El atropello se produjo cuando una mujer de unos 80 años que acompañaba a su nieto al colegio fue golpeada por un patinete eléctrico conducido por otra mujer quien a su vez transportaba a su hija en el artilugio. La del patinete intentó adelantar a la anciana colándose entre ella y el niño justo en el momento en que ésta hacía un movimiento a un lado, sin ver —¡vaya, otro peatón descuidado, ¿verdá usté?— a la del patinete que, como se ha dicho, venía desde atrás.
Es algo que he temido siempre en el caso de los c . c. a. —recuérdese: capullos ciclistas de acera— que me vienen por detrás, los temo y detesto más —que ya es decir— que a los que me vienen de frente, aparte de que aquellos te asustan, aunque no te toquen, sólo por pasarte —¡fiiiuuu!— es que a los que vienen de frente, si te pilla en un buen día les podrás hacer gestos no precisamente amistosos o gritarles a la cara que te cagas en su señor padre.

