28/11/10

¡Bicicletas por las aceras, no! (2)

En Alcorcón, para quien no lo sepa, que serán la mayor parte de los incontables lectores de este blog, se está construyendo un carril-bici, o se están construyendo más km. de los que ya había.
       Naturalmente, como suele ocurrir en esta clase de obras, que se convierten en un gueto para los ciclistas, el susodicho carril-bici o acera-bici va en contra de los peatones, con reducción de las aceras y, en ocasiones, con arrasamiento de jardincillos, así como intersecciones entre aceras y carriles y compartimento de pasos de peatones —la anchura de los pasos en mitades—.
       No trato con este comentario —advierto: habrá más y más largos— de reclamar que las bicicletas se vayan por las calzadas ni reclamar un carril-bici bien hecho (¿?), sino que lo que pretendo es defender la acera como lo que ha venido siendo hasta ahora: como un espacio reservado y sagrado para el peatón, un espacio que el peatón sabía que terminaba en el bordillo de la acera, y que más allá de éste era donde empezaba el territorio comanche, pero terminaba ahí, eso estaba claro, cosa que no está tan clara ahora con la fabricación de esos territorios híbridos mezcla de acera y calzada, para uso exclusivo, por otra parte, de las bicis. Y ¡ay del peatón al que se le ocurra aposta o inadvertidamente invadir el carril!: la furia de ciclistas puede caer sobre él como rayo jupiterino. A ver si vamos a tener que reclamar un carril-peatón.
       Por otra parte, me pregunto cuántas toneladas de propaganda se va a gastar nuestro Ayuntamiento en decir que ha construido no sé cuantos km. de carril ciclista. Pero, ¡atención!, no nos engañemos, no es una cuestión del color político que gobierne. Daría igual que gobernara el partido de la otra mano; los transversales o cualesquiera otros supuestamente diferentes. Todos comulgan con el carril-bici, que tan buena prensa tiene y resulta tan ecológico.

11/11/10

El candidato de la Presidente (2)

Ayer miércoles 10 de noviembre insertaba don David en su blog un gráfico —con ocurrentes dibujos, no se si obra suya o del periódico del que copia el gráfico— de la valoración de Zapatero, según barómetro del CIS, desde abril del 2004, es decir, desde la primera de las dos victorias electorales de Zapatero sobre Rajoy, hasta la fecha.
         Yo me he permitido fabricar otro gráfico añadiendo al primero la valoración, también con datos del CIS, del presidente del PP. A continuación, los dos gráficos. (Para ampliar la imagen pinche sobre ellos).



6/11/10

El candidato de la Presidente

En el diario digital Gente (edición Alcorcón) aparece una entrevista con el recién designado, por el poderoso dedo de la Presidente de la Comunidad de Madrid, candidato a la alcaldía de Alcorcón, David Pérez García. El tono general de la entrevista es de los que no tienen desperdicio: desde el oscilante tuteo al usted (¡a veces incluso en la misma pregunta!: «En tu presentación de [¿se?] habló de su "vinculación"... », cursivas mías) por parte de las entrevistadoras hasta algunas cosas hilarantes por parte del entrevistado, quien prácticamente se proclama vencedor, sin elecciones ni nada, sin bajarse del autobús, como dirían en jerga futbolera, pasando por declaraciones que podría hacer cualquier candidato de cualquier partido de cualquier ciudad, como: 'responsabilidad', 'cercanía', 'diálogo', 'ilusión', 'austeridad' y otros mil topicazos de manual al uso. Pero vayamos por partes... o por preguntas.

El candidato habla de una ciudad de 200.000 habitantes. Mal empieza, porque Alcorcón tiene en torno a los 170.000. (Al 1 de enero de 2009, 167.967)

La "vinculación" con Alcorcón, según él, consiste en que, al ser diputado en la Asamblea de Madrid es representante de los madrileños y, por tanto, de los vecinos de Alcorcón, silogismo ridículo donde los haya. Pero más ridículo aun —hilarante— es que aporte como vínculo con Alcorcón el haber vivido hasta los 25 años (no dice si desde que nació) en Campamento, «que está muy cerca de Alcorcón». Por esta regla de tres, al tener ahora 37 ó 38 años, querría decir que lleva más de 12 alejado de esta ciudad.

«El Creaa, que ha costado una millonada...». Pero ¿cuánto? ¿Cómo de grande es la millonada? ¡Ah, eso no lo dice! Probablemente porque no lo sepa, y juega con ventaja hablando de "millonada". Ventajismo se llama esa figura.

Se plantea el candidato si era necesario «destruir una biblioteca sin preguntar a los vecinos de la zona». Se refiere, claro, a la biblioteca Joaquín Vilumbrales, en el centro del parque de Los Castillos (supongo, ¿o es mucho suponer?, que sabe la biblioteca de la que se trata, y no habla porque le hayan contado algo de una biblioteca destruida en la obra del centro cultural), cuya demolición ha sido una de las mayores barrabasadas cometidas en la construcción del dichoso Creaa. Yo diría que el derribo de la biblioteca era innecesario, independientemente de lo que hubieran dicho los vecinos. Quiere decirse que aunque se hubiera preguntado a los vecinos y hubieran estado a favor de la demolición habría sido igualmente un desastre. Así es que no es una cuestión, como el candidato parece creer, de lo que opinaran los vecinos. Y es que se le vuelven los dedos huéspedes y está muy pendiente de colocar a cada paso lo de escuchar a los vecinos, venga o no a cuento. «Son las muestras», añade, «de que alguien ha perdido el contacto con la gente, y yo quiero recuperarlo». ¡Fantástico!, ¡si él hubiera sido alcalde, habría preguntado a la gente qué le parecía la demolición de la biblioteca!

Las audaces entrevistadoras le preguntan, a bocajarro, si «somos sucios», y el candidato, que hace más de 12 años que no vive en Alcorcón... digo en Campamento, contesta sin titubear —con mucho énfasis— que «para nada». No parece darse cuenta de que el que el Ayuntamiento sea responsable de la limpieza, que sin duda lo es, no excluye el que haya vecinos guarros.

Más adelante, la entrevistadora, «para saber si es verdad» (¡literal, oiga!) lo que, según ella, «El alcalde dice» sobre «que [el candidato] habla desde la ignorancia» decide someterlo a una especie de reactivos, en forma de preguntas, acerca de la composición del pleno y de «quienes son los portavoces de los partidos con representación». Sólo hay tres partidos en el pleno. Sin embargo, aunque «ayer mismo» el candidato, según él mismo dice, contestó a la portavoz del Psoe, no recuerda su nombre. En cuanto a la composición del pleno, el candidato responde: «Eso lo hemos estado viendo hace un momento», que no se sabe qué quiere decir exactamente, pero que revela que no conoce dicha composición. De haberla conocido, le habrían bastado unos segundos para contestar, porque son habas contadas.

Podría seguir sacándole punta a la entrevista, pero la verdad es que, aunque a veces resulte tronchante, también es fatigoso.

30/10/10

Fracaso de las bibliotecas municipales

En un titular a tres columnas del periódico local Gente (núm. 174, pág. 8) leo: «Medio centenar de personas son socias de las bibliotecas». "¡Demonios!", me digo, "En una población de cerca de 170.000 habitantes, ¿sólo 50 socios?: ¡Pues qué fracaso!". Pero, leyendo la letra pequeña me entero de que no son 50 sino 52.251. ¡Acabáramos! Es que el redactor de la noticia es un genio y confunde medio centenar con 50.000.
       Pero sigo leyendo y me entero también de que esta cifra "denota la aceptación y el uso de este servicio municipal que ha prestado a lo largo del último año 156.803 libros". Las últimas comillas son del periódico porque cita palabras del Alcalde de Alcorcón, Enrique Cascallana. Haciendo una división, incluso de cabeza, salen a 3 libros (3) prestados por socio y año, es decir un libro cada cuatro meses por socio. No sé si el número de socios se podría considerar como éxito, pero lo que no se puede considerar como tal es el de préstamos: cada socio ha sacado un libro al cuatrimestre y, en términos de población, no llega a un libro por habitante y año. Yo creo que se puede calificar como un fracaso clamoroso, aunque el Alcalde no lo vea.
       Así es que lo que por un error en el titular de la noticia parecía un fracaso de las bibliotecas municipales de Alcorcón, se confirma como tal fracaso, aunque por motivos diferentes, al leer el texto.

7/8/10

Las islas escatológicas

El basural (II)

Con ser muy malo, no es la montaña de bolsas, cartones, envases, etc. que durante días se forme alrededor de los contenedores, con las consecuencias antiestéticas y de malos olores —de vez en cuando se queda la zona despejada—, lo peor de las islas escatológicas, sino la mugre del interior que no se ve y que con toda seguridad es un foco insalubre y la causa principal del hedor en esta época.
     Es decir no lo que durante horas o días pueda estar a la vista sino lo que queda oculto y que, además, es prácticamente imposible limpiar, algo que el Ayuntamiento debió tener en cuenta antes de instalar este sistema de recogida de basuras tan ecológico: ni el interior de los contenedores ni el foso de cemento donde estos van incrustados hay manera de limpiarlo, salvo, naturalmente, que se destinara una cantidad de recursos a su limpieza que supondría la bancarrota del Ayuntamiento.
     Me temo que estamos condenados a soportar esta mierda indefinidamente, dando igual el color del Ayuntamiento.

6/8/10

El basural

Desde la entrada en funcionamiento en Alcorcón de las llamadas «islas ecológicas» el aumento de la mugre y los malos olores en esta ciudad no ha hecho sino aumentar, prácticamente por cualquier calle por dónde se camine. Es muy frecuente ver cómo se amontonan bolsas al pie de los contenedores y cómo en cuanto llegan los primeros calores el hedor empieza a extenderse.
       La causa del amontonamiento es con frecuencia el mal uso por parte de vecinos que muchas veces producen atascos innecesarios en la boca del contenedor, incluso a veces se limitan a depositar la basura a los pies de estos —yo lo he visto— sin molestarse en introducir la bolsa. Otras veces el tamaño de ésta les dificultan depositarla en el contenedor, aunque no tanto por el tamaño en sí sino porque no se molestan ante la más mínima dificultad. Y tampoco es tan difícil, por muy grande que sea la bolsa —aparte de que lo lógico es usarla de un tamaño que luego se pueda introducir en el depósito, un tamaño doméstico—.
       Pero el caso es que por unos motivos o por otros las «islas ecológicas» —voy a dejar de utilizar el nombrecito para dejárselo a ELLOS en exclusiva— son auténticos muladares cuya responsabilidad corresponde al Ayuntamiento, independientemente del comportamiento de los ciudadanos, para eso tiene —o tiene que tener— suficiente poder sancionador y de vigilancia. Pero lo más eficaz que han hecho en los últimos meses ha sido una campaña publicitaria adhiriendo a los contenedores unas pegatinas con unas leyendas que dicen algo como: «Con el medio ambiente [e. e. lo que toda la vida se ha llamado 'limpieza'] echa el resto. Pero échalo dentro.» ¡Qué ingenioso, ¿verdad?!
       Por otra parte, la limpieza interior de los contenedores —salvo la especie de lavado de cara que de tarde en tarde les hacen— es muy difícil de realizar y de hecho raramente se hace y cuando se hace debe de quedar más mugre que la que quitan, con lo cual se debe de estar fijando una especie de costra crónica que, lógicamente, va oliendo cada vez peor. Y así ha ocurrido este verano —o al menos me lo ha parecido—: huele peor que en los anteriores.       Y en lo del nombre:


¡¡¡No digas islas ecológicas! ¡Di escatológicas!!!

2/8/10

Patriotismo

Sin duda se equivocó Juan Benet cuando en junio del 82, con motivo de la mundial del fúrbol organizada aquí, publicó su artículo La pesadilla sin vuelta.
    El título hacía referencia a que, estadísticamente hablando, al menos durante varias generaciones, ya no conoceríamos otro campeonato.
    Pero no ha hecho falta que se organizara aquí para la vuelta de la pesadilla: ha sido suficiente con los barruntos de victoria (y victoria final) del equipo Nacional. ¡Dios mío! ¡¿Qué habría pasado, con el patriotismo decepcionado, si hubieran perdido en la final?! ¡¿Qué habrían dicho los apabullantes periódicos y televisiones, Virgen Santa?!
    El patriotismo... esa patología.

20/5/10

Harto de El País (VI)

Por el sistema de suplementos anidados, 120 páginas trae hoy jueves el diario, de las cuales, según la proporción que ya calculé una vez, 40 deben de ser de publicidad, propiamente dicha, sin contar la encubierta, que también la hay. Prácticamente desde los primeros números del periódico, los domingos eran más gordos, y más caros; siguieron engordando los sábados y después los viernes, y ahora parece que llevan el mismo camino los jueves. ¡Lástima de árboles y de papel prensa subvencionado!
         Hace tiempo que me limitaba a comprar el diario dos días a la semana (lunes y jueves), pero ¡por éstas! que a partir de ahora lo haré sólo los lunes. Entiéndanlo, uno necesita algo de papel de periódico para colocarlo en el suelo de la cocina al freír, para que no salpique.
         Y cuando el diario, que llegará el día, creo que ya se las ven venir y se están preparando, restrinja el acceso a la edición digital, salvo que se pague, pues que les den. Vamos, ¡es que ni un céntimo!

5/5/10

Chistes municipales (1)

Al igual que hay chistes verdes, políticos, de jaimito, escatológicos, gore, etc. creo que se podría hacer una categoría de 'municipales' (subcategoría de la de 'políticos') que serían aquellos en los que el protagonista es un alcalde, concejal, policía municipal... Bajo esta categoría de municipales empiezo hoy mi serie. Unos serán chistes en los que haya participado yo directamente y otros me los habrán contado o los habré leído u oído o serán apócrifos. Allá va el primero:

(Lo leí hace poco en un foro de Alcorcón).


Un hombre pregunta a la policía municipal de Alcorcón si está permitido circular en bicicleta por las aceras. El policía que contesta, con la cartilla bien aprendida, le dice que no, que las bicicletas tienen que circular por la calzada o por los carriles bici, y que si en algún momento ve a algún ciclista circulando por la acera, que los llame (a la policía) y se lo diga.

Bueno, ya está, pero no le oigo a usted reírse. ¿Que no le ve la gracia? Hombre, no me hunda, que yo cuando lo leí en casa solté tal carcajada que aún no se ha recuperado la familia del susto que se llevó al oírme. De modo que, a ver, intento explicárselo:
       Imagínese la situación. Usted ve venir a un ciclista duro y puro por la acera corriendo a todo trapo (o le pasa a usted desde atrás: ¡fiuuu...! O al dar la vuelta a una esquina se lleva un susto de muerte. O al salir del portal le pasa por encima de los pies. O en fin, posibilidades mil.), y se echa usted a temblar porque teme por la integridad de sus espinillas a las que les tiene mucho aprecio, y va usted y coge el móvil, si es que usa, y si no se va a una cabina, y llama a la policía: "Oiga, que he visto a un hombre corriendo en bici por la acera". "Deténgalo", puede que le contesten, "No deje que se escape que ahora mismo vamos". Aparte de que antes de que usted termine de marcar el 092, el ciclista, si se lo ha encontrado usted en, pongamos, la avenida de Leganés (de Alcorcón), estará ya en el centro de Leganés, o en el de Móstoles si va en la otra dirección, es que tiene guasa que porque la policía no actúe de oficio, de patrulla (aparte de la connivencia —¿por aquello del buenrollo electoral que da apuntarse a lo medioambiental?— del Ayuntamiento con estos majaderos que se deben de creer seres superiores porque les gusta desplazarse en bicicleta), tiene guasa, decía, que haya de ser el ciudadano quien haga de policía, quien interiorice la función policial.
       ¿Cómo? ¿Que ya lo había entendido usted pero que lo que pasa es que no tiene ninguna gracia?... Pues ahora que lo dice puede que tenga razón: maldita la gracia que tiene. Así es que, si por casualidad el agente en cuestión leyera esto, sepa que su chiste no es nada gracioso.

P. S. Me parece que, por ser el primer chiste de la serie, se lo voy a pasar al buzón del ciudadano del Ayuntamiento. ¿Quién sabe?, a lo mejor a ellos les hace gracia y se echan unas risas. Aunque quizás ya lo conozcan. De lo que estoy seguro es de que me contestarían, ipso facto, eso de "Su solicitud se ha enviado correctamente, le responderemos a la mayor brevedad posible. Ayuntamiento de Alcorcón".

19/4/10

La cena de Vargas Llosa

Ayer publicaba Mario Vargas Llosa en El País un artículo con el título de Torear y otras maldades. Al leer el título, y como no conocía las inclinaciones taurinas de Vargas Llosa, pensé que éste consideraba las corridas una maldad y, por tanto, rechazables. Después de leer el texto, lo que pensé es que el título era irónico, pero luego me hizo dudar de la ironía —y sigo con la duda— y lo que tal vez considere es que son una maldad, pero una más entre otras y, por eso, parece creer, aceptable.
       Bien, sea lo que sea de la ironía o no del ilustre escritor, voy al contenido del artículo que es claramente taurófilo. Y lo es con los argumentos consabidos —tan caros sobre todo a intelectuales—, que no me voy a molestar en comentar, ya lo he hecho en otros posts: la langosta que también sufre cuando la cuecen; el toro que existe gracias a que hay corridas; lo bien cuidado que el animal está; la libertad de los aficionados; la ideología; la tradición; el juego de la muerte y de la vida; etc.
       ¿Y el argumento de la cultura? ¿No lo emplea don Mario? Por supuesto que sí, sólo que en una versión que yo hasta ahora desconocía, porque a la tauromaquia no le llama cultura sino (sic) "alimento espiritual". ¡Ah! ¡Qué sibilina, sugerente y retórica contraposición del autor!: langosta-alimento corporal / toros-alimento espiritual. Sólo que, por si acaso, porque no quita que algo pueda ser "alimento espiritual" para que sea una bazofia, se ha visto obligado a hacer la trampa de poner al mismo nivel de calidad alimenticia espiritual, por un lado los toros y, por otro, "un concierto de Beethoven, una comedia de Shakespeare o un poema de Vallejo". Pero dejemos aparte de una vez toda esta retórica de V. L..
       Lo que me puso los pelos como escarpias fue el último de los argumentos (dicho sea lo de "último" en los sentidos de que es el último que emplea y en el de lo nunca visto: ¡lo último en moda taurina!): "Prohibir los toros [...] reorientará la violencia empozada [lindo esto de la "violencia empozada"] en nuestra condición hacia formas más crudas y vulgares, y acaso nuestro prójimo". Esta última frase no la entiendo muy bien: supongo que se trata de una errata de imprenta y quiere decir algo como "y acaso contra nuestro prójimo". Y prosigue V. L., ironizando: "En efecto, ¿para qué encarnizarse contra los toros si es mucho más excitante hacerlo con los bípedos de carne y hueso que, además, chillan cuando sufren y no suelen tener cuernos?". Es lo que podríamos llamar los toros como homeopatía: si no fuera por las cuchilladas que recibe el toro nos las daríamos cada dos por tres entre prójimos, debido a esa "violencia empozada", como, según sabe todo el mundo, ocurre en sitios donde no hay corridas de toros: he ahí el origen de la violencia; por lo tanto, leña al mono... digo al toro.

P. S. El argumento de la langosta implica que si usted, al mismo tiempo que critica las corridas de toros, no presenta una enmienda a la totalidad a fin de evitar cualquier sufrimiento a cualquier animal, es usted un hipócrita y, por ende, no puede tener usted razón porque lo de menos es lo que usted diga: lo que importa es lo que usted sea; una clarividente forma de razonar de nuestro intelectual escritor.

9/3/10

Un diálogo y una nota

(número VIII de la serie Diálogos)

    —A ver, Consejero [se debe de referir al de la Educación y Cultura], me vas a preparar una orden para, en esta Comunidad en la que asiento mis reales, declarar los cocederos de mariscos bien de interés cultural.
    —¡Presidenta!, ¿y eso?
    —Porque ayer le leí a un plumilla que las langostas sufren tanto o más en la cazuela que los toros en la plaza, y, como consecuencia, si se enteran de eso nuestros enemigos se les puede ocurrir plantear en nuestro Parlamento comunal que se cierren los cocederos...
    —Pero, Presidenta, con todos los respetos, eso no puede ser.
    —¿Qué es lo que no puede ser?
    —Que alguien tenga la ocurrencia de proponer que se prohiban los cocederos...
    —¿Ah no? ¿Y por qué no? Ten en cuenta, Consejero, que el enemigo acecha y con tal de jod... de perjudicar nuestras expectativas electorales, son capaces...
    —Pero no puede ser tal extravagancia, entre otras razones porque hay una diferencia a efectos del dolor entre toros y langostas. Los toros son vertebrados, con médula espinal, por tanto, y además...
    —¡¿Y además, qué?! ¡¿No estarás empezando a pensar como los socialistas?!
    —¡¡¡No, por Dios, Presidenta!!! Te iba a decir que, además, del cuece de las langostas no se hace un espectáculo como se hace de la muerte de los toros.
    —Venga, Consejero, no me salgas con tiquismiquis.
    —Lo que tú mandes. Pero permíteme añadir una última cosa: que hayas querido blindar los toros se puede entender, además de por tus sesudas y liberales razones culturales y artísticas que tan bien, tan estupendamente y...
    —Consejero...
    —Bien... que quieras blindar los toros, te decía, se puede entender también porque nosotros tenemos una plaza de toros, y los intereses...
    —¿Cómo? ¿Que tú tienes una plaza de toros?
    —Me refería a nosotros, a la Comunidad. Pero lo que no tenemos son cocederos de langostas...
    —¿Que no tenemos cocederos? Ya te estás poniendo manos a la obra para hacerme unos cuantos.
    —Sí, sí: como siempre lo que tú digas. Le pasaré la orden al Consejero de... ahora mismo no se a cuál le toca.
    —Pues adelante y, ya sabes, prepárame el decreto para la declaración de bien universal cultural y protección de las langostas.
    —Querrás decir, Fe...
    —¡No me llames Fe: ya estoy harta de que me acortéis el nombre!
    —Perdón, Federica: querrás decir, para la protección de los cocederos.
    —Pero es que es lo mismo.
    —En cierto modo, Presidenta, es justo lo contrario.
    —Bueno, no entiendo muy bien lo que dices: venga, ponte a trabajar.
    —Hasta luego, Presidenta. [¡Virgen Santa! ¡Qué trapío el de esta mujer! Ni el de las langostas... eeeh... de los toros: ya no sé ni lo que me digo].
Nota del transcriptor. Un recurso tan habitual como tramposo a la hora de contraargumentar es el de descalificar —pretendiéndolo o no— no el argumento sino al argumentador; no lo que éste dice sino a éste como persona.
       Es lo que ha ocurrido una vez más, ahora con ocasión del asunto de los taurófilos (o lidiófilos) y los taurófobos (o lidiófobos). En efecto, han echado en cara los primeros a los segundos el que estos mucho protestar por las corridas de toros y el sufrimiento que puedan causarle a esos animales, y no se meten en cambio —siguen diciendo los taurinos—, por ejemplo, con el que se inflige a las langostas en el cocedero. Se podrá acusar a quienes omiten defender también a las langostas y a los patos y a las merluzas y a todo bicho viviente, se les podrá acusar, digo, en el peor de los casos para los acusados, de incoherentes o inconsecuentes, pero eso, la incoherencia, no quita ni añade un ápice a la verdad o falsedad de lo que argumenten.
       Se podrían poner muchísimos más ejemplos de esa forma de razonar, pero, siguiendo con el caso de los toros, también se ha argumentado que los lidiófobos no protestan contra el aborto y sí lo hacen contra la muerte de los toros. Pues volvemos a las mismas: el no protestar contra el aborto no invalida el argumento contra las corridas, aunque a los abolicionistas de éstas se les pueda acusar etc. Eso, además, en el supuesto, que ya es suponer, de que quienes protestan contra una cosa no sean los mismos que protestan contra la otra, y ni unos ni otros tienen por qué dar explicaciones de cómo piensan en otras cuestiones distintas a las que se planteen.
       Y un tercer ejemplo, de hace unos años, para terminar. Cuando las manifestaciones contra el bombardeo y la invasión de Irak se acusó, incluso por parte de filosofantes de mucho copete, de que quizás aquellos no se manifestaban contra el terrorismo. ¡Vaya por Dios! ¿Cómo iban a tener razón en sus protestas contra lo de Irak quienes no condenaban (según ellos) el terrorismo? Imposible.
                  
Otros diálogos
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6/3/10

De la guillotina, los toros, la libertad y la cultura

Bien, en un diálogo que transcribí el 04/03/10 se quedaba un taurino-filosofante colgado de los cuernos de la luna, a dónde lo había enviado de una cornada su enemigo (que no 'adversario'). Y de entonces a ahora ¿qué ha habido? Pues, entre otras cosas, artículos de filosofantes-taurinos exponiendo sus sesudos argumentos a favor de que la "fiesta" continúe.
       Pero vayamos a los argumentos de los taurinos. Algunos de esos son tan idiotas que casi no merece la pena ni considerarlos. Como, por ejemplo —que con más o menos disimulo se ha expuesto—, el de descalificar a quien se opone a las corridas por el hecho de ser "nacionalista", que les llaman, como si la verdad o falsedad de lo que digan dependiera del "nacionalismo". Pero, en fin, como digo, el argumento es tan falaz que no merece más atención. ¿Y qué decir del argumento de la "tradición"?: es de los de agárrate a la brocha que me llevo la escalera.
       Entremos en el más consistente, aparentemente al menos, que no es otro que el de la "libertad": "a quien no le gusten los toros, que no vaya". Claro, claro, pero no se haga usted el tonto porque esa no es la cuestión: la cuestión es si en las corridas hay malos tratos al animal (algo que en sí mismo no sería suficiente para prohibirlas) y si esos malos tratos serían legítimos o no. Así es que el factor 'libertad' de asistencia del público, tan caro a algunos ilustrados y que lo manejan pretendiendo que es incontestable —¿nos toman por idiotas?—, no hace al caso. La guillotina, por cierto, se suprimió, como todo el mundo sabe, cuando su espectáculo se quedó sin público —¿a que sí?—, así es que ¿para qué prohibir nada?: cuando el público deje de asistir, se acaba el negocio.
       De la mano del argumento liberal suele venir el de la "cultura", que, como es un concepto con tan buena prensa, los taurófobos se creen en la obligación de rechazarlo, en el sentido de negar que los toros sean cultura, y yendo así a parar al terreno de los taurófilos, en vez de espetar: «muy bien, sea, son cultura ¿y qué? También a veces se habla de "cultura de la violencia" y se rechaza. Así es que ¿por qué habría que aceptar la cultura de los malos tratos al toro?».


P. S. El argumento de la "tradición" les ha costado a quienes contrargumentaban la condena de algunos tarugos —feministas incluidos que están a la que salta— según los cuales, los que rechazaban la tradición como razón suficientemente válida equiparaban la práctica bárbara de la ablación (que, por cierto, es una cultura en donde lo sea) con las corridas de toros. He dicho "tarugos", pero tampoco creo que lo sean tanto como lo parecen: más bien lo que han querido ver —los muy hipócritas— es una magnífica ocasión para escandalizarse.



POR ILUSTRACIÓN QUE NO QUEDE


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5/3/10

Harto de El País (V)

Algún problema debe de tener en Miguel Yuste con los comentarios que envío de vez en cuando a artículos o noticias del diario, porque no me los publica. Insisto y repito el comentario hasta que me canso, pero es igual: nada.
         Hoy me ha ocurrido con un comentario (cuatro veces lo he enviado) al artículo titulado No a las prohibiciones, firmado, a dúo (¿?), por Víctor Gómez Pin y Francis Wolff. Mi comentario era muy breve y decía:
         «Ayer era Savater diciendo bobadas en su artículo. Hoy, otros dos filósofos, que si la caza, que si la pesca, que si la carne. Ya son ganas de pretender justificar lo injustificable. El título del de hoy ('No a las prohibiciones') resulta chocante: ¿Qué pasa, que no hay que prohibir nada? ¡Ah, que se refiere a los toros!»

Devota de Frascuelo

¿Tu amor a los alamares
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?


(A. Machado, en Campos de Castilla)

No me falla, siempre a la vanguardia, siempre puedo contar con ella, con la Presidente del virreinato madrileño, digo. No se si será devota de María, que ni falta que le hará a Ella, a María, quiero decir. Pero sí en cambio, seguro que es devota de Frascuelo, y se ha descolgado con declarar las corridas de toros bien de interés cultural. (La cosa esta de los "bienes culturales" —con el tufillo a patrimonio, ¿patrimonio nacional?— ya en sí misma se las trae).
       No se sabe, o yo no se ni me he molestado en averiguar, por qué le ha dado por ahí, pero viendo cómo se las gasta la señora no creo que sea por nada ajeno al hecho de que en otro estatículo, gobernado por adversarios políticos —¿enemigos?—, quieren prohibir la "fiesta", pero sobre todo porque, proba-blemente, ha hecho un cálculo electoral y turístico y ha visto un caladero seguro de votos y turistas.
       De todas formas hay que reconocer que es mejor lo de "bien cultural" que lo de "fiesta nacional"... bueno, no se.

P. S. A propósito de toros y patrimonios nacionales. ¿Alguien recuerda cuando un ministro felón quiso retirar hace unos años de las carreteras el toro del anuncio de un coñac? ¡La que montaron los patriotas! ¡Vamos, ni con Gibraltarspañol han llegado nunca a semejantes cotas de patriotismo!

4/3/10

En los cuernos de la luna

(número VII de la serie Diálogos)

(Diálogo —breve, interrumpido accidentalmente— entre toro y torero)

Animal (entiéndase 'toro'). ¡Muuuu!

Torero. No te quejes, toro, de tu suerte que para eso te has pegado la gran vida en la dehesa.

A. Vamos a ver, capullo, ¿justificarías tu el circo de gladiadores por la vida que llevaban, cuidados al máximo por sus guardianes?

T. En todo caso, tu sacrificio no será en vano: servirá para conservar la especie: si no fuera por eso ya habría desaparecido y tú ni siquiera habrías nacido.

A. Lo de la "especie" ¡¡¡me la bufa!!!, y nunca mejor dicho, —intelectual leído y escribido como pareces para hacer tanta filosofía sobre mi muerte— y tiene un cierto tufillo fascistoide. ¿¡Y a mí qué me importa, leidillo, si quien voy a morir soy yo!? Además, la situación a la que aludes es absurda: si 'yo' no hubiera nacido, no sería yo.

T. Pero es que los que quieren...

A. Que nada, hombre, que ya se me están hinchando las pelotas... Te voy a dar yo una especie de cornada...

T. ¡¡¡No, quieto, nooo...!!!

A. ¡Jua jua jua!... digo... ¡muuuu!

                  
Otros diálogos
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1/3/10

De dioses y víctimas

Las hostias son víctimas ofrecidas a Dios en sacrificio (diccionario). ¿No son acaso 'Automóvil' o 'Progreso', entre otros, nuevos dioses? ¿Son, pues, las víctimas de la carretera las hostias ofrecidas al dios Automóvil, al dios Progreso? ¿Son víctimas expiatorias que estos dioses modernos reclaman?
       Es más: ¿Hay dioses sin víctimas? ¿Qué actitud adoptar ante los dioses demandantes de sacrificios (¿redundancia?)? ¿No sería lo más digno —lo "más elevado para el espíritu", dicho a lo Hamlet—, como el otro, el "non serviam"?
       Hay un episodio bíblico, desconcertante, al menos a mí me lo parece, a propósito de lo anterior. Me refiero a aquel en en que Abraham, cumpliendo órdenes de Dios, se dispone a sacrificar a su hijo Isaac, para, momentos antes de ejecutar el mandato, Dios, por medio de la voz de un ángel, detener a Abraham, ordenándole lo contrario: que no mate a su hijo. (Gén, 22, 1-12).
       Ya se que el mandato divino, según el propio texto dice, es para probar a Abraham en su obediencia, pero ¿qué necesidad tenía Yavé, el Omnisapiente, de probar lo que no podía sino saber? Pero hay que tener en cuenta que, precisamente, el autor de los libros sagrados está inspirado por Dios; podríamos decir: es Dios quien mueve la mano del autor, con lo que bien podría ocurrir que lo hiciera en Su interés.
       Si esto fuera así, cabría otra interpretación del episodio: sería una estratagema de Dios para engañar(nos) haciéndonos creer que Él no reclama sacrificios humanos. Porque, ¿hubo, quizás, una conversación entre Dios y Abraham anterior a la orden del sacrificio —el libro no nos dice nada— en la que Abraham Le reprochara la identidad que había entre Él y los demás dioses de la época, quienes reclamaban holocaustos humanos? Y para eso, para mostrarle que Él no era como los demás, le impide el sacrificio.
       Y, sin embargo, quizás otra cosa no, pero si la historia humana se distingue por algo es por el chorreo de sangre y vidas, en nombre de diferentes advocaciones de Dios: la Patria, por ejemplo. O el Dinero, dios dominante actual.

28/2/10

Añadido a mi artículo anterior

He llamado al obispo Camino "pastor", pero creo que es un error porque al ser obispo auxiliar no tiene jurisdicción ni grey a la que cuidar.

27/2/10

El jesuita, el Rey y las ruedas de molino

Preguntado por audaces periodistas sobre la posibilidad de excomulgar al Rey por sancionar y promulgar la llamada "ley del aborto", el secretario y portavoz de los obispos españoles dijo, si no entendí mal, que no era comparable con el caso de los diputados porque mientras estos tienen la posibilidad de votar 'sí' o 'no', la acción del Rey, por el contrario, "es única".
       Esto sólo puedo entenderlo en el sentido de que el Rey, según el monseñor, sólo tiene en su mano la acción de firmar, algo que en rigor es así puesto que 'no-firmar', en sí misma, no es una acción propiamente dicha. Pero esto, por otra parte, es un sofisma porque el que el Rey al actuar sólo lo pueda hacer en un sentido —firmando la ley, y sancionándola y promulgándola por tanto— no significa que no pueda eludir la acción: bastaría con que renunciara a la jefatura del Estado.
       No obstante el sofisma del obispo portavoz, no creo haber oído a ninguno de los susodichos periodistas presentes en la rueda de prensa que le hiciera ver al epíscopo que estaba tratando de hacer comulgar con ruedas de molino, y nunca mejor dicho.
       Me parece evidente, por otra parte, la imagen que el portavoz episcopal quiere hacer llegar: por un lado los diputados, con dos botones ante ellos: el del 'sí' y el del 'no', y por otro lado, Su Majestad el Rey (como algo untuosamente —suele ser propio de obispos— y con repetición innecesaria —sería suficiente con "Su Majestad" o "El Rey"— dice el pastor eclesiástico), quien tendría ante sí un solo botón: el de la firma.
       ¿No habría sido mejor argumento el de que sancionar y promulgar una ley no es apoyarla, sino ordenar que se publique lo que YA es ley? ¿Por qué el prelado no lo emplea? Probablemente porque no las tiene todas consigo. Así pues, ante la duda de si sancionar una ley es apoyarla o no, con consecuencias diferentes en cada caso a efectos de las excomuniones eclesiales, opta por el galimatías-sofisma de la "acción única". Muy jesuítico.

P. S. Por otro lado, la campaña de rezos para que Dios ilumine al Rey a la hora de decidir (¿?) es hipócrita porque lo que pretende es que lo ilumine en un sentido determinado: en el de no firmar. A su vez, esta pretensión de que el Rey no firme (¡pero tendría que renunciar a su cargo, insisto!) para que así la ley no entre en vigor es necia a más no poder: no hace falta ser ningún eminente jurista para darse cuenta de que alguien tendría que asumir la función.


Artículo del que subscribe relacionado con este asunto:

Tinieblas

17/2/10

La dictadura del espectadorado

En dos entradas anteriores he dado cuenta de la falta de respuesta de la defensora del espectador de TVE ante una queja mía sobre la costumbre de la cadena de cortar una película apenas si empiezan a aparecer los títulos finales de crédito, incluso cuando estos se solapan con las últimas imágenes de la película: nada, sin piedad: cortan y en paz.
       Pues bien, tras insistir, ayer recibí respuesta en imeil —al que me ha faltado tiempo para responder—, asegurándome la defensora que no le constan correos míos anteriores al último, al que ella responde, y la respuesta es admirable, motivo por el que la comento.
       No voy a comentarla párrafo a párrafo, respuesta que, por otra parte, es de la defensora o de lo que a ella a su vez le han contestado —quien sea: un director, programadores, etc.—. Al final la copio íntegra para quien tenga paciencia de leerla. Comento, pues, algunos párrafos, que pongo en cursiva. (Obsérvese la jerga, que tampoco tiene desperdicio).

«Los títulos de crédito de los largometrajes son segmentos de muy larga duración (desde cinco minutos hasta incluso diez) sin contenido específico que, en el fluir de la programación [subrayado mío] de una cadena de televisión suponen una interrupción brusca de la misma [¡de la misma!, es decir, de la programación]»

       Los títulos de crédito no llegan muchas veces a cinco minutos, pero es que aunque así fuera, el problema es que no aparecen, no ya durante cinco minutos sino ni tan siquiera durante cinco segundos. ¿"Sin contenido específico"? "¡Gensanta!", que diría el Forges. Imagínese usted, improbable lector de este blog, por ejemplo, en la película Hannah y sus hermanas: empiezan los títulos en blanco sobre un fondo negro y con un excelente fondo musical, mientras se nos informa de que: Mia Farrow interpreta a Hannah; Max Von Sydow a Frederick; Dianna Wiest a Holly, etc. ¿Esto no es "contenido específico"? ¿"Interrupción brusca en el fluir de la programación"? ¡Pero qué barbaridad! Nada, nada: dejémoslo, no vayamos a provocar un trombo en la programación.

«la mayoría de los espectadores de televisión [...] agradecen poder continuar viendo su programación de televisión sin tener que esperar períodos “muertos” de 10 minutos al finalizar un producto»

       No se cómo habrán averiguado el gusto de la mayoría. ¿Han recibido tal vez un aluvión de reclamaciones —para que se supriman los títulos finales— de espectadores ansiosos por pasar a ver el siguiente "producto"? ¿Han hecho una encuesta? ¿O es lo que los programadores presuponen como gusto de la mayoría? Y aunque éste así fuera: ¿No sería un gusto averiado y que no habría por tanto por qué respetar? ¿Qué pasa con las minorías que aprecien la película hasta el último título y hasta la última nota musical? ¿No estaría, en todo caso, ese supuesto gusto mayoritario inducido por la propia práctica de la televisión? ¿No podrían aprovechar las mayorías esos "periodos muertos" (¡!), si tan insoportables les resultan, para hacer un pis antes de pasar a ver el siguiente "producto"? ¿Cómo es que esa mayoría, que probablemente quiera tener musiquita hasta en el confesionario —¿la hay ya?—, no aguanta unos minutos de música al final de una película? ¿No es bochornoso ya sólo el hecho de que se refieran al tiempo de los títulos finales como "periodos muertos"?
       Pero, volviendo a ese supuesto libre gusto de la mayoría: ya metidos en harina podrían también suprimirse no sólo los títulos finales sino los del comienzo: ¡directamente al grano! Porque al fin y al cabo, ¿le importa a la mayoría el nombre de los actores ni, mucho menos, el del director, por ejemplo? ¿Pues entonces para qué sacarlos?: se cortan y en paz. Incluso hasta se podría cortar alguna que otra secuencia de por enmedio siempre que no dañe "la obra narrativa". (Esto de "la obra narrativa" son palabras de la defensora). Ya le he advertido a doña Elena Sánchez Caballero que lo de este último párrafo mío no se lo cuente a los programadores, no vaya a ser que se lo tomen en serio y empeoremos más aun las cosas.
       Pues bien, como puede verse, lo que manda es el gusto de la mayoría, supuestamente libre y autónomo y sin determinación ni inducción ninguna. Es lo que podríamos llamar, por tanto, la dictadura del espectadorado, y perdón por el palabro, salvando, naturalmente, todas las distancias que hagan falta con relación a la histórica frase a la que alude. De esa manera, la vanguardia de tal espectadorado son... los programadores, quienes se constituyen en la guía del proletariado... digo del espectadorado, al mismo tiempo que ejecutores de sus mandatos... digo de sus gustos. Esto es la revolución... digo ¡esto es la leche!

P. S. Obsérvese la diferencia entre las cadenas comerciales de televisión y la televisión pública (¿?). Consiste en que las mismas barrabasadas con las películas, aquellas las hacen financiadas con publicidad, y la TVE las hace con los impuestos.

***


Transcripción del imeil de la defensora (las cursivas y comillas son suyas).

«Estimado Sr. García:

Muchas gracias por dirigirse a la defensora interesándose por la emisión de los títulos de crédito de los largometrajes. He remitido su escrito, junto a otros que he recibido en el mismo sentido, al Director de Antena para que conozca su opinión y sea, debidamente tenida en consideración. Asimismo, le he pedido que explicara el criterio por el que actualmente se omiten los títulos de crédito y esta es la respuesta que he recibido:

"Los títulos de crédito de los largometrajes son segmentos de muy larga duración (desde cinco minutos hasta incluso diez) sin contenido específico que, en el fluir de la programación de una cadena de televisión suponen una interrupción brusca de la misma". En su escrito, José Antonio Antón me dice que TVE se rige por el interés de la mayoría de los espectadores de televisión que "agradecen poder continuar viendo su programación de televisión sin tener que esperar períodos “muertos” de 10 minutos al finalizar un producto".

Estas decisiones corresponde tomarlas a los responsables de Programación y a la defensora respetarlas, pero tenga por seguro que recogeré su queja en el próximo informe trimestral para el Consejo de Administración, al tiempo que me propongo abrir una reflexión [¡!] en la Dirección de TVE sobre la pertinencia de mantener los títulos de crédito cuando su omisión pueda dañar la obra narrativa.

Le agradezco el interés que muestra en la calidad de las emisiones de TVE y aprovecho para enviarle un cordial saludo,

Elena Sánchez Caballero

P.D.- Respecto a que no haya tenido Usted respuesta, lamento decirle que no consta en nuestro archivo ningún correo suyo anterior. Quizá lo hizo desde otra dirección de correo electrónico.»

[Pues no: los envié todos desde la misma dirección y acusaron recibo de todos ellos].

15/2/10

TVE y su amor al cine

Han estado durante varios siglos anunciando la dichosa gala de entrega de premios Goya (que no ví: no tengo el cuerpo para semejantes ladrillos), se supone que como prueba de su amor por el cine. Pero este amor no le impide a la cadena oficial (y a todas, pero es que esta la pagamos con los impuestos) seguir cortando, inmisericorde, los títulos de crédito al final de la película porque no deben de haberse enterado de que hasta el rabo todo es toro.
       La última vez que lo perpetraron —que yo haya visto— fue con la película Luz de domingo —en un programa dedicado al cine español—, con las últimas imágenes apareciendo al mismo tiempo que los créditos. No es que la película sea precisamente para tirar cohetes, pero esa no es la cuestión. La cuestión es que semejante infame práctica es una falta de respeto al espectador.
       Y para mayor tomadura de pelo, la cadena tiene una defensora del espectador a la que ya me he quejado sin que se haya dignado contestar.
       Lo que no comprendo, por otra parte, es cómo los directores de las películas o distribuidores o quien sea no se quejan por la mutilación. ¿O es que si se quejan no les echan sus películas ni mutiladas siquiera? A ver si va a ser eso.

Harto de El País (IV)

Acabo de enviar al diario la carta que transcribo, carta que, como todas las mías, quedará sin publicar, con el tramposo argumento, que en ocasiones me han dado, de "exceso de originales y falta de espacio". La carta en cuestión:

«Al ver en la página 24 el título de una carta al director (La bicicleta en la ciudad), pico y la leo, creyendo que habla de lo que el título anuncia, pero no tiene absolutamente nada que ver con bicicletas, ni en la ciudad ni en ningún sitio, sino con no se qué historias sobre el aburrimiento juvenil. ¿Podrían tener más cuidado a la hora de titular, por favor? Porque uno no está por perder el tiempo leyendo el periódico entero a ver si coincide el texto con los titulares, sino que lo que suelo hacer es (los sólo dos días a la semana que compro el diario) leer algunos titulares, procurando obviar la apabullante publicidad y saltándome de una tacada algunas páginas, como las deportivas, y pasar a leer el texto que, según el titular, crea que me interese, interés que, por otra parte, no suele pasar de las primeras líneas, tal es el aburrimiento mortal de la prensa».

29/1/10

«Verdad palmaria»

Revista de prensa

Transcribo sin comentarios, el artículo de hoy de Juan J. Millás en El País.

«Los toros, pueden gustar o no gustar, claro, cada uno es cada uno. Pero sería estimulante que los aficionados a esa expresión cultural hicieran una crítica del gusto. En otros ámbitos admitimos sin problemas que disfrutamos con pasatiempos detestables y nos aburrimos con distracciones admirables. ¿Qué hay de malo en aceptar los aspectos oscuros o mal considerados de nuestras inclinaciones? El maltrato a los animales está mal visto (ya era hora), incluso hay leyes que lo persiguen, aunque estableciendo salvedades. Nada que objetar a las salvedades, la vida es así, no lo he inventado yo, etcétera. También la tortura está prohibida, a menos que la ejerzas en Guantánamo, con gente cuya piel es más oscura que la tuya. Y el terrorismo se persigue de manera implacable, excepto cuando se trata de bombardear Irak. Anomalías culturales, qué le vamos a hacer, lo que no quita para darse cuenta de que el terrorismo es terrorismo incluso si lo practico yo.
       Parece evidente que al toro de lidia se le maltrata. ¿Que a usted le gusta? Nos parece muy bien, no lo vamos a censurar. Pero hombre, hombre, reconozca que las banderillas, las puyas, el estoque y demás instrumentos quirúrgicos hacen daño (además de humillar). En el acto de arrojar una cabra viva desde un campanario hay belleza, no vamos a negarlo. A mí al menos me sobrecoge esa lucha titánica entre el cuerpo del animal y la fuerza de la gravedad (de la que siempre sale vencedora, por cierto, la última), por no mencionar la precisión matemática del movimiento uniformemente acelerado, que se cumple con todas y cada una de las cabras, no importa su condición. Todo eso está muy bien y si a uno le gusta le gusta. Pero hay tortura, hay maltrato, hay vilipendio. ¿Por qué a los taurinos, muchos de ellos intelectuales de pro, les cuesta tanto admitir esta verdad palmaria?»

28/1/10

Titular sucio

El titular principal de hoy en la primera de El País es de antología... de lo que no se debe hacer en periodismo. Dice: "Rajoy suspende un año al vicealcalde de Madrid para calmar a Aguirre". La cursiva —que en realidad sobra: tan burda es la trampa— es mía.
       Como lo de "para calmar a Aguirre" no va entrecomillado en el titular se supone que es una opinión, cosecha propia, del diario. Pero hasta el estudiante más torpe de primer curso de periodismo sabe que no se debe mezclar información con opinión, y mucho menos en un titular, y menos aún si es el titular del día del periódico. Como el responsable del desaguisado no creo que sea ningún estudiante precisamente, la única explicación que me cabe es que se trata de un anzuelo para pescar lectores, al mismo tiempo que jorobar un poco al partido en entredicho. Lo cual, a su vez, es un síntoma del futuro de ventas —¡y consiguiente caída de publicidad!: ahí les duele— que el periódico se teme. (Me imagino al director corriendo por los pasillos de Miguel Yuste y gritando desalado al tiempo que agita un ejemplar: "¡Caemos, caemos!"). Para más inri, el titular debe de formar parte de la edición nacional porque remite la información a las páginas interiores sin que aparezca en el suplemento de 'Madrid'. Cuestión nacional, vaya.
       Yo, cuya compra del periódico la he reducido de diaria a dos días a la semana, me considero un buen lector de periódicos, dicho sea con el debido pitorreo, en el sentido de que leo los titulares, y en estos, también ese hipotético estudiante lo sabe, debe contenerse la información o, al menos, no ser contradictoria con el texto de la noticia. Así es que, con estos criterios, da igual lo que pueda decirse en la letra pequeña, que ni me he leído ni, como decía el otro, pienso volver a leer.
       Y conste, aunque no tengo por qué explicarlo, que me importan un pito los nombrados en el titular, así como los demás periódicos, El País... y hasta, si se me apura, el país.

23/1/10

Diálogo por la paz

(número VI de la serie Diálogos)

    —A ver, chicos... y chicas.
    —[¡Uy!, menos mal que ha sido políticamente correcto y ha añadido "chicas", que si no la que le podía haber caído].
    —[Sí, le ha debido de saltar alguna alarma antes de terminar la frase].
    —Bueno, Jaimito y Yoli: ¿se puede saber qué cuchicheáis que os hace tanta gracia?
    —No, nada, profe, era una cuestión sexual.
    —Sigamos. Os iba a decir que quiero que hagáis un trabajo, una redacción, pero no a la vieja usanza sino de lo más moderno, con el ordenador.
    —[Vaya, ya le ha encontrado una utilidad al trasto].
    —Tenéis que abrir un blog cada uno y escribir un post...
    —[¡Cómo maneja la jerga, el tío!].
    —sobre la Paz.
    —[¡Qué tema tan original!]. Perdón, don Mauricio: ¿y en qué servidor (¿se dice así?) lo abrimos?
    —Un buen sitio sería el diario ¿Qué de qué?
    —Pero, profe, si hacemos eso (aquí cada uno con su opinión sobre el asunto: ¿cuántos opinadores somos?) vamos a copar la portada de los blogs con los nuestros.
    —Bien, no importa, Jaimito, porque cada uno tiene derecho a eXpresarse; ¿o no crees tú en la libertad de eXpresión y todo eso?
    —[Joer, Yola, y a este tío lo ha conocido mi abuelo de falangista de pura cepa]. Claro, claro, don Mauricio..., pero ¿no irá contra las normas del diario?
    —No lo creo porque me ha parecido que tiene grandes tragaderas.
    —¿Y en qué lengua?
    —Eso ya... en la que mejor os desenvolváis, que ya sabéis que a mí no me duelen prendas...
    —[¿Qué te decía del falangista, Yolita?].
    —Pero, eso sí: un solo post por barba, en la lengua que queráis, porque escribir un post y luego hacer otro del mismo traducido... pues parecería ya mucha cara ¿no? Tampoco os recomiendo que dupliquéis los artículos, como hace en su blog un cura de almas de Alcorcón, a quien le aparecen por partida doble en la portada de 'Madrid', chupando sitio, claro.
    —De acuerdo, señor profesor, nos abstendremos de semejantes chapuzas. ¿Y tendremos que escribir las consabidas memeces sobre el asunto o podremos hablar mal de la Paz?
    —¡¡¡Pero bueno, Jaimito!!!, ¿cómo se te ocurre que vas a hablar mal de lo que todo el mundo sabe que es bueno? ¿Se te ocurriría a ti hablar mal de Dios, por poner otro ejemplo?
    —Pues usted perdone, pero me ha ido a poner un ejemplo muy malo porque precisamente hablando el otro día con el abuelo Avelino, me decía, y sobre eso centramos la discusión, que una cosa es que Dios exista y otra que sea bueno, y que lo que pasa es que de la existencia se suele deducir la bondad, como si una cosa implicara la otra, y que...
    —¡Basta! ¡Demonios de chico! Diga lo que diga Avelino...
    —¡Chiiist... señor profesor!: menos confianzas, que parece usted un candidato en campaña electoral o un concejal de Ayuntamiento. Para usted: "tu abuelo" o "don Avelino".
    —Bien, Jaimito, como quieras. Pero el caso es que tenéis que hacer el susodicho trabajo; de momento... porque en las próximas semanas os iré proponiendo otros...
    —[¡Su padre, Yoli! Resulta que ahí no termina la cosa: nos amenaza para otras semanas].
    —Ya vale de cuchicheos.
    —¿Y no podemos pasar de este cáliz, profe?
    —Poder podéis, pero bajaríais nota.
    —[No se haga mi voluntad sino la tuya].
                  
Otros diálogos
(I), (II), (III), (IV), (V), (VII), (VIII), (IX), (X), (XI), (XII)

19/1/10

La defensora del espectador de TVE no contesta

No obstante el creciente aborrecimiento de la televisión he seguido con la costumbre de grabar películas. Grabadas consigo dos cosas: verlas cuando se me tercie y saltarme la publicidad.
         En lo que se refiere a la TVE en concreto, como se sabe y se han encargado de propalar, se han suprimido los anuncios... (bueno, casi todos, porque ahora se dedican a anunciar los productos de la casa), a costa de una mayor financiación por medio de los impuestos. Yo, que detesto la publicidad, prefería ésta a que se sostengan los productos televisivos con el dinero de todos, por mucho que se les llene la boca con lo de la "televisión pública": ésta produce las mismas chorradas que las privadas, así es que quien esté dispuesto a sentarse ante la televisión que trague publicidad.
         Pero en realidad, a donde quería ir a parar es a que a pesar de la supresión de la publicidad, en sentido estricto, la TVE sigue con la aberrante práctica de suprimir los títulos de crédito al final de la película. En efecto, cuando está usted tan tranquilo oyendo la última música e identificando a los actores de cada personaje... ¡zas!, el encargado de la cosa corta por lo sano (¡así se le quedara pegada la manita al botón!). Una práctica, además de infame, absurda porque la película dura lo que dura y el final también es película.
         Y aquí es donde aparece la defensora del espectador o, mejor dicho, no aparece, porque después de quejarme a la cadena de la práctica que considero un atropello (lo hice con ocasión de una película que cortaron del modo dicho en un programa dedicado al cine, para más inri), y sin que me contestaran, me dirigí a la defensora, quien tampoco me contestó. ¿Marca de la casa?

P. S. El corte de los títulos no se produce sólo cuando estos se despliegan con música, sino incluso cuando lo hacen sobre las últimas imágenes. Hace falta ser tarugos.

28/12/09

Harto de 'El País' (III)

En la primera página del cuadernillo de 'Madrid' de hoy sale una fotografía de un hombre con un perro. En el título de la foto: El héroe de la Navidad. Veamos cual es el héroe si el hombre o el perro. Pues... ninguno de los dos: leyendo el pié de foto me entero de que lo que ocurrió fue que el hombre, mientras paseaba a su perra, se encontró en un portal un niño recién nacido abandonado, y avisó a los servicios de emergencia.
En eso consistió la heroicidad. Al final del texto de la noticia, el, según el diario, héroe declara: "Pero si yo no he hecho nada". Pues eso. Y yo ya no se si es papanatismo del periódico o que hay que rellenar páginas a toda costa para que haya soporte de la publicidad.

P. D. Digo yo que no será una inocentada (¿?), sobre todo en un periódico tan conspicuo que hace muchos años montó un pollo, con editorial incluido, porque, un día como hoy, le colaron una inocentada, creo que el gabinete de prensa del Ayuntamiento de Madrid. Así es que no: lo dicen en serio.

12/12/09

Harto de El País (II)

No se si habrá alguna forma de parar esta locura de publicidad y despilfarro de papel, pero no cabe la menor duda de que comprar el periódico como el de hoy, con 112 págs.

(sin contar lo que he depositado directamente en el primer contenedor de papel que me encuentro al salir de la tienda: bolsa de papel, que me regalan para guardar no se qué, encartada en el periódico; suplemento de 'viajes', es decir de turismo, con publicidad encubierta a cascaporro; y cuadernillo publicitario de una caja de ahorros),

es contribuir a esa locura. A partir del próximo sábado se acabó comprar el periódico ese día. Por tanto, los tres días semanales a los que lo había reducido se quedan en dos.

5/12/09

Diálogo

[V]

  —Mira, Yónatan, ahí tenemos al Avelino, al sol, con su "torpe aliño indumentario". ¡Y sin dar ni un palo al agua, el tío!
  —¿Y de qué vivirá?
  —¿No lo agració la lotería? ¿O fue alguna herencia?
  —Vamos a saludarlo, Tránsito. Y no sé si ocultarle de dónde venimos.
  —Difícil va a ser con estas pancartas, aunque enrolladas. […] ¡Pero qué bien vives, Avelino!... ¡qué envidia, sin trabajar!
  —Pues, María del Tránsito, no te creas que todo el que tiene posibles es capaz de vivir sin trabajar: requiere cierta pericia y despreocupación.
  —¿Despreocupación?
  —Me olvidaba de que a vosotros no os han enseñado religión en la escuela. Me refería a: "Aprended de los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan ni hilan".
  —Evangélico y lírico estás, Avelino.
  —Hay gente que podría vivir a la bartola y sin embargo sudan y se afanan como si cavasen para aumentar su patrimonio y sentirse poderosos, que no me diréis que no son ganas. Y no tendríais más que mirar alrededor y observar, en banqueros, por ejemplo, podridos de dinero, y siguen. O, más modestamente, quienes se pasan la vida echando pestes del trabajo y soñando por un futuro de jubilación, y cuando llega el momento... pues que no se pueden pasar sin trabajar, y hasta se mueren.
  —Vamos, que tú, como decía aquél: "con poco dinero que me sobre tengo suficiente", y desde que te tocó la lotería…
  —¡Ja! Que me queréis tirar de la lengua… bueno, no importa: no fue la lotería, a la que no echo nunca; más bien unas rentas de mi tía Avelina, que en el cielo esté, y por quien me pusieron la gracia que llevo. Y bien, pero ¿qué os traéis entre manos? Veo que venís cargados con esos cartelones…
  —Sí, de una gran manifestación venimos, de hacer de "pancarteros", como dijo aquel bellaco, compinche de los monseñores de la guerra que llevaron la paz a la más o menos Mesopotamia, y…
  —Bueno, Yon, no te enciendas y hablemos, si te parece, de esta mesopotamia, que tampoco faltará tela que cortar. Porque no me iréis a decir que estáis otra vez con el "No a la guerra".
  —¡Quia!: aquello ya se acabó.
  —Claro, pero como todas las guerras son la misma...
   —Pero ¿es que no te has enterado? Que nos quieren restringir el internet, coartando nuestra libertad de copiar musiquitas y peliculitas…
  —¡Y hasta coartando nuestra libertad de expresión!: ¡que esto parece la China, por lo menos!
  —¡O Cuba!, en donde persiguen a los plumillas de la red desafectos al régimen.
    —Entiendo. Y vosotros creéis que a este régimen le hacen falta procedimientos como censuras y cierres de prensa o similares para conjurar amenazas contra él.
  —Pues a ver si no: es el poder que quiere impedir…
  —Sí, sólo que, Yon, Tránsito, cada época o lugar practica sus propios métodos, y no creo que aquí y ahora les hagan falta los usos de esos sitios que habéis mencionado, ni, desde luego, los que se usaban por aquí en la época del dictadorzuelo.
  —Pues entonces ¿cuáles?
  —Ya lo teníais que haber advertido: el método que pudiéramos llamar de Herodes.
  —O sea…
 —O sea (pelín lentos os veo) que cualquier novedad, información, que pudiera resultar amenazante pasa desapercibida, como una noticia cualquiera, entre una catarata (¡jamás ha habido tanto!) de informaciones, opiniones, etc. O, si recordáis el cuento de Poe, vosotros que sois muy leídos, la mejor forma de esconder la carta robada es entre otras muchas cartas.
  —Pero te olvidas de algo: también se denuncia al gobierno, y se le da mucha caña, y se denuncian corruptelas.
  —No sólo se denuncia eso que dices, sino que, prácticamente, no se hace otra cosa. Pero en cuanto a la corrupción ilegal, me permito aconsejaros un blog (uno más en el montón de los que contribuyen a la barahúnda opinativa), que alguna vez he tenido la curiosidad de leer, titulado BLOG de ALCORCÓN, en la cadena del Qué!, y en el que se trata el tema de corruptelas legales/ilegales.
  —Entonces ¿qué?, Avelino, ¿nos aconsejas que nos quedemos parados mientras el gobierno quiere dejarse las manos libres para a su antojo…
  —Y con ayuda de jueces y leguleyos, no lo olvides, Yon.
  —...y con esas ayudas como dice Transi?
  —Yo no os aconsejo que os quedéis parados ni que marchéis ni lo contrario: lo que os digo es que para el intento de degüello de la vaca sagrada de la libertad de prensa no hacen falta ni guardias ni jueces; hay procedimientos muchos más sutiles y eficaces que los del mero secuestro de webs o blogs o foros o como diantres queráis decir.

                  
Otros diálogos
(I), (II), (III), (IV), (VI), (VII), (VIII), (IX), (X), (XI), (XII)

2/12/09

Mordaza

Anti-noticias (2)

Algunos partidos han dicho que en el asunto del secuestro de tres en Mauritania, van a apoyar al gobierno, hasta el punto de que, por lo visto, de su boca no va a salir ni una palabra de censura.
      No lo entiendo. Una cosa es que si tienen que criticar no lo hagan en público, para no perjudicar la investigación y el rescate, y otra que renuncien a la crítica.
     ¿Por qué si un partido piensa que el Gobierno lo está haciendo mal tiene que abstenerse de decírselo, pudiendo hacerlo con todas las cautelas que sean necesarias?
     ¿No será que no conciben ni se les pasa por la cabeza la crítica en privado o en petit comité, sin micrófonos —cuantos más, mejor—, porque no les reporta ningún beneficio político de votos?
      No es que me importen un pito las declaraciones o silencios ni del gobierno ni de su oposición, lo que pasa es que no me fío y pienso, malpensado que es uno, que en ambos casos, cuando hablan —¡y qué verborrea, Dios! ¡Si parecen tertulianos!— y cuando callan, tratan de sacar beneficio. Hombre, cuando guardan silencio tenemos la ventaja de que hay menos ruido.

1/12/09

Mucho trabajo

Anti-noticias (1)

A ver: por qué tarda tanto el T. C. en pronunciarse sobre la constitución de una de las españitas o hijuela de la santa madre constitución. Hay que descartar que:
1. Los miembros del tribunal están presionados y no sosiegan.
2. Tienen mucho trabajo.
3. No están capacitados para tan sesudos análisis.

     Descartados estos supuestos (el 1 y el 3 porque… hombre ¿no pensará usted que…? La duda ofende ¿no? Y el 2 porque su capacidad de trabajo es enorme, como todo el mundo sabe), la única explicación que se me ocurre es que el asunto está tan obscuro, la ley tan poco clara y la situación es de las que tan admisible puede ser 'X' como su contrario, que los prohombres del tribunal están hechos un lío.
      Pero si la situación es ésta, es decir, de las de si sale con barba san Antón etc., quiere decirse que cualquiera que sea la decisión que tomen será necesariamente y por definición mala, ya que podría haber sido perfectamente otra.

30/11/09

Escándalo al cuadrado

En relación al caso del joven de Tenerife linchado por los medios parece que estos han entonado el mea culpa. Pero sólo lo parece, porque lo que han hecho, aparte de hablar de linchamiento social, encubriendo o desliendo su específica responsabilidad en el genérico "social", es que la disculpa se debe a que el joven al final no ha resultado ser culpable sino que ha quedado libre sin cargos. Es decir, que si hubiera sido culpable de lo que los medios y los bellacos gritones a las puertas del juzgado lo acusaban, tal linchamiento se habría dado por bien empleado: "puesto que era culpable", habrían pensado, "¿qué importa que le hayamos dado leña al mono?".
   ¿De dónde me saco que la disculpa se debe a lo que imagino? ¿Me paso de malpensado? No: lo saco de que ha habido otros muchos casos en que el acusado, y acosado, ha resultado culpable y no sólo no ha habido disculpa ninguna sino que, tras la sentencia, se ha seguido dando caña.
   Con lo cual el supuesto mea culpa de los medios no sólo es falso sino infame al añadir al primer escándalo del linchamiento este otro de "hemos hecho mal al vapulearlo puesto que era inocente".

Harto de El País

Estoy hasta donde resulta feo señalar de la publicidad en el diario. Creo que hoy han batido record: un cuadernillo, encartado, glamoroso, a todo color, de 56 páginas, junto a un folleto para enseñarme cómo ganar más dinero. Y encima, a 1,20 euros.
          Ya hace tiempo que vengo comprando el diario sólo cuatro días a la semana (el tocho del domingo lo dejé de comprar hace varios años, sin excepciones), pero lo de hoy me ha puesto por las nubes, por lo que he decido reducir esos cuatro días a tres. Y ya veremos.
          A ver si con un poco de suerte cunde el ejemplo y se van al garete con tanto shopping y soplapolloting. Amén.

29/11/09

La jauría

Han echado estos días por la televisión (no hace falta averiguar por qué emisora: ¿no son todas la misma?) imágenes de la entrada de un joven a la comisaría —cuartelillo o juzgado, no me he enterado muy bien—, acusado de la muerte de una niñita. A la puerta, un grupo de iracundos vecinos increpando al detenido y pidiendo su cabeza. Los más moderados, "el cumplimiento íntegro de las penas": hay que ver lo que les enseña la tele.
(Me pregunto cómo se comunican entre los elementos de semejante tropa. Probablemente con mensajitos de portátil).
   La escena no es nueva y se viene produciendo ya desde hace algunos años con cualquier detenido al que tal tribunal considere culpable, tribunal constituido a golpe de lo que la policía y su mejor correveidile y portavoz —la prensa, y no digamos las televisiones, encargada de difundir los comunicados y filtraciones de aquella— y los prohombres —y promujeres, ¡cómo no!— del poder llaman "alarma social", un concepto tan exitoso como guarro.
   En el caso concreto al que aludo, el acusado, por lo visto, ha quedado en libertad sin cargos. Pero esto es indiferente para las bascas que me produce siempre ver a estos grupos gritones de 'buena gente', cualquiera que sea o resulte ser la calidad o culpabilidad o no del acusado.
   Y es que, por si no tuviéramos suficiente con policías y jueces, salen estos justicieros, amparados por los medios de comunicación (tampoco hace falta aclarar, porque todos son el mismo), a impartir justicia antes del juicio, y aun después en tertulias de opinantes sobre las sentencias judiciales, bajo el dogma de la libertad de expresión. O en plena calle, en la que está de moda que el periodista, micrófono en mano, se lo incruste —casi literalmente— en la boca a quien se le tercie, y saquen en el telediario cualquier parida que el hombre de la calle haya podido soltar.
   Otra muestra más de cómo los medios son transmisores de las ideas del poder. ¡Qué asco de vocingleros!

28/11/09

El País y la ecología

La edición de hoy de El País consta de unas 140 páginas, suplementos incluidos, con tres folletos publicitarios encartados. Y digo "de unas" porque el suplemento dedicado a "viajes", es decir a turismo, junto con los tres folletos, lo he depositado amorosamente en el primer contenedor de papel que me he encontrado, con lo cual no puedo saber con exactitud cuántas páginas traía. Imagínese usted la cantidad de publicidad encubierta que puede traer este tipo de suplementos.
          Estos tochazos que meten fue una de las razones por las que dejé de comprar el periódico —cualquiera— algunos días, como los domingos, harto ya de llevar a casa kilos de papel, y, de paso, es mi aportación particular a la ecología, práctica que me permito aconsejar. ¿Que quizás usted, de "oración" diaria, va a tener mono de prensa y se va a creer que se está perdiendo algo? Probablemente, pero se le pasará.
(Y, hablando de publicidad encubierta, hoy publican a toda página un anuncio de la edición de un libro —por una editorial de la casa— cuyo autor fue entrevistado, casualmente, el pasado sábado para las páginas del periódico).
          Lo curioso es que al diario, este derroche de papel no le debe de resultar contradictorio con el hecho de, alguna que otra vez, sacar artículos —editoriales incluidos— o reportajes en plan ecologista. Conste, por otra parte, que este varapalo que intento dar al periódico en cuestión no creo que haga falta mucha imaginación para hacerlo extensible a los demás.

Añadido a 'La prensa y la publicidad'

La edición de hoy del mismo diario consta de unas 140 páginas, suplementos incluidos, con tres folletos publicitarios encartados. Y digo "de unas" porque el suplemento dedicado a "viajes", es decir a turismo, junto con los tres folletos, lo he depositado amorosamente donde correspondía antes de llegar a casa, con lo cual no puedo saber con exactitud cuántas páginas traía. Imagínese usted la cantidad de publicidad encubierta que puede traer este tipo de suplementos.
   Estos tochazos que meten fue una de las razones por las que dejé de comprar el periódico —cualquiera— algunos días, como los domingos, harto ya de llevar a casa kilos de papel, y, de paso, es mi aportación particular a la ecología, práctica que me permito aconsejar. ¿Que quizás usted, de "oración" diaria, va a tener mono de prensa y se va a creer que se está perdiendo algo? Probablemente, pero se le pasará.
(Y, hablando de publicidad encubierta, hoy publican a toda página un anuncio de la edición de un libro —por una editorial de la casa— cuyo autor fue entrevistado, casualmente, el pasado sábado para las páginas del periódico).
    Lo curioso es que al diario, este derroche de papel no le debe de resultar contradictorio con el hecho de, alguna que otra vez, sacar artículos —editoriales incluidos— o reportajes ecologistas. Conste, por otra parte, que este varapalo al periódico en cues-tión no creo que haga falta mucha imaginación para hacerlo extensible a los demás.

27/11/09

La prensa y la publicidad

Ayer jueves, en la edición de El País del día hice el siguiente cálculo aproximado: de un total de 72 páginas, incluidas las del suplemento de 'Madrid', 24 eran de publicidad, incluidos los anuncios por palabras y en estos, los de prostitución. No recuerdo si traía algún panfleto publicitario encartado, y si así fue lo deposité directamente en el primer contenedor de papel que encontrara, como suelo hacer.
    La proporción dicha la tomo como normal o de lo más habitual, por corresponder a un jueves, porque recuerdo, de cuando hace unos poquitos años compraba el periódico el viernes, que este día era un auténtico tocho, aunque nada comparado con el del domingo, día de la semana que hace más años aún que no compro periódico alguno, y tan ricamente, por cierto.
    Pero, siguiendo con mi cálculo, quiere decirse que por cada dos páginas de información propiamente dicha había una de publicidad (sin contar la publicidad encubierta: de hacerlo, probablemente las 24 págs. serían 30). O sea, cada dos informaciones, u opiniones, tanto da, sostenían un anuncio. O, lo que es lo mismo, para incrustar un anuncio se necesitan, y se fabrican por tanto —"se producen", como dicen los locutores—, dos noticias (catástrofes, escándalos, matanzas, secuestros, rescates, suicidios, malostratos, condenas de malostratos, declaraciones idiotas, contradeclaraciones no menos idiotas; grupos de vecinos vociferantes y justicieros ante los juzgados para reclamar todo el peso de la ley, y aún más si hiciera falta, sobre el reo; sentencias judiciales, opiniones sobre sentencias judiciales, cartas al director, reivindicaciones, manifestaciones, asesinatos terroristas, manifestaciones para gritar que no se está de acuerdo con los asesinatos terroristas, crónica del partido del siglo, comadreos, última novedad cultural o editorial, crítica sobre la última novedad cultural o editorial...).
    A donde quiero llegar es a que la información seria está al servicio de la información publicitaria —y ésta, claro, al servicio del dinero—, que es de donde la prensa obtiene los beneficios, y como ejemplo extremo está la llamada "prensa gratuita", este diario, por ejemplo, que nos acoge, [comentario publicado por primera vez en un blog del Qué!] que nos sirve de soporte para que pongamos nuestras cositas en letra de imprenta, a cambio de servirle de soporte para la publicidad.
    Otra cosa que me parece que queda bien clara es la perfecta imbricación entre prensa y dinero o, dicho más a la antigua, entre prensa y capitalismo. Hoy sería imposible que éste funcionara sin aquella. De ahí que resulte absurdo esperar de los medios nada realmente nuevo y amenazante para el "Sistema". De ahí también que la prensa resulte la metáfora e imagen perfecta del "Sistema".
    A propósito de amenazas para el "Sistema", ayer hubo cierto escándalo, otro más de los que tanto gustan, pero esta vez con los propios diarios como "protagonistas", como dirían también los locutores, o con algunos de ellos. Me refiero a que ha habido gente, jornalistas y opinadores profesionales mayormente, que han montado en cólera porque, por lo visto, una docena de periódicos publicaron el mismo editorial, en apoyo, parece, de la constitución de una de las españas o españitas: que si vendidos al poder, que si hasta ahí podíamos llegar con la libertad de prensa, etc.
(Supongo que hoy, la escandalera se habrá reflejado en la prensa escrita —además, ¿cómo no?, de en la impúdica verborrea de arradios y televisiones— pongamos a tres páginas por periódico dedicadas a tan transcendental asunto, que, si mis cálculos son correctos, habrán proporcionado una y media de publicidad).
    La prensa no es que se venda al poder, sino que es el poder o lo sustenta, aquí y en las chimbambas, pero sobre todo aquí —quiero decir en "occidente" o "primer mundo", donde padece hipertrofia—, donde es una de las mejores armas del poder. Y quien piense que los medios están para luchar contra él ya se puede ir bajando del guindo.

26/11/09

Breve

[VI]

Probablemente, el miedo a resultar discriminatorio está llevando el habla a extremos ridículos. Oído hoy en la tv: "Si una persona se queda embarazada…". No "si una mujer se queda embarazada…", no vaya alguien a imaginar, pensarán los tarugos que así hablan, que las mujeres no son personas. A este paso, desaparecerá 'mujer' del vocabulario y habrá que referirse siempre a ellas como 'persona'.

24/11/09

¿Dónde está el enano?

Son frecuentes las veces en que en mi habitual viaje nocturno a las islasecológicas, sobre las que ya escribí, para tirar la basura, me encuentro con alguna bolsa atascada en la boca del contenedor. No son bolsas de un tamaño tal que no quepan. Al contrario, porque lo que hago es que con la propia bolsa empujo la atascada o, todo lo más, la empujo con el pie y hago bascular ligeramente la tapa del contenedor, con lo que la bolsa acaba cayendo por su propio peso.
      Dejar un contenedor atascado equivale muchas veces a dejarlo inservible porque hay gente que, al encontrarlo de esa manera, se limita a dejar su bolsa fuera, lo cual acaba formando un montículo de basura, aparte de que puede producir malos olores y manchar el suelo, contribuyendo así, por cierto, con el Ayuntamiento en la falta de limpieza de las zonas de contenedores, muchas de las cuales son auténticos basurales.
      No creo que el incivismo o la falta de consideración a los demás ni la torpeza sean los únicos motivos por los que haya gente que no sea capaz de introducir las bolsas como es debido. Creo que hay otro, consistente en que estamos tan acostumbrados a los automatismos (puertas que abren y cierran solas o cierran con un ligero empujón, por ejemplo) que a veces esperamos estos en cualquier situación.
      No sé qué pensará quien al depositar la basura vea que la bolsa no cae, pero quizás piense que el enano encargado de tirar de aquella no está disponible en ese momento o le toca su día semanal de descanso. O quizás que hay una turbina que absorbe la bolsa, pero que está averiada. Y es que, como decía el otro, "hay gente pa tó".

P. D. Espero no haber molestado a nadie con mi alusión a los enanos, porque tengo entendido que prefieren que se les llame "personas de corta estatura", y como ahora hay que cogérsela con papel de fumar...

Diálogo

[IV]

   —Te oigo mal, Lolo: quitémonos de aquí, de debajo del panel informativo-publicitario, mientras llega el convoy.
  —Sí, Mely, porque, no conformes con que haya publicidad e información (es decir, 'nada') por doquier, el metro tuvo hace años la malhadada idea de colocarnos la "aplastante realidad" sobre la cabeza o frente a las narices en forma de estruendosas pantallas: así no hay manera de poder hablar o dedicarse uno a pensar en su prima.
  —Mientras te esperaba han estado dando noticiazos acerca de una cosa que llaman "economía sostenible" o "soportable", no se bien, que, por lo visto, se propone hacer el Ejecutivo.
  —¿Qué "ejecutivo"? ¿De qué empresa?
  —No estás al tanto de la jerga, Manu: me refiero al gobierno.
  —¡Ah, sí! Algo he oído. Y no le veo la gracia al invento (suponiendo que alguno de los de los mandamases o aspirantes pudiera tenerla). Porque tanto si es soportable como insoportable (se deduce que ésta es la que ha habido hasta ahora: ¿desde cuando? Y ¿cómo es que se ha soportado o la hemos soportado?), en todo caso, de tragar 'economía' se trata. Curioso eufemismo, por cierto, para lo que toda la vida se ha llamado 'capitalismo'.
  —Quizás de lo que se trate es de un capitalismo moderado o con freno, como si dijéramos, sin los salvajes efectos padecidos hasta ahora.
  —Quizás, Amelita. Pero de lo que no cabe duda, y esto es lo que cuenta, es de que de esa supuesta alternativa que el baranda del gobierno va a exponer a sus colegas, lo que prevalecerá será la 'economía' (por seguir usando el término), es decir, el reinado del dinero.
  —Lo que dices me recuerda un comentario de ayer del transcriptor de estos diálogos en su blog del Qué!, en el que peroraba sobre que en los negocios y chanchullos ejecutados con todas las de la ley se usaba la corrupción como coartada. Con sofisma o falso silogismo, algo así como: «'A' es inaceptable por ilegal; 'B' es legal, luego 'B' es aceptable». Pero, ¿tú crees que son tan inteligentes como para perpetrar semejante truco lógico?
  —Al menos, listos para olerse que el truco puede funcionar, entre otras razones porque se usa mucho y, ¡Dios!, con resultados.
  —Nos esperan, Lolo, queramos o no, en los próximos meses tremendas discusiones en los medios (con tertulias, editoriales, blogs, videos, mítines, contramítines, etc.) sobre la "economía sostenible", de las que saldrá sana y salva la 'economía'.
  —Eso me temo, Mely… Ahí viene nuestro tren.
                  
Otros diálogos
(I), (II), (III), (V), (VI), (VII), (VIII), (IX), (X), (XI), (XII)

23/11/09

La corrupción necesaria

Se oye ("se escucha", dirían ahora) doquier clamar contra la 'corrupción', incluso un prócer de la oposición al gobierno, en una vuelta más de tuerca, se adelanta y, rindiendo de paso el culto idiota al número redondito, propone un decálogo de 50 medidas regeneracionistas y propagandísticas —ni una más ni una menos— para atajarla, con la esperanza, seguramente, de que otros partidos las rechacen, para poder criticar que las hayan rechazado.
    Pero no se de qué se quejan: si además de listos, que a veces parecen demostrar ser, fueran 'inteligentes', en el buen sentido de la palabra, se darían cuenta de que la corrupción (ilegal) es necesaria para que se mantenga la otra, la más importante, la que hace que el dinero se mueva, la corrupción legal. ¿Que esto es una contradicción en los términos? ¡Que se lo ha creído usted!: ésta es la que resulta, aunque sólo sea por contraste, amparada y legitimada por la c. i. Lo que pasa es que tiene que ser limitada, de forma que no se vaya a exagerar y se cargue el "Sistema". ¡Moderación, regeneración y orden, señores!
    Los encargados por el propio "Sistema" de poner límites a la c. i., los que cumplen la función de que el engrase no se exceda, son —con las mejores intenciones, faltaría más—, en primer lugar, los medios de comunicación, cumpliendo con su sagrado deber de controlar al poder (¡imagínese!: los medios, que son poder, controlándolo: la zorra al cuidado del gallinero), es decir de hacer que siga funcionando. En segundo lugar, policías y jueces cuando tienen éxito. En tercero, los propios prohombres de la política, con sus críticas o navajazos a los adversarios. Y en cuarto, ahora, propuestas esperpénticas como la del susodicho líder. Todo queda en casa.
     Una cierta corrupción, pues, es necesaria… para el capital, para los manejos legales del dinero: la que el "Sistema" permita, y limite a través de los citados mandatarios.
     ¿Quiere usted una lista de las corrupciones que el dinero perpetra con todas las de la ley? Yo empiezo esa lista con un par de casos y usted si quiere la continúa, que, aunque sea usted un caso perdido de lector de prensa o teleespectador y los árboles no le dejen ver el bosque, seguro que se le ocurren muchos más:

1) construcción de millones de casas que no sirven más que para quedarse vacías y llenarse los bolsillos los constructores y la banca que, con sus hipotecazas de duración hasta que el hipotecado la palme, arruinan a los incautos compradores; hipotecazas concedidas con el dinero de su vecino, quien tal vez por ser menos manirroto que usted —que no sabe usted ahorrar, hombre— o más hormiguita ahorrativa, ha llenado las cajas del banco.
2) construcción por los ayuntamientos de agujeros y túneles para enterrar los coches cuya compra a su vez ha sido subvencionada por el gobierno ante el chantaje —legal— de los vendedores de que si no hay subvención no hay ventas, y si no hay de éstas se pierden no se cuantos puestos de trabajo, y si se pierden estos, ¿quién le va a votar a usted?
     Todo en orden. ¿O no?