atender a su locura.
● Aunque usted sepa que los carriles-bici que podría hacer son mierda, el público a quien usted se dirige no lo sabe: por un lado, la mayor parte del público seguramente nunca va a utilizar la bici ni el carril-bici, y simplemente quiere ver que “se está haciendo algo”; por otro lado, el público que sí utilizará el carril-bici cree que esa mierda que usted va a hacer es “lo normal”, lo que se hace en Uropa, una señal de progreso, algo de lo que se puede estar orgulloso. En consecuencia, cualquier idiotez que usted diga alabando los carriles-bici encontrará siempre un aplauso en alguna parte del público.
● Aunque no existiese necesidad o demanda social para los carriles-bici, la gente no lo sabe: la gente cree que “otros” quieren el carril-bici; si usted se opone a esa percepción, usted será tachado de “retrógrado” y sus posibilidades de llegar a la alcaldía disminuirán en consecuen-cia.
En resumen, y como decíamos al principio, aparque usted sus escrúpulos morales y su sentido del ridículo: son incompatibles con cualquier política carrilbicista.


2. (Si está usted en el Poder:) Construya carriles-bici.

Vale, esto no es algo que uno pueda hacer de la noche a la mañana durante la campaña (ya es un poquito tarde para ello), pero es algo importante a recordar para todo momento: construya usted carriles-bici. Da igual que sean malos, da igual que sean objetivamente peligrosos, da igual que sean innecesarios, da igual que sean caros, da igual que no exista demanda real para ellos: construya carriles-bici porque, seamos francos: usted no puede aspirar a adquirir el marchamo de “político de progreso” sin construir un carril-bici. En estos tiempos de progresismo de chicha y nabo, un político que tiene un carril-bici tiene un tesoro, como vamos a ver en los puntos siguientes.

Si usted no puede (por falta de dinero, por imposibilidad manifiesta, porque sencillamente no cree en ello, o cualquier otro motivo) construir carriles-bici, haga planes grandilocuentes para construir carriles-bici. Cuanto más grandilocuentes e infactibles, mejor. Estos planes (normalmente llamados “Plan Director de la Bicicleta”) son, básicamente, carriles-bici de papel que tienen la ventaja de que son mucho más baratos que los carriles-bici reales, dan también al público la sensación de estar haciendo algo importante sin en realidad hacer nada sustancioso, y permiten aplazar las obras todo el tiempo que sean necesario. Un buen “Plan Director de la Bicicleta” tiene que ser un documento bien gordo, con muchas páginas y lleno de planos, fotos y diagramas con cortes de calles, para que se pueda presentar con tono serio en una rueda de prensa y parezca digno de un político de empaque. Un buen “Plan director de la Bicicleta” permite amortizar incluso el carril-bici más cutre, porque teniendo un “Plan Director de la Bicicleta” incluso 50 metros de carril-bici hechos en un rincón ya no son simplemente 50 metros de carril-bici: son “Parte de El Plan”. Además, en el peor de los casos, si usted pierde las elecciones, el haber preparado un “Plan Director de la Bicicleta” bien gordo le pone en una posición estupenda para exigir al nuevo Ayuntamiento que lo ejecute, o acusarle de ser “anti-bici” si no lo hace (ver punto 3).


3. (Si está usted en la Oposición:) Critique los carriles-bici que ha construido el Ayuntamiento existente y prometa que usted construirá más.

Su papel como Oposición es más sencillo que el del partido en el Poder, dado que usted no tiene que enfrentarse a la realidad kafkiana de intentar construir carriles-bici que no sean ni peligrosos ni dañinos socialmente ni inútiles ni simplemente ridículos. Sin embargo su tarea también tiene sus dificultades: su papel es criticar la política de carriles-bici del Ayuntamiento reinante sin dar en ningún caso la sensación de que los carriles-bici son innecesarios o contraproducentes. Por tanto, sus intervenciones como Oposición sobre los carriles-bici del Ayuntamiento deben limitarse a los siguientes mensajes:
●Los carriles-bici que hay o se están constru-yendo son pocos.
● Los carriles-bici construidos están mal hechos (sólo los construidos por su oponente: los construidos por su partido en alguna legislatura anterior deben considerarse correctos o, si tienen defectos, estos serán causados por la falta de mantenimiento del Ayuntamiento reinante).
● La política de construcción de carriles-bici es demasiado lenta.
● Nosotros (El Partido X-Oposición) haríamos más y los haríamos mejor y más rápidamente.
En esta labor, usted puede también organizar sesiones fotográficas o “paseos por el carril-bici” para demostrar la existencia de “puntos negros” en el trazado del carril-bici. Encontrar esos “puntos negros” es sencillo: usted puede escoger un punto al azar del carril-bici y la probabilidad es del 95% de que allí habrá un punto negro.

Evite por todos los medios ser fotografiado montando en bicicleta con naturalidad por la calzada entre el tráfico, si no es con el objetivo explícito de mostrar lo incómoda e intransitable que es una vía sin carril-bici (todavía) para exigir un nuevo carril-bici en ella. Estas fotografías de usted circulando por la calzada pueden transmitir el mensaje contraproducente de que es posible circular en bicicleta con naturalidad, y que por tanto los carriles-bici que usted promete construir son innecesarios.


4. (Si está usted en el poder:) Elogie los carriles-bici que ha construido, presuma de ellos y prometa más.

Por supuesto, gastar un dineral en carriles-bici no le va a a rentar nada políticamente a usted si en el momento apropiado (ahora sí: durante la campaña electoral) no los exhibe como logros de su gestión. Usted debe programar cuidadosamente las inauguraciones, las sesiones de fotos, las ruedas de prensa y las conferencias para conseguir el máximo efecto. Puede incluso programar “Congresos Mundiales sobre el carril-bici” estratégicamente próximos a la campaña electoral.

Si no puede organizar un Congreso, escenificaciones más sencillas, como realizar un “paseo en bici por el carril-bici” pueden también tener un gran poder mediático, con los periodistillas locales encantados de poder fotografiar al alcalde en un acto tan exótico como es montar en bicicleta. Usted debe tener gran cuidado de asegurase que el paseo en bici sólo lo realiza por tramos del carril-bici mínimamente presentables (que no sean ridículamente estrechos, peligrosos o directamente intransitables). Esto, por supuesto, debe preverlo durante la construcción del propio carril-bici: usted debe asegurarse de que el carril-bici que construya tiene al menos un tramo (a ser posible de 50 metros o más) donde puedan tomarse fotos que no induzcan a la hilaridad de los ciclistas críticos o de la Oposición.


5. (Si está usted en el poder:) Atribúyase el mérito de cualquier aumento en el uso de la bicicleta que se esté detectando en la ciudad.

Como usted sabe, el uso de la bicicleta está aumentando en su ciudad. Usted debe capitalizar políticamente esta tendencia transmitiendo a sus electores el mensaje de que si la bicicleta aumenta no es porque a los usuarios les apetezca usarla ni nada parecido: es gracias a los esfuerzos suyos (y del Partido, claro está).

Para ello, como primera medida es importante que usted construya carriles-bici. Así podrá establecer visualmente una correlación: “Hay mas bicis y hemos hecho carriles-bici. Ergo, las bicis son gracias a nuestros carriles-bici”. Da igual que en realidad el aumento de las bicis haya comenzado antes de sus carriles-bici, o que sus carriles-bici sean inutilizables, peligrosos, ridículos o insignificantes en relación al uso real de la bici: a nivel de propaganda política, cumplen su función perfectamente.

Una vez construido algún carril-bici para atribuirse el mérito, usted puede medir el uso de la bicicleta, exagerando convenientemente el crecimiento, o inventárselo directamente, como el Ayuntamiento de Sevilla. Por supuesto, usted no tendrá medidas de uso anteriores a la construcción de los carriles-bici (¿qué sentido tiene medir el uso de la bici si no hay carriles-bici?) así que usted podrá inventarse también esa cifra, minimizándola como corresponda para maximizar la diferencia entre “el antes” y “el después” de los magníficos carriles-bici que ha construido.

Por supuesto, el uso de la bicicleta está aumentando en todas las ciudades, pero eso no importa porque en principio sus electores no lo saben, y aunque lo sepan, todos los alcaldes de todas las otras ciudades están en el mismo juego de atribuirse el mérito de su crecimiento, así que todo encaja.


6. Condicione el uso de la bici a la construcción de carriles-bici. En ningún caso, y bajo ningún concepto, cuestione usted la necesidad de construir carriles-bici.

Usted debe evitar en todo momento dar a entender, implícita o explícitamente, que es posible usar la bicicleta sin carriles-bici (vea en el punto 4 la necesidad de no dejarse fotografiar en una bici en una calle normal). Cualquier uso posible de la bicicleta viene dado por las infraestructuras que usted está construyendo o promete construir.

6 [bis]. Truque lo datos. Diga generalidades. Evite entrar en detalles. Avergüence a los críticos de las “infraestructuras ciclistas”.

La técnica básica de trucado de datos ha sido ya mencionada en el punto 5, y consiste en exagerar el nivel de uso actual, ningunear el nivel de uso anterior a sus estupendos carriles-bici, y asociar la diferencia a su proverbial visión política a favor de las “infraestructuras ciclistas”.

Además de trucar los datos, usted dispone de un limitado pero eficaz repertorio de tópicos y frases manidas de probada eficacia para embaucar a su electorado: la “sostenibilidad”, la “seguridad”, “la salud”, el “derecho de todos a desplazarse”, etc. que aunque no significan nada o sean incluso manifiestamente falsos, suenan siempre bien a los ignorantes y resultan útiles para acallar cualquier crítica por certera que sea. ¿Quien puede atreverse a cuestionar la necesidad (o a criticar la calidad) de una infraestructura que se hace para “posibilitar que los niños de 8 años puedan ir cada dia al asilo y los viejos de 80 puedan ir al parvulario?

Recuerde: en estos tiempos, oponerse a algo que venga empaquetado con la etiquetas de “sostenible”, “ecológico”, “solidario” etc. es un suicidio político inmediato. Usted tiene que asociar su creación de carriles-bici con estas etiquetas, y las críticas contra ellos con las contrarias: “insostenible”, “contaminante”, “insolidario”, etc. Esta estrategia tiene distintas aplicaciones según el sector social que hace la crítica:
● Si la crítica viene de un grupo político más a la derecha que el suyo, usted lo tiene fácil: basta con acusarles de “reaccionarios”.
● Si la crítica viene de un grupo político más a la izquierda y “progresista” (al menos nominalmente) que el suyo, usted puede emplear la ironía, acusándoles de incoherencia y utilizando su oposición al carril-bici como demostración de que en realidad ni son progresistas ni defienden intereses de los “grupos más vulnerables” ni los valores del futuro (ya sabe: sostenibilidá, ecología, solidaridá, etc.).
● Si la crítica viene de un grupo social independiente (como una asociación de comerciantes, de vecinos o de peatones), usted puede mostrarse condescendiente diciendo que no entienden la iniciativa, o acusarles de defender sus intereses corporativos por encima de “el bien común”, o simplemente insinuar que se oponen al carril-bici por otros intereses (probablemente porque están al servicio del partido opositor).
● Si la crítica viene (por inverosímil que parezca) de un colectivo ciclista, usted puede utilizar los mismos eslóganes descalificadores que para un grupo social general (ver más arriba), y además acusarles de ser unos elitistas que, como no necesitan los carriles-bici, no se preocupan de las necesidades de los ciclistas “normales” y no están realmente interesados, como usted, en “que todo el mundo pueda ir en bici”.

7. Evite mencionar los accidentes en carril-bici. Culpe a los automovilistas. Diga que el carril-bici es para “uso lúdico”. Oculte su incompetencia detrás de “problemas de civismo”.

Los accidentes en el carril-bici, por definición, no existen. Si se produce un accidente en un carril-bici es, por definición, debido al incivismo del automovilista, que no respeta una infraestructura tan sostenible como la que usted ha proporcionado a la ciudad. Si la situación en el carril-bici se hace tan manifiestamente peligrosa que los eslóganes anteriores no sirven, siempre puede usted decir, como ha hecho recientemente el Ayuntamiento de Huesca, que “el carril-bici está diseñado para uso lúdico, no para desplazarse por él”.

Los conflictos con peatones en el carril-bici, por definición, no existen. Si se produce un conflicto con peatones es, por definición, debido al incivismo del peatón, que no respeta una infraestructura tan sostenible como la que usted ha proporcionado a la ciudad. En ese caso usted puede, como el Ayuntamiento de Sevilla, redactar una ordenanza local de peatones y ciclistas que enseñe a los peatones cual es su sitio, so pena de multa (digamos, 90 euros parece una cifra razonable) si invaden el carril-bici.


8. En ningún caso critique usted a los cicleatones ni exiga disciplina a los ciclistas.

Los cicleatones y los ciclistas son el futuro de la ciudad, tenga eso en cuenta: cosas como circular por la calzada, pararse en los semáforos en rojo y respetar los espacios peatonales son cosas del pasado, del modelo de ciudad centrada en el automóvil.

9. Si usted no cree en la construcción de carriles-bici, no diga nada sobre bicicletas.

El motivo es evidente: si no se construyen carriles-bici, no se puede hacer nada más para promover la bicicleta, así que en ese caso lo mejor será que barra discretamente el tema a algún rincón oscuro y silencioso de su programa electoral.

10. En ningún caso, y bajo ningún concepto, debe usted enfrentarse a los colectivos carrilbicistas de su localidad.

Recuerde que los colectivos carrilbicistas de su localidad tienen el monopolio de la sosteniblidad, de la ecología y de la modernidad yupiguai; su representatividad es absolu-tamente nula, pero tienen el fervor que siempre muestran los autoproclamados santos en todas las religiones: son gente peligrosa, no se enfrente a ellos. Si no puede sacárselos de encima, puede intentar distraerlos gastando algunos millones de euros en crear un anillo ciclista inútil pero inocuo en algún lugar de las afueras de la ciudad; si usted permite que se le suban a las barbas, puede acabar gastando cantidades absurdas de dinero en destripar la ciudad del modo horrendo que lo ha hecho el Ayuntamiento de Sevilla bajo la influencia de su grupo carrilbicista local».
Fin de la transcripción.

12/5/11

El candidato quejica (1 y 2)

1ª parte: editada el 09/05/11

Es muy quejica el candidato de la Presidente, el ínclito don David, quien, desde que fue designado por ella como candidato a la alcaldía, no ha hecho prácticamente otra cosa sino quejarse. Debe de haber intuido el truco de llamarse a agravio, hacerse la víctima, como forma de arañar votos.

Ahora se queja de que le arrancan sus carteles. ¡Los socialistas y demás agentes del Alcalde, claro! ¿Quiénes si no? Esto de la arrancadura o pintarrajeo de carteles electorales de cualquier partido —carteles, por cierto, muchas veces ilegalmente colocados en sitios como marquesinas de autobuses, muros, farolas, buzones de correos, etc.— es algo que se ha hecho —ya se sabe: "hay gente pa'tó", que dijo el otro— en todas las elecciones y con cualquier partido.

¿Cuál es entonces la novedad en esta campaña? Pues que un candidato monte el pollo porque le arrancan sus carteles y no sólo lo monta sino que insinúa o más que insinúa, si es que no lo dice con la mayor desfachatez ("sin complejos", como diría su jefa o el presidente de honor —¡!— de su partido , es decir, sin escrúpulos) o deja que lo digan sus mandatarios, que la culpa es de los adversarios, de agentes a sueldo del Alcalde debidamente organizados para ello. En fin, el ridículo —ya he dicho en más de una ocasión que este candidato nos iba a proporcionar muchos ratos de risa, risa que se le puede congelar a uno cuando piensa que puede llegar a alcalde— se une a la desfachatez.

2ª parte: editada el 12/05/11

Sigue el candidato de la Presidente con su rosario de quejas. Ahora la medalla que se quiere imponer a sí mismo es la de que el Psoe no ha condenado las pintadas amenazantes contra él, pintadas que —¡Cristo bendito!— él o sus monacos han puesto en relación con la kale borroca. Veamos:

1. Pintadas, que yo sepa, no. Una, que yo haya visto, la misma de la que él y sus monaguillos se han dedicado a presumir y a difundir a troche y moche.

2. Lo de que el Psoe no ha condenado las pintadas (y conste que me importa muy poco que sea cierto o no) no dejaría de ser una falacia porque tampoco, que yo sepa, lo ha hecho ningún otro partido, no obstante lo cual el candidato de etc. apunta al Psoe. Así es como parece entender la 'objetividad' el candidato de etc. y gran comunicador/propagandista.

3. Tampoco creo que tenga mayor importancia, salvo para el candidato de etc. y sus correveidiles, porque es una absoluta falsedad la idea que los tales quieren inducir, la de que esta situación es la de kale borroca, que le llaman.

A última hora, el candidato de etc. se ha añadido otra medalla de víctima. Ha anunciado (¿o 'denunciado'? porque parece que no sale palabra de su boca que no sea para denunciar: "David Pérez denuncia...", "El Pp denuncia...", suelen escribir sus tiralevitas blogueros) que le han destrozado su oficina de candidato, sin que por las fotografías que él mismo muestra se puedan apreciar más daños que unos carteles arrancados de la fachada y no sé si unos grafitis. Una falta de respeto a sus posibles votantes, entre los que, por supuesto, no me encuentro. No estoy seguro, por otra parte, de que los grafitis no fueran anteriores a la arrancadura de los carteles, que los estarían tapando. Es de una falta de escrúpulos... digo de complejos, impresionante.

El candidato quejica (2)

Sigue el candidato de la Presidente con su rosario de quejas. Ahora la medalla que se quiere imponer a sí mismo es la de que el Psoe no ha condenado las pintadas amenazantes contra él, pintadas que —¡Gensanta!— él o sus monacos han puesto en relación con la kale borroca. Veamos:

1. Pintadas, que yo sepa, no. Una, que yo haya visto, la misma de la que él y sus monaguillos se han dedicado a presumir y a difundir a troche y moche.

2. Lo de que el Psoe no ha condenado las pintadas (y conste que me importa muy poco que sea cierto o no) no dejaría de ser una falacia porque tampoco, que yo sepa, lo ha hecho ningún otro partido, no obstante lo cual el candidato de etc. apunta al Psoe. Así es como parece entender la 'objetividad' el candidato de etc. y gran comunicador/propagandista.

3. Tampoco creo que tenga mayor importancia, salvo para el candidato de etc. y sus correveidiles, porque es una absoluta falsedad la idea que los tales quieren inducir, la de que esta situación es la de kale borroca, que le llaman.

A última hora, el candidato de etc. se ha añadido otra medalla de víctima. Ha anunciado (¿o 'denunciado'? porque parece que no sale palabra de su boca que no sea para denunciar: "David Pérez denuncia...", "El Pp denuncia...", suelen escribir sus tiralevitas blogueros) que le han destrozado su oficina de candidato, sin que por las fotografías que él mismo muestra se puedan apreciar más daños que unos carteles arrancados de la fachada y no sé si unos grafitis. Una falta de respeto a sus posibles votantes, entre los que, por supuesto, no me encuentro. No estoy seguro, por otra parte, de que los grafitis no fueran anteriores a la arrancadura de los carteles, que los estarían tapando. Es de una falta de escrúpulos... digo de complejos, impresionante.

11/5/11

Superación

Hace unos días la Presidente madrileña puso muy alto el listón de la vileza verbal al afirmar que el gobierno había llevado a la Eta a las instituciones. Al oírlo pensé que dicho listón era insuperable. Pero me equivoqué. Esta tarde, al pasar por una estación de metro he visto este cartelón mural. Fondo rojo, con grandes letras blancas, el texto: «5 millones de parados», y debajo, la fotografía de Zapatero y Gómez, juntos, descojonándose de la risa. No figura la empresa anunciadora.

10/5/11

Es suficiente

Se quejan algunos de la falta de programa electoral del candidato de la Presidente —entiéndase don David Pérez—. Me parece una queja retórica; por dos razones. La primera porque, al menos así lo sospecho, los programas no se leen. Y la segunda, porque quienes lo reclaman no van a votar, sigo suponiendo, al Pp, ni aunque tuviera programa que, efectivamente no lo tiene, sino unas cuantas frases publicitarias fácilmente propagables a golpe de megáfono o de chafarrinón en papel couché: bolo alimenticio destinado al elector. (No hacerse ilusiones: lo del "bolo alimenticio" es propio de todos los partidos).

A mí, en todo caso, me importa un comino porque no he votado jamás a ese partido ni lo voy a "volver" —como decía el otro— a votar. Pero tengo una pista sobre lo que podría ser ese hijo-programa del Pp, a tenor de su padre-candidato. Me guío por aquello que cuenta don Antonio Machado el bueno en su Juan de Mairena. Cito de memoria. Es el caso que cuando un padre iba a reclamar a Mairena sobre el suspenso a un alumno increpándolo: "¡¿Le basta a usted con ver a un niño para suspenderlo?!", Mairena, golpeando enfadado el suelo con el bastón, contestaba: "¡No, me basta con ver a su padre!". Se podría establecer otra relación paterno-filial: sería la de la Presidente como padre y el candidato como hijo. ¿"Le basta a usted...?", etc.

9/5/11

El candidato quejica

Es muy quejica el candidato de la Presidente, el ínclito don David, quien, desde que fue designado por ella como candidato a la alcaldía, no ha hecho prácticamente otra cosa sino quejarse. Debe de haber intuido el truco de llamarse a agravio, hacerse la víctima, como forma de arañar votos.

Ahora se queja de que le arrancan sus carteles. ¡Los socialistas y demás agentes del Alcalde, claro! ¿Quiénes si no? Esto de la arrancadura o pintarrajeo de carteles electorales de cualquier partido —carteles, por cierto, muchas veces ilegalmente colocados en sitios como marquesinas de autobuses, muros, farolas, buzones de correos, etc.— es algo que se ha hecho —ya se sabe: "hay gente pa'tó", que dijo el otro— en todas las elecciones y con cualquier partido.

¿Cuál es entonces la novedad en esta campaña? Pues que un candidato monte el pollo porque le arrancan sus carteles y no sólo lo monta sino que insinúa o más que insinúa, si es que no lo dice con la mayor desfachatez ("sin complejos", como diría su jefa o el presidente de honor —¡!— de su partido , es decir, sin escrúpulos) o deja que lo digan sus mandatarios, que la culpa es de los adversarios, de agentes a sueldo del Alcalde debidamente organizados para ello. En fin, el ridículo —ya he dicho en más de una ocasión que este candidato nos iba a proporcionar muchos ratos de risa, risa que se le puede congelar a uno cuando piensa que puede llegar a alcalde— se une a la desfachatez.

4/5/11

«Trece tontos»

Es el título del artículo de hoy de Moncho Alpuente en El País. De la síntesis entre el axioma de Forrest Gump ("tonto es quien hace tonterías") y las declaraciones de la Presidente madrileña defendiendo sus listas electorales ("En mis listas hay gente que está imputada, pero por tonterías... ") saca el escritor la conclusión de que en las candidaturas del Pp hay trece tontos. No está mal traído.

2/5/11

Anecdotario ciclista

Esta mañana en el tramo entre la avenida de los Castillos y la calle Lirios me he encontrado con cinco ciclistas. Yo iba andando por la especie de acera —de un metro escaso de ancho y ocupada en parte por el morro de los coches aparcados— que ha quedado entre el carril-bici y los coches aparcados, cuando me han adelantado por la calzada una bicicleta, y después otra y luego dos juntas. ¡Por la calzada!, en paralelo por tanto al (flamante) carril, tan pintadito, tan mono, con muchas señales en postes y en el suelo. Si yo fuera conductor de auto preguntaría ¡¿por qué coño tienen que ir estos tíos por la calzada cuando tienen justo al lado el carril para ellos solos?! Que para mí mejor, ¡eh!, que conste, porque mientras van por la calzada no van por el carril/acera-bici o séase por la acera.

Al llegar a la calle Lirios y al girar a mi derecha para continuar por esta calle hacia la avenida del Petróleo venía una bicicleta, esta vez sí por el carril, a la que he tenido que ceder el paso, no obstante ser en ese tramo, en que carril y acera se solapan, el pavimento distinto, como de adoquines, diferencia que, si no me equivoco, indica prioridad para el peatón, aparte de que, creo recordar, en el suelo del carril hay pintada una señal de ceda el paso (al peatón, claro).

29/4/11

¡Cuánto rigor del Ayuntamiento!

Seguro que todos hemos recibido alguna vez imeils, sobre todo de organismos oficiales, en los que al final del texto aparece, sistemáticamente, la siguiente coletilla o alguna otra por el estilo: «Este mensaje es confidencial y se dirige exclusivamente a su destinatario. Si ha recibido este mensaje por error, debe saber que su copia y uso están prohibidos... ».

El aviso, presumo, no puede ser más inútil, porque no creo que haya nadie que haga caso de él en el supuesto de datos verdaderamente confidenciales que alguien estuviera dispuesto a difundir, datos que, por otra parte, sería una imprudencia enviar por imeil, confiando en que semejante aviso pudiera impedir hacer mal uso de ellos.

Pero a esta inutilidad, el Ayuntamiento de Alcorcón, más papista que el Papa, por lo que se ve, le da otra vuelta de tuerca y añade una idiotez (doble) —que pongo en cursiva—, consistente en que el aviso reza: «Si ha recibido este mensaje por error, debe saber que su lectura, copia y uso están prohibidos». En primer lugar no sé cómo el remitente del mensaje podría enterarse de que el receptor lo haya leído. Pero es que, y aquí viene el que la idiotez sea por partida doble, como el aviso dichoso aparece al final del imeil, quien lea el aviso es porque ya ha leído el mensaje. La sandez es equivalente a que a alguien se le ocurriera colocar al final de una calle, carretera, etc. la señal de prohibido circular por ella. No es que yo pretenda del Ayuntamiento que coloquen el susodicho aviso al principio, sólo faltaría eso para, probablemente, liar el texto del correo, sino que quiten la bobada de que no se lea lo que no va dirigido a uno.

A lo mejor escribo al Ayuntamiento sobre esto... a ver si lo entienden, y quizás les sugiera que al aviso añadan algo como: «Si usted, a pesar de la advertencia, ha leído el mensaje que no era para usted, acuda inmediatamente a la comisaría más próxima a denunciarse, por mor de la justicia. Y, además, si es usted católico, vaya a confesarse del pecado, por mor de la pureza; pero confiésese antes de ir a la policía, no vaya a ser que ésta lo entregue al juez y éste a su vez lo enchirone en prisión preventiva hasta que salga el juicio dentro de unos años». Ya comprendo que quedaría un poco largo, pero merecería la pena para advertir al incauto lector que lee imeils que aparecen en su correo pero que no son para él.

7/4/11

La monada de los carriles-bici

El consummatum est de los carriles-bici ya se ha producido en Alcorcón. Sin que las autoridades municipales hayan podido cortar la cintita inaugural, incluso dar unas pedaladas (parece, ¡vaya por Dios!, que está prohibido inaugurar cosas hasta después de las elecciones), ya tenemos una monada de carriles tan de diseño, tan pulcros, tan recortaditos, pintados en tramos de colores verde o apimentado, alternancia de colores que no sé lo que significa, aunque me imagino que será para evitar al ciclista la monotonía (¿?), con la raya blanca en medio separando los dos sentidos de la marcha, que debe de ser una gozada verlos a vista de pájaro.

Otros tramos, en los cruces con las aceras (quiero decir con las aceras propiamente dichas, porque los carriles también son aceras, son terreno usurpado a éstas, de hecho son aceras-bici) están enladrillados, adoquinados, que parece que significa que el peatón tiene prioridad (¡pero atención, peatón, que, aunque así sea, que no estoy seguro, eso no quiere decir que puedas ir por la acera tranquilamente, como si la acera fuese una acera, sino que, si te atropellan, las de perder, y allá tú con las lesiones o los sustos que te causen, las llevaría el ciclista).

Lo más divertido —se lo deben de pasar pipa los ciclistas— son la cantidad de señales, unas en postes —postes significantes—, otras pintadas en el suelo, que se van a encontrar. Que si esto es una vía ciclista. Que si stop, que si ceda el paso. Que si no corra a más de veinte —¿llevan velocímetro las bicicletas?—. Que si obligatorio (¿?) para las bicicletas circular por el carril: ¡una señal colocada en el carril!, con lo que se supone que el de la bici la ve cuando ya está en él.

¿Y para las coches? Pues tampoco se han quedado sin señales que obedecer. La de: peligro, circulación de bicicletas es una de ellas, que yo recuerde. Otra es la de unas rayas pintadas en el suelo, cruzadas en la calzada, en paralelo a los pasos de peatones, que han quedado divididos en mitades.

Y todas estas monadas sin que ningún partido, ahora que se aproximan las elecciones, haya abierto la boca en contra. "¿Pero qué dice usted, hombre? ¿Oponernos nosotros? Si eso es lo moderno y lo ecológico".

Pero en fin, como parece que a los peatones no nos salva ya del carril-bici ni la paz ni la caridad, lo que no deberíamos permitir es que las bicicletas circularan por las aceras, de ningún modo. ¡Bicicletas por las aceras, no!

30/3/11

¡Ufff, qué alivio!

Andando hoy por la ciudad me he encontrado con la grata sorpresa de que de las marquesinas de los autobuses ha desaparecido la temprana propaganda electoral, es de suponer que por vencimiento, del tarzanesco candidato de la Presidente, de la que desde hace unas semanas no podía uno librar la vista, salvo andando a ojos cerrados por la calle, lo cual no era plan. ¡Gensanta, qué alivio hoy cuando he visto las paradas libres del careto del candidato de Aguirre! ¡Qué descanso para Alcorcón y hasta puede que para la región madrileña entera! Claro que, me temo, vendrán días peores a medida que se acerquen las elecciones. Pero, en fin, disfrutemos mientras tanto del alivio, aunque sea pasajero, de habernos librado de la propaganda del Gran Comunicator.

14/3/11

Incidente entre patinete y coche

Esta mañana he presenciado un incidente entre un patinete y un coche en un paso de cebra —sin semáforo—. El del patinete corría por un carril-bici y al llegar al paso de cebra ha seguido como si tal cosa, supongo que pensando que como era un paso de cebra cualquier coche tendría que parar.

Pues bien, un coche ha estado a punto de tragárselo porque el conductor no lo ha visto... ni podía verlo: lo que no puede hacer un conductor es prever que un gilipollas con un patín le pueda salir por izquierda o por derecha a toda pastilla. Y lo que no puede hacer nadie, ni en patín ni en bicicleta, es presentarse de repente en mitad del paso de cebra. Un peatón, a su paso —siempre que no vaya corriendo—, es visible, o tiene que serlo, para un conductor. (Sin perjuicio de que el peatón tenga que iniciar el cruce con la cautela de tener clara la intención del coche de parar). Y si no lo es, por ejemplo por un coche aparcado, el conductor debe ir precavido ante la proximidad del paso de cebra: lo que no tiene es por qué ir precavido ante la irrupción de un gilipollas a 10, 15, o vaya usted a saber cuántos, km/hora.

Digo todo esto porque en la ocasión que cuento ha sido un patinador descerebrado, pero, tal y como pintan las cosas, en un futuro pueden ser los ciclistas, debido a la modernez del Ayuntamiento (de los ayuntamientos, más bien, porque parecen todos muy modernos, sea el que sea el partido que los gobierne) de meter las bicicletas en las aceras: ellos lo llaman carril-bici.

1/3/11

Tarzán Goebbels

Cae en mis manos un video de un vuelo del candidato Tarzán. Parada la imagen se ve que bajo el brazo lleva lo que parece un libro o manual, sujetándolo a duras penas, ante la dificultad de cogerse al mismo tiempo a la liana. Ampliando el fotograma no se aprecia muy bien el título aunque sí algo mejor el nombre del autor: parece que es Goebbels, el ministro de propaganda.

Siendo el candidato comunicador, o séase propagandista, "un gran comunicador" dicen de él, pero... ¡bah, ya será menos!, porque enseguida se le ve la tramoya, siendo comunicador, digo, y vocero de su partido para más inri, no es nada raro que se eche sus vuelecitos, desde Entrevías a Alcorcón —es de suponer que cuando sus obligaciones de diputado se lo permiten—, con tal tipo de manuales, que le dicen a las claritas la respuesta que corresponde a cada dificultad, incluso sospecho que las respuestas estarán numeradas haciendo pareja con las preguntas: a tal pregunta corresponde tal respuesta; como, por ejemplo, cuando usted llama a la Gran Compañía: ¿quién no ha sospechado que las respuestas son de manual, respuestas comodín?

Otro recurso de manual del candidato, pero no sólo de él, sería injusto afirmarlo, sino de próceres de otros partidos, es no contestar o, para evitar la acusación de que no contestan, hacerlo con algo que nada tiene que ver con lo que se les pregunta.

También maneja el candidato lo que pudiéramos llamar la 'idea-martillo' o el 'discurso-martillo', cuya única verdad no consiste en otra cosa que en... ¡la repetición!

Que el autor del manual sea quien parece ser tampoco es nada raro, pues tengo entendido que fue uno de los mayores propagandistas que en la historia moderna ha habido, con lo cual el tarzanesco candidato habrá hecho bien en tomarlo por modelo. No obstante, si el susodicho, en un apuro, no encontrara la respuesta de libro no tendría más que volver —¡sin complejos!— los ojos a nuestra Presidente regional y jefe suyo, quien seguro que se la proporciona, siendo como es una auténtica maestra en propaganda.

28/2/11

¿Paracaidista?

No me acaba de convencer la representación como "paracaidista" que algunos hacen del —¡atención, paráfrasis!— candidato de la Presidente a la alcaldía de Alcorcón. Más adecuada me parece la imagen del susodicho como tarzán de la política.

En efecto, apenas cubierto con el taparrabos del liberalismo último modelo, al estilo de su novia-presidente Jane, descolgándose con una liana desde el barrio madrileño de Entrevías, ayudado en el impulso por el casi todopoderoso dedo de la citada, al tiempo que lanzaba su desgarrador grito antisocialista, aterrizó en Alcorcón, y desde entonces no ha dejado de golpearse el pecho, a modo de tambor y caja de resonancia proclamándose vencedor.

Desde entonces, también, el candidato-paráfrasis tiene a su alrededor una manada de chimpancés, estilo pedromoreno-chita, que no dejan de chillar y dar saltitos a su alrededor cada vez que al tarzán se le ocurre alguna monada entre la descalificación y el ridículo, celebrando la ocurrencia al tiempo que aspiran a un plátano de regalo.

Tal vez algún día veamos, a modo de cartelón publicitario de película, al mono principal, una mano cogida de la de tarzán y la otra con el plátano de premio, mientras Jane a su lado sonríe con su característica sonrisa... O no: tal vez lo que se vea es otro cartelón muy diferente: a Tarzán Pérez en el suelo —con restos de su taparrabos neoliberal—, habiendo calculado mal el impulso con alguna liana, sin haber advertido algún árbol interpuesto en su vuelo.

En este caso desaparecería el mono Chita, que además se quedaría sin su plátano, y estaría ya buscando otro tarzán ante el que mostrar su alborozo, y habría desaparecido también Jane, aunque no sé si su iron smile o más bien permanecería dibujada como en el aire, flotando, tras desaparecer su figura, al estilo del Gato de Cheshire.

27/2/11

Inasequible al ridículo

Don David Pérez, candidato de la Presidente madrileña a la alcaldía o el candidato que vivió en Campamento, nos vuelve a deleitar con su afición a hacer el ridículo. En efecto, en un párrafo de uno de sus últimos escritos nos cuenta: «Hasta mayo yo puedo denunciar y exigir, a partir de mayo cumpliré [sí, porque él ya se proclama vencedor: ni siquiera se permite un condicional cauto —y respetuoso— del estilo de: "Si los alcorconeros me otorgan su confianza"] estos compromisos en diálogo con los vecinos y comerciantes [...]». Se refiere a los comerciantes de los mercados "tradicionales".

Este señor no está en condiciones de "exigir" nada: cae en la ignorancia, muy común por otra parte, de confundir 'exigir' con 'reclamar'. O eso o es que quiere hinchar el pecho, cual Tarzán. Pero aunque se refiriera a 'reclamar', 'denunciar', 'pedir', etc. ¿en calidad de qué lo hará?, porque no es, que yo sepa, vecino de Alcorcón ni tiene puesto en mercado ninguno.

Por otra parte, ¿ahora se va a poner a reclamar? ¿acaso no han reclamado sus conmilitones concejales en estos años? ¿O es simple pose preelectoral?

Y sigue. En un comentario a su blog se muestra muy preocupado debido a que un comentarista crítico no se identifica con nombre y apellidos porque, por lo visto, necesita saber si tal comentarista está o no a sueldo del Alcalde; necesidad que no siente cuando los comentarios son a su favor, incluso hasta babosamente a su favor. ¿Pero qué más le dará a sueldo de quien esté el comentarista, si a sueldo del Alcalde o del aspirante? Lo que debería ocuparle son los argumentos —"argumentarios", dice él— de cada uno.

25/2/11

Crónica de un bici-disparate

Según dí cuenta en mi artículo del pasado lunes 21 —DGT: ¡que te zurzan!—, dicho organismo, si hemos de hacer caso a los medios, que, en vista de cómo se las gastan, a lo mejor es mucho caso hacer, se proponía modificar algunas normas de circulación, entre las que se contaba la de permitir la de bicicletas por las aceras de más de tres metros de ancho y siempre que lo hicieran a un metro como mínimo de la fachada. El anuncio debió de ser recibido con alborozo por colectivos ciclistas o por ciclistas individualmente. "Por fin", se debieron de decir, "vamos a poder circular con todas las de la ley por las aceras, sin que ningún quisquilloso e intolerante peatón, que no está dispuesto a admitir la milonga de la convivencia entre bicicletas y viandantes, es decir entre invasores e invadidos —echándole mucho valor y sin temor a nuestras iras jupiterinas— nos pueda mandar al cuerno por hacerlo y por pasarnos por el arco del triunfo la consideración al viandante. O séase que vamos a poder seguir haciendo lo que nos salga, como hemos hecho hasta ahora bajo la mirada indulgente de la autoridad, pero con la ley de nuestra parte". Algo así debieron de celebrar aquellos colectivos. (Bueno, vale, no se estrepite ningún representante de estos, aunque improbable lector de este blog: parte de ellos).

       Pero debió de ocurrir que, para contrariedad de los ciclistas (con loables excepciones; véanse blogs como: Bicicletas, ciudades, viajes... o El carril-bici es el opio del pueblo ciclista), surgieron protestas de viandantes, entre los que me encuentro, que considerábamos el proyecto como un atropello, otra vuelta de tuerca contra el peatón, que ve, una vez más, cómo la acera, que debería ser respetada como su espacio sagrado, se pretendía invadirla. Ante tales protestas, y quizás porque el anuncio de la medida fuera lo que los conspicuos dirigentes políticos suelen llamar, de forma algo idiota, "globo sonda", un ministro del gobierno de Su Majestad matizó —rectificó, lo que pasa es que Ellos, en un truco que usan mucho, lo llaman "matizar"— que no se trataba de eso sino de que las bicicletas podrían circular por esas aceras —de más de tres metros— siempre que lo hicieran por un carril-bici. Es decir que las bicis podrían circular... por los carriles-bici. Pero ¿en qué quedamos, señor Ministro de la cosa, señores dirigentes del Tráfico? ¿por la acera o por el carril-bici? Y es que me temo que lo que pasaría es que en las aceras reservarían un espacio para bicicletas a lo mejor pintando una simple raya en el suelo.

       En fin, de momento este disparate de empeñarse en legalizar la circulación de bicicletas por la acera o, truco, por la acera-bici o, truco más fino, por el carril-bici —a costa del peatón— no se sabe en qué va a quedar porque la cosa parece que, de momento, está parada, lo que significa que las bicicletas siguen, impunemente, circulando por las aceras. En Alcorcón, afortunadamente, el parque de bicicletas debe de ser pequeño, o al menos no circulan en gran número —¡chiiisss, que nadie se entere!—, con lo que, por ahora, se puede andar sin demasiado engorro por la acera, pero ya veremos.

             

Nota

Si he enlazado dos blogs, especializados en asuntos ciclistas, es porque en términos generales me parecen muy interesantes. Cuando los descubrí me llevé la gran sorpresa, más aun al estar escritos por ciclistas, de que reclamaban las bicicletas fuera de las aceras y la circulación por la calzada. En lo primero coincidimos plenamente. En lo segundo... ni coincidimos ni dejamos de coincidir porque mi reclamación se limita a las aceras para uso exclusivo del peatón sin que me meta, probablemente porque no soy ciclista, en por dónde deben circular las bicis: este asunto se lo dejo a los ciclistas y a otros más a quienes corresponda. Pero lo que sí tengo claro es que:


¡LAS ACERAS PARA LOS PEATONES!

¡BICICLETAS por las aceras, NO!

21/2/11

DGT: ¡que te zurzan!

La Dirección General de Tráfico (puede que la Dirección más importante entre todas las de la burocracia del estado —que serán unas cuantas—, dado el papel tan esencial de éste de ordenar algo de tanta enjundia como es el tráfico de, a su vez, algo de tanta importancia para el estado como los automóviles), más conocida como Degeté, podía haberse circunscrito, para la ordenación, otra más, a una medida tan razonable como la limitación a 30 km/h de la velocidad automovilística en ciudad. Velocidad máxima, por otra parte, que no tendría que impedir que en algunas zonas o calles fuera incluso inferior. Aparte de otros beneficios, uno que me parece claro de esta medida es el facilitar mucho la circulación de bicicletas por la calzada.
       Pero no. Insatisfechos con hacer las cosas bien y como si estuvieran pidiendo perdón a los coches por tal limitación y quizás tratando de compensarles, la han tenido que fastidiar y van a disponer que las bicicletas puedan circular por las aceras —en teoría por las de más de tres metros de ancho. De hecho, por cualquier acera—. Otra vuelta de tuerca en contra del peatón. Otro incordio más en contra de él, que verá asaltado, violado, usurpado lo que tendría que ser su territorio sagrado, territorio en el que el peatón tiene que ser señor.
       Por muy bien que intenten regular la circulación de las bicis por las aceras, y aun en el mejor de los casos en que las normas se cumplan, será un riesgo y una molestia para el peatón. Me pregunto, por ejemplo, y es sólo eso: un ejemplo de los muchos que se podrían poner, qué puede ocurrir en las esquinas, en las que te puede salir una bicicleta por un lado. (A mí hace unos años, creo que ya lo he contado en otra ocasión, me salió un mamarracho en moto por la acera al ir yo a dar la vuelta a una esquina: ¿que no es lo mismo una moto que una bici? De acuerdo, pero también estas pueden hacer mucho daño y pueden asustar de muerte).
       En Alcorcón han construido hace poco, de hecho creo que no han terminado aún, un carril-bici —acera-bici— monísimo, quitando terreno a las aceras, de diseño modernísimo, que apenas nadie utiliza (los domingos por la mañana, y poco más, algunas familias que pedalean unidas), no por nada sino porque apenas si hay afición y mucho menos aún como medio de transporte, a pesar de lo que el Ayuntamiento diga de integrar la bicicleta en la circulación y bla, bla, bla. Y menos mal que apenas hay bicicletas, porque esto será lo único que nos ponga a salvo a los peatones del disparate que, al parecer, está a punto de cometer la susodicha Degeté. Me adelanto a posibles justificaciones —ahórrense comentarios en este sentido—: en los países denuestroentorno ya se hace. Me la bufa semejante atentado contra el peatón, aunque ya se perpetre, si así es, en esos países.


¡¡¡LAS ACERAS PARA LOS PEATONES!!!

20/2/11

e = mc2


Descubra otro significado de la fórmula pasando el puntero del ratón sobre ella.

mc = e

19/2/11

Pasarela


Revista de prensa

Moda = Explotación


*Pulse en la imagen para ampliar.

6/2/11

El candidato de la Presidente ya tiene plata

Ante la certeza que un comentarista —hace unas semanas— en el blog de David Pérez (candidato de la Presidente madrileña a la alcaldía de Alcorcón) manifiesta sobre que "Vosotros [el Pp] es que tenéis dinero" para la pegada de carteles, don David contesta: "¡Ya nos gustaría tener dinero!".

Creo que procede felicitar al candidato porque a juzgar por como su partido ha puesto Alcorcón de propaganda de la campaña electoral es evidente que lo han conseguido: alguien ha debido de meter dinero a chorros. Unos cartelones con fondo azulón-pp a los que don David, sin corbata... o, por mejor decir, claramente descorbatado para la ocasión, asoma el careto y exhibe, también para la ocasión, alianza matrimonial.

¿Que no es campaña electoral sino precampaña porque no se pide el voto? Pues peor aún, porque es para echarse a temblar de la que nos espera en la campaña propiamente dicha.

5/2/11

Lección (modesta) de ecología

*Pulse en la imagen para ampliar.

4/1/11


¡¡¡LAS ACERAS PARA LOS PEATONES!!!

¡¡¡CARRIL-BICI por las aceras, NO!!!

3/1/11

Fumadores, agradeced

a, entre otros, nuestra ínclita Presidente madrileña el endurecimiento de la ley del tabaco. En efecto, esta tan liberal señora, envuelta en la bandera de la libertad, con la que tanto gusta vestir, hizo lo posible por cargarse la anterior ley, y a fe que lo consiguió, hasta tal punto que ha contribuido a la actual, con lo que le ha salido el tiro por la culata. Un genio.

29/12/10

Manifiesto peatonal

Es conocido por todos los alcorconeros, a poco que anden por las calles, cómo el populismo de nuestro Ayuntamiento está dando fin a la obra de los carriles-bici —los no sabemos cuantos km. proyectados, cuya cinta de inauguración se encargará de cortar cuando proceda el concejal correspondiente de la cosa—, obra que viene perpetrando desde hace meses a presión del lobby ciclista y a fin de no perder el carro de la ecología —¡ese mantra moderno!— para no ser menos que otros partidos, de hecho para no ser menos que ningún otro partido, puesto que todos ellos se apuntan a lo mismo, contando, además, con el apoyo mayoritario y borreguil de la población, que no se atreve a protestar contra la circulación de bicicletas por las aceras, y que considera tal construcción como el no va más, como lo más genuino, de lo políticamente correcto.

Porque, en efecto, de eso se trata, de que el carril se ha construido en contra de los peatones, robándoles el espacio hasta ahora sagrado para ellos de la acera, fabricando cruces infames entre carriles y aceras, así como invadiendo los pasos de peatones con o sin semáforo, y todo ello sin arrebatar ni un solo metro al sacrosanto automóvil, que tendría que haber sido, como vehículo, el que hubiera pagado el pato del invento del carril-bici. (Otros, quizás con mucha mayor precisión, hablan de aceras-bici). O eso o las bicicletas a circular por la calzada. Pero, en todo caso, quede claro que los firmantes del presente manifiesto no pretenden, ni tampoco sugieren, que las bicicletas se vayan por la calzada. Este es un problema que, como a peatones y señores de la acera, no nos atañe y que, en todo caso, tendrán que ser los ciclistas quienes le reclamen la solución al Ayuntamiento, o a quien sea, sin que nosotros tengamos por qué proponer ni sugerir siquiera solución ninguna. Lo que aquí se reclama es la defensa de la acera en exclusiva para los peatones.

Así pues, por el presente manifiesto, y como primera medida para defender nuestra acera de las bicicletas y partiendo de la base de que el carril-bici es acera y cruces de peatones usurpados al peatón y —parafraseando a los mayistas del 68— teniendo en cuenta que debajo del carril-bici está la acera gritamos:


¡Peatón, circula por el carril-bici!

¡Recuperemos nuestro espacio!

27/12/10

Harto de El País (VII)

Últimamente, hoy por ejemplo, parece que el diario le está cogiendo gusto a dedicar la página 2 a publicidad, con lo que al pasar la primera se da uno de sopetón con el anuncio a toda página, que es lo que, evidentemente, pretende el contratante. Pues bien, yo me estoy hartando de semejante truco y con él añado otro agravio más a la decisión cada vez más clara de acabar por no comprar el periódico. A ver si cunde mi malestar entre los lectores y El País acaba llevando en el pecado la penitencia.

13/12/10

Caminando 'al lado' del carril-bici

Salí el sábado por la tarde, antes que anocheciera, a dar un paseo por una zona de Alcorcón donde ya está en funcionamiento el carril-bici, caminando por la acera, más o menos en paralelo al carril, construido en esta zona en su mayor parte recortando terrenos de parque o de césped o dejando en algunos tramos una acera de poco más de metro y medio.
       El caso es que fui muy atento a ver cuántos ciclistas me encontraba. El paseo, más bien caminata a paso vivo, duró, entre ida y vuelta —ésta por la acera opuesta, pero desde la que también alcanzaba a ver el carril ciclista—, cerca de una hora. Pues bien, en este tiempo ví... tres ciclistas ¡tres!: dos por su carril, lo cual, teniendo en cuenta que es bidireccional, no se puede hablar precisamente de éxito; el otro, por la calzada, al llegar a un cruce, saltándose el semáforo en rojo, hizo frenar a un coche, que salía por su derecha con su semáforo en verde, para no llevárselo por delante. A los pocos metros ví cómo el tipo de la bici se metía por la acera. También pude observar gente paseando por el carril bici, algunos con cochecito de niño o paseando al perro; otros corriendo, haciendo footing o troting o lo que sea. En ocasiones es inevitable, al llegar a algunas intersecciones —¡las hay infames!—, que el peatón tenga que cruzar el carril, incluso, a veces tiene que esperar metido en él a que se abra el semáforo. Es más, como algunos semáforos son de los de "peatón pulse", para pulsar hay que cruzar —o no, según la posición— el carril de la bicicleta.
       Lo paradójico de que el carril fracase es que a los peatones, al menos en cuanto tales, no puede producirnos sino alegría. En efecto, si se tiene en cuenta que el carril no está integrado en el transporte general de la ciudad, en contra de lo que el Ayuntamiento proclama con jerga municipal, sino que lo que hace es segregar de la calzada la circulación de bicicletas y solaparla de forma más o menos clara en las aceras, siempre en perjuicio del peatón y, desde luego, siempre con molestias para él, quiere decirse que, como es imposible construir un carril que llegue a todas partes (¿?), al menos sin un grave quebranto para los coches y mucho más grave aún para los peatones, de alguna manera tendrá que ir el ciclista desde su puerta a enlazar con el carril —y, a la vuelta, desde éste a su puerta—. Sólo se me ocurren tres: a) por la calzada; b) andando por la acera con la bici del manillar —risum teneatis?—; y c) circulando por la acera con la bicicleta. No sé en qué proporción se decidirán los ciclistas por cada una de las tres posibilidades, aunque me temo por cual optará la mayoría de ellos.
       Sea como sea, lo que sí parece seguro es que cuanto más se utilice el carril, más bicicletas por las aceras. Pero si no se utiliza, si es un fracaso de uso, los alcorconeros habremos costeado una obra inútil. De otra manera: en la medida en que el carril tenga éxito aumentará la circulación de bicis por las aceras, y en la medida en que no, habremos contribuido a pagar una inutilidad. Así que, bien como peatones, bien como contribuyentes, nos podemos dar por jodidos.

5/12/10

28/11/10

¡Bicicletas por las aceras, no! (2)

En Alcorcón, para quien no lo sepa, que serán la mayor parte de los incontables lectores de este blog, se está construyendo un carril-bici, o se están construyendo más km. de los que ya había.
       Naturalmente, como suele ocurrir en esta clase de obras, que se convierten en un gueto para los ciclistas, el susodicho carril-bici o acera-bici va en contra de los peatones, con reducción de las aceras y, en ocasiones, con arrasamiento de jardincillos, así como intersecciones entre aceras y carriles y compartimento de pasos de peatones —la anchura de los pasos en mitades—.
       No trato con este comentario —advierto: habrá más y más largos— de reclamar que las bicicletas se vayan por las calzadas ni reclamar un carril-bici bien hecho (¿?), sino que lo que pretendo es defender la acera como lo que ha venido siendo hasta ahora: como un espacio reservado y sagrado para el peatón, un espacio que el peatón sabía que terminaba en el bordillo de la acera, y que más allá de éste era donde empezaba el territorio comanche, pero terminaba ahí, eso estaba claro, cosa que no está tan clara ahora con la fabricación de esos territorios híbridos mezcla de acera y calzada, para uso exclusivo, por otra parte, de las bicis. Y ¡ay del peatón al que se le ocurra aposta o inadvertidamente invadir el carril!: la furia de ciclistas puede caer sobre él como rayo jupiterino. A ver si vamos a tener que reclamar un carril-peatón.
       Por otra parte, me pregunto cuántas toneladas de propaganda se va a gastar nuestro Ayuntamiento en decir que ha construido no sé cuantos km. de carril ciclista. Pero, ¡atención!, no nos engañemos, no es una cuestión del color político que gobierne. Daría igual que gobernara el partido de la otra mano; los transversales o cualesquiera otros supuestamente diferentes. Todos comulgan con el carril-bici, que tan buena prensa tiene y resulta tan ecológico.

11/11/10

El candidato de la Presidente (2)

Ayer miércoles 10 de noviembre insertaba don David en su blog un gráfico —con ocurrentes dibujos, no se si obra suya o del periódico del que copia el gráfico— de la valoración de Zapatero, según barómetro del CIS, desde abril del 2004, es decir, desde la primera de las dos victorias electorales de Zapatero sobre Rajoy, hasta la fecha.
         Yo me he permitido fabricar otro gráfico añadiendo al primero la valoración, también con datos del CIS, del presidente del PP. A continuación, los dos gráficos. (Para ampliar la imagen pinche sobre ellos).



6/11/10

El candidato de la Presidente

En el diario digital Gente (edición Alcorcón) aparece una entrevista con el recién designado, por el poderoso dedo de la Presidente de la Comunidad de Madrid, candidato a la alcaldía de Alcorcón, David Pérez García. El tono general de la entrevista es de los que no tienen desperdicio: desde el oscilante tuteo al usted (¡a veces incluso en la misma pregunta!: «En tu presentación de [¿se?] habló de su "vinculación"... », cursivas mías) por parte de las entrevistadoras hasta algunas cosas hilarantes por parte del entrevistado, quien prácticamente se proclama vencedor, sin elecciones ni nada, sin bajarse del autobús, como dirían en jerga futbolera, pasando por declaraciones que podría hacer cualquier candidato de cualquier partido de cualquier ciudad, como: 'responsabilidad', 'cercanía', 'diálogo', 'ilusión', 'austeridad' y otros mil topicazos de manual al uso. Pero vayamos por partes... o por preguntas.

El candidato habla de una ciudad de 200.000 habitantes. Mal empieza, porque Alcorcón tiene en torno a los 170.000. (Al 1 de enero de 2009, 167.967)

La "vinculación" con Alcorcón, según él, consiste en que, al ser diputado en la Asamblea de Madrid es representante de los madrileños y, por tanto, de los vecinos de Alcorcón, silogismo ridículo donde los haya. Pero más ridículo aun —hilarante— es que aporte como vínculo con Alcorcón el haber vivido hasta los 25 años (no dice si desde que nació) en Campamento, «que está muy cerca de Alcorcón». Por esta regla de tres, al tener ahora 37 ó 38 años, querría decir que lleva más de 12 alejado de esta ciudad.

«El Creaa, que ha costado una millonada...». Pero ¿cuánto? ¿Cómo de grande es la millonada? ¡Ah, eso no lo dice! Probablemente porque no lo sepa, y juega con ventaja hablando de "millonada". Ventajismo se llama esa figura.

Se plantea el candidato si era necesario «destruir una biblioteca sin preguntar a los vecinos de la zona». Se refiere, claro, a la biblioteca Joaquín Vilumbrales, en el centro del parque de Los Castillos (supongo, ¿o es mucho suponer?, que sabe la biblioteca de la que se trata, y no habla porque le hayan contado algo de una biblioteca destruida en la obra del centro cultural), cuya demolición ha sido una de las mayores barrabasadas cometidas en la construcción del dichoso Creaa. Yo diría que el derribo de la biblioteca era innecesario, independientemente de lo que hubieran dicho los vecinos. Quiere decirse que aunque se hubiera preguntado a los vecinos y hubieran estado a favor de la demolición habría sido igualmente un desastre. Así es que no es una cuestión, como el candidato parece creer, de lo que opinaran los vecinos. Y es que se le vuelven los dedos huéspedes y está muy pendiente de colocar a cada paso lo de escuchar a los vecinos, venga o no a cuento. «Son las muestras», añade, «de que alguien ha perdido el contacto con la gente, y yo quiero recuperarlo». ¡Fantástico!, ¡si él hubiera sido alcalde, habría preguntado a la gente qué le parecía la demolición de la biblioteca!

Las audaces entrevistadoras le preguntan, a bocajarro, si «somos sucios», y el candidato, que hace más de 12 años que no vive en Alcorcón... digo en Campamento, contesta sin titubear —con mucho énfasis— que «para nada». No parece darse cuenta de que el que el Ayuntamiento sea responsable de la limpieza, que sin duda lo es, no excluye el que haya vecinos guarros.

Más adelante, la entrevistadora, «para saber si es verdad» (¡literal, oiga!) lo que, según ella, «El alcalde dice» sobre «que [el candidato] habla desde la ignorancia» decide someterlo a una especie de reactivos, en forma de preguntas, acerca de la composición del pleno y de «quienes son los portavoces de los partidos con representación». Sólo hay tres partidos en el pleno. Sin embargo, aunque «ayer mismo» el candidato, según él mismo dice, contestó a la portavoz del Psoe, no recuerda su nombre. En cuanto a la composición del pleno, el candidato responde: «Eso lo hemos estado viendo hace un momento», que no se sabe qué quiere decir exactamente, pero que revela que no conoce dicha composición. De haberla conocido, le habrían bastado unos segundos para contestar, porque son habas contadas.

Podría seguir sacándole punta a la entrevista, pero la verdad es que, aunque a veces resulte tronchante, también es fatigoso.

30/10/10

Fracaso de las bibliotecas municipales

En un titular a tres columnas del periódico local Gente (núm. 174, pág. 8) leo: «Medio centenar de personas son socias de las bibliotecas». "¡Demonios!", me digo, "En una población de cerca de 170.000 habitantes, ¿sólo 50 socios?: ¡Pues qué fracaso!". Pero, leyendo la letra pequeña me entero de que no son 50 sino 52.251. ¡Acabáramos! Es que el redactor de la noticia es un genio y confunde medio centenar con 50.000.
       Pero sigo leyendo y me entero también de que esta cifra "denota la aceptación y el uso de este servicio municipal que ha prestado a lo largo del último año 156.803 libros". Las últimas comillas son del periódico porque cita palabras del Alcalde de Alcorcón, Enrique Cascallana. Haciendo una división, incluso de cabeza, salen a 3 libros (3) prestados por socio y año, es decir un libro cada cuatro meses por socio. No sé si el número de socios se podría considerar como éxito, pero lo que no se puede considerar como tal es el de préstamos: cada socio ha sacado un libro al cuatrimestre y, en términos de población, no llega a un libro por habitante y año. Yo creo que se puede calificar como un fracaso clamoroso, aunque el Alcalde no lo vea.
       Así es que lo que por un error en el titular de la noticia parecía un fracaso de las bibliotecas municipales de Alcorcón, se confirma como tal fracaso, aunque por motivos diferentes, al leer el texto.

7/8/10

Las islas escatológicas

El basural (II)

Con ser muy malo, no es la montaña de bolsas, cartones, envases, etc. que durante días se forme alrededor de los contenedores, con las consecuencias antiestéticas y de malos olores —de vez en cuando se queda la zona despejada—, lo peor de las islas escatológicas, sino la mugre del interior que no se ve y que con toda seguridad es un foco insalubre y la causa principal del hedor en esta época.
     Es decir no lo que durante horas o días pueda estar a la vista sino lo que queda oculto y que, además, es prácticamente imposible limpiar, algo que el Ayuntamiento debió tener en cuenta antes de instalar este sistema de recogida de basuras tan ecológico: ni el interior de los contenedores ni el foso de cemento donde estos van incrustados hay manera de limpiarlo, salvo, naturalmente, que se destinara una cantidad de recursos a su limpieza que supondría la bancarrota del Ayuntamiento.
     Me temo que estamos condenados a soportar esta mierda indefinidamente, dando igual el color del Ayuntamiento.

6/8/10

El basural

Desde la entrada en funcionamiento en Alcorcón de las llamadas «islas ecológicas» el aumento de la mugre y los malos olores en esta ciudad no ha hecho sino aumentar, prácticamente por cualquier calle por dónde se camine. Es muy frecuente ver cómo se amontonan bolsas al pie de los contenedores y cómo en cuanto llegan los primeros calores el hedor empieza a extenderse.
       La causa del amontonamiento es con frecuencia el mal uso por parte de vecinos que muchas veces producen atascos innecesarios en la boca del contenedor, incluso a veces se limitan a depositar la basura a los pies de estos —yo lo he visto— sin molestarse en introducir la bolsa. Otras veces el tamaño de ésta les dificultan depositarla en el contenedor, aunque no tanto por el tamaño en sí sino porque no se molestan ante la más mínima dificultad. Y tampoco es tan difícil, por muy grande que sea la bolsa —aparte de que lo lógico es usarla de un tamaño que luego se pueda introducir en el depósito, un tamaño doméstico—.
       Pero el caso es que por unos motivos o por otros las «islas ecológicas» —voy a dejar de utilizar el nombrecito para dejárselo a ELLOS en exclusiva— son auténticos muladares cuya responsabilidad corresponde al Ayuntamiento, independientemente del comportamiento de los ciudadanos, para eso tiene —o tiene que tener— suficiente poder sancionador y de vigilancia. Pero lo más eficaz que han hecho en los últimos meses ha sido una campaña publicitaria adhiriendo a los contenedores unas pegatinas con unas leyendas que dicen algo como: «Con el medio ambiente [e. e. lo que toda la vida se ha llamado 'limpieza'] echa el resto. Pero échalo dentro.» ¡Qué ingenioso, ¿verdad?!
       Por otra parte, la limpieza interior de los contenedores —salvo la especie de lavado de cara que de tarde en tarde les hacen— es muy difícil de realizar y de hecho raramente se hace y cuando se hace debe de quedar más mugre que la que quitan, con lo cual se debe de estar fijando una especie de costra crónica que, lógicamente, va oliendo cada vez peor. Y así ha ocurrido este verano —o al menos me lo ha parecido—: huele peor que en los anteriores.       Y en lo del nombre:


¡¡¡No digas islas ecológicas! ¡Di escatológicas!!!

2/8/10

Patriotismo

Sin duda se equivocó Juan Benet cuando en junio del 82, con motivo de la mundial del fúrbol organizada aquí, publicó su artículo La pesadilla sin vuelta.
    El título hacía referencia a que, estadísticamente hablando, al menos durante varias generaciones, ya no conoceríamos otro campeonato.
    Pero no ha hecho falta que se organizara aquí para la vuelta de la pesadilla: ha sido suficiente con los barruntos de victoria (y victoria final) del equipo Nacional. ¡Dios mío! ¡¿Qué habría pasado, con el patriotismo decepcionado, si hubieran perdido en la final?! ¡¿Qué habrían dicho los apabullantes periódicos y televisiones, Virgen Santa?!
    El patriotismo... esa patología.