30/4/12

La cháchara

                                      Al olmo viejo, hendido por el rayo
                                                y en su mitad podrido,
                                                con las lluvias de abril y el sol de mayo,
                                                algunas hojas verdes le han salido.
                                                 
[…]
                                       Mi corazón espera
                                                también, hacia la luz y hacia la vida,
                                                otro milagro de la primavera.
.
                                       (Antonio Machado, A un olmo seco)

Por razones de salud —o, más bien, de falta de ella—, que no hacen al caso, estoy obligado desde hace casi dos semanas a permanecer en casa durante prácticamente todo el día.
       No hay bien que por mal no venga, según el dicho, y, debido a esa situación, que, por otra parte, me permite estar liberado de tareas domésticas, dedico mucho tiempo a leer, alternando con ratos del sopor que me debe de producir algún medicamento, y a mirar por la ventana, en esta época de chubascos y ratos de sol y viento. Es un gozo ver los árboles verdecidos y esplendorosos, de hojas brillantes y limpias por la lluvia, agitados por el viento. En uno de esos he recordado que Machado dedicó un poema en su libro Campos de Castilla —de cuya publicación, por cierto, se cumplen este año los 100—, poema que Serrat hace muchos años convirtió en canción, a un humilde olmo abatido por la tormenta, del que he copiado al principio la primera y la última de las estrofas.
       No todo está siendo bueno en estos días de obligado recogimiento, sino que se ha presentado algún que otro contratiempo y motivo de enojo, como el teléfono, ese aparato exigente e impertinente al máximo, que reclama la inaplazable atención cada vez que suena. En efecto, el chisme, debido a su fácil acceso y uso en casi cualquier sitio y situación (no sólo por los móviles sino por avances tecnológicos como el registro de llamadas perdidas que obliga a quien tenga esta prestación —yo no la tengo ni la quiero— en su aparato a llamar a quien previamente haya llamado sin respuesta, así como el abaratamiento de llamadas con las tarifas planas y las innumerables ofertas de las compañías), propicia las llamadas a troche y moche y la invasión de la intimidad sin prácticamente límite ninguno, algo que no depende de uno impedir, que puede proponerse llamar lo menos posible, sino de las llamadas ajenas que recibe. ¡Qué cháchara! ¡Qué agobio tan injusto!

26/4/12

Fruta del tiempo

(A. Machado. En abril, las aguas mil, en Campos de Castilla, CV)

                                      Son de abril las aguas mil.
                                  Sopla el viento achubascado,
                                  y entre nublado y nublado
                                  hay trozos de cielo añil.
                                      Agua y sol. El iris brilla.
                                  En una nube lejana,
                                  zigzaguea
                                  una centella amarilla.
                                      La lluvia da en la ventana
                                  y el cristal repiquetea.
                                      A través de la neblina
                                  que forma la lluvia fina,
                                  se divisa un prado verde,
                                  y un encinar se esfumina,
                                  y una sierra gris se pierde.
                                      Los hilos del aguacero
                                  sesgan las nacientes frondas,
                                  y agitan las turbias ondas
                                  en el remanso del Duero.
                                      Lloviendo está en los habares
                                  y en las pardas sementeras;
                                  hay sol en los encinares,
                                  charcos por las carreteras.
                                      Lluvia y sol. Ya se oscurece
                                  el campo, ya se ilumina;
                                  allí un cerro desaparece,
                                  allá surge una colina.
                                      Ya son claros, ya sombríos
                                  los dispersos caseríos,
                                  los lejanos torreones.
                                      Hacia la sierra plomiza
                                  van rodando en pelotones
                                  nubes de guata y ceniza.

24/4/12

Revista de prensa

Publica hoy Rosa Montero en su columna de El País un artículo titulado Bang, bang, que, en términos generales, suscribo... aunque sólo sea en eso, "en términos generales". Así, por ejemplo, disiento del comienzo, un tanto sumario, mismo del artículo cuando dice: "Vivimos en un país de pistoleros". Tampoco me parece acertada la afirmación de que hay un "fuego graneado entre el PSOE y el PP" porque el fuego es más bien en la dirección Pp sobre un Psoe un tanto acongojado y acojonado desde la apabullante victoria electoral de la derecha, derecha a la que parece que no le basta la victoria sino que quiere el exterminio del adversario —¿del enemigo?—. Pero, desde luego, en lo que estoy en absoluto desacuerdo es en llamar —algo muy caro, al parecer, a los animalistas— "asesinato" a la muerte de animales: por muy infame que ésta pueda ser, y en muchos casos lo es, véase, por ejemplo, el caso de las corridas de toros o el de la cacería de elefantes como de la última de la que hemos tenido noticia, víctima de asesinato sólo puede serlo una persona.
          Sea como sea trascribo el citado artículo que, como digo, en general me parece interesante y, sobre todo, que puede servir de ánimo para firmar la campaña a la que alude y que yo me he permitido firmar.

«Vivimos en un país de pistoleros, pero nunca han resonado tanto los disparos como en esta primavera febril y cazadora. Bang, abatidos esos inmigrantes sin papeles que nos ahorrarán el chocolate del loro en la asistencia médica. Bang, fuego graneado entre el PSOE y el PP. Bang bang, se abre la veda de la monarquía y por fin salen las fotos de una Corinna colagenada a quien no me atrevo ni a imaginar tuneada de safari y enarbolando el rifle. Una visión alarmante, dada la proclividad del grupo a los accidentes.

A raíz del lío de Botsuana me enteré de que El Corte Inglés vende por internet un surtido de safaris. Pinchando en Sudáfrica ves que matar un babuino sólo cuesta 100 euros. ¿Quién en su sano juicio puede querer asesinar a un babuino, un primate, un ser tan próximo a nosotros? Los elefantes se clasifican según sus colmillos; los más grandes (90 libras, unos 40 kilos) cuestan 75.000 euros. Los más pequeños, de menos de 20 libras, 9.000 euros. Estos últimos deben de ser muy jovencitos: y luego dicen que sólo matan ejemplares viejos. Todo esto es legal y hay otras empresas que venden safaris; pero me ha impresionado que lo haga El Corte Inglés porque es una institución nacional, algo muy cercano y familiar. He gastado tanto allí que casi lo siento como mío, y me acongoja saber que, con la misma facilidad con que compras alcachofas en el súper, puedes adquirir toda esa muerte. Ya sé que ECI sólo es un intermediario y que con ello intenta dar, como suele, un buen servicio. Pero sin duda escoge lo que vende: por eso no anuncia tratos sexuales, por ejemplo (podría hacerlo: este periódico lo hace). En http://actuable.es/peticiones/dile-al-corte-ingles-no-organice-viajes-cazar-animales piden educa-damente que lo deje. Esto no acabaría con los safaris, pero si ese gran símbolo social que es El Corte Inglés no los ofertara sería un inmenso alivio
».

Fin de la trascripción.

22/4/12

El impostor (2)

No hace falta ser animalista
(no lo soy, y ni siquiera acierto a comprender algunas actitudes con los animales como la de reclamar derechos para los animales, declarar a éstos sujetos de derechos, cuando el único posible sujeto de derechos es el hombre —bien, vale, y la mujer: no se me encalabrine usted, políticamente correcto—: éste, la persona, es quien tiene derecho a que con los animales se hagan o se dejen de hacer determinadas cosas; o como la de invitar al perro al que se está paseando a volver a casa con frases como: "vamos a casa, cariño, que papá tiene que ir a trabajar".)
para encontrar repugnante hasta la náusea la famosa fotografía del elefante abatido, la cabezota empotrada contra un árbol
(postura un tanto inverosímil, por cierto: si Hemingway-Juan Carlos disparó al animal —me refiero al elefante— entre los ojos, como parece que es lo más eficaz para abatirlo, según hemos visto estos días en otras muchas imágenes, ¿cómo es que acabó con la frente contra el árbol?, ¿tambaleándose, quizás?, ¡humm!)
y delante el rey como ejecutor de la hazaña, en plan valiente cazador blanco, con un compinche, ambos sosteniendo el rifle de la misma manera. Esto es lo obsceno de la partida de caza y no el de la (in)oportunidad del viaje, en momentos de crisis y tal. ¿Qué falta hace el rey ni en momentos de crisis ni en momentos de derroche, ni aquí ni en Botsuana ni en las Chimbambas? ¿No se basta o debe bastarse el gobierno solo? ¿Que puede tomarse como ostentación y mala imagen (¡!)? Pero la ostentación y mala imagen es el presupuesto asignado a la casa real, y esto, que yo sepa, el rey no lo ha sentido ni mucho ni poco. ¿Han sido oportunos todos los otros viajes que ha hecho a lo largo de los años a fin de cepillarse osos y tantos otros animalicos como se habrá cepillado? ¿Serán oportunas las cacerías que lleve a cabo en lo sucesivo... cuando pase la crisis? Por eso, por la caza, es por lo que debió pedir perdón (¿a los españoles o a todos aquellos que se sientan heridos por el hecho de la cacería?), con palabras claras, sin ambigüedades que le han servido para que toda una caterva de aduladores y cortesanos lo pongan por las nubes. También ha debido, si es que era eso, lo de no volver a cazar, lo que "no volverá a ocurrir", entregar las armas, al museo del ejército, por ejemplo. No habría sido suficiente con pedir perdón, algo que nunca ha hecho, digan lo que digan los cortesanos: tendría que haber entregado las armas.

P. S. El Valiente Cazador es presidente de honor de la organización WWF, y los dirigentes de ésta se han puesto ahora a pedir una entrevista con la Zarzuela para tratar el asunto, en vez de destituir y desposeer de su cargo ipso facto al sujeto, sin más averiguaciones. Claro que después de casi 35 años que, por lo visto, llevaba en el cargo, con las fechorías cinegéticas que a lo largo de ellos se le atribuyen, y aun las muchas de las que probablemente no se tengan noticias, por un poco más, ¿verdad usted? Y esto en el caso de que la organización se vaya a atrever al honor de desposeerle del cargo y librarse de él como la deshonra que para aquella representa.

19/4/12

El impostor

                                                             ¿Dijiste media verdad?
                                                                                 Dirán que mientes dos veces
                                                                                si dices la otra mitad
.
                                                            (Antonio Machado)

En este país de cortesanos y papanatas ha habido lanzamiento de cohetes ante la supuesta disculpa del Rey. La cohetería ha venido, principalmente, de dos lados. Por uno, de quienes han considerado el discursito talmente una victoria republicana que habría hecho poco menos que morder el polvo al monarca. Papanatas. De otro, cortesanos propiamente dichos, de quienes —aun sin haber reclamado disculpa ninguna, "para no alimentar la polémica", o incluso justificando la acción real, se refiriera esta a lo que fuera— lo han considerado una prueba de la humildad real y de la proximidad del Rey a su pueblo: más méritos y virtudes que añadir al Rey. La representante por antonomasia de estos últimos —dejando aparte los diarios más babosos— ha sido nuestra presidente regional, quien, preguntada acerca de a dónde se iría con el Rey, ha contestado que a cualquier parte. Pero veamos:

1. La puesta en escena es bien evidente. El Rey hace, en el momento justo, como que sale de la habitación de la clínica, en donde lo está esperando una cámara ad hoc, con alguien fuera de ésta que le pregunta que cómo se encuentra, para dar pie a grabar una frase aconsejada por otros y aprendida de memoria y con las justas palabras, ni una más ni una menos: "Lo siento mucho. Me he equivocao [sic], y no volverá a ocurrir". Probablemente le aconsejaran que pidiera perdón —¿a los españoles?—, pero, si así fue, el caballero debió de negarse en redondo —soberbia obliga— y contestar que o eso —la frase que al final soltó— o nada.

2. La supuesta disculpa ha sido eso: "supuesta", porque ni se ha disculpado ni ha pedido perdón. Decir que lo siente no es lo mismo que pedir perdón. Uno puede sentir haber hecho algo sin que eso implique pedir perdón a las víctimas.

3. Siendo las palabras medidas, son, sin embargo, de una ambigüedad calculada porque ¿qué es lo que siente? ¿en qué se ha equivocado? ¿qué es lo que "no volverá a ocurrir"? ¿que no volverá a cazar nunca? ¿que no lo hará en esas condiciones? Pero ¿qué condiciones son esas? ¿Cómo sabremos, ante esa ambigüedad, que si vuelve a ocurrir no ha vuelto a ocurrir?

4. De todas formas, de haber pedido perdón debería haberlo hecho a las víctimas del gatillo al que tan aficionado es —también es aficionado, ¡Gensanta!, a los toros y a las carreras de coches y motos: como para fiarse—, es decir a los animales a los que se ha cepillado a lo largo de su carrera, incluido aquel pobre oso cuya valiente caza nos enteramos hace unos años que había llevado a cabo. ¡Y cuántas habrá hecho!

14/4/12

La fe común a...

capital, gobiernos (de cualquier color) y sindicatos (¡los pobres!)

13/4/12

Ejemplo de lo que queremos

A la entrada del bar hay una pila de ejemplares de un periódico local (¿instrumento —otro más— de propaganda del Pp?: muy probablemente) cuyo titular, que leo al pasar, reza —comillas del periódico—: "Acogeremos a todo el que genere empleo, sea Eurovegas o no".
          No me entretengo en averiguar quien es el autor de la frase —aunque seguro que será algún prócer alcorconero de la política o del dinero: ¿usted distingue?—, pero el titular de marras es un ejemplo de la degradación moral que nos ha llevado a aceptar cualquier actividad que genere "pues-tos-de-tra-ba-jo", da igual si lo que se fabrican —para su consumo, claro— son bombas de racimo, autos, chupetes, zapatos, juegos de casino... En eso el empresario no se mete —y el trabajador menos, si cabe, por cierto—, que él lo que quiere es —¿contendréis la risa?— "crear-pues-tos-de-tra-ba-jo".

11/4/12

Miscelánea (7)

Propuesta de reflexión para empresarios —emprendedores—, políticos y sindicalistas. En definitiva, para funcionarios del dinero. ¿Qué nos ha pasado para haber progresado del concepto del trabajo como maldición divina al del mismo como orgullo, orgullo sostenido, además, por la amenaza del paro?

***

Mobbing o la reforma laboral o violencia estructural... de clase.

***

Referencia en el periódico en la programación de tv sobre la película Sin perdón: "Dos vaqueros llegan a un burdel y uno de ellos asesta varias cuchilladas en el rostro de una de las chicas". ¡Qué monstruo el redactor de la reseña!

***

Dos tipos que no soporto —¿o son uno solo?—: quienes pulsan el botón del semáforo para que abra paso al peatón y cruzan antes de que se ponga en verde, y quienes, estando ya pulsado —con el cartelito encendido de "Espere peatón"—, lo pulsan de nuevo.

                  
Otras misceláneas
(1), (2), (3), (4), (5), (6), (8), (9), (10)

9/4/12

¡Ya están aquí!

Tras el puente feliz para quienes nos hemos quedado en la ciudad sin coches, ya han vuelto. Uno, en semejantes ocasiones, se hace a la idea de que no van a volver, pero siempre lo hacen. ¿Por qué no se quedarán "en la playita" o seguirán viendo vírgenes y crucificados u oyendo el aporreo de tambores —"la España de charanga y pandereta", la España profunda que nunca muere a pesar de la predicción del poeta: "ha de tener su mármol y su día, / su infalible mañana y su poeta". ¡Pero no! ¡Ya han vuelto, con su ruido y su pestilencia! ¡Brrrmmm, brrrmmm!

27/3/12

Los mejores momentos del día, estropeados

Subimos del bar de tomar el café de después de comer y, como de costumbre, con un libro en la mano me siento en el sillón. Tras pocos minutos de lectura o de pensar en las musarañas o en tonterías como esta que estoy escribiendo, me empieza a entrar el sopor hasta que me quedo traspuesto. El dulce estado no suele durar más allá de los 15 minutos, 20 como máximo, pero me viene de perlas.
          Esto contando con que el teléfono no ponga fin antes de tiempo a la trasposición, como ha ocurrido hoy: no debía de llevar ni cinco minutos cuando ha sonado el chisme. Después, en pocos minutos ha vuelto a sonar otras dos veces. En las tres ocasiones las llamadas eran perfectamente prescindibles, en especial la última en la que una voz entrenada para la ocasión me avisa de que quiere informarme del 15% de descuento en mis facturas —del gas o de la luz o yo no sé de qué— que la compañía llamante me ha "otorgado"... por mi cara bonita, supongo. Cuelgo en el acto como hago siempre en este tipo de llamadas, sin comentarios, pero la molestia, con cierto punto de irritación, ya me la han causado sin remedio.
          Y es que, de todos los electrodomésticos, el teléfono es el aparato más exigente: suena, cualquiera que sea la hora, y lo tienes que atender, estés haciendo lo que sea. Reconozco que hoy sería imposible pasarse sin él, como lo sería pasarse, por ejemplo, sin otros chismes de la casa, el frigorífico o la lavadora, no así la televisión sin la que se puede pasar perfectamente (hombre, en algunos casos habría personas abocadas al suicidio si se la quitaran).
          Es un aparato tan necesario como latoso e impertinente. Por esto, por latoso, no tengo móvil, y no por ningún prurito —deseo vehemente, comezón, picazón, sincio*... que de estas y de otras maneras se podría decir— de rebeldía o esnobismo, sino por comodidad. Me acosan parientes y amigos para que me haga con uno ("no te pide pan: sólo lo usarías cuando quisieras": ¡¡¡ja!!!), porque, dicen, sobre todo cuando os váis de vacaciones por temporadas largas —¿?— estáis "aislados" (lo cual es falso de toda falsedad, primero porque tenemos contestador al que llamamos a diario por si hubiera algún mensaje urgente, y segundo porque llamamos a las personas con las que más contacto tenemos) y si lo tuviérais estaríais localizables en cualquier momento si surge algo urgente. ¡Ah, el pretexto de lo urgente y lo inmediato! Pero es que no queremos estar siempre localizables, sobre todo porque tampoco nos iban a llamar sólo para recados urgentes. También les replico a los propagandistas del móvil que es una delicia —al parecer desconocida para ellos o ya olvidada, ¡los pobres!—llegar de la playa al apartamento de veraneo y saber que no va a sonar el teléfono... por la sencilla razón de que no hay; también es un placer no tenerte que llevar el chisme a la compra, a la playa o a la caminata. En fin, casi todo ventajas y comodidades... las de NO tener móvil.
          ¿Que a qué viene todo esto? Pues a nada en particular; es sólo una especie de divertimento que se me ha ocurrido tras haber sido despertado hoy de la siestecilla por la primera llamada telefónica: no hay bien que por mal no venga.
             
* Esta voz no la recoge el diccionario, y no sé por qué, como no sea porque la considere un regionalismo, pero a mí me gusta.

26/3/12

Fruta del tiempo (algo pasada)


(Dic.: Antruejo. Carnaval. Carnestolendas)

Villancico de carnaval de Juan del Enzina
Hoy comamos y bebamos



                                 Hoy comamos y bebamos
                           y cantemos y holguemos,
                           que mañana ayunaremos.

                           Por honra de Sant Antruejo,
                           parémonos hoy bien anchos,
                           embutamos estos panchos,
                           recalquemos el pellejo.
                           Que costumbre es de concejo
                           que todos hoy nos hartemos,
                           que mañana ayunaremos.

                           Honremos a tan buen santo
                           porque en hambre nos acorra;
                           comamos a calca porra,
                           que mañana hay gran quebranto.
                           Comamos, bebamos tanto
                           hasta que nos reventemos,
                           que mañana ayunaremos.

                           Bebe Bras, más tú Beneito.
                           Beba Pedruelo y Lloriente.
                           Bebe tú primeramente;
                           quitarnos has dese preito.
                           En beber bien me deleito:
                           daca, daca beberemos,
                           que mañana ayunaremos.

                           Tomemos hoy gasajado,
                           que mañana vien la muerte;
                           bebamos, comamos huerte,
                           vámonos carra el ganado.
                           No perderemos bocado,
                           que comiendo nos iremos,
                           y mañana ayunaremos.

22/3/12

Boicot al consumo como alternativa a la huelga

Hay mucha gente, entre la que me cuento, a la que no es posible hacer huelga el próximo día 29 por diversos motivos que se pueden resumir en que —ateniéndose a lo que una huelga laboral significa, que no es otra cosa sino la suspensión unilateral y voluntaria por parte del trabajador del contrato que lo une a una empresa—, al no haber relación contractual con empresa ninguna, es imposible suspenderla: el caso más claro, evidentemente, es el del parado. Pero hay otros como el de: jubilado; en baja por enfermedad; nombramiento de —la mayor parte de las veces infames y abusivos— servicios mínimos; cierre empresarial —"para evitar problemas", suele decir en la ocasión el empresario que practica el lock out—; presiones insoportables del empresario al trabajador para amedrentarlo e impedir que haga huelga; y otros casos que probablemente se me escapen.
       Pero ¿qué pueden hacer quienes estén —estemos— en alguno de estos casos para protestar contra la llamada "reforma laboral"? Se me ocurre que una alternativa podría ser el boicot al consumo. Hay que tener en cuenta que actualmente el trabajador —¿ya nos hemos olvidado de la condición del trabajo como maldición divina?— sufre una doble explotación en forma de tenaza: la de trabajador como tal y productor muchas veces de inutilidades y la de consumidor de estas mismas inutilidades que él produce. Nada mejor por tanto para quien no pueda hacer huelga que rebelarse aunque sea por un día, como la huelga, contra el consumo. Si se piensa, hay muchísimas cosas de las que ese día podemos prescindir.
       Se me ocurren, a bote pronto: a) no comprar el periódico b) no bajar al bar ni para desayunar ni tomar café siquiera c) abstenerse, por supuesto, de comprar en ningún gran centro comercial del tipo ¡Qué Corte Tan Inglés!: ni entres siquiera, que la carne es flaca d) no comprar en el súper ni el pan: supongo que nos podremos pasar un día sin comer pan tierno e) no acudir al centro de salud y similares salvo en casos extremos e inevitables: también se puede aplazar la visita f) no jugar a ninguna de las mil loterías y quinielas que la explotación estatal nos ofrece: esta medida muy bien la podrías mantener hasta el día del juicio final por la tarde: ¡que apuesten ellos! g) no usar el coche h) no encender la televisión —si la familia te lo permite—: ¿no podrás pasarte un día sin mirar memeces y sin tragarte publicidad? ¿sin ver el partido del siglo? ¿que ese día no hay partido del siglo? ¿cómo que no, si todos los días hay?
       De momento la imaginación no me da para más, pero seguro que hay muchas más ocasiones de plantarle cara al consumo: yo, desde luego, lo haré en todos los casos citados en los que tenga opción y en los que se me vayan ocurriendo.
       Por supuesto, el boicot no tiene por qué ser sólo una opción de quienes no puedan hacer huelga. Se pueden hacer las dos cosas: huelga y boicot.

P. S. Esta posibilidad de boicotear la pueden usar sus señorías los diputados y senadores ante la duda que parece que les asalta de si ellos pueden o no hacer huelga.

Nota añadida el 27/03/12 tarde.
Acabo de descubrir el siguiente vídeo con el que si no estoy de acuerdo en todos sus términos, empezando por el título —yo prefiero 'boicot' en vez de 'huelga'— y acabando con la idea implícita, que siempre me ha parecido profundamente reaccionaria y de derechas, de que todos-los-políticos-son-iguales, creo que como ilustración a mi comentario sirve.

20/3/12

Falaz conmemoración

Se celebra con gran fanfarria el segundo centenario —¡ah, los números tan redonditos, la fe en ellos!— de la constitución del 1812, y el inefable Rajoy aprovecha para hacer campaña, que para eso está en Andalucía, justificando sus reformas aludiendo al liberalismo de entonces. Este hombre va a terminar superando a Aznar en lo que a falta de escrúpulos complejos se refiere, y mire usted que el otro puso alto el listón. Y es que hace falta desfachatez para sugerir el liberalismo de los sedicentes liberales de ahora con los de aquellos años. Más bien, si hubiera que identificar a la derecha actual con alguien, sería con quienes gritaban aquello de "¡Vivan las caenas!", porque cadenas significa aherrojar a los pies del Capital —¿de los "emprendedores"?— los derechos de los trabajadores con la reforma laboral neoliberal o séase con el abaratamiento y facilitación del despido y el planchado de los derechos laborales.
       Por otra parte, en las celebraciones, cuya mayor parte de los celebrantes, incluido el propio monarca, quien parece que lo único que lee son los discursos que le escriben y no sé si algún prospecto de medicinas, no habrá leído la constitución que tanto alaban, no se le ha ocurrido al Rey, paralelamente a como Rajoy ha hecho, que he mencionado antes, reclamarse heredero del nefasto Fernando VII: alguien le habrá advertido que ni se le ocurriera hacerlo.

P. S. Últimamente, cada vez que se juntan unos cuantos alrededor del Rey le dedican un "aplauso cerrado", no sé en razón de qué, tal vez en desagravio —¿?— por lo del yerno, pero que parece más propio de súbditos —condición que se supone que aquella constitución pretendía abolir— que de ciudadanos.

19/3/12

No hay felicidad completa

Sales esta mañana a andar. Temperatura fresca, ideal para hacerlo a paso vivo, nada de pasear. Te encuentras las calles semivacías. Al parecer todo el mundo se ha pirado a las fallas, a soportar petardazos, a hacer la ofrenda floral a la virgen, a asistir a alguna corrida de toros: "La España de charanga y pandereta, / cerrado y sacristía, / devota de Frascuelo y de María...". Muy bien: que tarden en volver, no tenemos prisa porque lo hagan, no echamos de menos a los autos. Pero en esta caminata con las calles semivacías no podía faltar un incordio: las bicicletas de los domingueros circulando por aceras-bicis y por aceras y por donde les sale, que para eso son ecológicos, ¿verdá usté?

P. S. añadido a las 11:10. Nada más terminar el comentario anterior leo en El País de hoy una carta al director —sección, por cierto, de las mejores del diario— con el título de Una bici atropella a mi hija, firmada por Daniel Bernal Pina, de Zaragoza. La reproduzo íntegra porque me parece interesantísima:

«Se llama Eva, tiene 4 años, e iba conmigo de la mano por la acera. Una bicicleta se le echó encima (en la acera) y la tiró al suelo clavándole el manillar.
          Una herida en la clavícula, un susto, un padre cabreado, y una ciclista que dijo “perdón” y se largó.
          No sé como quedará la normativa en Zaragoza para que las bicicletas circulen por la acera, a pesar de lo que digan tribunales y demás, pero ¿qué tenemos que hacer los peatones? ¿Qué nos queda? Si la bicicleta es un vehículo, a la calzada. Si los peatones no podemos andar por el carril-bici, ni por las aceras invadidas de bicicletas, ni por la calzada llena de coches, ¿la ciudad no es para mí?
          No enérgico a la circulación de bicicletas por las aceras en Zaragoza. Si es que la opinión de los peatones aún cuenta... parece que contra el negocio de la Bici tenemos poco que hacer. ¿Demasiados intereses?
          No puedo permitir que atropellen a mis hijas en la acera.»


Fin de la trascripción.

¡Bicicletas por las aceras, NO!

17/3/12

Prensa y publicidad

Hacía meses que no compraba El País de los sábados. Llevo, por otra parte, años comprándolo sólo dos días a la semana, lunes y jueves, y en agosto ni eso siquiera. Hoy sábado he picado y lo he comprado —al precio de 1,50 euros, aunque esto ya lo sabía— y me he encontrado con dos tochos publicitarios, en papel couché a todo color, de unas 50 ó 60 páginas cada uno, que han ido directamente al primer contenedor de papel que me he encontrado. Que se amortice al menos en algo el despilfarro de papel.
              El pasado lunes 12 el diario avisaba de la subida del precio de lunes a viernes de 1,20 euros a 1,30, justificando la subida por "el contexto adverso de la crisis económica [¡cómo no!] y la consiguiente caída de la publicidad". Cursiva mía. Y aquí, en esa explicación, es donde, quizás sin querer, enseña el periódico la tramoya del negocio de la prensa, que no es otro que el de la publicidad: un negocio de venta de publicidad con el pretexto de las noticias.

13/3/12

Miscelánea (6)

Desde mi ventana. Una mujer se dispone al borde de la acera a cruzar la calzada por un paso de cebra. Pasa un coche y otro y no sé cuántos más sin detenerse. La mujer baja del bordillo y sigue esperando a que alguno tenga la amabilidad. Al fin se decide a tomar la iniciativa y cuando está en mitad del cruce un coche la pasa por delante de sus narices. Detrás de éste no viene ningún otro, a menos a corta distancia. La mujer consigue llegar al otro lado. ¡¡¡Golfos!!!

***

Le leí a Savater hace años —no sé cuántos, pero desde luego antes de que terminara en la Upyd— algo como: la tendencia del discurso televisivo es, como la del discurso escolar, a ponerse al nivel del más tonto. (Cita no literal).

***

Oigo en un telediario a un locutor de voz nasal: "Sale a la calle el preso común más antiguo de España". Cursiva mía. ¿Preso común? ¿preso común? ¡Ah!, ¿pero es que hay otra clase?

***

Por favor, ¿hay entre el público algún psicólogo de masas que me pueda explicar a qué viene —de unos pocos años para acá— la hiperinformación meteorológica? ("metereológica", dirían algunos parlas).

***

La antedicha parece querer competir en extensión, prolijidad y aburrimiento con la deportiva, alcance difícil porque si a la primera se le puede unir el prefijo 'hiper', para la segunda, o séase la deportiva, no hay prefijo que valga, como no sea el amonto-namiento de estos, algo como: hiperhiper...hiperinformación.

***

De la determinación astral de nuestras vidas a la determinación genética. ¡Qué adelantos!

***

No hay bien que por mal no venga. Cada vez que veo imágenes de la duquesa, las relaciono con el palacio de las Dueñas, y éste a su vez con los versos del poeta: «Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, / y un huerto claro donde madura el limonero».
(Esta anotación la tenía desde hace meses, sin llegar a publicarla porque me parecía corta para una entrada, cuando la boda de la de Alba. Ahora encuentra acomodo aquí, en esta miscelánea, recurso éste, por cierto, al que últimamente le estoy cogiendo gusto).

***

Lo confieso: yo también asistí a la manifestación del pasado domingo 11 contra la reforma laboral. Soy uno de esos que cometieron la "indignidad" —la extrema derecha dixit— de manifestarme el mismísimo 11M contra la indignidad, ahora sí, de una reforma ultraliberal que lamina e intenta reducir a polvo cualquier derecho laboral.

                  
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15/2/12

Teleaguirre, esa basura

Mientras espero anoche el comienzo de otro programa en otra cadena veo Teleaguirre, ese prodigio de objetividad. Se trata de un debate, uno de tantos de los miles actuales sobre la reforma laboral o séase sobre, sumariamente hablando, el abaratamiento del despido.
              Creo que había ocho participantes, alguno de los cuales suelta perlas como comparar el despido con un derecho al igual que el del aborto y el del divorcio. ¿En qué sentido lo compara el parla, que, creo recordar, era catedrático de algo? En el de que así como a nadie se le obliga a abortar ni a divorciarse, así tampoco se obliga a nadie a despedir. No hay protestas ni lanzamiento de objetos a la cabeza por parte de ninguno de los asistentes ante la falacia.
              Sale otro —en representación de los emprendedores— diciendo que los empresarios lo que quieren es contratar. ¡Falso de toda falsedad! Los empresarios lo que quieren es obtener beneficios, ese es su propósito, su razón de ser, su codicia sin límites, y si para conseguirlo tienen que contratar lo harán, y si tienen que despedir también lo harán. Es la única ley, la de la maximización de beneficios, que, como ideal, estarían dispuestos a acatar. Si mañana la legislación laboral se volviera aún más en contra del trabajador y permitiera contratar a éste por un plato de comida, los empresarios lo intentarían. Pero, tampoco en este caso hubo protestas de ningún otro de los asistentes.
              Alguno de ellos había ya soltado que la legislación actual era una herencia franquista, en el sentido de que el dictador sobreprotegía al productor, que se decía en la jerga del régimen. Pues parece ser que en esas estábamos hasta que ha llegado Rajoy y ha decidido librarnos de semejantes ataduras. En lo de la ley franquista también aparece en un momento del programa la ínclita presidente madrileña que abunda en la opinión. Tampoco hubo protestas.
              Las únicas protestas que hubo, al menos mientras estuve viendo la bazofia televisiva, fue cuando Leguina, el ex madrileño, que participaba, creo que en calidad de perejil de todas las salsas, mostró su escándalo por sueldos como el del presidente de la Timofónica, que, aseguró, era de unos ocho millones anuales. Aquí sí que se oyeron las protestas. La encargada de hacerlas fue una periodista, una tal Churri Venezuela, a quien se la oyó: "Es una empresa privada. Es una empresa privada".

P. S. También tuvieron a bien conectar, en directo que le dicen, con el despacho de unos emprendedores —de esos que dice Rajoy— que habían hace poco emprendido y montado una empresa. Mientras uno, en pie, hablaba a la cámara, se veía a cuatro o cinco más atentos a sendas pantallas de ordenador, haciendo como que hacían algo. Y que era un montaje me pareció evidente desde el momento en que la conexión se produjo sobre las 22,30: no hay dios que se crea que a esas horas estuvieran trabajando por muy emprendedores que fueran. Nadie, por cierto, preguntó al emprendedor-portavoz cuántos trabajadores pensaba contratar.

1/2/12

Desvarío de altura

La navegación aérea adoptó de la marítima,
aparte del término mismo de 'navegación', otros como 'aeronáutica', 'embarcar', 'pilotar', 'ruta' ('derrota') y, muy probablemente, algunos más que me olvido. Sin embargo, para designar lo que un avión hace, es decir, moverse (andar o correr) en el aire mediante la propulsión de motores, no adoptó el término 'navegar' sino el de 'volar', cuando un avión, propiamente no vuela, como tampoco se podría decir, en rigor, que un barco nade. A qué se debe la adopción de 'volar' desde el principio de la aviación es algo que me imagino como la confusión entre el deseo del Hombre de volar y la realidad, que no es sino un híbrido entre 'volar' y 'correr'. En efecto, creo que hay en ese deseo una intención no de desconocer o ignorar la 'ley de la gravedad', algo imposible, por otra parte, para la racionalidad humana, sino de superarla, superación que, precisamente como tal, implica el reconocimiento y cumplimiento de la ley. Que los pájaros, u otros animales voladores, no es que "superen" la gravedad sino que, sencillamente, la ignoran, me parece claro. Hay además otra diferencia entre el *volar de los aviones y el volar de los pájaros: aquellos *vuelan por efecto de la velocidad y estos por el batir de las alas, que no imprime, necesariamente, velocidad al vuelo.
Bien, pues como, por un lado, los aviadores y compañías voladoras no admiten 'navegar' para lo que creen que hacen los aviones y, por otro, el término 'volar', aplicado a un avión, esconde una acción híbrida, nada mejor que inventar también, a falta de otro vocablo que quizás a algún lingüista se le pueda ocurrir, un término híbrido como podría ser 'vorrer' o 'colar' (vo[lar] + [co]rrer) o 'colar' (co[rrer] + [vo]lar). Las entradas en el diccionario podrían quedar así:

vorrer. Intr. Acepción única. Correr por el aire, generalmente un avión, mediante la propulsión de motores. colar3. Intr. Acepción única. V. vorrer.

El segundo, como se ve, con grupo nuevo en el diccionaro, por ser de diferente etimología a los dos 'colar' que hay ahora. En cuanto al primero, resultaría malsonante, pero los términos malsonantes abundan en el habla común, especialmente entre locutores y políticos, y se aceptan sin mayor escándalo. (Se me ocurren así, sin pararme mucho a pensar: 'explosionar', 'baloncesto' —¡cuánto mejor 'basket'!—, 'concienciar'...). Pero aún les ofrezco otro neologismo a los susceptibles voladores, sin recurrir al híbrido: 'aviogar'.

P. S. Si se dice "hay un tren a tal hora", o un autobús, o un barco, se puede decir "hay un avión... ", en vez de "un vuelo".

Otro P. S. Lo de 'pilotar', por cierto, se aplica también a la conducción de coches, y no sé si a la de motos, en esa aberración que son las carreras, con la intención, evidentemente, de distinguirse quien así maneja de un vulgar conductor. Ni se le ocurra a usted durante un *vuelo referirse al piloto, ante un miembro de la tripulación, como "el conductor": le podría costar un disgusto.

30/1/12

"Por lo civil"

En ocasiones se afirma de alguien que está casado, o casada, por lo civil, incluso que está casado sólo por lo civil. Pero es redundancia decir tal cosa —que está casado por lo civil— porque el matrimonio es la unión ritual de dos personas declarada tal por autoridad con competencias para ello. Que luego haya quienes necesiten otro tipo complementario de ritual para saberse casados... pues allá ellos. El más conocido de estos rituales es, obviamente, el católico. De alguien que está casado por la iglesia, sin intervención de autoridad, es de quien sí se podría afirmar que está casado sólo por la iglesia, que es tanto como decir que no está casado. Todo esto, claro, dejando aparte los efectos civiles que una ceremonia religiosa pueda tener. Pero eso es otra historia. Así es que 'casado', lo que se dice 'casado', sólo puede tener un sentido, que es el que los fanáticos religiosos pretenden ignorar.
               Pero precisamente en razón de esa no aceptación del matrimonio "sólo civil" es absurdo que rechacen el divorcio, es decir la disolución de un vínculo que, según ellos, no existe. Más aun: si no reconocen el matrimonio civil, ¿qué mas les dará si los contrayentes son o no del mismo sexo? Y es que en esto del matrimonio, como en tantas otras cosas, la iglesia pretende imponer su propia moral —por decirlo de alguna manera— al conjunto de la población. Si no es eso lo que pretende, que venga Dios y lo vea, y nunca mejor dicho.

26/1/12

Miscelánea (5)

Si vale más un mal trabajo —en precario, mal pagado— que no tener ninguno, el problema es dónde está el límite aceptable.

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Uno, que no es muy inclinado precisamente a los nacionalismos, está tentado de entenderlos ante la mostrenca, sectaria y aburrida política española.

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El Volkswagen (literalmente 'coche para el pueblo', en inglés podría ser folks car, en que la primera parte del término, volks/folks, suena igual) fue invento hitleriano, fascista: cada quisque con coche y un coche para cada quisque, invento que se españolizó en el fascismo-desarrollismo franquista —o fascismo de baja intensidad— con el popular 600.

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La corrupción política —en algún sentido toda corrupción lo es— resulta una impugnación de la definición de líneas paralelas. Poder y dinero son líneas paralelas que se encuentran.

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Es-ta-bi-li-za-ción, el nuevo mantra del gobierno. De la mano de ella vendrá, con reformas laborales y tal, el crecimiento económico —¿o séase otro periodo de consumo y producción de cosas inútiles?— y de éste el empleo, que, por otra parte, nadie se atreve a llamar pleno.

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Conozco a un tipo que perdió el móvil y se quedó vodafónico.

                  
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24/1/12

Miscelánea (4)

Hablando con una testigo de Jehová me dice que "la religión es el opio del pueblo". (Frase de Marx que ella atribuye, tal vez intencionadamente, a Stalin quizás por aquello de que éste tiene muchísima peor prensa que el primero). Ante mi objeción de cómo se compadece entonces lo que hace —predicar una religión— con lo que dice, me responde: "Bueno sí, pero es que nosotros tenemos poco poder". Ergo...

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¿Qué haría usted si fuera paloma y se enterara de la existencia de la estatua en el aeropuerto de Castellón?

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"Nosotros llamaremos al pan, pan; al vino, vino; y a la marea negra, hilitos de plastilina". (M. Rajoy).

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Oído al algo untuoso Montoro —quien me recuerda a López Rodó—: "El objetivo del gobierno es acabar con el déficit y, por eso, el gobierno toma medidas para acabar con el déficit". ¡Vengan esos cohetes!

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Del periódico. «Obama sigue hablando con los talibanes». ¿Pero no habíamos quedado en que no se hablaba con terroristas? Entonces serán enemigos de guerra... sólo que también habíamos quedado en que aquello no es una guerra. I don't understand.

                  
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23/1/12

A vueltas con la publicidad

Estaba yo ayer domingo a media mañana en el bar en cuya televisión pasaban un partido de fútbol, al que nadie parecía hacer mucho caso porque no debía de tratarse del habitual partido semanal del siglo; sería sólo que, ¡¿cómo no!?, habiendo fútbol el del bar no puede por menos que ponerlo para no defraudar a la parroquia. Es algo que no puede faltar en el bar: fútbol u otro deporte. (Además, claro es, de las máquinas tragaperras).
       El caso es que, entre sorbo y sorbo de café, levantaba la vista hacia el aparato y con frecuencia me encontraba con una especie de ráfaga publicitaria, un letrero que, rápidamente, recorría la pantalla de izquierda a derecha con la palabra 'liga' seguida del nombre de un banco, que debe de ser el que patrocina el campeonato o algo así. En otras ocasiones, la imagen subía unos centímetros y en el espacio libre insertaban un anuncio de alguna inversión dineraria, creí ver.
       A mí, que detesto el deporte en general y el fútbol por tanto, y que no voy a estar atento a un partido en la televisión, me tiene sin cuidado tal forma de publicidad, tan agresiva, si es que alguna no lo es: allá quienes lo vean si están dispuestos a soportar este tipo de cosas. Pero es que estamos llegando a unos extremos de escándalo en lo que a la publicidad se refiere: ya no saben qué inventar para hacérnosla tragar y este procedimiento que acabo de contar es de lo más novedoso, al menos para mí, aunque estoy seguro de que habrá más con tal de ampliar el espacio publicitario, la apabullante publicidad.


¡NO A LA PUBLICIDAD!

21/1/12

Anecdotario ciclista (2)

Voy esta mañana por la acera y cuatro ciclistas domingueros en dos filas me vienen de frente. Al verme, supongo, se colocan en una sola fila. Van a velocidad muy lenta, mínima (pero «'mínimo' es lo que no puede ser menos, pero todavía es algo»), me imagino que la más lenta a la que una bici puede ir sin caerse, no sé si porque van haciendo tiempo o porque saben —¡majos, ellos!—, en el fondo, que lo que hacen es ilegal aunque consentido —¡faltaría más! ¡con el buen rollito de los ayuntamientos!—.
       El caso es que, como digo, van muy despacio. Los tres primeros me rebasan sin incidentes, pero el último, al cruzarse conmigo cuando coincide el alcorque de un árbol a mi derecha, me golpea con el manillar en el codo izquierdo. Y es que, para mantener el equilibrio a esa velocidad, hay que, si no me equivoco, mover el manillar, a pequeños golpes, a izquierda y derecha, y en uno de esos es cuando me ha golpeado. Porque, claro, es que ellos... controlan. "¡Uy, perdón!", me ha dicho, a lo que, volviendo yo la cabeza: "¡fuera de la acera!". Y es que no se puede permitir, se pinte como se pinte, el que las bicicletas circulen por las aceras.

P. S. Supongo que no faltará el imbécil de turno, tal vez el propio 'piloto', que me considere un intolerante. Pues que le den.

19/1/12

Miscelánea (3)

Ratonera producción/consumo. Si no fuera por las conse-cuencias que a su vez tuviera en el empleo, sería para hacer un boicot al consumo y que se metieran su producción de inutilidades por donde les quepa, a ver hasta donde aguantaban las empresas con su insaciable afán de reducir salarios y puestos de trabajo. Ya sé que la razón de ser (sic) de una empresa es amasar beneficios, pero no estoy obligado a colaborar en ello.

***

Perplejidad. Según la maquinaria de propaganda del gobierno lo primero es el empleo. Pero, dicen, para crear empleo hay que reducir el déficit —que le llaman: ¡cuántas cosas respecto al movimiento del capital estamos aprendiendo!— y para reducir éste, entre otras medidas, hay que despedir trabajadores. Pero entonces, se dice uno, esos trabajadores despedidos pasan a engrosar la estadística y a modificar, por tanto, los datos de partida, modificación que a su vez ¿requerirá de nuevos ahorros y de nuevos despidos? O séase que no entiendo nada, pero ELLOS tampoco, aunque, con la inestimable ayuda de los medios, quieran hacer creer que sí. Y que todo está bajo control: para eso viajan y se entrevistan y conferencian y declaran y se reúnen y acuerdan cosas.

***

¿Cómo se puede tener tanta cara para reclamar —la Vicepresidente del gobierno dixit— lealtad a la oposición cuando su partido ha sido como oposición el más desleal de la historia de España y aun de la historia universal? La única manera decente de pedir semejante cosa es que, previa y públicamente, se hubieran disculpado por la infame —¡útil para ellos!— oposición que hicieron. "Daré la cara", dice el Presidente. Sí... dura.

***

De la prensa: «La industria baja los humos al coche eléctrico» y «Los directivos descartan que alcance una cuota significativa en 15 años». Seguid tragando humo. Malo, sí. Pero no es esto lo peor sino la apropiación del espacio de las ciudades y el desparrame de recursos por el auto sin que ningún gobierno del color que sea y del nivel que sea —estatal, regional o municipal— se atreva a poner coto.

***

"Una ciudad para las personas", título de un artículo —¿?— en un diario local de nuestro ufano y humano alcalde. Bla bla bla...

***

La circulación segregada de bicicletas por las aceras y aceras-bici en favor de... ¿en favor de qué va a ser?: del automóvil. Cuantas más bicis por las aceras, más sitio para los coches.

***

¿Por qué ahora que se ha puesto de moda la austeridad en el gasto —como fenómeno complementario y alternancia del hasta ahora vigente despilfarro— no se carga en el capítulo del derroche la construcción de las aceras-bici? ¿Por qué si un megalómano y embarrancado proyecto como el Creaa se considera, que lo es, un derroche —sin perjuicio de que éste como todos los derroches sirvan al movimiento del dinero— de recursos públicos no se considera de la misma forma el de las aceras-bici?

                  
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15/1/12

Desfachatado III

1. En un mitin preelectoral andaluz, para ir abriendo boca, Rajoy menciona el caso de la desventurada Marta, andaluza también.

2. El resultado de la sentencia es harto conocido y publicitado por los medios, en especial por la televisión: de los cinco acusados, incluido un menor, sólo uno de ellos ha sido condenado por asesinato a 20 años, siendo absueltos los demás por falta de pruebas.

3. En este contexto de tirón emocional, el presidente —del gobierno o del partido: ¿usted puede distinguir?— proclama que reformará la ley del menor.

4. A la vista de lo anterior cualquier persona poco avisada o con la guardia baja —¿cualquier telespectador? ¿cualquier consumidor de titulares?— establecerá, de forma más bien inconsciente o inadvertida, la relación que el prócer pretende: el resultado del juicio como consecuencia de la ley del menor; algo como: la sentencia ha sido la que ha sido porque la ley del menor está como está.

5. R., para conseguir votos, se aprovecha —y conste que me jode reconocerlo tan astuto— con semejante truco de un drama, por mucho que haya tenido un recuerdo para la víctima, pero esto es también parte de la puesta en escena. Aplausos al líder de los asistentes al mitin.

6. R. juró por sus muertos que cuando las cosas fueran mal no le iba a echar las culpas a "la herencia recibida", "en política no hay herencias a beneficio de inventario" proclamó. Pues si relacionar unas condenas, o no condenas, con una ley recibida, que además apenas si ha entrado en juego en el caso que comento, no es, de una manera sutil —suave para que entre— echar la culpa al gobierno anterior y, por tanto, a "los socialistas", entonces no sé qué es. Por supuesto no es la primera vez que lo hacen ni será la última: lo harán siempre que les venga bien. Por otra parte, echar la culpa a los socialistas es echársela, obviamente, a los socialistas andaluces que es, cerrando el círculo, a donde en el acto electoral quería R. llegar. Desfachatez se llama esa figura.

P. S. ¿Por qué Desfachatado III? Pueden verse otros casos: la presidente regional, número uno, y el alcalde de Alcorcón, discípulo aventajado de ésta.

9/1/12

Notas sobre Las Rebajas

0. Entran a la carrera al Gran Almacén el día del comienzo de las rebajas en busca de la ganga, de cualquier cosa que les parezca un importante ahorro.

1. En contra de lo que crean quienes se abalanzan a por el trofeo, no compran cosas —tangibles, materiales— sino el abstracto 'ahorro'; cambian un abstracto, 'dinero', por otro, 'ahorro'. ¡Y a esto no faltarán curas que lo llamen 'materialismo'! La cosa en sí, digámoslo de esta manera, les importa un pepino o al menos les importará un pepino en cuanto lleguen a casa y lo saquen de la bolsa.

2. Si se pudiera hacer un experimento con el tiempo, sería interesante el siguiente. Tras una época de rebajas en el Gran Almacén, en el que las ventas han ascendido a X, se da marcha atrás en el calendario y durante el mismo periodo se abren las puertas con los mismos precios que los resultantes de los rebajados, pero... esta vez —y ceteris paribus— sin anunciar que los precios están rebaja-dos. ¿Ascenderían las ventas igualmente a X? (Fin del experimento).

3. Dudo mucho que así fuera porque el cliente no tendría el elemento comparativo del precio antes de las rebajas. Porque, vamos a ver, ¿para qué demonios necesita saber el precio antes de rebajado sino es para saber lo que se ahorra o séase para saber lo que compra? ¿por qué no le basta con comparar calidad y precio —rebajado— y decidir en función de eso?*

4. En este sentido resulta incluso ridículo que obliguen a las tiendas a anunciar junto al precio rebajado el precio anterior cuando es justamente la exposición de esa diferencia de precios la que se convierte en publicidad. Y es esa información de la diferencia de precios, el cálculo de lo que se ahorra, el ahorro que compra, lo que mueve al consumidor a comprar. (Otra cosa es que de hacer el anuncio, tenga que ser veraz).

5. Hay, finalmente, un factor que creo que incita a la compra: el factor jactancia, el presumir de la habilidad de haberle sacado a la tienda por 40 lo que, originalmente, costaba 100. Yo creo que debe de haber gente que exhiba en el salón de su casa lo comprado en las rebajas con la etiqueta de antes y después para asombro de eventuales visitantes. En todo caso, lo que no es infrecuente, sobre todo si les ponen un micrófono y cámara de tv delante al salir de la tienda, es que declaren con orgullo, exhibiendo el trofeo, algo como: me ha costado tanto y estaba marcado en el triple.
             
* Me sopla al oído un insidioso abogado del diablo que el experimento tendría un fallo, y es que desconociendo los clientes que los precios ya están rebajados, podrían tener la expectativa de unas futuras rebajas y retraerse de la compra. Hummm... puede ser.

7/1/12

¡Brrrooommm... brrrooommm...!

Por segundo o tercer año consecutivo las motos han abierto la cabalgata de reyes. Por si no hubiera suficiente ruido en nuestra ciudad a alguien se le ocurrió que aquellas podían hacer de teloneras del desfile. No sé a qué viene esto, como no se trate de una especie de prurito ecológico —tiene buena prensa—, algo como: motos en vez de coches, que de ecológicas tienen más bien poco, sobre todo por el estruendo. Pero, ya puestos a ser ecológicos, podían abrir el desfile las bicicletas y de paso supondría como una sugerencia de cómo NO circular por las aceras. O, tal vez, ¿se le ocurriría a algún concejal con algún residuo de rebelión, que las motos significaban una especie de negación del orden de los coches y por eso pensó en hacerlas desfilar? En todo caso, si la moto hace años fue un símbolo de negación del Orden, la máquina de los rebeldes, al estilo de Easy Rider, actualmente está tan integrada como los coches, la usan hasta los ejecutivos. Así es que menos milongas, ni ecológicas ni rebeldes, señores del Ayuntamiento.

P. S. Hoy es día de peluquerías por aquello de la mesadura de cabellos. "¿Por qué rechazaría yo ese número?". "¡Pero si yo estuve en esa administración comprando un décimo!". "Estuve a punto de ir a ese despacho a por un décimo, pero cambié de acera para saludar a mi prima y lo hice en la de enfrente". "Le dije a mi cuñao que fue a comprar el Ninio que no comprara el terminado en 'n', y ahora va y toca". Y en este plan todo. En efecto, es como para tirarse de los pelos. ¡País!

5/1/12

Los transversales y la ESMASA

Felicitación del concejal magenta a los sindicatos en la Esmasa por haber aceptado una reducción salarial del 10%. "Es un ejercicio de responsabilidad" ha dicho el empresario devenido concejal. Yo creo que no: es un trágala; es aceptar unas condiciones leoninas para evitar que las cosas, bajo amenaza de privatización de la empresa, empeoren; es un a la fuerza ahorcan; es hacer de la necesidad virtud y es, en definitiva, un insulto a los trabajadores presentar el acuerdo —lo que no han tenido más remedio que aceptar cediendo a algo muy parecido a un chantaje— como un ejercicio de responsabilidad. El concejal se debería haber ahorrado la enhorabuena.
(Esto de los ejercicios... Como el Otro, quien, por lo visto, ha hecho un "ejercicio de transparencia" por haber publicado su sueldo. ¡Dios, qué lenguaje! ¡Hablan todos igual!: políticos y aspirantes a ello, empresarios, sindi-calistas, periodistas...).

4/1/12

Miscelánea (2)

Se admiten apuestas sobre cuánto tardará en salir un periodista diciendo que este es el invierno más frío —o más cálido— de los últimos cien años —o mil—.

***

Las rebajas o la compra de ahorro.

***

"Aplauso cerrado"

                  
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31/12/11

Propuesta para acabar con el Año Nuevo

Con este título recibo una crónica de mi corresponsal en el planeta Rágulon, H. M., emigrado hace algo más de tres años. Me la envía con motivo de nuestras fiestas, asegurando que hasta allá arriba (¿?) llega el estruendo. (Todos los subrayados que aparecen en cursiva son suyos). Dice:

«Cuando estén a punto de dar las doce se sale usted del salón donde se dispongan a recibir al Año Nuevo. Los familiares y otros con los que vaya a celebrar el acontecimiento empezarán a protestar: unos dirán que qué hace este hombre o mujer o del sexo al que usted pertenezca; otros, que está queriendo dar la nota; otros lo tacharán de ateo o iconoclasta —"políticamente incorrecto", como dirían vuestros parlas de los más correctos— o vaya usted a saber de qué otras lindezas.
        Pues bien, cuando consiga librarse de las reclamaciones, se dirige a los automáticos del cuadro eléctrico y en mitad de las campanadas desconecta la electricidad. Naturalmente, sus invitados se quedarán con las uvas a medias, y al oír el alboroto, cohetería y pitidos de los coches con que el barrio entero celebra la llegada del Año Nuevo, y caer en la cuenta de la tomadura de pelo, unos empezarán a maldecirlo a usted y a jurar que no vuelven a su casa a comerse las uvas. Otros querrán estrellarle en la cabeza la botella de champán del brindis. Incluso puede que algunos, decepcionados y presas del pánico ante la mala suerte que piensen que les va a traer la faena que les ha hecho, corran a arrojarse por el balcón. En este último caso, usted puede hacer dos cosas (suponiendo que, al estar partiéndose de la risa, pueda usted elegir) según cómo le caiga el suicida: impedírselo o permitirle que salte.
        Otra consecuencia de su gamberrada podría ser un milagro consistente en que se produjera una avería que escacharrara sin arreglo posible el mecanismo del tiempo, y, al cesar las iras de los que le rodeen, descubrieran que la pesadilla del tiempo había terminado y nunca más habrá años. Amén.
        Se me dirá que esto último es una ilusión, a lo cual diré que, en todo caso, es una ilusión que merece la pena, no como la que os hace celebrar (¿desde los principios de la Historia?) año tras año el comienzo de cada uno, celebración con la que lo único que habéis conseguido, terrícolas, es afirmar el reinado del tiempo y el triunfo del calendario.
        Una variante de la putada del primer párrafo podría ser: Un rato antes de que empiecen a llegar los invitados, ponga a grabar el canal de la televisión con el que van a entrar juntos en el Año Nuevo (todo un síntoma, ¿verdad?, lo de empezar —¿?— el año con las campanadas de la televisión). Empiece a reproducir la grabación (que será lo que vean cuando lleguen los familiares a su casa) a pocos segundos de comenzada, con lo que habrá una diferencia entre el "directo", que le llaman, y lo que esté saliendo por la pantalla. Lógicamente, cuando, al igual que en el caso anterior, el resto del mundo termine con "las uvas de la suerte", ustedes aun no habrán acabado, y al oír el alboroto etc.»


Fin de la transcripción.

                  
Otras Crónicas de Rágulon
- Aviso electoral (1)
- Aviso electoral (y 2)
- El "tiempo libre"

30/12/11

Mi paranoia del Año Nuevo

Que con él nos venga —ya que el Ayuntamiento no parece dispuesto a traerlo— un Alcorcón con menos coches, menos ruido y con las aceras libres de bicicletas.

29/12/11

La carretilla

Llegadas estas entrañables fechas, haciendo profesión de fe de que los años existen, y confirmando al mismo tiempo su existencia —¿y cómo no van a existir si se les numera?—, los periódicos y demás medios suelen seleccionar las principales noticias, noticias que lo han sido porque ellos dicen que lo han sido, incluso piden, democrá-ticamente —“¡usted tiene la última palabra¡”—, a los ciudadanos que participen en esa selección. ¿Cuáles han sido para mí...? No tengo ni idea, entre otras razones porque cuando veo un telediario —la radio no la oigo jamás— lo que oigo por un oído me entra y por otro me sale. Lo que sí recuerdo es una noticia, supongo que no “principal” pero sí muy cómica, cuyas imágenes pasaron no hace mucho por la televisión: se trataba del desalojo en una carretilla del museo de cera de la figura del duque de Lugo, imágenes que posiblemente las pasaran hace ya tiempo, cuando lo del “cese temporal de la convivencia” de la infanta y su marido se convirtió en lo que, llanamente, se conoce por divorcio. La imagen de la estatua tumbada en la carretilla —¿camino de algún trastero del museo?— me pareció tronchante.

Por cierto que si el otro yerno fuera finalmente juzgado y declarado inocente, ¿qué harían con la también desalojada figura de cera, en este caso trasladada a la sección de deportistas, sin que, por cierto, haya habido quejas por parte de los antiguos inquilinos de la sección? ¿la volverían a su sitio? ¿y qué ocurriría con la decretada desaparición de los actos oficiales? ¿volvería el duque consorte a estar presente en ellos? Hay que tener en cuenta que tanto el traslado forzoso como la no aparición en fotos oficiales fue a raíz de que el Rey —¿o la casa real? ¿pero usted es capaz de ver la diferencia?— hablara de conducta “no ejemplar” del yernísimo. ¿Recuperaría el duque su condición de ejemplaridad? En este sentido, más le valiera al Rey —¿o a la casa real? ¿pero usted es capaz etc.?— que le declararan culpable: no se le plantearía el problema de la restitución.

P. S. Otra imagen cómica del año es la del entonces candidato a la alcaldía de Alcorcón don David Pérez empezando la campaña electoral, en la que aparecía en una fotografía con un rodillo y un cartel, simulando la pegada de propaganda: tampoco estuvo mal en lo que a vis cómica se refiere.

26/12/11

Dimite la Defensora del Ciudadano

En unas reclamaciones que me traigo desde hace varios años (sic) con el Ayuntamiento, a las que éste no solamente no ha atendido sino que ni siquiera se ha dignado contestar, ante la desidia, decidí desde el primer momento en que se instituyó el Defensor del Ciudadano, creo que allá por junio del 2008, recurrir a él o, mejor dicho, a ella, puesto que de defensora se trataba. He dicho que se "trataba" porque ha dimitido del cargo, según el imeil que me envió el pasado viernes 23 como respuesta a uno mío. Transcribo:

«Estimado Dionisio
En esta ocasión me dirijo a usted para comunicarle que el pasado 20 de diciembre presenté mi dimisión como Defensora del Ciudadano de Alcorcón por ignoracia [sic] y falta de apoyo del nuevo Equipo de Gobierno Municipal hacia esta Institución.
Le informo de este hecho porque considero que debe saber que, sintiéndolo mucho, desde ese momento esta Oficina no realizará ninguna gestión más. Si desea tramitar cualquier sugerencia o reclamación debe dirigirse al departamento municipal correspondiente.
Muchas gracias por su confianza y aprovecho esta despedida para desearle feliz navidad y un futuro venturoso.
Reciba un cordial saludo

María Martínez Fernández
DEFENSORA DEL CIUDADANO DE ALCORCÓN»


Fin de la trascripción.

25/12/11

Los transversales, en campaña... de Navidad

Ya resulta un tanto abusivo del concepto 'grupo' llamar así a un conjunto de un solo elemento, pero así consta en la web del Ayuntamiento: entre los grupos municipales (en los que, curiosamente, no figura el del Pp: ¡qué modestos!) está considerado como uno de ellos el de la Upyd, con un concejal. Lo que ya no se entiende es que el tal, don Jesús Gamonal, refiriéndose en el blog de la formación en Alcorcón a la campaña navideña de visitas "en una noche tan especial" (lalalá lalalá) a los bomberos y a la policía municipal, hable de "los compañeros de mi grupo municipal": ¿de qué compañeros hablará si es él solo en el grupo?

23/12/11

Miscelánea (1)

Vuelven los fabricantes/vendedores de coches a la carga. Se quejan de la bajada de las ventas y pretenden con sus jeremiadas las ayudas del Gobierno, con el chantaje de los no sé cuántos puestos de trabajo que se perderían.

***

Preñez. Los ves —casi siempre varones— en el bar, achuchando, empujando a la máquina tragaperras, metiendo pierna, pidiendo cambio al camarero sin perder de vista el artilugio, no vaya a ser que, en un descuido, llegue otro y se cobre el fruto.

***

Te llevas del súper galletas, bolsa de patatas fritas, tableta de chocolate... que sé yo, y cuando lo abres en casa rara es la vez que no esté roto, partido, el contenido. ¿El maltrato, tal vez, de quienes lo transportan y colocan como consecuencia de las prisas que les exigen los jefes o dueños?

***

Charada
                                        Un mal médico
                                y una mala acción
                                es la solución.
 

***

No es 'sendos' un adjetivo muy utilizado en un escrito común y no es raro que cuando se usa se haga mal, se emplee en el sentido erróneo de 'ambos'. Pero que un literato lo emplee mal ya es más grave. Así, Andrés Trapiello: "habían arrimado dos sombrillas, sendas rojas [...]".

***

Hoy cierra un periódico de los llamados gratuitos, por falta de ingresos por publicidad. ¿Hacen falta más pruebas de que los diarios son guías publicitarias, de que el negocio de ellos es la publicidad con el pretexto de las noticias?

                  
Otras misceláneas
(2), (3), (4), (5), (6), (7), (8), (9), (10)

22/12/11

Hoy es el Gran Día

Todos los días hay loterías entre ciegos, deportivas, estatales..., pero ninguna como la de hoy, en la que todo el mundo juega. Hoy es el gran día, el día de la verdadera fiesta democrática, esto que los prohombres de los partidos dicen, entre otras tontadas, en un día de elecciones, mirando sonrientes a cámara —y sin que se les ocurra pegarles un manotazo a los micrófonos que les están metiendo por la boca— tras depositar el voto en la urna. Nada, no es verdad que ese sea el día de fiesta de la democracia —que ya como fiesta, se las trae—: es hoy porque le puede tocar a cualquiera... con la sola condición de que se haya dejado llevar por la superstición y juegue. Pero, por lo mismo, si le puede tocar a cualquiera también cualquiera puede resultar decepcionado. Y si usted —¡so aguafiestas!, ¡pedazo de ateo!— no juega, pero se le ocurriera hoy pasar, aunque fuera por casualidad, por un despacho, bar, tienda, oficina, etc. en donde hubiera caído el Gordo o el semiGordo o el sexto premio, podría usted resultar duchado por la gilipollada de una lluvia de champán. ¿Puede haber algo más democrático?

21/12/11

Diálogo

[IX]

    —¿Ves esa cola, Sebas, que debe de hacer la rosca a la manzana varias veces?

    —Sí. ¿Y para qué, Maribel? ¿Para vacunarse de la gripe, quizás?

    —Nada que ver, hombre, pues parece ser que a la vacunación no están acudiendo tan en masa como la recomendación (miedo mediante) de la autoridad pretendía: es para comprar lotería.

    —En algún despacho de los que toca mucho... es indignante que una superstición sea promovida por el Estado...

    —Sí, debe de ser algo como un impuesto voluntario.

    —Y triste que sea aceptada masivamente por la población. Por cierto que no he oído a ningún partido de los de la cáscara amarga (de los otros ya es previsible lo que puedan decir) que haya puesto jamás en cuestión tal alucinación colectiva.

    —Ni creo que lo oigas, Sebas: es otra muestra del aconcha-bamiento entre poder y dinero.

    —Pues tú, que parece, por lo que veo, que eres compradora de diarios, prepárate para las páginas que te van a llenar al día siguiente del gran sorteo, con su rico anecdotario y fotos a mansalva de los agraciados, ante la tienda de la lotera, duchándose con champán justo en el momento (¡qué casualidad!) de la llegada de las cámaras.

    —Compradora de diarios, muy poco. Algo más, lectora. Como hoy, que he pillado éste en un asiento del cercanías, que los servicios de limpieza se debieron de dejar olvidado, porque es una antigualla de ayer...

    —¿Algo que te haya "impactado", como diría un parla?

    —Según venía para acá, unos ruidos, como de disparos, hasta que he caído en la cuenta de lo que eran: en medio del parque, un hombre hecho y derecho haciendo el gilipollas tirando petardos con su hijo. Y es que, ya sabes, en estas entrañables fechas, la autoridad permite prácticamente cualquier cosa, sobre todo si de ruidos se trata.

    —Pero, Maribel, yo me refería a algo que hayas leído en el diario.

    —¡Ah, no! Lo leo como quien oye llover, como quien sospecha que todos los días lee la misma noticia... lo único, sin que a "impacto" haya llegado, un titular que dice que un hombre ha pasado 35 años en la cárcel...

    —¡Sí, lo he oído! Una putada que por una pifia del aparato represor una persona pase la mitad de la vida entre rejas.

    —Sin embargo, ese fallo (avería, descarrilamiento, agujero, pifia) que los medios, cumpliendo con su sagrado deber de informar, airean y como noticia nos ofrecen (excepcional por tanto; por definición un hecho "puntual", que diría un cursi), precisamente por presentarse como noticia cumple su función, viene en ayuda del aparato de Justicia y sugiere que con el progreso del sistema (y con el tiempo y una caña), averías de ese tipo irán a menos, incluso, en el límite, en el ideal, desaparecerán.

    —Sí, Mabel, si no te he entendido mal, dicho con menos palabras: que, como se dice, "la excepción confirma la regla" y que ese fallo, por serlo, confirma a la Justicia como tal. Con lo cual, las pifias tienen que darse o conocerse en su medida justa y necesaria para que la fe en el aparato no se pierda y los Medios colaboren en el mante-nimiento de esa fe.

    —Pero, Sebas, como nos hemos puesto tan serios ¿qué tal si nos deseamos feliz Navidad?

    —Por mí, hecho. Y, volviendo al principio: los de los cohetes y petardos que se los metan por donde les quepan.


[Este 'diálogo' lo publiqué por primera vez hace dos años en otro blog. No recuerdo al cabo del tiempo a qué suceso exacto se refiere el del hombre que pasó 35 años en la cárcel, aunque es de suponer que se tratara de alguno que, tras la revisión del caso, se descubriera que era inocente.

En cuanto a la vacunación, fue una campaña que hubo especialmente machacona ese año debido a la variedad de la gripe eterna, nunca erradicada a pesar de tantos adelantos, ¡qué virus tan hábiles!, pero que era la que tocaba esa temporada, con la que cundió el miedo —propiciado sobre todo por las autoridades con la colaboración inestimable de los medios— y, consecuentemente, la fe, o la esperanza, en la Ciencia (médica), en el poder en definitiva].
                  
Otros diálogos
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