27/2/11

Inasequible al ridículo

Don David Pérez, candidato de la Presidente madrileña a la alcaldía o el candidato que vivió en Campamento, nos vuelve a deleitar con su afición a hacer el ridículo. En efecto, en un párrafo de uno de sus últimos escritos nos cuenta: «Hasta mayo yo puedo denunciar y exigir, a partir de mayo cumpliré [sí, porque él ya se proclama vencedor: ni siquiera se permite un condicional cauto —y respetuoso— del estilo de: "Si los alcorconeros me otorgan su confianza"] estos compromisos en diálogo con los vecinos y comerciantes [...]». Se refiere a los comerciantes de los mercados "tradicionales".

Este señor no está en condiciones de "exigir" nada: cae en la ignorancia, muy común por otra parte, de confundir 'exigir' con 'reclamar'. O eso o es que quiere hinchar el pecho, cual Tarzán. Pero aunque se refiriera a 'reclamar', 'denunciar', 'pedir', etc. ¿en calidad de qué lo hará?, porque no es, que yo sepa, vecino de Alcorcón ni tiene puesto en mercado ninguno.

Por otra parte, ¿ahora se va a poner a reclamar? ¿acaso no han reclamado sus conmilitones concejales en estos años? ¿O es simple pose preelectoral?

Y sigue. En un comentario a su blog se muestra muy preocupado debido a que un comentarista crítico no se identifica con nombre y apellidos porque, por lo visto, necesita saber si tal comentarista está o no a sueldo del Alcalde; necesidad que no siente cuando los comentarios son a su favor, incluso hasta babosamente a su favor. ¿Pero qué más le dará a sueldo de quien esté el comentarista, si a sueldo del Alcalde o del aspirante? Lo que debería ocuparle son los argumentos —"argumentarios", dice él— de cada uno.

25/2/11

Crónica de un bici-disparate

Según dí cuenta en mi artículo del pasado lunes 21 —DGT: ¡que te zurzan!—, dicho organismo, si hemos de hacer caso a los medios, que, en vista de cómo se las gastan, a lo mejor es mucho caso hacer, se proponía modificar algunas normas de circulación, entre las que se contaba la de permitir la de bicicletas por las aceras de más de tres metros de ancho y siempre que lo hicieran a un metro como mínimo de la fachada. El anuncio debió de ser recibido con alborozo por colectivos ciclistas o por ciclistas individualmente. "Por fin", se debieron de decir, "vamos a poder circular con todas las de la ley por las aceras, sin que ningún quisquilloso e intolerante peatón, que no está dispuesto a admitir la milonga de la convivencia entre bicicletas y viandantes, es decir entre invasores e invadidos —echándole mucho valor y sin temor a nuestras iras jupiterinas— nos pueda mandar al cuerno por hacerlo y por pasarnos por el arco del triunfo la consideración al viandante. O séase que vamos a poder seguir haciendo lo que nos salga, como hemos hecho hasta ahora bajo la mirada indulgente de la autoridad, pero con la ley de nuestra parte". Algo así debieron de celebrar aquellos colectivos. (Bueno, vale, no se estrepite ningún representante de estos, aunque improbable lector de este blog: parte de ellos).

       Pero debió de ocurrir que, para contrariedad de los ciclistas (con loables excepciones; véanse blogs como: Bicicletas, ciudades, viajes... o El carril-bici es el opio del pueblo ciclista), surgieron protestas de viandantes, entre los que me encuentro, que considerábamos el proyecto como un atropello, otra vuelta de tuerca contra el peatón, que ve, una vez más, cómo la acera, que debería ser respetada como su espacio sagrado, se pretendía invadirla. Ante tales protestas, y quizás porque el anuncio de la medida fuera lo que los conspicuos dirigentes políticos suelen llamar, de forma algo idiota, "globo sonda", un ministro del gobierno de Su Majestad matizó —rectificó, lo que pasa es que Ellos, en un truco que usan mucho, lo llaman "matizar"— que no se trataba de eso sino de que las bicicletas podrían circular por esas aceras —de más de tres metros— siempre que lo hicieran por un carril-bici. Es decir que las bicis podrían circular... por los carriles-bici. Pero ¿en qué quedamos, señor Ministro de la cosa, señores dirigentes del Tráfico? ¿por la acera o por el carril-bici? Y es que me temo que lo que pasaría es que en las aceras reservarían un espacio para bicicletas a lo mejor pintando una simple raya en el suelo.

       En fin, de momento este disparate de empeñarse en legalizar la circulación de bicicletas por la acera o, truco, por la acera-bici o, truco más fino, por el carril-bici —a costa del peatón— no se sabe en qué va a quedar porque la cosa parece que, de momento, está parada, lo que significa que las bicicletas siguen, impunemente, circulando por las aceras. En Alcorcón, afortunadamente, el parque de bicicletas debe de ser pequeño, o al menos no circulan en gran número —¡chiiisss, que nadie se entere!—, con lo que, por ahora, se puede andar sin demasiado engorro por la acera, pero ya veremos.

             

Nota

Si he enlazado dos blogs, especializados en asuntos ciclistas, es porque en términos generales me parecen muy interesantes. Cuando los descubrí me llevé la gran sorpresa, más aun al estar escritos por ciclistas, de que reclamaban las bicicletas fuera de las aceras y la circulación por la calzada. En lo primero coincidimos plenamente. En lo segundo... ni coincidimos ni dejamos de coincidir porque mi reclamación se limita a las aceras para uso exclusivo del peatón sin que me meta, probablemente porque no soy ciclista, en por dónde deben circular las bicis: este asunto se lo dejo a los ciclistas y a otros más a quienes corresponda. Pero lo que sí tengo claro es que:


¡LAS ACERAS PARA LOS PEATONES!

¡BICICLETAS por las aceras, NO!

21/2/11

DGT: ¡que te zurzan!

La Dirección General de Tráfico (puede que la Dirección más importante entre todas las de la burocracia del estado —que serán unas cuantas—, dado el papel tan esencial de éste de ordenar algo de tanta enjundia como es el tráfico de, a su vez, algo de tanta importancia para el estado como los automóviles), más conocida como Degeté, podía haberse circunscrito, para la ordenación, otra más, a una medida tan razonable como la limitación a 30 km/h de la velocidad automovilística en ciudad. Velocidad máxima, por otra parte, que no tendría que impedir que en algunas zonas o calles fuera incluso inferior. Aparte de otros beneficios, uno que me parece claro de esta medida es el facilitar mucho la circulación de bicicletas por la calzada.
       Pero no. Insatisfechos con hacer las cosas bien y como si estuvieran pidiendo perdón a los coches por tal limitación y quizás tratando de compensarles, la han tenido que fastidiar y van a disponer que las bicicletas puedan circular por las aceras —en teoría por las de más de tres metros de ancho. De hecho, por cualquier acera—. Otra vuelta de tuerca en contra del peatón. Otro incordio más en contra de él, que verá asaltado, violado, usurpado lo que tendría que ser su territorio sagrado, territorio en el que el peatón tiene que ser señor.
       Por muy bien que intenten regular la circulación de las bicis por las aceras, y aun en el mejor de los casos en que las normas se cumplan, será un riesgo y una molestia para el peatón. Me pregunto, por ejemplo, y es sólo eso: un ejemplo de los muchos que se podrían poner, qué puede ocurrir en las esquinas, en las que te puede salir una bicicleta por un lado. (A mí hace unos años, creo que ya lo he contado en otra ocasión, me salió un mamarracho en moto por la acera al ir yo a dar la vuelta a una esquina: ¿que no es lo mismo una moto que una bici? De acuerdo, pero también estas pueden hacer mucho daño y pueden asustar de muerte).
       En Alcorcón han construido hace poco, de hecho creo que no han terminado aún, un carril-bici —acera-bici— monísimo, quitando terreno a las aceras, de diseño modernísimo, que apenas nadie utiliza (los domingos por la mañana, y poco más, algunas familias que pedalean unidas), no por nada sino porque apenas si hay afición y mucho menos aún como medio de transporte, a pesar de lo que el Ayuntamiento diga de integrar la bicicleta en la circulación y bla, bla, bla. Y menos mal que apenas hay bicicletas, porque esto será lo único que nos ponga a salvo a los peatones del disparate que, al parecer, está a punto de cometer la susodicha Degeté. Me adelanto a posibles justificaciones —ahórrense comentarios en este sentido—: en los países denuestroentorno ya se hace. Me la bufa semejante atentado contra el peatón, aunque ya se perpetre, si así es, en esos países.


¡¡¡LAS ACERAS PARA LOS PEATONES!!!

20/2/11

e = mc2


Descubra otro significado de la fórmula pasando el puntero del ratón sobre ella.

mc = e

19/2/11

Pasarela


Revista de prensa

Moda = Explotación


*Pulse en la imagen para ampliar.

6/2/11

El candidato de la Presidente ya tiene plata

Ante la certeza que un comentarista —hace unas semanas— en el blog de David Pérez (candidato de la Presidente madrileña a la alcaldía de Alcorcón) manifiesta sobre que "Vosotros [el Pp] es que tenéis dinero" para la pegada de carteles, don David contesta: "¡Ya nos gustaría tener dinero!".

Creo que procede felicitar al candidato porque a juzgar por como su partido ha puesto Alcorcón de propaganda de la campaña electoral es evidente que lo han conseguido: alguien ha debido de meter dinero a chorros. Unos cartelones con fondo azulón-pp a los que don David, sin corbata... o, por mejor decir, claramente descorbatado para la ocasión, asoma el careto y exhibe, también para la ocasión, alianza matrimonial.

¿Que no es campaña electoral sino precampaña porque no se pide el voto? Pues peor aún, porque es para echarse a temblar de la que nos espera en la campaña propiamente dicha.

5/2/11

Lección (modesta) de ecología

*Pulse en la imagen para ampliar.

4/1/11


¡¡¡LAS ACERAS PARA LOS PEATONES!!!

¡¡¡CARRIL-BICI por las aceras, NO!!!

3/1/11

Fumadores, agradeced

a, entre otros, nuestra ínclita Presidente madrileña el endurecimiento de la ley del tabaco. En efecto, esta tan liberal señora, envuelta en la bandera de la libertad, con la que tanto gusta vestir, hizo lo posible por cargarse la anterior ley, y a fe que lo consiguió, hasta tal punto que ha contribuido a la actual, con lo que le ha salido el tiro por la culata. Un genio.

29/12/10

Manifiesto peatonal

Es conocido por todos los alcorconeros, a poco que anden por las calles, cómo el populismo de nuestro Ayuntamiento está dando fin a la obra de los carriles-bici —los no sabemos cuantos km. proyectados, cuya cinta de inauguración se encargará de cortar cuando proceda el concejal correspondiente de la cosa—, obra que viene perpetrando desde hace meses a presión del lobby ciclista y a fin de no perder el carro de la ecología —¡ese mantra moderno!— para no ser menos que otros partidos, de hecho para no ser menos que ningún otro partido, puesto que todos ellos se apuntan a lo mismo, contando, además, con el apoyo mayoritario y borreguil de la población, que no se atreve a protestar contra la circulación de bicicletas por las aceras, y que considera tal construcción como el no va más, como lo más genuino, de lo políticamente correcto.

Porque, en efecto, de eso se trata, de que el carril se ha construido en contra de los peatones, robándoles el espacio hasta ahora sagrado para ellos de la acera, fabricando cruces infames entre carriles y aceras, así como invadiendo los pasos de peatones con o sin semáforo, y todo ello sin arrebatar ni un solo metro al sacrosanto automóvil, que tendría que haber sido, como vehículo, el que hubiera pagado el pato del invento del carril-bici. (Otros, quizás con mucha mayor precisión, hablan de aceras-bici). O eso o las bicicletas a circular por la calzada. Pero, en todo caso, quede claro que los firmantes del presente manifiesto no pretenden, ni tampoco sugieren, que las bicicletas se vayan por la calzada. Este es un problema que, como a peatones y señores de la acera, no nos atañe y que, en todo caso, tendrán que ser los ciclistas quienes le reclamen la solución al Ayuntamiento, o a quien sea, sin que nosotros tengamos por qué proponer ni sugerir siquiera solución ninguna. Lo que aquí se reclama es la defensa de la acera en exclusiva para los peatones.

Así pues, por el presente manifiesto, y como primera medida para defender nuestra acera de las bicicletas y partiendo de la base de que el carril-bici es acera y cruces de peatones usurpados al peatón y —parafraseando a los mayistas del 68— teniendo en cuenta que debajo del carril-bici está la acera gritamos:


¡Peatón, circula por el carril-bici!

¡Recuperemos nuestro espacio!

27/12/10

Harto de El País (VII)

Últimamente, hoy por ejemplo, parece que el diario le está cogiendo gusto a dedicar la página 2 a publicidad, con lo que al pasar la primera se da uno de sopetón con el anuncio a toda página, que es lo que, evidentemente, pretende el contratante. Pues bien, yo me estoy hartando de semejante truco y con él añado otro agravio más a la decisión cada vez más clara de acabar por no comprar el periódico. A ver si cunde mi malestar entre los lectores y El País acaba llevando en el pecado la penitencia.

13/12/10

Caminando 'al lado' del carril-bici

Salí el sábado por la tarde, antes que anocheciera, a dar un paseo por una zona de Alcorcón donde ya está en funcionamiento el carril-bici, caminando por la acera, más o menos en paralelo al carril, construido en esta zona en su mayor parte recortando terrenos de parque o de césped o dejando en algunos tramos una acera de poco más de metro y medio.
       El caso es que fui muy atento a ver cuántos ciclistas me encontraba. El paseo, más bien caminata a paso vivo, duró, entre ida y vuelta —ésta por la acera opuesta, pero desde la que también alcanzaba a ver el carril ciclista—, cerca de una hora. Pues bien, en este tiempo ví... tres ciclistas ¡tres!: dos por su carril, lo cual, teniendo en cuenta que es bidireccional, no se puede hablar precisamente de éxito; el otro, por la calzada, al llegar a un cruce, saltándose el semáforo en rojo, hizo frenar a un coche, que salía por su derecha con su semáforo en verde, para no llevárselo por delante. A los pocos metros ví cómo el tipo de la bici se metía por la acera. También pude observar gente paseando por el carril bici, algunos con cochecito de niño o paseando al perro; otros corriendo, haciendo footing o troting o lo que sea. En ocasiones es inevitable, al llegar a algunas intersecciones —¡las hay infames!—, que el peatón tenga que cruzar el carril, incluso, a veces tiene que esperar metido en él a que se abra el semáforo. Es más, como algunos semáforos son de los de "peatón pulse", para pulsar hay que cruzar —o no, según la posición— el carril de la bicicleta.
       Lo paradójico de que el carril fracase es que a los peatones, al menos en cuanto tales, no puede producirnos sino alegría. En efecto, si se tiene en cuenta que el carril no está integrado en el transporte general de la ciudad, en contra de lo que el Ayuntamiento proclama con jerga municipal, sino que lo que hace es segregar de la calzada la circulación de bicicletas y solaparla de forma más o menos clara en las aceras, siempre en perjuicio del peatón y, desde luego, siempre con molestias para él, quiere decirse que, como es imposible construir un carril que llegue a todas partes (¿?), al menos sin un grave quebranto para los coches y mucho más grave aún para los peatones, de alguna manera tendrá que ir el ciclista desde su puerta a enlazar con el carril —y, a la vuelta, desde éste a su puerta—. Sólo se me ocurren tres: a) por la calzada; b) andando por la acera con la bici del manillar —risum teneatis?—; y c) circulando por la acera con la bicicleta. No sé en qué proporción se decidirán los ciclistas por cada una de las tres posibilidades, aunque me temo por cual optará la mayoría de ellos.
       Sea como sea, lo que sí parece seguro es que cuanto más se utilice el carril, más bicicletas por las aceras. Pero si no se utiliza, si es un fracaso de uso, los alcorconeros habremos costeado una obra inútil. De otra manera: en la medida en que el carril tenga éxito aumentará la circulación de bicis por las aceras, y en la medida en que no, habremos contribuido a pagar una inutilidad. Así que, bien como peatones, bien como contribuyentes, nos podemos dar por jodidos.

5/12/10

28/11/10

¡Bicicletas por las aceras, no! (2)

En Alcorcón, para quien no lo sepa, que serán la mayor parte de los incontables lectores de este blog, se está construyendo un carril-bici, o se están construyendo más km. de los que ya había.
       Naturalmente, como suele ocurrir en esta clase de obras, que se convierten en un gueto para los ciclistas, el susodicho carril-bici o acera-bici va en contra de los peatones, con reducción de las aceras y, en ocasiones, con arrasamiento de jardincillos, así como intersecciones entre aceras y carriles y compartimento de pasos de peatones —la anchura de los pasos en mitades—.
       No trato con este comentario —advierto: habrá más y más largos— de reclamar que las bicicletas se vayan por las calzadas ni reclamar un carril-bici bien hecho (¿?), sino que lo que pretendo es defender la acera como lo que ha venido siendo hasta ahora: como un espacio reservado y sagrado para el peatón, un espacio que el peatón sabía que terminaba en el bordillo de la acera, y que más allá de éste era donde empezaba el territorio comanche, pero terminaba ahí, eso estaba claro, cosa que no está tan clara ahora con la fabricación de esos territorios híbridos mezcla de acera y calzada, para uso exclusivo, por otra parte, de las bicis. Y ¡ay del peatón al que se le ocurra aposta o inadvertidamente invadir el carril!: la furia de ciclistas puede caer sobre él como rayo jupiterino. A ver si vamos a tener que reclamar un carril-peatón.
       Por otra parte, me pregunto cuántas toneladas de propaganda se va a gastar nuestro Ayuntamiento en decir que ha construido no sé cuantos km. de carril ciclista. Pero, ¡atención!, no nos engañemos, no es una cuestión del color político que gobierne. Daría igual que gobernara el partido de la otra mano; los transversales o cualesquiera otros supuestamente diferentes. Todos comulgan con el carril-bici, que tan buena prensa tiene y resulta tan ecológico.

11/11/10

El candidato de la Presidente (2)

Ayer miércoles 10 de noviembre insertaba don David en su blog un gráfico —con ocurrentes dibujos, no se si obra suya o del periódico del que copia el gráfico— de la valoración de Zapatero, según barómetro del CIS, desde abril del 2004, es decir, desde la primera de las dos victorias electorales de Zapatero sobre Rajoy, hasta la fecha.
         Yo me he permitido fabricar otro gráfico añadiendo al primero la valoración, también con datos del CIS, del presidente del PP. A continuación, los dos gráficos. (Para ampliar la imagen pinche sobre ellos).



6/11/10

El candidato de la Presidente

En el diario digital Gente (edición Alcorcón) aparece una entrevista con el recién designado, por el poderoso dedo de la Presidente de la Comunidad de Madrid, candidato a la alcaldía de Alcorcón, David Pérez García. El tono general de la entrevista es de los que no tienen desperdicio: desde el oscilante tuteo al usted (¡a veces incluso en la misma pregunta!: «En tu presentación de [¿se?] habló de su "vinculación"... », cursivas mías) por parte de las entrevistadoras hasta algunas cosas hilarantes por parte del entrevistado, quien prácticamente se proclama vencedor, sin elecciones ni nada, sin bajarse del autobús, como dirían en jerga futbolera, pasando por declaraciones que podría hacer cualquier candidato de cualquier partido de cualquier ciudad, como: 'responsabilidad', 'cercanía', 'diálogo', 'ilusión', 'austeridad' y otros mil topicazos de manual al uso. Pero vayamos por partes... o por preguntas.

El candidato habla de una ciudad de 200.000 habitantes. Mal empieza, porque Alcorcón tiene en torno a los 170.000. (Al 1 de enero de 2009, 167.967)

La "vinculación" con Alcorcón, según él, consiste en que, al ser diputado en la Asamblea de Madrid es representante de los madrileños y, por tanto, de los vecinos de Alcorcón, silogismo ridículo donde los haya. Pero más ridículo aun —hilarante— es que aporte como vínculo con Alcorcón el haber vivido hasta los 25 años (no dice si desde que nació) en Campamento, «que está muy cerca de Alcorcón». Por esta regla de tres, al tener ahora 37 ó 38 años, querría decir que lleva más de 12 alejado de esta ciudad.

«El Creaa, que ha costado una millonada...». Pero ¿cuánto? ¿Cómo de grande es la millonada? ¡Ah, eso no lo dice! Probablemente porque no lo sepa, y juega con ventaja hablando de "millonada". Ventajismo se llama esa figura.

Se plantea el candidato si era necesario «destruir una biblioteca sin preguntar a los vecinos de la zona». Se refiere, claro, a la biblioteca Joaquín Vilumbrales, en el centro del parque de Los Castillos (supongo, ¿o es mucho suponer?, que sabe la biblioteca de la que se trata, y no habla porque le hayan contado algo de una biblioteca destruida en la obra del centro cultural), cuya demolición ha sido una de las mayores barrabasadas cometidas en la construcción del dichoso Creaa. Yo diría que el derribo de la biblioteca era innecesario, independientemente de lo que hubieran dicho los vecinos. Quiere decirse que aunque se hubiera preguntado a los vecinos y hubieran estado a favor de la demolición habría sido igualmente un desastre. Así es que no es una cuestión, como el candidato parece creer, de lo que opinaran los vecinos. Y es que se le vuelven los dedos huéspedes y está muy pendiente de colocar a cada paso lo de escuchar a los vecinos, venga o no a cuento. «Son las muestras», añade, «de que alguien ha perdido el contacto con la gente, y yo quiero recuperarlo». ¡Fantástico!, ¡si él hubiera sido alcalde, habría preguntado a la gente qué le parecía la demolición de la biblioteca!

Las audaces entrevistadoras le preguntan, a bocajarro, si «somos sucios», y el candidato, que hace más de 12 años que no vive en Alcorcón... digo en Campamento, contesta sin titubear —con mucho énfasis— que «para nada». No parece darse cuenta de que el que el Ayuntamiento sea responsable de la limpieza, que sin duda lo es, no excluye el que haya vecinos guarros.

Más adelante, la entrevistadora, «para saber si es verdad» (¡literal, oiga!) lo que, según ella, «El alcalde dice» sobre «que [el candidato] habla desde la ignorancia» decide someterlo a una especie de reactivos, en forma de preguntas, acerca de la composición del pleno y de «quienes son los portavoces de los partidos con representación». Sólo hay tres partidos en el pleno. Sin embargo, aunque «ayer mismo» el candidato, según él mismo dice, contestó a la portavoz del Psoe, no recuerda su nombre. En cuanto a la composición del pleno, el candidato responde: «Eso lo hemos estado viendo hace un momento», que no se sabe qué quiere decir exactamente, pero que revela que no conoce dicha composición. De haberla conocido, le habrían bastado unos segundos para contestar, porque son habas contadas.

Podría seguir sacándole punta a la entrevista, pero la verdad es que, aunque a veces resulte tronchante, también es fatigoso.

30/10/10

Fracaso de las bibliotecas municipales

En un titular a tres columnas del periódico local Gente (núm. 174, pág. 8) leo: «Medio centenar de personas son socias de las bibliotecas». "¡Demonios!", me digo, "En una población de cerca de 170.000 habitantes, ¿sólo 50 socios?: ¡Pues qué fracaso!". Pero, leyendo la letra pequeña me entero de que no son 50 sino 52.251. ¡Acabáramos! Es que el redactor de la noticia es un genio y confunde medio centenar con 50.000.
       Pero sigo leyendo y me entero también de que esta cifra "denota la aceptación y el uso de este servicio municipal que ha prestado a lo largo del último año 156.803 libros". Las últimas comillas son del periódico porque cita palabras del Alcalde de Alcorcón, Enrique Cascallana. Haciendo una división, incluso de cabeza, salen a 3 libros (3) prestados por socio y año, es decir un libro cada cuatro meses por socio. No sé si el número de socios se podría considerar como éxito, pero lo que no se puede considerar como tal es el de préstamos: cada socio ha sacado un libro al cuatrimestre y, en términos de población, no llega a un libro por habitante y año. Yo creo que se puede calificar como un fracaso clamoroso, aunque el Alcalde no lo vea.
       Así es que lo que por un error en el titular de la noticia parecía un fracaso de las bibliotecas municipales de Alcorcón, se confirma como tal fracaso, aunque por motivos diferentes, al leer el texto.

7/8/10

Las islas escatológicas

El basural (II)

Con ser muy malo, no es la montaña de bolsas, cartones, envases, etc. que durante días se forme alrededor de los contenedores, con las consecuencias antiestéticas y de malos olores —de vez en cuando se queda la zona despejada—, lo peor de las islas escatológicas, sino la mugre del interior que no se ve y que con toda seguridad es un foco insalubre y la causa principal del hedor en esta época.
     Es decir no lo que durante horas o días pueda estar a la vista sino lo que queda oculto y que, además, es prácticamente imposible limpiar, algo que el Ayuntamiento debió tener en cuenta antes de instalar este sistema de recogida de basuras tan ecológico: ni el interior de los contenedores ni el foso de cemento donde estos van incrustados hay manera de limpiarlo, salvo, naturalmente, que se destinara una cantidad de recursos a su limpieza que supondría la bancarrota del Ayuntamiento.
     Me temo que estamos condenados a soportar esta mierda indefinidamente, dando igual el color del Ayuntamiento.

6/8/10

El basural

Desde la entrada en funcionamiento en Alcorcón de las llamadas «islas ecológicas» el aumento de la mugre y los malos olores en esta ciudad no ha hecho sino aumentar, prácticamente por cualquier calle por dónde se camine. Es muy frecuente ver cómo se amontonan bolsas al pie de los contenedores y cómo en cuanto llegan los primeros calores el hedor empieza a extenderse.
       La causa del amontonamiento es con frecuencia el mal uso por parte de vecinos que muchas veces producen atascos innecesarios en la boca del contenedor, incluso a veces se limitan a depositar la basura a los pies de estos —yo lo he visto— sin molestarse en introducir la bolsa. Otras veces el tamaño de ésta les dificultan depositarla en el contenedor, aunque no tanto por el tamaño en sí sino porque no se molestan ante la más mínima dificultad. Y tampoco es tan difícil, por muy grande que sea la bolsa —aparte de que lo lógico es usarla de un tamaño que luego se pueda introducir en el depósito, un tamaño doméstico—.
       Pero el caso es que por unos motivos o por otros las «islas ecológicas» —voy a dejar de utilizar el nombrecito para dejárselo a ELLOS en exclusiva— son auténticos muladares cuya responsabilidad corresponde al Ayuntamiento, independientemente del comportamiento de los ciudadanos, para eso tiene —o tiene que tener— suficiente poder sancionador y de vigilancia. Pero lo más eficaz que han hecho en los últimos meses ha sido una campaña publicitaria adhiriendo a los contenedores unas pegatinas con unas leyendas que dicen algo como: «Con el medio ambiente [e. e. lo que toda la vida se ha llamado 'limpieza'] echa el resto. Pero échalo dentro.» ¡Qué ingenioso, ¿verdad?!
       Por otra parte, la limpieza interior de los contenedores —salvo la especie de lavado de cara que de tarde en tarde les hacen— es muy difícil de realizar y de hecho raramente se hace y cuando se hace debe de quedar más mugre que la que quitan, con lo cual se debe de estar fijando una especie de costra crónica que, lógicamente, va oliendo cada vez peor. Y así ha ocurrido este verano —o al menos me lo ha parecido—: huele peor que en los anteriores.       Y en lo del nombre:


¡¡¡No digas islas ecológicas! ¡Di escatológicas!!!

2/8/10

Patriotismo

Sin duda se equivocó Juan Benet cuando en junio del 82, con motivo de la mundial del fúrbol organizada aquí, publicó su artículo La pesadilla sin vuelta.
    El título hacía referencia a que, estadísticamente hablando, al menos durante varias generaciones, ya no conoceríamos otro campeonato.
    Pero no ha hecho falta que se organizara aquí para la vuelta de la pesadilla: ha sido suficiente con los barruntos de victoria (y victoria final) del equipo Nacional. ¡Dios mío! ¡¿Qué habría pasado, con el patriotismo decepcionado, si hubieran perdido en la final?! ¡¿Qué habrían dicho los apabullantes periódicos y televisiones, Virgen Santa?!
    El patriotismo... esa patología.

20/5/10

Harto de El País (VI)

Por el sistema de suplementos anidados, 120 páginas trae hoy jueves el diario, de las cuales, según la proporción que ya calculé una vez, 40 deben de ser de publicidad, propiamente dicha, sin contar la encubierta, que también la hay. Prácticamente desde los primeros números del periódico, los domingos eran más gordos, y más caros; siguieron engordando los sábados y después los viernes, y ahora parece que llevan el mismo camino los jueves. ¡Lástima de árboles y de papel prensa subvencionado!
         Hace tiempo que me limitaba a comprar el diario dos días a la semana (lunes y jueves), pero ¡por éstas! que a partir de ahora lo haré sólo los lunes. Entiéndanlo, uno necesita algo de papel de periódico para colocarlo en el suelo de la cocina al freír, para que no salpique.
         Y cuando el diario, que llegará el día, creo que ya se las ven venir y se están preparando, restrinja el acceso a la edición digital, salvo que se pague, pues que les den. Vamos, ¡es que ni un céntimo!

5/5/10

Chistes municipales (1)

Al igual que hay chistes verdes, políticos, de jaimito, escatológicos, gore, etc. creo que se podría hacer una categoría de 'municipales' (subcategoría de la de 'políticos') que serían aquellos en los que el protagonista es un alcalde, concejal, policía municipal... Bajo esta categoría de municipales empiezo hoy mi serie. Unos serán chistes en los que haya participado yo directamente y otros me los habrán contado o los habré leído u oído o serán apócrifos. Allá va el primero:

(Lo leí hace poco en un foro de Alcorcón).


Un hombre pregunta a la policía municipal de Alcorcón si está permitido circular en bicicleta por las aceras. El policía que contesta, con la cartilla bien aprendida, le dice que no, que las bicicletas tienen que circular por la calzada o por los carriles bici, y que si en algún momento ve a algún ciclista circulando por la acera, que los llame (a la policía) y se lo diga.

Bueno, ya está, pero no le oigo a usted reírse. ¿Que no le ve la gracia? Hombre, no me hunda, que yo cuando lo leí en casa solté tal carcajada que aún no se ha recuperado la familia del susto que se llevó al oírme. De modo que, a ver, intento explicárselo:
       Imagínese la situación. Usted ve venir a un ciclista duro y puro por la acera corriendo a todo trapo (o le pasa a usted desde atrás: ¡fiuuu...! O al dar la vuelta a una esquina se lleva un susto de muerte. O al salir del portal le pasa por encima de los pies. O en fin, posibilidades mil.), y se echa usted a temblar porque teme por la integridad de sus espinillas a las que les tiene mucho aprecio, y va usted y coge el móvil, si es que usa, y si no se va a una cabina, y llama a la policía: "Oiga, que he visto a un hombre corriendo en bici por la acera". "Deténgalo", puede que le contesten, "No deje que se escape que ahora mismo vamos". Aparte de que antes de que usted termine de marcar el 092, el ciclista, si se lo ha encontrado usted en, pongamos, la avenida de Leganés (de Alcorcón), estará ya en el centro de Leganés, o en el de Móstoles si va en la otra dirección, es que tiene guasa que porque la policía no actúe de oficio, de patrulla (aparte de la connivencia —¿por aquello del buenrollo electoral que da apuntarse a lo medioambiental?— del Ayuntamiento con estos majaderos que se deben de creer seres superiores porque les gusta desplazarse en bicicleta), tiene guasa, decía, que haya de ser el ciudadano quien haga de policía, quien interiorice la función policial.
       ¿Cómo? ¿Que ya lo había entendido usted pero que lo que pasa es que no tiene ninguna gracia?... Pues ahora que lo dice puede que tenga razón: maldita la gracia que tiene. Así es que, si por casualidad el agente en cuestión leyera esto, sepa que su chiste no es nada gracioso.

P. S. Me parece que, por ser el primer chiste de la serie, se lo voy a pasar al buzón del ciudadano del Ayuntamiento. ¿Quién sabe?, a lo mejor a ellos les hace gracia y se echan unas risas. Aunque quizás ya lo conozcan. De lo que estoy seguro es de que me contestarían, ipso facto, eso de "Su solicitud se ha enviado correctamente, le responderemos a la mayor brevedad posible. Ayuntamiento de Alcorcón".

19/4/10

La cena de Vargas Llosa

Ayer publicaba Mario Vargas Llosa en El País un artículo con el título de Torear y otras maldades. Al leer el título, y como no conocía las inclinaciones taurinas de Vargas Llosa, pensé que éste consideraba las corridas una maldad y, por tanto, rechazables. Después de leer el texto, lo que pensé es que el título era irónico, pero luego me hizo dudar de la ironía —y sigo con la duda— y lo que tal vez considere es que son una maldad, pero una más entre otras y, por eso, parece creer, aceptable.
       Bien, sea lo que sea de la ironía o no del ilustre escritor, voy al contenido del artículo que es claramente taurófilo. Y lo es con los argumentos consabidos —tan caros sobre todo a intelectuales—, que no me voy a molestar en comentar, ya lo he hecho en otros posts: la langosta que también sufre cuando la cuecen; el toro que existe gracias a que hay corridas; lo bien cuidado que el animal está; la libertad de los aficionados; la ideología; la tradición; el juego de la muerte y de la vida; etc.
       ¿Y el argumento de la cultura? ¿No lo emplea don Mario? Por supuesto que sí, sólo que en una versión que yo hasta ahora desconocía, porque a la tauromaquia no le llama cultura sino (sic) "alimento espiritual". ¡Ah! ¡Qué sibilina, sugerente y retórica contraposición del autor!: langosta-alimento corporal / toros-alimento espiritual. Sólo que, por si acaso, porque no quita que algo pueda ser "alimento espiritual" para que sea una bazofia, se ha visto obligado a hacer la trampa de poner al mismo nivel de calidad alimenticia espiritual, por un lado los toros y, por otro, "un concierto de Beethoven, una comedia de Shakespeare o un poema de Vallejo". Pero dejemos aparte de una vez toda esta retórica de V. L..
       Lo que me puso los pelos como escarpias fue el último de los argumentos (dicho sea lo de "último" en los sentidos de que es el último que emplea y en el de lo nunca visto: ¡lo último en moda taurina!): "Prohibir los toros [...] reorientará la violencia empozada [lindo esto de la "violencia empozada"] en nuestra condición hacia formas más crudas y vulgares, y acaso nuestro prójimo". Esta última frase no la entiendo muy bien: supongo que se trata de una errata de imprenta y quiere decir algo como "y acaso contra nuestro prójimo". Y prosigue V. L., ironizando: "En efecto, ¿para qué encarnizarse contra los toros si es mucho más excitante hacerlo con los bípedos de carne y hueso que, además, chillan cuando sufren y no suelen tener cuernos?". Es lo que podríamos llamar los toros como homeopatía: si no fuera por las cuchilladas que recibe el toro nos las daríamos cada dos por tres entre prójimos, debido a esa "violencia empozada", como, según sabe todo el mundo, ocurre en sitios donde no hay corridas de toros: he ahí el origen de la violencia; por lo tanto, leña al mono... digo al toro.

P. S. El argumento de la langosta implica que si usted, al mismo tiempo que critica las corridas de toros, no presenta una enmienda a la totalidad a fin de evitar cualquier sufrimiento a cualquier animal, es usted un hipócrita y, por ende, no puede tener usted razón porque lo de menos es lo que usted diga: lo que importa es lo que usted sea; una clarividente forma de razonar de nuestro intelectual escritor.

9/3/10

Un diálogo y una nota

(número VIII de la serie Diálogos)

    —A ver, Consejero [se debe de referir al de la Educación y Cultura], me vas a preparar una orden para, en esta Comunidad en la que asiento mis reales, declarar los cocederos de mariscos bien de interés cultural.
    —¡Presidenta!, ¿y eso?
    —Porque ayer le leí a un plumilla que las langostas sufren tanto o más en la cazuela que los toros en la plaza, y, como consecuencia, si se enteran de eso nuestros enemigos se les puede ocurrir plantear en nuestro Parlamento comunal que se cierren los cocederos...
    —Pero, Presidenta, con todos los respetos, eso no puede ser.
    —¿Qué es lo que no puede ser?
    —Que alguien tenga la ocurrencia de proponer que se prohiban los cocederos...
    —¿Ah no? ¿Y por qué no? Ten en cuenta, Consejero, que el enemigo acecha y con tal de jod... de perjudicar nuestras expectativas electorales, son capaces...
    —Pero no puede ser tal extravagancia, entre otras razones porque hay una diferencia a efectos del dolor entre toros y langostas. Los toros son vertebrados, con médula espinal, por tanto, y además...
    —¡¿Y además, qué?! ¡¿No estarás empezando a pensar como los socialistas?!
    —¡¡¡No, por Dios, Presidenta!!! Te iba a decir que, además, del cuece de las langostas no se hace un espectáculo como se hace de la muerte de los toros.
    —Venga, Consejero, no me salgas con tiquismiquis.
    —Lo que tú mandes. Pero permíteme añadir una última cosa: que hayas querido blindar los toros se puede entender, además de por tus sesudas y liberales razones culturales y artísticas que tan bien, tan estupendamente y...
    —Consejero...
    —Bien... que quieras blindar los toros, te decía, se puede entender también porque nosotros tenemos una plaza de toros, y los intereses...
    —¿Cómo? ¿Que tú tienes una plaza de toros?
    —Me refería a nosotros, a la Comunidad. Pero lo que no tenemos son cocederos de langostas...
    —¿Que no tenemos cocederos? Ya te estás poniendo manos a la obra para hacerme unos cuantos.
    —Sí, sí: como siempre lo que tú digas. Le pasaré la orden al Consejero de... ahora mismo no se a cuál le toca.
    —Pues adelante y, ya sabes, prepárame el decreto para la declaración de bien universal cultural y protección de las langostas.
    —Querrás decir, Fe...
    —¡No me llames Fe: ya estoy harta de que me acortéis el nombre!
    —Perdón, Federica: querrás decir, para la protección de los cocederos.
    —Pero es que es lo mismo.
    —En cierto modo, Presidenta, es justo lo contrario.
    —Bueno, no entiendo muy bien lo que dices: venga, ponte a trabajar.
    —Hasta luego, Presidenta. [¡Virgen Santa! ¡Qué trapío el de esta mujer! Ni el de las langostas... eeeh... de los toros: ya no sé ni lo que me digo].
Nota del transcriptor. Un recurso tan habitual como tramposo a la hora de contraargumentar es el de descalificar —pretendiéndolo o no— no el argumento sino al argumentador; no lo que éste dice sino a éste como persona.
       Es lo que ha ocurrido una vez más, ahora con ocasión del asunto de los taurófilos (o lidiófilos) y los taurófobos (o lidiófobos). En efecto, han echado en cara los primeros a los segundos el que estos mucho protestar por las corridas de toros y el sufrimiento que puedan causarle a esos animales, y no se meten en cambio —siguen diciendo los taurinos—, por ejemplo, con el que se inflige a las langostas en el cocedero. Se podrá acusar a quienes omiten defender también a las langostas y a los patos y a las merluzas y a todo bicho viviente, se les podrá acusar, digo, en el peor de los casos para los acusados, de incoherentes o inconsecuentes, pero eso, la incoherencia, no quita ni añade un ápice a la verdad o falsedad de lo que argumenten.
       Se podrían poner muchísimos más ejemplos de esa forma de razonar, pero, siguiendo con el caso de los toros, también se ha argumentado que los lidiófobos no protestan contra el aborto y sí lo hacen contra la muerte de los toros. Pues volvemos a las mismas: el no protestar contra el aborto no invalida el argumento contra las corridas, aunque a los abolicionistas de éstas se les pueda acusar etc. Eso, además, en el supuesto, que ya es suponer, de que quienes protestan contra una cosa no sean los mismos que protestan contra la otra, y ni unos ni otros tienen por qué dar explicaciones de cómo piensan en otras cuestiones distintas a las que se planteen.
       Y un tercer ejemplo, de hace unos años, para terminar. Cuando las manifestaciones contra el bombardeo y la invasión de Irak se acusó, incluso por parte de filosofantes de mucho copete, de que quizás aquellos no se manifestaban contra el terrorismo. ¡Vaya por Dios! ¿Cómo iban a tener razón en sus protestas contra lo de Irak quienes no condenaban (según ellos) el terrorismo? Imposible.
                  
Otros diálogos
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6/3/10

De la guillotina, los toros, la libertad y la cultura

Bien, en un diálogo que transcribí el 04/03/10 se quedaba un taurino-filosofante colgado de los cuernos de la luna, a dónde lo había enviado de una cornada su enemigo (que no 'adversario'). Y de entonces a ahora ¿qué ha habido? Pues, entre otras cosas, artículos de filosofantes-taurinos exponiendo sus sesudos argumentos a favor de que la "fiesta" continúe.
       Pero vayamos a los argumentos de los taurinos. Algunos de esos son tan idiotas que casi no merece la pena ni considerarlos. Como, por ejemplo —que con más o menos disimulo se ha expuesto—, el de descalificar a quien se opone a las corridas por el hecho de ser "nacionalista", que les llaman, como si la verdad o falsedad de lo que digan dependiera del "nacionalismo". Pero, en fin, como digo, el argumento es tan falaz que no merece más atención. ¿Y qué decir del argumento de la "tradición"?: es de los de agárrate a la brocha que me llevo la escalera.
       Entremos en el más consistente, aparentemente al menos, que no es otro que el de la "libertad": "a quien no le gusten los toros, que no vaya". Claro, claro, pero no se haga usted el tonto porque esa no es la cuestión: la cuestión es si en las corridas hay malos tratos al animal (algo que en sí mismo no sería suficiente para prohibirlas) y si esos malos tratos serían legítimos o no. Así es que el factor 'libertad' de asistencia del público, tan caro a algunos ilustrados y que lo manejan pretendiendo que es incontestable —¿nos toman por idiotas?—, no hace al caso. La guillotina, por cierto, se suprimió, como todo el mundo sabe, cuando su espectáculo se quedó sin público —¿a que sí?—, así es que ¿para qué prohibir nada?: cuando el público deje de asistir, se acaba el negocio.
       De la mano del argumento liberal suele venir el de la "cultura", que, como es un concepto con tan buena prensa, los taurófobos se creen en la obligación de rechazarlo, en el sentido de negar que los toros sean cultura, y yendo así a parar al terreno de los taurófilos, en vez de espetar: «muy bien, sea, son cultura ¿y qué? También a veces se habla de "cultura de la violencia" y se rechaza. Así es que ¿por qué habría que aceptar la cultura de los malos tratos al toro?».


P. S. El argumento de la "tradición" les ha costado a quienes contrargumentaban la condena de algunos tarugos —feministas incluidos que están a la que salta— según los cuales, los que rechazaban la tradición como razón suficientemente válida equiparaban la práctica bárbara de la ablación (que, por cierto, es una cultura en donde lo sea) con las corridas de toros. He dicho "tarugos", pero tampoco creo que lo sean tanto como lo parecen: más bien lo que han querido ver —los muy hipócritas— es una magnífica ocasión para escandalizarse.



POR ILUSTRACIÓN QUE NO QUEDE


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5/3/10

Harto de El País (V)

Algún problema debe de tener en Miguel Yuste con los comentarios que envío de vez en cuando a artículos o noticias del diario, porque no me los publica. Insisto y repito el comentario hasta que me canso, pero es igual: nada.
         Hoy me ha ocurrido con un comentario (cuatro veces lo he enviado) al artículo titulado No a las prohibiciones, firmado, a dúo (¿?), por Víctor Gómez Pin y Francis Wolff. Mi comentario era muy breve y decía:
         «Ayer era Savater diciendo bobadas en su artículo. Hoy, otros dos filósofos, que si la caza, que si la pesca, que si la carne. Ya son ganas de pretender justificar lo injustificable. El título del de hoy ('No a las prohibiciones') resulta chocante: ¿Qué pasa, que no hay que prohibir nada? ¡Ah, que se refiere a los toros!»

Devota de Frascuelo

¿Tu amor a los alamares
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?


(A. Machado, en Campos de Castilla)

No me falla, siempre a la vanguardia, siempre puedo contar con ella, con la Presidente del virreinato madrileño, digo. No se si será devota de María, que ni falta que le hará a Ella, a María, quiero decir. Pero sí en cambio, seguro que es devota de Frascuelo, y se ha descolgado con declarar las corridas de toros bien de interés cultural. (La cosa esta de los "bienes culturales" —con el tufillo a patrimonio, ¿patrimonio nacional?— ya en sí misma se las trae).
       No se sabe, o yo no se ni me he molestado en averiguar, por qué le ha dado por ahí, pero viendo cómo se las gasta la señora no creo que sea por nada ajeno al hecho de que en otro estatículo, gobernado por adversarios políticos —¿enemigos?—, quieren prohibir la "fiesta", pero sobre todo porque, proba-blemente, ha hecho un cálculo electoral y turístico y ha visto un caladero seguro de votos y turistas.
       De todas formas hay que reconocer que es mejor lo de "bien cultural" que lo de "fiesta nacional"... bueno, no se.

P. S. A propósito de toros y patrimonios nacionales. ¿Alguien recuerda cuando un ministro felón quiso retirar hace unos años de las carreteras el toro del anuncio de un coñac? ¡La que montaron los patriotas! ¡Vamos, ni con Gibraltarspañol han llegado nunca a semejantes cotas de patriotismo!

4/3/10

En los cuernos de la luna

(número VII de la serie Diálogos)

(Diálogo —breve, interrumpido accidentalmente— entre toro y torero)

Animal (entiéndase 'toro'). ¡Muuuu!

Torero. No te quejes, toro, de tu suerte que para eso te has pegado la gran vida en la dehesa.

A. Vamos a ver, capullo, ¿justificarías tu el circo de gladiadores por la vida que llevaban, cuidados al máximo por sus guardianes?

T. En todo caso, tu sacrificio no será en vano: servirá para conservar la especie: si no fuera por eso ya habría desaparecido y tú ni siquiera habrías nacido.

A. Lo de la "especie" ¡¡¡me la bufa!!!, y nunca mejor dicho, —intelectual leído y escribido como pareces para hacer tanta filosofía sobre mi muerte— y tiene un cierto tufillo fascistoide. ¿¡Y a mí qué me importa, leidillo, si quien voy a morir soy yo!? Además, la situación a la que aludes es absurda: si 'yo' no hubiera nacido, no sería yo.

T. Pero es que los que quieren...

A. Que nada, hombre, que ya se me están hinchando las pelotas... Te voy a dar yo una especie de cornada...

T. ¡¡¡No, quieto, nooo...!!!

A. ¡Jua jua jua!... digo... ¡muuuu!

                  
Otros diálogos
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1/3/10

De dioses y víctimas

Las hostias son víctimas ofrecidas a Dios en sacrificio (diccionario). ¿No son acaso 'Automóvil' o 'Progreso', entre otros, nuevos dioses? ¿Son, pues, las víctimas de la carretera las hostias ofrecidas al dios Automóvil, al dios Progreso? ¿Son víctimas expiatorias que estos dioses modernos reclaman?
       Es más: ¿Hay dioses sin víctimas? ¿Qué actitud adoptar ante los dioses demandantes de sacrificios (¿redundancia?)? ¿No sería lo más digno —lo "más elevado para el espíritu", dicho a lo Hamlet—, como el otro, el "non serviam"?
       Hay un episodio bíblico, desconcertante, al menos a mí me lo parece, a propósito de lo anterior. Me refiero a aquel en en que Abraham, cumpliendo órdenes de Dios, se dispone a sacrificar a su hijo Isaac, para, momentos antes de ejecutar el mandato, Dios, por medio de la voz de un ángel, detener a Abraham, ordenándole lo contrario: que no mate a su hijo. (Gén, 22, 1-12).
       Ya se que el mandato divino, según el propio texto dice, es para probar a Abraham en su obediencia, pero ¿qué necesidad tenía Yavé, el Omnisapiente, de probar lo que no podía sino saber? Pero hay que tener en cuenta que, precisamente, el autor de los libros sagrados está inspirado por Dios; podríamos decir: es Dios quien mueve la mano del autor, con lo que bien podría ocurrir que lo hiciera en Su interés.
       Si esto fuera así, cabría otra interpretación del episodio: sería una estratagema de Dios para engañar(nos) haciéndonos creer que Él no reclama sacrificios humanos. Porque, ¿hubo, quizás, una conversación entre Dios y Abraham anterior a la orden del sacrificio —el libro no nos dice nada— en la que Abraham Le reprochara la identidad que había entre Él y los demás dioses de la época, quienes reclamaban holocaustos humanos? Y para eso, para mostrarle que Él no era como los demás, le impide el sacrificio.
       Y, sin embargo, quizás otra cosa no, pero si la historia humana se distingue por algo es por el chorreo de sangre y vidas, en nombre de diferentes advocaciones de Dios: la Patria, por ejemplo. O el Dinero, dios dominante actual.

28/2/10

Añadido a mi artículo anterior

He llamado al obispo Camino "pastor", pero creo que es un error porque al ser obispo auxiliar no tiene jurisdicción ni grey a la que cuidar.

27/2/10

El jesuita, el Rey y las ruedas de molino

Preguntado por audaces periodistas sobre la posibilidad de excomulgar al Rey por sancionar y promulgar la llamada "ley del aborto", el secretario y portavoz de los obispos españoles dijo, si no entendí mal, que no era comparable con el caso de los diputados porque mientras estos tienen la posibilidad de votar 'sí' o 'no', la acción del Rey, por el contrario, "es única".
       Esto sólo puedo entenderlo en el sentido de que el Rey, según el monseñor, sólo tiene en su mano la acción de firmar, algo que en rigor es así puesto que 'no-firmar', en sí misma, no es una acción propiamente dicha. Pero esto, por otra parte, es un sofisma porque el que el Rey al actuar sólo lo pueda hacer en un sentido —firmando la ley, y sancionándola y promulgándola por tanto— no significa que no pueda eludir la acción: bastaría con que renunciara a la jefatura del Estado.
       No obstante el sofisma del obispo portavoz, no creo haber oído a ninguno de los susodichos periodistas presentes en la rueda de prensa que le hiciera ver al epíscopo que estaba tratando de hacer comulgar con ruedas de molino, y nunca mejor dicho.
       Me parece evidente, por otra parte, la imagen que el portavoz episcopal quiere hacer llegar: por un lado los diputados, con dos botones ante ellos: el del 'sí' y el del 'no', y por otro lado, Su Majestad el Rey (como algo untuosamente —suele ser propio de obispos— y con repetición innecesaria —sería suficiente con "Su Majestad" o "El Rey"— dice el pastor eclesiástico), quien tendría ante sí un solo botón: el de la firma.
       ¿No habría sido mejor argumento el de que sancionar y promulgar una ley no es apoyarla, sino ordenar que se publique lo que YA es ley? ¿Por qué el prelado no lo emplea? Probablemente porque no las tiene todas consigo. Así pues, ante la duda de si sancionar una ley es apoyarla o no, con consecuencias diferentes en cada caso a efectos de las excomuniones eclesiales, opta por el galimatías-sofisma de la "acción única". Muy jesuítico.

P. S. Por otro lado, la campaña de rezos para que Dios ilumine al Rey a la hora de decidir (¿?) es hipócrita porque lo que pretende es que lo ilumine en un sentido determinado: en el de no firmar. A su vez, esta pretensión de que el Rey no firme (¡pero tendría que renunciar a su cargo, insisto!) para que así la ley no entre en vigor es necia a más no poder: no hace falta ser ningún eminente jurista para darse cuenta de que alguien tendría que asumir la función.


Artículo del que subscribe relacionado con este asunto:

Tinieblas

17/2/10

La dictadura del espectadorado

En dos entradas anteriores he dado cuenta de la falta de respuesta de la defensora del espectador de TVE ante una queja mía sobre la costumbre de la cadena de cortar una película apenas si empiezan a aparecer los títulos finales de crédito, incluso cuando estos se solapan con las últimas imágenes de la película: nada, sin piedad: cortan y en paz.
       Pues bien, tras insistir, ayer recibí respuesta en imeil —al que me ha faltado tiempo para responder—, asegurándome la defensora que no le constan correos míos anteriores al último, al que ella responde, y la respuesta es admirable, motivo por el que la comento.
       No voy a comentarla párrafo a párrafo, respuesta que, por otra parte, es de la defensora o de lo que a ella a su vez le han contestado —quien sea: un director, programadores, etc.—. Al final la copio íntegra para quien tenga paciencia de leerla. Comento, pues, algunos párrafos, que pongo en cursiva. (Obsérvese la jerga, que tampoco tiene desperdicio).

«Los títulos de crédito de los largometrajes son segmentos de muy larga duración (desde cinco minutos hasta incluso diez) sin contenido específico que, en el fluir de la programación [subrayado mío] de una cadena de televisión suponen una interrupción brusca de la misma [¡de la misma!, es decir, de la programación]»

       Los títulos de crédito no llegan muchas veces a cinco minutos, pero es que aunque así fuera, el problema es que no aparecen, no ya durante cinco minutos sino ni tan siquiera durante cinco segundos. ¿"Sin contenido específico"? "¡Gensanta!", que diría el Forges. Imagínese usted, improbable lector de este blog, por ejemplo, en la película Hannah y sus hermanas: empiezan los títulos en blanco sobre un fondo negro y con un excelente fondo musical, mientras se nos informa de que: Mia Farrow interpreta a Hannah; Max Von Sydow a Frederick; Dianna Wiest a Holly, etc. ¿Esto no es "contenido específico"? ¿"Interrupción brusca en el fluir de la programación"? ¡Pero qué barbaridad! Nada, nada: dejémoslo, no vayamos a provocar un trombo en la programación.

«la mayoría de los espectadores de televisión [...] agradecen poder continuar viendo su programación de televisión sin tener que esperar períodos “muertos” de 10 minutos al finalizar un producto»

       No se cómo habrán averiguado el gusto de la mayoría. ¿Han recibido tal vez un aluvión de reclamaciones —para que se supriman los títulos finales— de espectadores ansiosos por pasar a ver el siguiente "producto"? ¿Han hecho una encuesta? ¿O es lo que los programadores presuponen como gusto de la mayoría? Y aunque éste así fuera: ¿No sería un gusto averiado y que no habría por tanto por qué respetar? ¿Qué pasa con las minorías que aprecien la película hasta el último título y hasta la última nota musical? ¿No estaría, en todo caso, ese supuesto gusto mayoritario inducido por la propia práctica de la televisión? ¿No podrían aprovechar las mayorías esos "periodos muertos" (¡!), si tan insoportables les resultan, para hacer un pis antes de pasar a ver el siguiente "producto"? ¿Cómo es que esa mayoría, que probablemente quiera tener musiquita hasta en el confesionario —¿la hay ya?—, no aguanta unos minutos de música al final de una película? ¿No es bochornoso ya sólo el hecho de que se refieran al tiempo de los títulos finales como "periodos muertos"?
       Pero, volviendo a ese supuesto libre gusto de la mayoría: ya metidos en harina podrían también suprimirse no sólo los títulos finales sino los del comienzo: ¡directamente al grano! Porque al fin y al cabo, ¿le importa a la mayoría el nombre de los actores ni, mucho menos, el del director, por ejemplo? ¿Pues entonces para qué sacarlos?: se cortan y en paz. Incluso hasta se podría cortar alguna que otra secuencia de por enmedio siempre que no dañe "la obra narrativa". (Esto de "la obra narrativa" son palabras de la defensora). Ya le he advertido a doña Elena Sánchez Caballero que lo de este último párrafo mío no se lo cuente a los programadores, no vaya a ser que se lo tomen en serio y empeoremos más aun las cosas.
       Pues bien, como puede verse, lo que manda es el gusto de la mayoría, supuestamente libre y autónomo y sin determinación ni inducción ninguna. Es lo que podríamos llamar, por tanto, la dictadura del espectadorado, y perdón por el palabro, salvando, naturalmente, todas las distancias que hagan falta con relación a la histórica frase a la que alude. De esa manera, la vanguardia de tal espectadorado son... los programadores, quienes se constituyen en la guía del proletariado... digo del espectadorado, al mismo tiempo que ejecutores de sus mandatos... digo de sus gustos. Esto es la revolución... digo ¡esto es la leche!

P. S. Obsérvese la diferencia entre las cadenas comerciales de televisión y la televisión pública (¿?). Consiste en que las mismas barrabasadas con las películas, aquellas las hacen financiadas con publicidad, y la TVE las hace con los impuestos.

***


Transcripción del imeil de la defensora (las cursivas y comillas son suyas).

«Estimado Sr. García:

Muchas gracias por dirigirse a la defensora interesándose por la emisión de los títulos de crédito de los largometrajes. He remitido su escrito, junto a otros que he recibido en el mismo sentido, al Director de Antena para que conozca su opinión y sea, debidamente tenida en consideración. Asimismo, le he pedido que explicara el criterio por el que actualmente se omiten los títulos de crédito y esta es la respuesta que he recibido:

"Los títulos de crédito de los largometrajes son segmentos de muy larga duración (desde cinco minutos hasta incluso diez) sin contenido específico que, en el fluir de la programación de una cadena de televisión suponen una interrupción brusca de la misma". En su escrito, José Antonio Antón me dice que TVE se rige por el interés de la mayoría de los espectadores de televisión que "agradecen poder continuar viendo su programación de televisión sin tener que esperar períodos “muertos” de 10 minutos al finalizar un producto".

Estas decisiones corresponde tomarlas a los responsables de Programación y a la defensora respetarlas, pero tenga por seguro que recogeré su queja en el próximo informe trimestral para el Consejo de Administración, al tiempo que me propongo abrir una reflexión [¡!] en la Dirección de TVE sobre la pertinencia de mantener los títulos de crédito cuando su omisión pueda dañar la obra narrativa.

Le agradezco el interés que muestra en la calidad de las emisiones de TVE y aprovecho para enviarle un cordial saludo,

Elena Sánchez Caballero

P.D.- Respecto a que no haya tenido Usted respuesta, lamento decirle que no consta en nuestro archivo ningún correo suyo anterior. Quizá lo hizo desde otra dirección de correo electrónico.»

[Pues no: los envié todos desde la misma dirección y acusaron recibo de todos ellos].

15/2/10

TVE y su amor al cine

Han estado durante varios siglos anunciando la dichosa gala de entrega de premios Goya (que no ví: no tengo el cuerpo para semejantes ladrillos), se supone que como prueba de su amor por el cine. Pero este amor no le impide a la cadena oficial (y a todas, pero es que esta la pagamos con los impuestos) seguir cortando, inmisericorde, los títulos de crédito al final de la película porque no deben de haberse enterado de que hasta el rabo todo es toro.
       La última vez que lo perpetraron —que yo haya visto— fue con la película Luz de domingo —en un programa dedicado al cine español—, con las últimas imágenes apareciendo al mismo tiempo que los créditos. No es que la película sea precisamente para tirar cohetes, pero esa no es la cuestión. La cuestión es que semejante infame práctica es una falta de respeto al espectador.
       Y para mayor tomadura de pelo, la cadena tiene una defensora del espectador a la que ya me he quejado sin que se haya dignado contestar.
       Lo que no comprendo, por otra parte, es cómo los directores de las películas o distribuidores o quien sea no se quejan por la mutilación. ¿O es que si se quejan no les echan sus películas ni mutiladas siquiera? A ver si va a ser eso.

Harto de El País (IV)

Acabo de enviar al diario la carta que transcribo, carta que, como todas las mías, quedará sin publicar, con el tramposo argumento, que en ocasiones me han dado, de "exceso de originales y falta de espacio". La carta en cuestión:

«Al ver en la página 24 el título de una carta al director (La bicicleta en la ciudad), pico y la leo, creyendo que habla de lo que el título anuncia, pero no tiene absolutamente nada que ver con bicicletas, ni en la ciudad ni en ningún sitio, sino con no se qué historias sobre el aburrimiento juvenil. ¿Podrían tener más cuidado a la hora de titular, por favor? Porque uno no está por perder el tiempo leyendo el periódico entero a ver si coincide el texto con los titulares, sino que lo que suelo hacer es (los sólo dos días a la semana que compro el diario) leer algunos titulares, procurando obviar la apabullante publicidad y saltándome de una tacada algunas páginas, como las deportivas, y pasar a leer el texto que, según el titular, crea que me interese, interés que, por otra parte, no suele pasar de las primeras líneas, tal es el aburrimiento mortal de la prensa».

29/1/10

«Verdad palmaria»

Revista de prensa

Transcribo sin comentarios, el artículo de hoy de Juan J. Millás en El País.

«Los toros, pueden gustar o no gustar, claro, cada uno es cada uno. Pero sería estimulante que los aficionados a esa expresión cultural hicieran una crítica del gusto. En otros ámbitos admitimos sin problemas que disfrutamos con pasatiempos detestables y nos aburrimos con distracciones admirables. ¿Qué hay de malo en aceptar los aspectos oscuros o mal considerados de nuestras inclinaciones? El maltrato a los animales está mal visto (ya era hora), incluso hay leyes que lo persiguen, aunque estableciendo salvedades. Nada que objetar a las salvedades, la vida es así, no lo he inventado yo, etcétera. También la tortura está prohibida, a menos que la ejerzas en Guantánamo, con gente cuya piel es más oscura que la tuya. Y el terrorismo se persigue de manera implacable, excepto cuando se trata de bombardear Irak. Anomalías culturales, qué le vamos a hacer, lo que no quita para darse cuenta de que el terrorismo es terrorismo incluso si lo practico yo.
       Parece evidente que al toro de lidia se le maltrata. ¿Que a usted le gusta? Nos parece muy bien, no lo vamos a censurar. Pero hombre, hombre, reconozca que las banderillas, las puyas, el estoque y demás instrumentos quirúrgicos hacen daño (además de humillar). En el acto de arrojar una cabra viva desde un campanario hay belleza, no vamos a negarlo. A mí al menos me sobrecoge esa lucha titánica entre el cuerpo del animal y la fuerza de la gravedad (de la que siempre sale vencedora, por cierto, la última), por no mencionar la precisión matemática del movimiento uniformemente acelerado, que se cumple con todas y cada una de las cabras, no importa su condición. Todo eso está muy bien y si a uno le gusta le gusta. Pero hay tortura, hay maltrato, hay vilipendio. ¿Por qué a los taurinos, muchos de ellos intelectuales de pro, les cuesta tanto admitir esta verdad palmaria?»

28/1/10

Titular sucio

El titular principal de hoy en la primera de El País es de antología... de lo que no se debe hacer en periodismo. Dice: "Rajoy suspende un año al vicealcalde de Madrid para calmar a Aguirre". La cursiva —que en realidad sobra: tan burda es la trampa— es mía.
       Como lo de "para calmar a Aguirre" no va entrecomillado en el titular se supone que es una opinión, cosecha propia, del diario. Pero hasta el estudiante más torpe de primer curso de periodismo sabe que no se debe mezclar información con opinión, y mucho menos en un titular, y menos aún si es el titular del día del periódico. Como el responsable del desaguisado no creo que sea ningún estudiante precisamente, la única explicación que me cabe es que se trata de un anzuelo para pescar lectores, al mismo tiempo que jorobar un poco al partido en entredicho. Lo cual, a su vez, es un síntoma del futuro de ventas —¡y consiguiente caída de publicidad!: ahí les duele— que el periódico se teme. (Me imagino al director corriendo por los pasillos de Miguel Yuste y gritando desalado al tiempo que agita un ejemplar: "¡Caemos, caemos!"). Para más inri, el titular debe de formar parte de la edición nacional porque remite la información a las páginas interiores sin que aparezca en el suplemento de 'Madrid'. Cuestión nacional, vaya.
       Yo, cuya compra del periódico la he reducido de diaria a dos días a la semana, me considero un buen lector de periódicos, dicho sea con el debido pitorreo, en el sentido de que leo los titulares, y en estos, también ese hipotético estudiante lo sabe, debe contenerse la información o, al menos, no ser contradictoria con el texto de la noticia. Así es que, con estos criterios, da igual lo que pueda decirse en la letra pequeña, que ni me he leído ni, como decía el otro, pienso volver a leer.
       Y conste, aunque no tengo por qué explicarlo, que me importan un pito los nombrados en el titular, así como los demás periódicos, El País... y hasta, si se me apura, el país.

23/1/10

Diálogo por la paz

(número VI de la serie Diálogos)

    —A ver, chicos... y chicas.
    —[¡Uy!, menos mal que ha sido políticamente correcto y ha añadido "chicas", que si no la que le podía haber caído].
    —[Sí, le ha debido de saltar alguna alarma antes de terminar la frase].
    —Bueno, Jaimito y Yoli: ¿se puede saber qué cuchicheáis que os hace tanta gracia?
    —No, nada, profe, era una cuestión sexual.
    —Sigamos. Os iba a decir que quiero que hagáis un trabajo, una redacción, pero no a la vieja usanza sino de lo más moderno, con el ordenador.
    —[Vaya, ya le ha encontrado una utilidad al trasto].
    —Tenéis que abrir un blog cada uno y escribir un post...
    —[¡Cómo maneja la jerga, el tío!].
    —sobre la Paz.
    —[¡Qué tema tan original!]. Perdón, don Mauricio: ¿y en qué servidor (¿se dice así?) lo abrimos?
    —Un buen sitio sería el diario ¿Qué de qué?
    —Pero, profe, si hacemos eso (aquí cada uno con su opinión sobre el asunto: ¿cuántos opinadores somos?) vamos a copar la portada de los blogs con los nuestros.
    —Bien, no importa, Jaimito, porque cada uno tiene derecho a eXpresarse; ¿o no crees tú en la libertad de eXpresión y todo eso?
    —[Joer, Yola, y a este tío lo ha conocido mi abuelo de falangista de pura cepa]. Claro, claro, don Mauricio..., pero ¿no irá contra las normas del diario?
    —No lo creo porque me ha parecido que tiene grandes tragaderas.
    —¿Y en qué lengua?
    —Eso ya... en la que mejor os desenvolváis, que ya sabéis que a mí no me duelen prendas...
    —[¿Qué te decía del falangista, Yolita?].
    —Pero, eso sí: un solo post por barba, en la lengua que queráis, porque escribir un post y luego hacer otro del mismo traducido... pues parecería ya mucha cara ¿no? Tampoco os recomiendo que dupliquéis los artículos, como hace en su blog un cura de almas de Alcorcón, a quien le aparecen por partida doble en la portada de 'Madrid', chupando sitio, claro.
    —De acuerdo, señor profesor, nos abstendremos de semejantes chapuzas. ¿Y tendremos que escribir las consabidas memeces sobre el asunto o podremos hablar mal de la Paz?
    —¡¡¡Pero bueno, Jaimito!!!, ¿cómo se te ocurre que vas a hablar mal de lo que todo el mundo sabe que es bueno? ¿Se te ocurriría a ti hablar mal de Dios, por poner otro ejemplo?
    —Pues usted perdone, pero me ha ido a poner un ejemplo muy malo porque precisamente hablando el otro día con el abuelo Avelino, me decía, y sobre eso centramos la discusión, que una cosa es que Dios exista y otra que sea bueno, y que lo que pasa es que de la existencia se suele deducir la bondad, como si una cosa implicara la otra, y que...
    —¡Basta! ¡Demonios de chico! Diga lo que diga Avelino...
    —¡Chiiist... señor profesor!: menos confianzas, que parece usted un candidato en campaña electoral o un concejal de Ayuntamiento. Para usted: "tu abuelo" o "don Avelino".
    —Bien, Jaimito, como quieras. Pero el caso es que tenéis que hacer el susodicho trabajo; de momento... porque en las próximas semanas os iré proponiendo otros...
    —[¡Su padre, Yoli! Resulta que ahí no termina la cosa: nos amenaza para otras semanas].
    —Ya vale de cuchicheos.
    —¿Y no podemos pasar de este cáliz, profe?
    —Poder podéis, pero bajaríais nota.
    —[No se haga mi voluntad sino la tuya].
                  
Otros diálogos
(I), (II), (III), (IV), (V), (VII), (VIII), (IX), (X), (XI), (XII)

19/1/10

La defensora del espectador de TVE no contesta

No obstante el creciente aborrecimiento de la televisión he seguido con la costumbre de grabar películas. Grabadas consigo dos cosas: verlas cuando se me tercie y saltarme la publicidad.
         En lo que se refiere a la TVE en concreto, como se sabe y se han encargado de propalar, se han suprimido los anuncios... (bueno, casi todos, porque ahora se dedican a anunciar los productos de la casa), a costa de una mayor financiación por medio de los impuestos. Yo, que detesto la publicidad, prefería ésta a que se sostengan los productos televisivos con el dinero de todos, por mucho que se les llene la boca con lo de la "televisión pública": ésta produce las mismas chorradas que las privadas, así es que quien esté dispuesto a sentarse ante la televisión que trague publicidad.
         Pero en realidad, a donde quería ir a parar es a que a pesar de la supresión de la publicidad, en sentido estricto, la TVE sigue con la aberrante práctica de suprimir los títulos de crédito al final de la película. En efecto, cuando está usted tan tranquilo oyendo la última música e identificando a los actores de cada personaje... ¡zas!, el encargado de la cosa corta por lo sano (¡así se le quedara pegada la manita al botón!). Una práctica, además de infame, absurda porque la película dura lo que dura y el final también es película.
         Y aquí es donde aparece la defensora del espectador o, mejor dicho, no aparece, porque después de quejarme a la cadena de la práctica que considero un atropello (lo hice con ocasión de una película que cortaron del modo dicho en un programa dedicado al cine, para más inri), y sin que me contestaran, me dirigí a la defensora, quien tampoco me contestó. ¿Marca de la casa?

P. S. El corte de los títulos no se produce sólo cuando estos se despliegan con música, sino incluso cuando lo hacen sobre las últimas imágenes. Hace falta ser tarugos.

28/12/09

Harto de 'El País' (III)

En la primera página del cuadernillo de 'Madrid' de hoy sale una fotografía de un hombre con un perro. En el título de la foto: El héroe de la Navidad. Veamos cual es el héroe si el hombre o el perro. Pues... ninguno de los dos: leyendo el pié de foto me entero de que lo que ocurrió fue que el hombre, mientras paseaba a su perra, se encontró en un portal un niño recién nacido abandonado, y avisó a los servicios de emergencia.
En eso consistió la heroicidad. Al final del texto de la noticia, el, según el diario, héroe declara: "Pero si yo no he hecho nada". Pues eso. Y yo ya no se si es papanatismo del periódico o que hay que rellenar páginas a toda costa para que haya soporte de la publicidad.

P. D. Digo yo que no será una inocentada (¿?), sobre todo en un periódico tan conspicuo que hace muchos años montó un pollo, con editorial incluido, porque, un día como hoy, le colaron una inocentada, creo que el gabinete de prensa del Ayuntamiento de Madrid. Así es que no: lo dicen en serio.

12/12/09

Harto de El País (II)

No se si habrá alguna forma de parar esta locura de publicidad y despilfarro de papel, pero no cabe la menor duda de que comprar el periódico como el de hoy, con 112 págs.

(sin contar lo que he depositado directamente en el primer contenedor de papel que me encuentro al salir de la tienda: bolsa de papel, que me regalan para guardar no se qué, encartada en el periódico; suplemento de 'viajes', es decir de turismo, con publicidad encubierta a cascaporro; y cuadernillo publicitario de una caja de ahorros),

es contribuir a esa locura. A partir del próximo sábado se acabó comprar el periódico ese día. Por tanto, los tres días semanales a los que lo había reducido se quedan en dos.

5/12/09

Diálogo

[V]

  —Mira, Yónatan, ahí tenemos al Avelino, al sol, con su "torpe aliño indumentario". ¡Y sin dar ni un palo al agua, el tío!
  —¿Y de qué vivirá?
  —¿No lo agració la lotería? ¿O fue alguna herencia?
  —Vamos a saludarlo, Tránsito. Y no sé si ocultarle de dónde venimos.
  —Difícil va a ser con estas pancartas, aunque enrolladas. […] ¡Pero qué bien vives, Avelino!... ¡qué envidia, sin trabajar!
  —Pues, María del Tránsito, no te creas que todo el que tiene posibles es capaz de vivir sin trabajar: requiere cierta pericia y despreocupación.
  —¿Despreocupación?
  —Me olvidaba de que a vosotros no os han enseñado religión en la escuela. Me refería a: "Aprended de los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan ni hilan".
  —Evangélico y lírico estás, Avelino.
  —Hay gente que podría vivir a la bartola y sin embargo sudan y se afanan como si cavasen para aumentar su patrimonio y sentirse poderosos, que no me diréis que no son ganas. Y no tendríais más que mirar alrededor y observar, en banqueros, por ejemplo, podridos de dinero, y siguen. O, más modestamente, quienes se pasan la vida echando pestes del trabajo y soñando por un futuro de jubilación, y cuando llega el momento... pues que no se pueden pasar sin trabajar, y hasta se mueren.
  —Vamos, que tú, como decía aquél: "con poco dinero que me sobre tengo suficiente", y desde que te tocó la lotería…
  —¡Ja! Que me queréis tirar de la lengua… bueno, no importa: no fue la lotería, a la que no echo nunca; más bien unas rentas de mi tía Avelina, que en el cielo esté, y por quien me pusieron la gracia que llevo. Y bien, pero ¿qué os traéis entre manos? Veo que venís cargados con esos cartelones…
  —Sí, de una gran manifestación venimos, de hacer de "pancarteros", como dijo aquel bellaco, compinche de los monseñores de la guerra que llevaron la paz a la más o menos Mesopotamia, y…
  —Bueno, Yon, no te enciendas y hablemos, si te parece, de esta mesopotamia, que tampoco faltará tela que cortar. Porque no me iréis a decir que estáis otra vez con el "No a la guerra".
  —¡Quia!: aquello ya se acabó.
  —Claro, pero como todas las guerras son la misma...
   —Pero ¿es que no te has enterado? Que nos quieren restringir el internet, coartando nuestra libertad de copiar musiquitas y peliculitas…
  —¡Y hasta coartando nuestra libertad de expresión!: ¡que esto parece la China, por lo menos!
  —¡O Cuba!, en donde persiguen a los plumillas de la red desafectos al régimen.
    —Entiendo. Y vosotros creéis que a este régimen le hacen falta procedimientos como censuras y cierres de prensa o similares para conjurar amenazas contra él.
  —Pues a ver si no: es el poder que quiere impedir…
  —Sí, sólo que, Yon, Tránsito, cada época o lugar practica sus propios métodos, y no creo que aquí y ahora les hagan falta los usos de esos sitios que habéis mencionado, ni, desde luego, los que se usaban por aquí en la época del dictadorzuelo.
  —Pues entonces ¿cuáles?
  —Ya lo teníais que haber advertido: el método que pudiéramos llamar de Herodes.
  —O sea…
 —O sea (pelín lentos os veo) que cualquier novedad, información, que pudiera resultar amenazante pasa desapercibida, como una noticia cualquiera, entre una catarata (¡jamás ha habido tanto!) de informaciones, opiniones, etc. O, si recordáis el cuento de Poe, vosotros que sois muy leídos, la mejor forma de esconder la carta robada es entre otras muchas cartas.
  —Pero te olvidas de algo: también se denuncia al gobierno, y se le da mucha caña, y se denuncian corruptelas.
  —No sólo se denuncia eso que dices, sino que, prácticamente, no se hace otra cosa. Pero en cuanto a la corrupción ilegal, me permito aconsejaros un blog (uno más en el montón de los que contribuyen a la barahúnda opinativa), que alguna vez he tenido la curiosidad de leer, titulado BLOG de ALCORCÓN, en la cadena del Qué!, y en el que se trata el tema de corruptelas legales/ilegales.
  —Entonces ¿qué?, Avelino, ¿nos aconsejas que nos quedemos parados mientras el gobierno quiere dejarse las manos libres para a su antojo…
  —Y con ayuda de jueces y leguleyos, no lo olvides, Yon.
  —...y con esas ayudas como dice Transi?
  —Yo no os aconsejo que os quedéis parados ni que marchéis ni lo contrario: lo que os digo es que para el intento de degüello de la vaca sagrada de la libertad de prensa no hacen falta ni guardias ni jueces; hay procedimientos muchos más sutiles y eficaces que los del mero secuestro de webs o blogs o foros o como diantres queráis decir.

                  
Otros diálogos
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2/12/09

Mordaza

Anti-noticias (2)

Algunos partidos han dicho que en el asunto del secuestro de tres en Mauritania, van a apoyar al gobierno, hasta el punto de que, por lo visto, de su boca no va a salir ni una palabra de censura.
      No lo entiendo. Una cosa es que si tienen que criticar no lo hagan en público, para no perjudicar la investigación y el rescate, y otra que renuncien a la crítica.
     ¿Por qué si un partido piensa que el Gobierno lo está haciendo mal tiene que abstenerse de decírselo, pudiendo hacerlo con todas las cautelas que sean necesarias?
     ¿No será que no conciben ni se les pasa por la cabeza la crítica en privado o en petit comité, sin micrófonos —cuantos más, mejor—, porque no les reporta ningún beneficio político de votos?
      No es que me importen un pito las declaraciones o silencios ni del gobierno ni de su oposición, lo que pasa es que no me fío y pienso, malpensado que es uno, que en ambos casos, cuando hablan —¡y qué verborrea, Dios! ¡Si parecen tertulianos!— y cuando callan, tratan de sacar beneficio. Hombre, cuando guardan silencio tenemos la ventaja de que hay menos ruido.

1/12/09

Mucho trabajo

Anti-noticias (1)

A ver: por qué tarda tanto el T. C. en pronunciarse sobre la constitución de una de las españitas o hijuela de la santa madre constitución. Hay que descartar que:
1. Los miembros del tribunal están presionados y no sosiegan.
2. Tienen mucho trabajo.
3. No están capacitados para tan sesudos análisis.

     Descartados estos supuestos (el 1 y el 3 porque… hombre ¿no pensará usted que…? La duda ofende ¿no? Y el 2 porque su capacidad de trabajo es enorme, como todo el mundo sabe), la única explicación que se me ocurre es que el asunto está tan obscuro, la ley tan poco clara y la situación es de las que tan admisible puede ser 'X' como su contrario, que los prohombres del tribunal están hechos un lío.
      Pero si la situación es ésta, es decir, de las de si sale con barba san Antón etc., quiere decirse que cualquiera que sea la decisión que tomen será necesariamente y por definición mala, ya que podría haber sido perfectamente otra.